Nicolas Peltz, es un detective, que se convierte en el protector de Eva II, una creación genética, del científico Elias Vance, quien la creo con el fin de que sea un banco donante de órganos viviente para su hija biológica que sufre una enfermedad degenerativa. La existencia de Eva II sale a la luz después de que el laboratorio del doctor Vance, se incendiará. El detective Peltz se convertirá en el protector y defensor de Eva II, luchará para que la vean como humana y a la vez ella se convierte en una ayuda invisible para el detective para que no pierda la custodia de su hija de cinco años Clara. ¿Pelts conseguirá que se reconozca a Eva II como humana? ¿Eva II podrá vivir lo que es tener una familia? ¿Qué pasara cuando la verdadera Eva resurja? ¿La reconocerá como su gemela o la repudiará como fenómeno?
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Capítulo 19- Seguiré luchando
🔹️ALEJANDRO
Me sentia molesto, enviar a mis padres que razonen con Nicolas, no funciono, por lo que intentare razonar por última vez con mi hermano.
Tenia las pruebas necesarias para enseñarle, del porqué no podia casarse con Eva, que no era un capricho de mi parte, que era un asunto serio.
Y por ultimo reflexionar que no tiene ninguna obligación con Eva, que no debia seguir con esto, era un caso perdido.
Esto último soy consiente que es por puro celos, pero si Eva es un clon, no le debe afectar tanto.
Recorde la llave que una vez me dio Nicolas, en caso de urgencia, por lo que si estaba durmiendo, ingresaría igual, al saber con certeza que no me va a querer abrir, por estar molesto conmigo, de haberlo delátado con nuestros padres.
Era tarde en la noche, con la llave en mano, me dirigi al departamento, lo senti silencioso, muy tranquilo, introduje la llave que gire suavemente en la cerradura, entre en el departamento.
Mientras repasaba en mi cabeza la razón del porque habia ido: "Quería enfrentar a Nicolás una última vez, convencerlo de la locura que era casarse con Eva antes de que fuera declarada legalmente humana".
Pero la figura que me recibió no era la de mi hermano, sino la de Eva. Sentada en el sofá, leyendo con una concentración que se interrumpió al oírme aproximar.
Sus ojos, antes centrados en su libro, me escanearon el rostro, de seguro vio las profundas ojeras que adornaban mis ojos, la tensión en mis hombros, por noches de desvelo por su caso.
—Alejandro.
Dijo ella con una voz suave que me desarmó un poco.
—Parece que has tenido un día difícil. ¿Quieres un té? Un buen té de hierbas te ayudará a relajarte.
Antes de que pudiera responder, ella ya estaba de pie, dirigiéndose a la cocina.
—Y supongo que solo has estado comiendo comida recalentada. Déjame prepararte algo caliente, de verdad.
Me sorprendio su inesperada amabilidad, me deje caer en una silla, viendo cómo ella se movía con una eficiencia serena. Cuando Eva me tendió una taza humeante y un plato de sopa caliente, la mire, un poco avergonzado.
Cualquier mujer al ver al que le robo un beso, lo echaria, le gritaría que no quiere saber nada de él, que solo aparezca cuando este con Nicolas y sea por el juicio y nada mas, pero Eva, en cambio, es considerada y atenta.
—Gracias, Eva.
Murmure, sorbiendo el té.
—No tenías por qué...
Ella se sentó frente a mi, con una mirada comprensiva.
—Sé que estás preocupado. Por Nicolás, por mí. Lo agradezco, Alejandro. Sé que intentas defendernos, a tu manera.
Hizo una pausa, mirando la taza de té en sus manos.
—Mi vida en el laboratorio... Era muy solitaria. Monótona. El doctor Vance siempre decía que el exterior estaba lleno de monstruos. Y gérmenes. Que afuera no podría sobrevivir. Crecí creyendo que este mundo era una amenaza.
Una pequeña, triste sonrisa apareció en sus labios.
—Me sorprende cada día descubrir que no es así. Gracias a ustedes, disfruto de las cosas tan bellas de las que me hacen parte.
Senti un nudo en la garganta. La imagen de Eva, tan pura y vulnerable, creyendo en monstruos que no existían, me conmovió profundamente. La razón que me había impulsado a venir aqui, se desvaneció. Ya no veía un experimento, veía a un ser con miedos y esperanzas.
—Eva...
Empeze, mi voz más suave de lo que esperaba.
—No te preocupes. No me daré por vencido. Encontraremos la manera. Te lo prometo.
En ese instante, la puerta principal se abrió de nuevo y Nicolás entró.
—¿Alejandro? ¿Qué haces aquí? ¡Eva, pensé que estarías...
Se detuvo al ver el ambiente inusualmente calmado y a mi con un plato de sopa.
Me levante, una calma nueva en mi voz.
—Tranquilo, Nico. Estábamos charlando. Y creo que ahora entiendo las cosas de otra manera. No te preocupes, lo solucionaremos. No me daré por vencido con ella.
Nicolas fruncio el ceño, sus ojos recorrieron mi rostro y el de Eva, como buscando alguna anomalía.
-Solo queria decirte que esperes a que la justicia declare como persona a Eva y se elimine lo que dicen en todos los medios sobre lo que es en verdad.
Nicolas bajo su mochila y se despojo de su chaqueta.
-Asi que viniste por eso...
Murmuró.
-Si... Te venia a enseñar los avances. Le señale los papeles que lleve en una carpeta que parecia el libro gordo de petete.
Nicolas suspiro con su habitual cansancio, en ese momento su celular sono, lo miro con fastidio.
-Eva... Hay una cena... Con mis jefes... Es con pareja... En mi honor.
Le comento nervioso.
Se que mi hermano odia asistir a ese tipo de eventos, pero al parecer no tenia opción si le hacian en su honor.
-¿Quieres que te acompañe?
Ella le preguntó al adivinar lo que le quería decir Nicolás, solo Eva le comprendía y estaba en sintonía con él para saber lo que le quería decir.
-Solo si quieres... Si no estas segura...
-¿Cómo es?
Indago Eva.
-Cierto que nunca asististe a ningun evento... Solo mantenete cerca de mi y todo saldra bien.
-De acuerdo.
-Te lo agradezco... Sin ti esto no sería posible.
Afirmo mi hermano.
-¿Por qué?
Indago Eva.
-Desde que vives conmigo... Y mantienes aquí en orden, en calma, puedo hacer mi trabajo... Me das la paz mental necesaria.
-Es mi modo de agradecer porque me proteges y velas por mi bien.
-Bien... Entonces... Mañana te conseguiré un vestido de gala y me acompañarás.
-Perdona la Interrupción.
Hable.
-Sí, dime Alejandro.
Respondió Nicolás.
-¿Por qué es en tu honor?
-Pues... Me darán una condecoración...
-Felicidades, sumas otra medalla...
-No es para tanto... Sabes que no lo hago por eso... Solo por el amor que le tengo a mi trabajo...
-¿Amas tu trabajo?
Indago Eva.
-Es una manera de decir cuando haces lo que te gusta, te hace sentir bien contigo mismo.
Le explico Nicolás con calma, como si hablara con Clara.
-Bueno hermano... Felicidades. Le pasé la mano.
-Te lo agradezco.
-Nos veremos pronto. Me despedí.
-Alejandro... La llave. Me solicito.
-Me la diste en caso de urgencia.
-Lo sé, pero prefiero tenerla. Me dijo serio.
Asentí comprendiendo la razón, no le gustaba la idea que vaya y este a solas con Eva cuando él no estaba.
-Ahora esta Eva. Solo llama a la puerta. Me aclaro.
-Bien. Le respondí despidiéndome de ellos. Pero sabia leer entre lineas, no necesitaba aclararme nada.