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“Cuando La Luz Se Rompe”

“Cuando La Luz Se Rompe”

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Venganza / Fantasía épica
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Magia, traición y un juramento silencioso marcan el inicio de una historia donde la inocencia se convierte en determinación. En un reino construido sobre mentiras, incluso las almas más puras pueden oscurecerse.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: La Espina Bajo la Piel

La noche siguió respirando con dificultad incluso después del incendio.

El humo todavía se alzaba a lo lejos como una cicatriz negra sobre el cielo.

El reino, ajeno a todo lo que había ocurrido en sus rincones más podridos, seguía fingiendo orden.

Pero debajo de esa fachada elegante…

la podredumbre seguía latiendo.

Y esa noche, una vez más, alguien la había hecho sangrar.

🌹 El Refugio

La base del grupo opositor estaba escondida bajo la apariencia de una vieja residencia noble en desuso.

Desde fuera parecía solo una construcción silenciosa y olvidada.

Desde dentro, sin embargo, era otra cosa:

refugio

centro de información

escondite

y punto de reunión para todos los que odiaban al rey lo suficiente como para arriesgar la vida

Ahí fue donde Himari llevó a las chicas que había rescatado.

Las del secuestro de la carroza.

Y también a las que había sacado de aquella celda antes del incendio.

Varias personas del grupo se movilizaron en cuanto las vieron entrar.

Les trajeron mantas.

Agua caliente.

Comida ligera.

Y atención básica.

Pero todas las miradas se detuvieron un segundo más de la cuenta cuando vieron a Himari.

Porque incluso caminando erguida…

era obvio que algo le dolía.

Mucho.

🌒 “Estoy bien”

Una de las chicas que Himari había salvado la noche anterior en la carroza fue la primera en acercarse.

Era la misma que había hablado más en el bosque.

Tenía el rostro aún pálido, pero al verla entrar dio un paso al frente con preocupación genuina.

—Himari… ¿estás bien?

Himari, todavía de pie, se llevó una mano a la parte baja de la espalda por puro reflejo antes de apartarla enseguida.

No le gustaba mostrar debilidad.

Menos delante de gente que necesitaba verla fuerte.

Su expresión apenas se tensó.

—Hubo una explosión —respondió con la voz algo más seca de lo habitual—. Me hizo volar hasta la reja de la celda.

La chica abrió un poco más los ojos.

—¿Te golpeaste muy fuerte?

Himari exhaló por la nariz, casi con fastidio.

—Me golpeé la espalda.

Una de las mujeres del grupo, que estaba preparando vendajes, se acercó enseguida.

—Siéntate.

—No necesito—

—Siéntate —repitió la mujer, esta vez sin dejar espacio a discusión.

Himari la miró unos segundos.

Luego chasqueó la lengua con molestia y terminó sentándose en una silla cercana.

—Qué fastidio…

Eso arrancó una pequeña risa nerviosa entre algunas de las chicas rescatadas.

Y honestamente…

ese pequeño sonido de alivio le recordó a varias de ellas que por fin estaban a salvo.

🌙 La Historia se Repite

Mientras la revisaban, las otras chicas también comenzaron a acercarse.

Las tres que habían sido salvadas por el hombre de la carroza estaban ahí.

Y las que Himari había sacado de la celda también.

Poco a poco, todas empezaron a hablar entre ellas.

Primero con nervios.

Luego con temor.

Luego con esa intensidad rara que solo aparece cuando muchas personas han visto una misma pesadilla y necesitan confirmar que no la imaginaron.

—Era él otra vez… —susurró una.

—Sí… el de la capucha negra —murmuró otra.

—El cabello blanco… —añadió una tercera.

—Y los ojos rojos —dijo alguien más, bajando la voz casi por instinto.

El ambiente se volvió más quieto.

Más pesado.

Himari, que intentaba ignorar el dolor de la espalda mientras una de sus compañeras le revisaba la zona golpeada, no levantó la mirada de inmediato.

Pero escuchó cada palabra.

Y cada una se le clavó como una aguja.

La chica que había preguntado por ella fue la que habló con más firmeza.

—Él nos salvó a nosotras en el bosque…

Otra añadió enseguida:

—Y también apareció hoy.

La tercera bajó la mirada.

—Si no fuera por él… probablemente estaríamos muertas.

Silencio.

Himari apretó un poco la mandíbula.

Luego habló sin mirarlas.

—¿Volvieron a ver bien su rostro?

—No —respondieron casi al mismo tiempo.

Una negó con la cabeza.

—Siempre tenía la cara cubierta.

Otra tragó saliva.

—Pero se movía… demasiado rápido.

Y esa frase…

Esa frase fue la que más molestó a Himari.

Porque ella misma lo había visto.

Lo había sentido.

No era exageración.

No era pánico hablando.

Era verdad.

Ese hombre se movía de una forma que no encajaba con nada normal.

🩸 Un Nombre que No Se Va

Uno de los miembros del grupo opositor, apoyado contra una pared, cruzó los brazos.

—Así que ya es oficial —murmuró—. El Fantasma Blanco existe.

Otro soltó una risa corta.

—Suena a cuento para asustar nobles.

—No si ya van dos grupos enteros de basura real que terminan muertos en una sola noche —respondió otra mujer con seriedad.

Uno más intervino:

—Si de verdad está atacando solo a traficantes, soldados corruptos y escoria del reino…

—Entonces no es nuestro enemigo —terminó otro.

Himari no dijo nada.

Siguió sentada.

Callada.

Con el ceño apenas fruncido.

Pero por dentro, algo no la dejaba en paz.

Porque el problema no era solo que existiera alguien así.

El problema era que cada vez que escuchaba esa descripción…

cada vez que lo recordaba bloqueando aquel golpe frente a ella…

cada vez que revivía esa voz…

algo dentro de su pecho se cerraba.

Y lo odiaba.

Lo odiaba porque no tenía explicación.

🌑 Afuera del Reino

Lejos de ahí…

mucho más allá de las murallas, las torres y la falsa elegancia del reino…

la noche era distinta.

Más fría.

Más honesta.

Más vacía.

Asahi caminaba por las afueras con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera negra.

Su capucha seguía cubriéndole parte del rostro.

El humo del incendio ya había quedado atrás.

Y sus pasos avanzaban con la misma calma de siempre, como si nada de lo ocurrido esa noche hubiera sido especialmente relevante.

No sentía orgullo.

No sentía satisfacción.

No sentía adrenalina.

Solo seguía avanzando.

Como una sombra que no sabe hacer otra cosa.

El viento nocturno movió ligeramente un mechón de su cabello blanco.

Sus ojos rojo carmesí miraban al frente con esa expresión vacía que parecía haberse instalado en él hacía años.

Entonces se detuvo.

No porque dudara.

Sino porque alguien ya estaba ahí.

Esperándolo.

⚔️ Una Heroína del Reino

Sobre un pequeño camino de piedra entre árboles secos y terreno abierto, una figura femenina descendió de una roca elevada con una precisión elegante.

Aterrizó frente a él sin vacilar.

Su postura fue inmediata:

guardia de combate.

Llevaba el uniforme estilizado de los héroes del reino, pero adaptado a su propio estilo.

Ligero.

Práctico.

Con detalles finos que delataban rango, prestigio… y entrenamiento de élite.

Su cabello oscuro se movió con el viento mientras sus ojos se fijaban directamente en él, sin parpadear.

No parecía una soldado común.

No parecía una noble inútil.

No parecía una fanfarrona.

No.

Esta mujer sí despedía peligro real.

Era Hikaru.

Una de los Cinco Héroes que protegían al reino.

Y a diferencia de muchos otros, ella no estaba ahí por accidente.

Lo había estado rastreando.

🌙 El Nombre que ya Llegó Demasiado Lejos

Hikaru dio un paso adelante.

Su mano ya descansaba sobre el arma que llevaba al costado.

Su expresión era seria.

Afilada.

Con la tensión propia de alguien que ya había escuchado demasiados rumores para seguir ignorándolos.

—Tú eres el que trabaja en las sombras…

La mirada de Asahi no cambió.

No respondió.

Hikaru apretó un poco más la empuñadura.

Y terminó la frase:

—El Fantasma Blanco.

El silencio entre ambos duró apenas un instante.

Luego Asahi inclinó apenas la cabeza.

No con respeto.

Ni con interés.

Sino con un desprecio cansado.

Y respondió con una voz baja, fría y totalmente seca:

—No vengo a perder el tiempo con una chica.

Hubo un segundo de absoluto silencio.

Y luego…

la expresión de Hikaru cambió.

No a miedo.

No a sorpresa.

Sino a una irritación peligrosa.

Una de esas que solo aparecen cuando alguien toca el orgullo de una persona fuerte de la manera equivocada.

Sus ojos se afilaron.

—Qué mala forma de empezar.

Asahi no se movió.

Ni un paso.

Ni un músculo de más.

Solo la observó como si ya la hubiera medido entera en un solo vistazo.

Y esa calma…

esa maldita calma…

fue exactamente lo que más hizo hervir el aire entre ambos.

🩸 Antes del Choque

El viento sopló entre los árboles.

La luna roja seguía en lo alto.

Los dos permanecieron quietos unos segundos más.

Midiéndose.

Analizándose.

Entendiendo sin palabras que lo que venía después no sería un simple intercambio.

Hikaru adoptó una postura más baja.

Más firme.

Más seria.

Ya no estaba probando.

Ya no estaba tanteando.

Ahora sí estaba lista para pelear de verdad.

Y Asahi…

Asahi simplemente siguió ahí.

Con las manos todavía en los bolsillos.

Con la capucha cubriéndole el rostro.

Con esa presencia insoportablemente vacía que hacía sentir que no estaba frente a una persona…

sino frente a una máquina rota que había aprendido a matar demasiado bien.

La noche se quedó quieta.

Como si el mundo entero estuviera esperando el primer movimiento.

Y en algún lugar muy dentro de la oscuridad…

la guerra empezaba a afilar los dientes.

Fin del Capítulo 19

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