NovelToon NovelToon
Cicatrices Que Arden

Cicatrices Que Arden

Status: En proceso
Genre:Fanfic / Yaoi / Tokyo Revengers
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: La rabia también destruye

El hospital seguía en silencio.

Un silencio que no calmaba.

Que no ayudaba.

Que no sanaba.

Kakucho seguía sentado en el suelo, apoyado contra la pared, con la mirada perdida y las manos temblando levemente, como si su cuerpo todavía no hubiera terminado de procesar todo lo que acababa de pasar, como si cada segundo que transcurría hiciera más real lo que no quería aceptar.

El sonido de las máquinas detrás de esa puerta cerrada seguía ahí.

Constante.

Inmutable.

Y eso…

lo estaba volviendo loco.

—Kakucho…

La voz de Chifuyu Matsuno fue suave, intentando acercarse sin invadir demasiado, sabiendo que cualquier palabra mal dicha podía romper algo más.

Pero Kakucho no respondió.

—No es tu culpa —continuó Chifuyu, aunque ni él mismo estaba seguro de eso.

Silencio.

—…no digas eso.

La respuesta salió baja.

Pero cargada.

Kakucho levantó la mirada.

Sus ojos estaban rojos.

—Claro que es mi culpa.

Su voz empezó a subir.

—Yo me fui.

Se puso de pie de golpe.

—YO LO DEJÉ.

El eco de su voz rebotó en el pasillo.

Chifuyu frunció el ceño.

—No sabías que esto iba a pasar.

—¡NO IMPORTA!

Kakucho apretó los puños.

—¡TENÍA QUE ESTAR!

El silencio volvió.

Pero esta vez…

pesado.

—Quedarte tampoco garantiza nada —respondió Chifuyu con más firmeza—

esto no es tan simple.

Eso fue un error.

Kakucho lo miró.

Mal.

—¿Ah, no?

Se acercó.

—¿Entonces qué? ¿Me voy y no pasa nada?

—No dije eso.

—¡ESO SUENA!

El ambiente se tensó.

—Estás buscando a quién culpar —dijo Chifuyu—

y te estás agarrando de lo primero que tienes.

Silencio.

Kakucho lo miró fijo.

—No entiendes nada.

—Entiendo más de lo que crees.

—No.

Pausa.

—Vos no estabas ahí.

Eso dolió.

Pero Chifuyu no retrocedió.

—Y vos tampoco.

Silencio.

Esa frase…

fue el golpe final.

Kakucho apretó los dientes.

Su respiración se volvió pesada.

—…cállate…

—No.

—CÁLLATE.

La tensión explotó.

Kakucho lo empujó.

No fuerte.

Pero sí suficiente.

—¡NO TENÉS IDEA!

Chifuyu se sostuvo.

—Y vos estás perdiendo la cabeza.

Silencio.

Eso fue suficiente.

Kakucho se giró.

—Me voy.

—¿A dónde?

No respondió.

Porque ya lo sabía.

—Kakucho… —intentó frenarlo Chifuyu.

—No.

Su voz fue fría.

—Esto no se termina así.

Horas después…

Una calle oscura.

Luces débiles.

Kakucho caminaba solo.

Pero no perdido.

Dirigido.

Había preguntado.

Había buscado.

Había escuchado.

Y encontró lo que quería.

O lo que creía querer.

Un grupo.

Sombras.

Risas bajas.

Los mismos.

Los que habían golpeado a Izana.

—…así que eras tú.

La voz de Kakucho rompió el ambiente.

Los hombres giraron.

—Miren quién volvió.

Sonrieron.

—¿Vienes a terminar como él?

Silencio.

Kakucho dio un paso adelante.

—No.

Pausa.

—Vengo a terminar esto.

El aire cambió.

La pelea empezó sin aviso.

Golpes.

Rabia.

Descontrol.

Pero Kakucho…

no estaba peleando como antes.

No estaba calculando.

No estaba pensando.

Estaba descargando.

Todo.

Cada golpe llevaba algo.

Culpa.

Dolor.

Rabia.

Uno cayó.

Otro retrocedió.

Pero eran muchos.

Y él…

no estaba en control.

Recibió un golpe.

Y otro.

Pero no se detuvo.

—¡BASTA!

Nadie escuchó.

Porque ya no importaba.

Porque esto…

no era una pelea.

Era una forma de romperse.

La noche estaba cargada de una tensión difícil de ignorar, como si cada sonido, cada movimiento y cada respiración llevara consigo una advertencia que nadie quería escuchar, pero que todos, de alguna manera, podían sentir en el ambiente.

Kakucho seguía peleando en esa calle oscura, pero ya no lo hacía con la claridad ni con el control que lo caracterizaban, porque en ese momento no estaba pensando, no estaba midiendo fuerzas ni calculando movimientos, sino que estaba dejándose arrastrar por algo mucho más peligroso: la rabia mezclada con la culpa.

Cada golpe que lanzaba no era solo contra los hombres que tenía enfrente, sino contra sí mismo, contra sus decisiones, contra ese momento en el que eligió irse, contra ese “no” que ahora pesaba más que cualquier otra palabra que hubiera dicho.

Los hombres lo rodeaban, atacando desde distintos ángulos, aprovechando cada descuido que nacía de su desesperación, golpeándolo con fuerza, intentando derribarlo, mientras la pelea dejaba de ser un enfrentamiento para convertirse en un caos desordenado donde nadie realmente estaba ganando.

Su respiración se volvió pesada, irregular, mientras su cuerpo empezaba a resentir cada impacto, cada golpe recibido, cada movimiento forzado más allá de sus límites, pero aun así no se detenía, como si parar significara pensar… y pensar significara romperse.

—¡BASTA! —gritó alguien.

Pero nadie escuchó.

Porque en ese momento, la razón ya no tenía lugar.

Hasta que el sonido de las sirenas atravesó la escena, primero lejano, casi imperceptible, y luego cada vez más cercano, más fuerte, más imposible de ignorar, obligando a todos a reaccionar aunque no quisieran.

Las luces rojas y azules iluminaron la calle, cortando la oscuridad de forma brusca, revelando el desorden, la violencia, los cuerpos agitados y el caos que había quedado en ese lugar.

—¡POLICÍA!

La palabra cayó como un golpe seco.

Algunos intentaron escapar, corriendo sin dirección, empujándose entre ellos, buscando cualquier salida, mientras otros se quedaron paralizados, sabiendo que ya era demasiado tarde.

Kakucho no se movió.

Se quedó de pie, respirando con dificultad, con la mirada perdida y el cuerpo tenso, como si ya no le importara lo que pasara después, como si una parte de él aceptara ese final momentáneo.

—¡AL SUELO!

Un oficial lo empujó con fuerza.

Pero no se resistió.

No tenía energía.

No tenía ganas.

Y en el fondo…

tal vez sentía que lo merecía.

Horas después…

La celda era fría, con paredes grises que parecían absorber cualquier sonido, cualquier emoción, cualquier intento de escape mental, dejando solo un silencio pesado que obligaba a enfrentar lo que uno llevaba dentro.

Kakucho estaba sentado contra la pared, con la cabeza inclinada hacia adelante y las manos apoyadas en sus rodillas, respirando lento, sintiendo cómo cada parte de su cuerpo le recordaba la pelea, pero sobre todo, cómo cada pensamiento lo llevaba de vuelta al hospital.

A esa habitación.

A ese cuerpo inmóvil.

A esa mirada que no estaba.

—…idiota…

La palabra salió baja.

Rota.

Pero esta vez…

no iba dirigida a Izana.

Iba dirigida a él mismo.

Porque ahora lo entendía.

Todo.

Mientras tanto…

Chifuyu Matsuno corría por calles oscuras, alejándose del lugar donde todo había explotado, con la respiración agitada y el corazón latiendo fuerte, no solo por el esfuerzo físico, sino por todo lo que acababa de pasar.

Había visto cómo se llevaban a Kakucho.

Había intentado acercarse.

Pero no había podido.

Y eso…

lo frustraba.

Se detuvo finalmente, apoyándose contra una pared, inclinando la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos un segundo, intentando ordenar sus pensamientos, aunque sabía que no iba a ser fácil.

—…mierda…

Porque sabía que esto no terminaba ahí.

Porque sabía que esto recién empezaba.

Al día siguiente…

El hospital seguía igual de frío, igual de silencioso, igual de distante, como si nada cambiara ahí adentro, aunque afuera todo se estuviera rompiendo.

Pero algo sí cambió.

Un movimiento leve.

Un parpadeo casi imperceptible.

Izana Kurokawa abrió los ojos lentamente, como si cada pequeño gesto le costara más de lo normal, como si su cuerpo todavía no respondiera del todo a su voluntad.

La luz le molestó.

Su respiración fue irregular.

—…ah…

El sonido fue débil.

Pero suficiente.

—¡IZANA!

Takemichi Hanagaki se levantó de golpe, con la emoción reflejada en el rostro, mientras llamaba a los demás.

—¡Despertó!

Manjiro Sano y Ken Ryuguji se acercaron rápidamente, observándolo con atención, con una mezcla de alivio y tensión difícil de ocultar.

Izana parpadeó varias veces, intentando enfocar, intentando entender dónde estaba, qué había pasado, por qué su cuerpo no respondía como debería.

—…qué… pasó…

Su voz era baja, débil, pero cargada de confusión.

—Estás en el hospital —respondió Takemichi con cuidado—, estás a salvo.

Silencio.

Izana intentó moverse, pero el dolor lo detuvo de inmediato, obligándolo a quedarse quieto, apretando apenas los dientes mientras intentaba procesar todo.

—…qué… pasó…

La pregunta volvió.

Más insistente.

Más real.

Se miraron entre ellos.

Un segundo.

Solo uno.

Pero fue suficiente para tomar una decisión que ninguno quería tomar.

—Te atacaron —dijo Draken finalmente—, pero ya pasó… lo importante es que estás vivo.

Izana frunció levemente el ceño.

No estaba convencido.

No del todo.

—…Kakucho…

El nombre salió casi sin fuerza.

Pero llenó la habitación.

Takemichi bajó la mirada.

—…no está…

No era mentira.

Pero tampoco era la verdad completa.

—…se fue… —agregó Mikey, con un tono controlado.

Silencio.

Izana cerró los ojos un segundo, como si esa respuesta no fuera suficiente, como si algo dentro suyo le dijera que faltaba algo, que había algo que no le estaban diciendo.

Pero no tenía fuerzas para insistir.

Todavía no.

Afuera…

Chifuyu estaba de pie frente a la puerta, con las manos en los bolsillos y la mirada fija en el suelo, sintiendo cómo el peso de todo lo que estaba pasando se acumulaba en su pecho de una forma que no podía ignorar.

Sabía que Izana había despertado.

Sabía que estaba ahí.

Pero también sabía…

que Kakucho no estaba.

Y que nadie iba a decirlo.

Todavía.

Porque algunas verdades…

duelen demasiado cuando llegan en el momento equivocado.

La habitación estaba en silencio.

Un silencio extraño.

No vacío…

sino pesado.

Izana Kurokawa estaba despierto.

Pero no del todo presente.

Sentado apenas incorporado en la cama, con la espalda apoyada contra las almohadas, mantenía la mirada fija en el techo blanco, como si buscara algo ahí arriba… o como si estuviera evitando mirar todo lo demás.

Las luces eran demasiado fuertes.

El sonido de las máquinas demasiado constante.

El ambiente demasiado ajeno.

Pero no era eso lo que lo inquietaba.

Era el vacío.

Ese espacio en su cabeza donde debería haber respuestas.

Ese silencio en su pecho donde debería haber algo más.

—…

No hablaba.

No preguntaba.

Pero pensaba.

Y eso…

era peor.

La puerta se abrió suavemente.

CLACK.

Chifuyu Matsuno entró despacio, como si temiera romper algo con solo dar un paso de más, observando la escena con cuidado antes de acercarse.

—…Izana…

La voz fue baja.

Izana no respondió de inmediato.

Pero tampoco ignoró completamente.

—Ya despertaste… —continuó Chifuyu, acercándose un poco más.

Silencio.

—…sí…

La respuesta fue débil.

Pero clara.

Chifuyu se quedó quieto un segundo, sin saber bien qué decir, porque no era una situación simple, no era una conversación normal, y había demasiado que no podía decir.

—¿Cómo te sientes? —preguntó finalmente.

Izana no apartó la mirada del techo.

—…como si me hubieran roto…

La frase fue simple.

Pero real.

Chifuyu bajó la mirada.

—…lo siento…

—¿Por qué? —preguntó Izana, girando apenas la cabeza.

Sus ojos lo miraron por primera vez.

Directo.

Eso hizo que Chifuyu se tensara.

—…porque…

Se detuvo.

Porque no podía decirlo.

Porque no debía.

—…por todo…

Izana lo observó unos segundos.

Como si analizara esa respuesta.

Como si supiera…

que faltaba algo.

—…Kakucho…

El nombre volvió a aparecer.

Pesado.

Inevitable.

Chifuyu sintió cómo el aire cambiaba.

—…no está… —respondió, manteniendo la calma como pudo.

Izana frunció levemente el ceño.

—Eso ya me lo dijeron…

Pausa.

—…no es eso.

Silencio.

—…¿dónde está?

La pregunta fue directa.

Y peligrosa.

Chifuyu dudó.

Un segundo.

Solo uno.

Pero suficiente.

—…yo…

La puerta se abrió de golpe.

CLACK.

—¿Qué haces acá?

La voz de Takemichi Hanagaki fue firme.

Molesta.

Entró rápido.

Mirando a Chifuyu.

—No deberías estar acá.

El ambiente se tensó de inmediato.

Chifuyu frunció el ceño.

—Solo vine a verlo.

—No —respondió Takemichi—

no es buen momento.

—¿Para quién?

—Para él.

Silencio.

Izana observaba.

Sin intervenir.

Pero entendiendo.

—Está bien —dijo finalmente Chifuyu, levantando las manos apenas—

ya me iba.

Pero no se movió de inmediato.

Porque quería decirlo.

Porque necesitaba decirlo.

Pero no podía.

—Chifuyu —insistió Takemichi, con un tono más serio.

Y eso fue suficiente.

Chifuyu dio un paso atrás.

Miró a Izana.

—…descansa…

Fue lo único que pudo decir.

Y se fue.

La puerta se cerró.

El silencio volvió.

Pero esta vez…

más incómodo.

Izana giró la mirada hacia Takemichi.

—…me está ocultando algo…

No fue pregunta.

Fue afirmación.

Takemichi se quedó quieto.

—No.

Pero no sonó convincente.

—Sí.

Silencio.

—…lo sé…

Izana volvió a mirar el techo.

—…cuando dudó…

Pausa.

—…lo vi.

El ambiente se volvió pesado.

—No es eso —intentó Takemichi.

—No me mientas.

La voz de Izana fue baja.

Pero firme.

—…no ahora…

Takemichi apretó los puños.

—Solo… necesitas descansar.

—…y él…

Pausa.

—…¿dónde está?

Silencio.

Pesado.

Takemichi no respondió.

Y eso…

respondió todo.

Afuera…

Chifuyu estaba apoyado contra la pared.

Respirando hondo.

—…mierda…

Se llevó una mano al rostro.

—…no pude decirle…

El peso de eso…

era enorme.

Porque sabía…

que tarde o temprano…

Izana lo iba a descubrir.

Y cuando lo hiciera…

todo iba a explotar.

💕💕💕💕...... 💕💕💕💕...... 💕💕💕💕... Todo empezó con una decisión…

con un “no”…

con una distancia que parecía necesaria… pero que terminó cambiándolo todo.

Kakucho se fue buscando paz…

pero dejó atrás algo que nunca pudo soltar.

Izana se quedó… con el orgullo, con la rabia…

y con un vacío que no supo llenar.

Y cuando el destino los volvió a cruzar…

ya era demasiado tarde.

Una golpiza.

Un cuerpo en el suelo.

Un hospital en silencio.

Izana… inmóvil.

Kakucho… sin saber.

Y el tiempo… jugando en contra.

Cuando finalmente la verdad empezó a acercarse…

ya no había vuelta atrás.

Kakucho sintió algo…

ese presentimiento que llega cuando algo importante se rompe…

y volvió.

Pero no volvió para discutir…

ni para pelear…

volvió para enfrentarse a la peor escena de todas.

Izana… en coma.

Sin responder.

Sin mirarlo.

Y ahí…

en ese momento donde el silencio pesa más que cualquier palabra…

entendió todo.

Que nunca dejó de importarle.

Que irse no fue solución.

Que el dolor no se evita… solo se posterga.

Pero no terminó ahí…

Porque la culpa también destruye.

Y Kakucho… no supo manejarla.

Se dejó llevar.

Buscó a los responsables.

Se rompió en una pelea donde ya no importaba ganar…

Y lo perdió todo otra vez.

La policía llegó.

Las sirenas cortaron la noche.

Y Kakucho terminó donde nunca pensó estar… solo… encerrado… y más lejos que nunca.

Mientras tanto…

Izana despertó.

Pero no sabía.

No sabía que Kakucho había vuelto.

No sabía que había peleado por él.

No sabía que estaba preso.

Porque a veces…

la verdad también se esconde para no romper más.

Y en ese silencio…

Izana empieza a sospechar.

Chifuyu no puede decir la verdad.

Takemichi intenta sostener lo que queda.

Y todo…

todo está a punto de explotar.

Porque hay historias donde el amor no salva…

solo duele más.

Y cuando decides alejarte…

puede que ya no haya nadie esperándote cuando vuelvas.

Si te gustó, deja tu mensaje

y dime qué parte te hizo sentir más

con cariño Luna Auol 🌸

1
Patricia
jijiji vino por su kakucho
Mati🥰
🤤🤤🤤😏
Toyota
uy pobre Kakucho
Toyota
que tóxico
Julius
Igual, me da un poco de penita Izana !!!👏👏👏
Julius
Pobre Kakucho, juega a las escondidas y lo encuentran enseguida. Yo no lo invito a jugar en mi equipo, porque no sabe esconderse !!!🤣😭
Loreley
No lo abandono 😭
Loreley
👏👏👏😭😭😭
Loreley
Pobre Kakucho, sale de una y se mete en otra !!!😂🤣😭
Loreley
uy que cosa
Loreley
🤭🤭🤭🤭
izanita
opaaaaaaaa🫢
izanita
hermoso capitulooooo😻😻
Julius
👏👏👏👏
izanita
vamos a ver cuánto le dura la paz 🫢
izanita
epaaaaaa, que le hacen a mi negrito 😠
izanita
comente, pero si va a venir Izana por mi??
tashitouwu:3: Izana es mi primo
total 2 replies
Luna Aoul
Lo siento el próximo será más largo 🥰
La chona 😏
que corto 😭
Leydi
😱😱😱😱
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play