Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo 22: Nos vamos ahora.
Cuando Mary y Adrien regresaron a la habitación, no hubo necesidad de anunciarse, la puerta se abrió con suavidad y lo primero que notaron fue el cambio, Isabella ya no estaba inconsciente, estaba sentada en la cama, tensa, sus manos apoyadas sobre las sábanas como si necesitara asegurarse de que todo era real, su mirada recorría la habitación con atención, como si intentara entender dónde estaba y cómo había llegado ahí.
Cuando vio a Mary, se quedó quieta.
—¿Mary?
La voz le salió baja, confundida, sin la seguridad de antes.
Mary avanzó sin pensarlo.
—¿Yuyu? ¿Estás bien? ¿Te duele mucho la cabeza?
Isabella llevó una mano a su sien, pero negó levemente.
—No… —murmuró—. No es eso.
Se quedó en silencio un segundo, luego su expresión cambió, bajó la mirada, sus hombros se tensaron y de pronto se cubrió el rostro con ambas manos.
—No…
El sonido de su voz ya no era firme, estaba quebrado.
Mary se acercó más rápido, sin invadir, pero lo suficiente para estar cerca.
—¿Qué pasa? —preguntó, con cuidado.
Isabella no respondió de inmediato, pero su respiración cambió, más inestable, y luego empezó a llorar, no de forma exagerada, sino contenida, como alguien que intenta controlarse y no lo logra.
—Yo… —intentó hablar, pero se detuvo—. Yo no…
Mary no la interrumpió, solo se quedó frente a ella, esperando.
—No era así —dijo finalmente Isabella, bajando las manos pero sin levantar la mirada—. No era lo que quería hacer.
Mary se agachó un poco para estar a su altura. Dándose cuenta que el golpe fue lo que rompió la manipulación.
—Lo sé.
Isabella negó con la cabeza, con más fuerza.
—No, no lo sabes… —su voz tembló—. Yo pensé que todo lo que hacía era por mi reino, que cada decisión tenía sentido, que estaba controlando la situación… pero no…
Levantó la mirada, sus ojos estaban llenos de frustración.
—No era yo completamente.
Mary sostuvo su mirada.
—No.
Isabella apretó los labios, respirando hondo, como si intentara recomponerse.
—Él… —dijo, con dificultad—. Él estaba ahí todo el tiempo, ahora lo veo… lo siento… mis decisiones, mis dudas, mis impulsos… no eran solo míos.
Mary no apartó la mirada.
—Te estaba manipulando.
Isabella asintió lentamente.
—Sí.
En ese momento, Adrien se acercó con una taza de té, la dejó cerca de ella sin interrumpir demasiado, pero con la intención clara de calmar el ambiente.
—Bebe un poco —dijo—. Te ayudará.
Isabella tomó la taza con ambas manos, no por necesidad, sino porque necesitaba sostener algo.
—Gracias.
Bebió un poco, luego dejó la taza sobre la mesa, sus manos todavía temblaban levemente.
—Tenemos que detenerlo —dijo de pronto, levantando la mirada—. Él quiere la guerra, no detenerla. Y no solo eso. Está usando todo esto… a mí… al príncipe… para llevar las cosas a ese punto.
Mary se mantuvo firme.
—También lo sé.
Isabella apretó los dedos.
—Yo… —hizo una pausa—. Yo quise detener esto desde el inicio.
Mary no dijo nada.
—Cuando llegué hace dos años —continuó—. Sabía que era arriesgado, pero tenía un objetivo claro, acercarme, entender, evitar el conflicto… pero en algún punto… —cerró los ojos un segundo—. Dejé de notar cuándo mis decisiones dejaron de ser completamente mías.
Mary la observaba sin interrumpir.
—Al principio dudé —añadió Isabella—. Quise detenerme, incluso pensé en abandonar todo… pero esas dudas desaparecían, y yo… seguía adelante, convencida de que era lo correcto.
Mary habló con calma.
—Porque él lo hacía parecer lógico.
Isabella asintió.
—Sí.
El silencio se instaló unos segundos, pero no era incómodo, era necesario.
Isabella respiró más profundo.
—Quiero volver al palacio.
Mary y Adrien la miraron.
—Quiero romper el compromiso —continuó—. Decir la verdad… pedir regresar a mi reino.
Adrien dio un paso adelante, su tono no cambió, pero fue más firme.
—No será tan sencillo.
Isabella lo miró.
—¿Por qué no?
—Porque esto ya no es solo un compromiso político —respondió Adrien—. Estás involucrada en algo más grave.
Isabella frunció el ceño.
—¿Qué quiere decir?
—Conspiración contra la corona.
La palabra cayó con peso.
Isabella negó de inmediato.
—No… yo no…
—No de forma consciente —aclaró Adrien—. Pero eso no cambia cómo se verá desde afuera.
Isabella bajó la mirada.
—Entonces… ¿no puedo volver?
Adrien no dudó.
—No sin consecuencias.
Isabella apretó los labios, claramente afectada.
—Pero el problema no soy yo —dijo—. Es él.
Adrien asintió.
—Lo sabemos.
Isabella levantó la mirada otra vez.
—Entonces… haré lo que sea necesario —dijo—. Aceptaré lo que venga… si eso evita la guerra.
Mary la observó con atención.
—No tienes que cargar con todo sola, Yuyu.
Isabella negó.
—Sí tengo que hacerlo —respondió—. Porque fui parte de esto, aunque no haya sido completamente consciente.
El tiempo pasó sin que se dieran cuenta, la conversación continuó, ajustando ideas, entendiendo mejor la situación, y cuando finalmente la noche cayó por completo, Adrien y Mary se apartaron para hablar a solas.
Se movieron hacia un pasillo cercano, lejos de la habitación.
—No saldremos impunes de esto —dijo Adrien en voz baja—. Aunque haya sido manipulada, sigue involucrada.
Mary asintió.
—Lo sé.
—Y tú también —añadió él—. Entraste al palacio, la sacaste… esto puede complicarse.
Mary abrió la boca para responder, pero en ese momento la puerta se abrió.
Isabella apareció en el marco.
—Voy a entregarme.
Ambos la miraron.
—Pero tengo condiciones —añadió, dando un paso adelante.
Adrien cruzó los brazos.
—Dilas.
Isabella los miró a ambos.
—No quiero que le hagan daño a mi reino… ni a mi gente.
Mary asintió levemente.
—Eso es lógico. Aunque todo depende del principe.
—Yo me encargo de eso—dijo Adrien.
—Y… —Isabella dudó un segundo—. Tampoco quiero que lo dañen a él. A mí hermano Terence.
El silencio se tensó apenas.
—Sé lo que hizo —continuó Isabella—. Sé lo que está haciendo… pero sigue siendo mi hermano.
Mary la observó con atención.
—No estás pidiendo que lo dejen libre.
—No —respondió Isabella—. Solo que no lo destruyan sin intentar detener esto primero.
Adrien sostuvo la mirada de Isabella unos segundos antes de responder.
—Acepto.
Mary lo miró, luego volvió a Isabella.
—Yo también.
Isabella soltó una pequeña exhalación, no de alivio total, pero sí de decisión tomada.
—Volveremos al castillo.—afirmo Adrien.
Mary se adelantó un poco.
—Pero antes de eso —dijo—. Tienes que romper la influencia que tienes sobre el príncipe.
Isabella la miró.
—Sí.
—Y Terence no puede estar cerca.
Isabella asintió.
—Lo entiendo.
—¿Puedes hacerlo? —preguntó Mary.
Isabella sostuvo su mirada.
—Sí… pero necesito tiempo y el momento adecuado.
Adrien intervino.
—No tenemos tiempo. Adam debe estar preocupado por tí. Nos vamos ahora en caballo.
Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/