Luna es una creadora de contenido y diseñadora UX que se hace pasar por su hermana Sol para contraer un matrimonio arreglado con Gael, un fundador de ciberseguridad al que todos llaman "lobo de negocios". Pero él ya sabe la verdad – su fachada feroz es solo para proteger a los suyos – y juntos hacen un pacto para investigar las amenazas que acechan a la empresa de su hermana.
Mientras trabajan en equipo, las reglas de su mentira empiezan a romperse: descubren una pasión compartida por la tecnología con propósito, y cada día se acercan más. En un mundo donde la imagen parece todo, tendrán que decidir si seguir fingiendo o atreverse a ser ellos mismos – porque el único código que nunca falla es el del amor construido sobre la autenticidad.
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capitulo 19
Llevamos el coche a casa, donde Valen, Sol y la abuela nos esperaban con una cena casera y un pastel que decía: “¡Bienvenida a casa, Luna – la verdad siempre triunfa!”. Comimos, nos reímos y hablamos hasta bien entrada la noche, contando todas las cosas que habíamos hecho mientras estaba fuera y planeando la conferencia y la boda.
El día de la conferencia llegó más rápido de lo esperado. Se celebró en un gran auditorio cerca de la plaza de Cibeles, y estaba lleno de personas – medios de comunicación, jóvenes estudiantes, empresarios y amigos. Gael y yo subimos al escenario, cogidos de la mano, y empezamos a hablar de nuestro trabajo, de los proyectos que habíamos hecho juntos y de cómo habíamos conseguido demostrar la verdad.
“La tecnología no es solo código y pantallas”, dije, mirando a la audiencia con voz clara y segura. “Es sobre personas – sobre cómo conectarlas, protegerlas y ayudarles a alcanzar sus sueños. Y cuando alguien intenta destruir tu trabajo, tu reputación, lo importante es no rendirse – porque la verdad siempre triunfa al final.”
La audiencia aplaudió con fuerza, y vi cómo muchas personas levantaban sus móviles para grabar la charla. Gael me cogió la mano y me sonrió, con orgullo en sus ojos.
Después de la conferencia, muchos jóvenes se acercaron a nosotros para decirnos que les habíamos inspirado, que ahora tenían más fuerzas para seguir sus sueños. Una chica pequeña con gafas y el pelo recogido en una cola alta se acercó a mí y me dijo:
“Gracias”, dijo con voz temblorosa. “Siempre he querido estudiar diseño UX, pero pensaba que no valía para nada. Pero tú me has demostrado que sí puedo – que las chicas podemos llegar muy lejos en el mundo de la tecnología.”
Me abracé a ella y le dije:
“Claro que puedes – nunca dejes que nadie te diga lo contrario. El mundo necesita tu creatividad, tu talento, tu voz.”
Mientras salíamos del auditorio, Gael me cogió de la mano y me llevó a un rincón apartado.
“Luna”, dijo, cogiendo mi rostro entre sus manos. “Quiero que sepas que estoy muy orgulloso de ti. Has demostrado ser una mujer fuerte, valiente y honesta – todo lo que siempre he querido en una pareja.”
“Gracias, Gael”, respondí, acariciándole la mejilla. “Sin ti, sin tu apoyo y tu amor, nunca habría llegado hasta aquí.”
Gael se arrodilló ante mí y sacó una pequeña cajita de madera de su bolsillo – la misma que había usado para darme el anillo de compromiso.
“Cuando te fui a buscar al aeropuerto”, dijo con voz emocionada. “Pensé en todo lo que hemos pasado juntos – en las mentiras, las verdades, los miedos y las alegrías. Pensé en cómo has cambiado mi vida, cómo me has enseñado a ser mejor persona, a seguir mis sueños sin miedo.”
Abrió la cajita y mostró un anillo de oro con un diseño de circuito electrónico que se convertía en una flor – igual que el de plata, pero más grande y con pequeños diamantes en los bordes.
“Luna”, dijo, mirándome a los ojos. “Ya te pedí que te casaras conmigo, pero quiero hacerlo de nuevo – esta vez delante de todos los que nos quieren. Quiero que seas mi esposa, mi compañera, mi mejor amiga para siempre. Quiero construir un futuro contigo – un futuro lleno de verdad, amor y felicidad.”
La audiencia que todavía quedaba en el auditorio se había dado cuenta de lo que estaba pasando, y se quedó en silencio esperando mi respuesta. Me quedé mirándolo, con las lágrimas corriendo por mis rostros de alegría, y le sonreí con todo mi corazón.
“Sí”, dije con voz clara y firme. “¡Sí, mil veces sí!”
Gael se levantó y me abrazó fuerte, dándome un beso apasionado mientras la audiencia aplaudía y gritaba de alegría. Sol, Valen y la abuela lloraban de emoción, mientras los flashes de los medios de comunicación iluminaban el escenario.
El secreto había salido a la luz, la verdad había triunfado y nuestro amor era más fuerte que nunca. Sabía que el camino seguiría siendo difícil, que habría más obstáculos y desafíos por delante. Pero también sabía que tenía a Gael de su lado, que tenía un amor que la hacía fuerte y un propósito que la llenaba de esperanza.
La mentira había llegado a su fin, pero la verdad había empezado – y con ella, un futuro lleno de posibilidades, de amor y de felicidad.
Las imágenes de Gael proponiéndome matrimonio de nuevo en el auditorio se volvieron virales en cuestión de horas. Mis redes sociales se inundaron de mensajes de felicitación, y el hashtag #LunaYGael se convirtió en tendencia en España. La conferencia se retransmitió en directo por varias plataformas digitales, y miles de personas habían visto cómo la verdad había triunfado y cómo nuestro amor se había fortalecido aún más.
A la mañana siguiente, me desperté en nuestro apartamento de Chamberí con el aroma de café y tostadas que se colaba por la puerta de la habitación. Gael estaba en la cocina preparando el desayuno, canturreando una canción que no conocía. Cuando me vio aparecer, sonrió y se acercó a darme un beso suave en los labios.
“Buenos días, mi amor”, dijo, sirviéndome una taza de café con leche. “Has visto las noticias? Están hablando de nosotros en todas partes – dicen que somos un ejemplo de cómo la verdad y el amor pueden vencer cualquier cosa.”
Me senté en la mesa del salón y abrí mi móvil – tenía miles de notificaciones nuevas. “¡Felicidades, Luna! Os queremos mucho”, “Vuestro amor es inspirador”, “Ahora sí que vais a tener la boda más bonita del mundo”. Me sentí emocionada – nunca había imaginado que nuestra historia pudiera llegar a tantas personas.
“También tengo una sorpresa para ti”, dijo Gael, sacando un sobre de su bolsillo. “La revista ‘Tecnología y Emprendimiento’ quiere hacer una portada con nosotros – quieren contar nuestra historia completa, de principio a fin.”
“¡De verdad?” pregunté con voz temblorosa. “¿Ellos también?”
“Sí”, respondió Gael con una sonrisa. “Dicen que nuestra historia es un ejemplo de cómo la tecnología y el amor pueden ir de la mano, de cómo podemos usar nuestras habilidades para hacer el mundo mejor.”