Impulsado por un afrodisíaco, una marca y la implacable presión del consejo de ancianos, el Rey Alfa se ve forzado a conseguir una Reina Luna mediante un contrato. Sin embargo, la palpable tensión entre ellos siembra la duda: ¿es su unión fruto de los sentimientos que han florecido con los años, una obligación contractual para asegurar el linaje lobuno de reyes alfas, o la innegable conexión de la marca que los une como almas gemelas?.
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Capitulo 6: Sinceridad
Mientras Astrid duerme acurrucada en mis brazos, todavía me parece irreal tenerla aquí, en mi cama, en mi habitación. No solo compartimos una intimidad profunda, sino que la diosa Luna ha aprobado nuestra unión, convirtiéndola en mi Reina Luna. Esta cadena de eventos me ha sumido en un verdadero torbellino emocional. Todo sucedió tan rápido. Siempre vi a Astrid como una loba fuerte y guerrera, pero jamás la imaginé más allá de eso, como mi compañera. Siempre la sentí inalcanzable, y la idea de una relación que fuera más allá de nuestros roles como alfa y delta me parecía distante. Sin embargo, aquí estamos, unidos por la locura, la desesperación y la impulsividad de una loba que, bajo el efecto de un afrodisíaco, anhelaba convertirse en la Reina Luna.
__No me digas que ya te arrepentiste de haber perdido tu pureza conmigo, Alfa__. Susurró Astrid, aún recostada sobre mi pecho y en mis brazos. Sentí un deje de diversión y coquetería en sus palabras. Con facilidad, maniobré su cuerpo hasta que quedó completamente sobre mí.
__Sé que esto es una locura, una unión que parecía imposible. Siempre fui el lobo menos favorito, ese que te saco de quicio con cada estupidez y mala decisión, y más de una vez tuviste que contenerte para no golpearme. Pero nunca me abandonaste. Te convertiste en mi ancla, mi verdadera mano derecha, más allá de cualquier beta. Y ahora eres mi Luna, la diosa Luna ha aceptado nuestra unión, y eso me llena de una alegría inmensa... y de un miedo atroz. Miedo a no ser suficiente para ti, a estropearlo todo y que termines mandándome al carajo. No podría soportarlo. Porque aunque no pueda pronunciar aún las palabras 'te amo', lo que sí sé es que me importas profundamente, te admiro, te respeto y no quiero perderte__. Culminé mis palabras sin apartar la mirada de Astrid, buscando que cada sílaba le transmitiera la sinceridad de mi alma. Le he abierto mi alma, mostrándole al lobo roto que solo ella ha visto en sus peores facetas, en sus momentos más deprimentes. Ella fue el ancla que me sostuvo, me ayudó y me guio para convertirme en un mejor Alfa, para reparar los daños que, aunque no causé directamente, sus consecuencias recayeron sobre mí.
__Eres tan tierno, Dante__. Murmuró Astrid con media sonrisa, una clara invitación más que una simple expresión.
__Siento la honestidad en cada una de tus palabras, y, además, ya te he probado. Sé que eres exquisito, así que no creas que te librarás tan fácilmente de mí__. Mientras hablaba, la coquetería en su voz encendió una chispa innegable en mí. Ella lo sintió, y su sonrisa se amplió, esta vez con la satisfacción de saber que ha conseguido exactamente lo que buscaba.
Mis manos se aferraron a su cadera. Nyon gruñó en mi interior al sentir cómo nos envolvió el interior de Astrid. Ella se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en el colchón para no poner su peso sobre mi, mientras su rostro se acercó a mi cuello. Juega con su lengua en mi oído, provocando un suspiro de puro estremecimiento.
__Esto es una locura, ¿verdad?__. Jadeó Astrid, su lengua deslizándose por mi cuello mientras elevaba sus caderas, buscando con avidez que mi miembro se hunda más profundamente en ella.
__Pero también amo esta locura Dante y quiero explorarla a tu lado, disfrutar de lo que nos espera juntos. Ahora soy tu luna y tú eres mi alfa; nada ni nadie cambiará eso, o tendrán que enfrentar mi furia, y sabes bien que no soy ni agradable ni linda cuando me enojo__. Astrid concluyó con una declaración que hizo que mi corazón diera un vuelco. No tuve tiempo de responder. Ella comenzó a mover su pelvis rítmicamente, haciendo que mi virilidad entrara y saliera con una mezcla de fuerza, deseo y anhelo. Me uní a su ritmo, moviendo mi propia pelvis para intensificar la fricción y hacer cada embestida más profunda, empujándonos juntos al límite de la cordura por el puro placer.
Astrid se entregó por completo, sus caderas un torbellino salvaje. Sentí su interior estremecerse y contraerse con fuerza alrededor de mi hombría mientras alcanzó el clímax. Unas pocas estocadas más y el placer me abrumó, vaciándome dentro de ella. Una profunda satisfacción me embargó, no solo por mí, sino por la pura alegría que grita Nyon a través de nuestro enlace. Él, más que nadie, merece esta felicidad, después de que mi debilidad nos costara nuestra primera alma gemela, ignorando sus súplicas y dejándome manipular.
__Ahora que nos espera, Dante, ¿qué sigue?__. Preguntó Astrid, su voz aún teñida por los efectos del clímax. Se volvio a acurrucar en mis brazos . La unión esta completa; su marca en mí y la mía en ella gritan que somos compañeros lo que nos queda de vida.
__Primero, habla con tus padres__. Le dije a Astrid, mientras mis manos, recorren su espalda descubierta.
__Es mejor que se los digas tú antes de que se enteren por otros. Después, iremos con el consejo para que sepan que ya tengo a mi Reina Luna y dejen de fastidiarme con sus hijas o nietas__. Continué hablando, y Astrid, mi ahora Luna, asintió.
Un suspiro de alivio se escapó de mis labios. Tenerla a mi lado ofrece múltiples ventajas: su fuerza, su lealtad, su belleza. Pero, sobre todo, su presencia como mi Luna finalmente silenciara al concejo. Ya no tendrán excusa para pertubar mi paz con la búsqueda de una compañera, ni para intentar colar a sus hijas o nietas en mi cama en busca de estatus. Como siempre, Astrid ha sido mi tabla de salvación. Si bien nuestra unión no nació del amor romántico ni de la conexión de almas gemelas, entre nosotros existe una base sólida de confianza, lealtad, buena comunicación y respeto. Confío en que, con el tiempo, estos cimientos se fortalecerán, y quizás lo que comenzó como un mero acuerdo se transforme en algo mucho más profundo.
__A la mayoría de esos viejos lobos interesados en poner sus garras en el trono del linaje lobuno a través de sus hijas y nietas se les borrará la sonrisa al ver que yo soy tu reina luna y no pueden cambiarlo porque la unión ya está completa__. Me respondió Astrid.
Aunque no veo su rostro, pues está sobre mi pecho, sentí la burla en su voz y sonreí. Es cierto: cuando los miembros más interesados del concejo se enteren de que Astrid es mi luna, les dará algo. No es de su agrado; ella no duda en decirles sus cuatro verdades si intentan pasarse de listos, y a ellos les molesta que una mujer sea más astuta y fuerte que ellos. Tal vez ha llegado el momento de buscar una excusa para renovar el concejo, pero por ahora, solo quiero disfrutar de la cercanía de Astrid.
la Soberbia y la ambición de per son la peste de la vida.
Y el que cae en ese engaño , encuentra su final , tal cual lo deseo para sus semejantes.
Al final la Justicia y la Paz vuelven a brillar como un sol resplandeciente.