¡Advertencia! Está novela es poli amor. Si no desea leer este contenido detengase y no insulte por favor. Ya está advertido.
El héroe y el villano comparten un único amor dulce y posesivo hacia la extra de una historia.
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Capitulo 5
A la mañana siguiente el ambiente en la academia estaba más tranquilo que de costumbre, los estudiantes caminaban medio dormidos cargando libros, algunos conversaban en voz baja, otros bostezaban sin disimulo, era uno de esos días comunes en los que nada parece importante y, sin embargo, para Bonnie todo tenía un peso distinto porque desde que había despertado en ese mundo ningún día volvía a ser realmente normal.
Estaba ordenando sus cuadernos dentro del escritorio cuando notó una sombra detenerse frente a ella. Levantó la vista.
Era Bastian.
No venía apresurado ni con esa postura rígida que usaba cuando discutía con su hermano, tampoco traía la expresión seria de “príncipe que da órdenes”, más bien parecía ligeramente nervioso, como alguien que ha ensayado una frase en la cabeza y teme decirla mal.
—Buenos días, Bonnie —saludó con voz baja.
—Buenos días —respondió ella con calma.
Él miró alrededor un segundo, como asegurándose de que nadie estuviera escuchando.
—¿Puedo hablar contigo un momento?
—Claro.
Se apartaron hacia una de las ventanas del pasillo, donde la luz entraba directa y el ruido del aula quedaba más lejos. Bonnie lo observó con atención, notando los detalles que antes le habrían pasado desapercibidos, la forma en que apretaba los dedos contra la manga del uniforme.
Bastian carraspeó.
—Quería preguntarte algo, pero no te sientas obligada a aceptar, si no quieres está bien.
—Dilo —contestó ella.
—Mi padre organizará una reunión formal en el palacio dentro de unos días, es una especie de encuentro entre nobles y funcionarios, solo una cena y presentación; invitarán a los hijos de las familias importantes y también a algunos compañeros de la academia.
Bonnie sintió cómo el corazón le daba un golpe seco. Lo sabía. Ese evento.
Justo ese.
Bastian siguió hablando.
—Propuse tu nombre.
Ella parpadeó.
—¿El mío?
—Sí, pensé que… bueno, que te gustaría ir. Siempre participas en clase, ayudas a todos, y… —se detuvo, incómodo—. Me pareció injusto que no te incluyeran.
Bonnie lo miró en silencio.
No había arrogancia, solo sinceridad.
—Gracias —dijo—. ¿Quién más irá?
—Casi todos los de nuestro grado, Calister también, por supuesto. Mi padre quiere que nos acostumbremos a estos eventos desde jóvenes.
Ahí estaba el problema.
El ala de adultos donde la tragedia sucedía en las escaleras por Calister. El exilio exilió ocurre después de eso.
Todo se ordenó en su mente con una claridad que le dio frío. Si aceptaba, tendría que vigilarlo. Si no iba, el destino seguiría igual.
No tenía opción.
—Sí, iré —respondió sin titubear.
Bastian levantó la cabeza, sorprendido por la rapidez.
—¿Tan fácil?
—¿Debería pensarlo más?
—No, es solo que… creí que dirías que no. No pareces disfrutar este tipo de reuniones.
Bonnie soltó una pequeña risa.
—No las disfruto, pero a veces hay cosas más importantes que divertirse.
Él la observó como si esa frase fuera demasiado adulta para alguien de su edad.
—Hablas raro a veces.
—¿Raro?
—Como mi tía cuando me sermonea.
Bonnie sonrió apenas.
—Entonces tal vez deberías escuchar más de ella.
Bastian negó con la cabeza, divertido.
—Te mandaré los detalles más tarde, hora, vestimenta y esas cosas.
—De acuerdo.
Cuando se fue, Bonnie apoyó la espalda en la pared y cerró los ojos un momento.
—No puede pasar lo mismo —murmuró para sí—. Esta vez no.
No iba a permitir que Calister se convirtiera en el villano por un impulso. No después de verlo hablar, enojarse, sonreír torpemente al disculparse, no después de notar que no era malo por naturaleza.
Sí... Ella también había estado observando de cerca a los gemelos. Y sabe a detalle todo sobre ellos.
Las clases del día se le hicieron eternas, apenas escuchaba a los profesores, su mente estaba ocupada repasando posibilidades, pensando dónde debía estar, a quién vigilar, cómo mantener a Calister lejos del ala de adultos sin levantar sospechas, sabía que no podía ordenarle nada, tendría que usar palabras, distraerlo, provocar una conversación, lo que fuera necesario.
Al terminar la jornada volvió a casa en el carruaje familiar.
Su padre la esperaba en el despacho, revisando documentos, con los lentes bajos sobre la nariz y varias hojas selladas extendidas por la mesa.
Cuando la vio entrar, dejó todo de lado.
—Bonnie, llegaste. ¿Cómo estuvo el día?
—Normal.
—Esa cara dice que no fue tan normal.
Ella se sentó frente a él.
—Papá, ¿puedo contarte algo?
—Siempre.
Bonnie le explicó lo de la invitación, la reunión en el palacio, que Bastian había propuesto su nombre. Su padre escuchó sin interrumpir, con los dedos entrelazados sobre el escritorio, asintiendo de vez en cuando.
—Así que el príncipe te invitó personalmente —comentó al final.
—Sí.
—Eso habla bien de ti.
—¿Puedo ir?
Él alzó una ceja.
—Pensé que ibas a decirme que no querías.
—Quiero ir.
—Entonces iremos.
Bonnie parpadeó.
—¿Iremos?
—También estoy invitado, asuntos de trabajo. Tendré que hablar con varios ministros, será aburrido, pero podemos viajar juntos.
Se levantó, rodeó el escritorio y le acomodó el cabello con cuidado, como siempre hacía.
—No pienso dejarte sola en tu primer evento formal grande, todavía eres mi hija, aunque te comportes como una adulta gruñona.
Bonnie frunció el ceño.
—No soy gruñona.
—Claro que sí.
—Solo soy directa.
—Peor todavía.
Ambos rieron.
Después él se inclinó un poco para mirarla a los ojos.
—Si algo te incomoda, te vas, no tienes que aguantar nada por cortesía, ¿entendido?
—Entendido.
—Y si alguien te trata mal, me lo dices.
Bonnie sintió una presión suave en el pecho, una mezcla de cariño y alivio que no sabía cómo expresar con palabras. En su vida anterior nadie la esperaba en casa con esa atención, nadie le preguntaba cómo estaba con esa seriedad.
—Gracias, papá —murmuró.
Él sonrió.
—No tienes que agradecerme por hacer mi trabajo.
Esa noche, ya en su habitación, Bonnie se sentó frente al espejo y se quedó mirando su reflejo largo rato. No veía a María, tampoco veía solo a Bonnie, veía a alguien en medio de las dos, alguien que cargaba recuerdos de otra vida y responsabilidades que una niña no debería tener.
—No dejaré que se repita —susurró.
Sabía que esa reunión iba a decidir muchas cosas.
No importaba lo que tuviera que hacer. No iba a permitir que la historia siguiera el mismo camino.
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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.
Es que debieron de buscarla mucho ante de que todo se volviera una locura 🤭🤭🤭🤭😭😭
Siempre de los digo a mis hijos 🤣🤣🤣