En un valle oculto por la magia de las hadas, una loba blanca destinada a un matrimonio impuesto encuentra a un lobo negro moribundo cuyo olor despierta en ella la certeza de haber hallado a su verdadero amor. Juntos desafiarán a un tirano, unirán dos manadas separadas por siglos de mentiras y demostrarán que ni la distancia, ni la guerra, ni la muerte pueden contra el poder de los destinados por la Diosa Luna.
Una historia de amor imposible, magia ancestral, pasión y rebeldía que te hará creer en el destino.
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capitulo 12
el aullido atravesó el templo como un cuchillo de plata.
Todos se quedaron inmóviles. Incluso el Alfa Magnus, herido en el suelo, dejó de forcejear para mirar hacia la puerta con los ojos desorbitados.
—¿Qué... qué es eso?
tartamudeó Damián, aún en forma de lobo, con el pelaje erizado.
Luna sonrió. Por primera vez en días, sonrió de verdad.
—Es mi destinado
dijo.
—Y viene a buscarme.
El aullido se repitió, más cerca esta vez. Y entonces, entre las sombras de la entrada del templo, apareció una figura enorme, negra como la noche, con ojos dorados que brillaban como ascuas.
Night
No estaba curado del todo. Luna pudo ver las heridas aún frescas bajo su pelaje, la forma en que cojeaba ligeramente al apoyar una pata, la tensión en su cuerpo por el esfuerzo. Pero estaba allí. Había cruzado el bosque, había esquivado el fuego, había desafiado el peligro, todo por ella.
—Night...
susurró Luna, y las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas.
Él la miró. Solo la miró. Y en esa mirada había todo: el miedo, la esperanza, el amor, la promesa de un futuro juntos.
Damián gruñó y se abalanzó sobre él.
Fue rápido. Más rápido de lo que nadie esperaba. Night, a pesar de sus heridas, esquivó el ataque con una agilidad asombrosa y respondió con un zarpazo que envió a Damián contra una de las columnas del templo.
—¡No!
gritó el Alfa Magnus desde el suelo
—¡Guardias! ¡Maten a ese intruso!
Pero los guardias no se movieron. Unos porque ya se habían puesto del lado de Luna. Otros porque estaban demasiado impresionados por la escena. Y el resto porque, en el fondo, sabían que aquel lobo negro no era un enemigo.
Era algo más. Algo que no entendían, pero que respetaban.
Night avanzó hacia Luna lentamente, sin apartar la mirada de ella. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, apoyó su enorme cabeza contra el pecho de la loba y cerró los ojos.
—Te encontré
dijo con su voz mental, débil pero clara
—Te dije que volvería.
Luna lo abrazó con todas sus fuerzas, enterrando la cara en su pelaje negro, respirando su olor a hogar, a noche, a amor.
—Nunca más
susurró
—Nunca más te dejaré ir.
—¿Qué es esto?
la voz de Damián, aturdido pero aún consciente, resonó en el templo
—¿Qué clase de brujería es esta?
Luna se separó de Night y se volvió hacia él, hacia todos ellos.
—No es brujería
dijo con voz clara y firme
—Es la Diosa Luna. Es su designio. Es la verdad que ustedes nos han ocultado durante generaciones.
Miró a los lobos reunidos, a los guardias indecisos, a los ancianos temblorosos, a su madre llorando de emoción en primera fila.
—Este es Night
dijo, señalando al lobo negro
—Es mi destinado. Es el hijo del Alfa de una manada que creíamos extinguida. Y ha cruzado montañas, mares y bosques para encontrarme. Para encontrarnos. Porque la Diosa Luna no olvida a sus hijos. Aunque ellos la olviden a ella.
Un murmullo recorrió la multitud. Algunos lobas comenzaron a llorar. Otros se arrodillaron. Otros simplemente miraron, con los ojos abiertos de par en par, como si estuvieran viendo un milagro.
—¡Mentira!
gritó Damián, levantándose con dificultad
—Todo es mentira! ¡Ese lobo es un espía! ¡Ha venido a destruirnos!
—Si he venido a destruilos
—dijo Night, hablando en voz alta para que todos lo oyeran, con un esfuerzo que hizo temblar todo su cuerpo
—¿por qué estoy herido,Por qué casi muero en vuestro bosque, Por qué su loba me salvó la vida?
Damián abrió la boca, pero no encontró respuesta.
Fue entonces cuando Luma apareció, flotando en el centro del templo con su luz brillante. Decenas de hadas la siguieron, creando un espectáculo de colores y destellos que dejó a todos sin aliento.
—El lobo negro dice la verdad
anunció Luma
—Nosotras, las hadas, lo hemos visto todo. Hemos visto cómo el Alfa Magnus corrompió la manada. Hemos visto cómo separó a los destinados. Hemos visto cómo mintió generación tras generación. Y hemos visto cómo esta loba joven, Luna, ha sido valiente donde otros fueron cobardes.
Se volvió hacia la multitud.
—El velo que nos protege se está debilitando. Pronto, el mundo exterior encontrará este valle. Y cuando eso pase, necesitaran estar unidos. Necesitaran recordar quiénes son. Necesitaran seguir a la verdadera líder que la Diosa Luna ha elegido.
—¿Líder?
repitió Damián con desprecio
—¿Esa niña?
—Esa niña
confirmó Luma
—Y su lobo negro. Ellos son el futuro de esta manada. Si lo aceptán, sobreviviran. Si lo rechazán, pereceran.
El silencio fue absoluto.
Luna miró a su madre. Miró a su padre. Miró a Eborio, que asentía con una sonrisa en su arrugado rostro. Miró a los lobos de la manada, a sus hermanos, a sus primos, a sus vecinos. Y en sus ojos vio algo que no había visto nunca.
Esperanza.
—No quiero ser su líder
dijo entonces, con sinceridad
—Solo quiero ser libre. Solo quiero amar a mi destinado. Solo quiero que la Diosa Luna recupere su lugar en sus corazones. Pero si para eso tengo que guiarlos, lo haré. Lo haré con todas mis fuerzas.
Night se transformó en su forma humana junto a ella, y Luna contuvo el aliento.
Era hermoso. Con el pelo negro como ala de cuervo, los ojos dorados como el sol, la piel bronceada y llena de cicatrices que contaban historias de batallas lejanas. Era alto, fuerte, y la miraba como si ella fuera lo más valioso del mundo.
—Donde vayas tú
dijo, tomándole la mano
—iré yo.
Luna sintió que el corazón le estallaba de felicidad.
Pero entonces, desde el suelo, el Alfa Magnus soltó una carcajada amarga.
—Qué bonito
dijo, escupiendo sangre
—Qué bonito cuento de hadas. Pero se olvidán de algo, queridos.
Se incorporó lentamente, apoyándose en una columna.
—Aún tengo seguidores. Aún tengo poder. Aún tengo un hijo. Y no voy a rendirme tan fácilmente.
Damián se colocó a su lado, igualmente desafiante.
Los guardias que aún les eran leales formaron un círculo a su alrededor.
La multitud retrocedió, asustada.
Luna apretó la mano de Night.
—¿Estás preparado?
susurró.
—Contigo, siempre
respondió él.
Y la batalla comenzó.
Continuará...