NovelToon NovelToon
Marfil

Marfil

Status: En proceso
Genre:Romance / Capitán de Barco/Flota / Fantasía épica
Popularitas:27k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Décimo primer libro de la saga colores

El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.

¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

19. Paseo sorpresa

...MERMIT:...

Me quedé acostada sobre el pecho de Albert.

Puede que no comprendiera lo que me hacía, pero me gustaba la sensación en mi cuerpo y ese estallido intenso en mi interior cuando me tomaba.

Toqué su piel mientras reposaba en él.

Solo se escuchaba nuestra respiración.

Él se levantó, sentándose sobre la cama.

Seguía pareciendo un dios, desnudo en todo su esplendor, la piel bronceada, con el cabello cayendo sobre sus hombros, mechones deslizándose por su rostro maduro, la barba incipiente y ojos de plata.

Me observó detenidamente, de una forma profunda, como si pudiera hablarme a través de su mirada.

El perro emitía chillidos al pie de la cama.

Me asomé al borde.

Estaba sacudiendo la cola y saltando, sus ojos parecían llorosos.

Estiré mi mano y lo cargué.

Lo dejé sobre la cama.

"Baja el perro, no lo quiero en la cama" Albert frunció el ceño.

No sabía que quería.

Señaló el perro y luego el suelo.

"No es lugar para él"

Solté un gruñido, acariciando al perro.

"No quiero que se orine en mi cama"

Lo tomó y lo dejó abajo.

Solté un chasquido, tratando de ir por él.

Me sostuvo de la muñeca.

Zafé su agarre y fui por el perro.

Seguía chillando.

— Mermit — Dijo Albert, levantándose, se acercó a la mesita y tomó una libreta, también un carboncillo — Ven.

El cachorro quería ser cargado, me saltaba en las piernas, haciendo mucho ruido.

Intenté agacharme.

— Mermit, ven ahora — Ordenó con tono firme.

Empezó a trazar el carboncillo.

Me senté a su lado.

Estaba dibujando a Adelaida y también a mí.

Hizo una especie de nube arriba de mi cabeza, luego se dibujó así mismo, señaló a Adelaida, parecía referirse a cuando me estaba dando lecciones pues le dibujó un libro encima de su cabeza, luego me señaló a mí y tachó la nube donde estaba él.

Me quedé analizando lo que quería decirme.

No podía pensar en él mientras estaba en las lecciones.

— Albert, no — Dije, señalando, él hizo una líneas en mis ojos, hasta terminarlas en Adelaida.

Quería mi atención completa en ella.

Asintió con la cabeza, usando otra hoja para seguir dibujando, ésta vez a nosotros dos, besándonos y tocando.

Tachó el dibujo.

Negó con su dedo.

— No Dramori Ocup — Dijo y me sobresalté.

¿No habrá encuentros si yo no podía atención?

Dibujó otra cosa, a mí, señaló mi boca y nos dibujó besándonos y en la cama.

Tachó.

Tampoco podía mencionar nada.

Colocó su dedo en mi boca.

— Secreto.

— Secreto — Repetí, asintiendo con la cabeza, volvió a la página anterior.

De acuerdo, no habría más unión si yo decía algo o si me desconcentraba cuando Adelaida daba las lecciones.

Asentí con la cabeza.

Él suspiró, cerrando la libreta y dejándola sobre la mesita.

Tomó el camisón y me lo tendió.

Quería que me vistiera.

Esto era diferente, en mi tribu todos podían saber y ver lo que hacían las parejas, en cambio aquí nadie podía enterarse.

Me vestí a regañadientes.

Él se colocó esa ropa de cama que se abría fácil.

Levantó el perro y me lo entregó.

— Ve a dormir — Dijo y fruncí el ceño.

Lo que tampoco comprendía era porque no podía dormir con él.

— Mermit — Me advirtió cuando no me moví — Secreto.

Comprendí, si me veían durmiendo con él ya no sería secreto.

Hice un gesto de protesta y me marché a regañadientes. Dormir sola no me parecía tan divertido.

Bajé las escaleras mientras sostenía al perro.

Aliz estaba en el pasillo de mi habitación.

Se quedó desconcertada al verme.

— Buenas noches — Dije y entré a mi habitación.

Dejé el perro sobre la cama y me acosté.

Se movía mucho, parecía no dormir, pero pronto se quedó quieto, pegado a mi costado mientras dormía.

Lo acaricié y suspiré.

...****************...

Olía raro a la mañana siguiente.

El perro había orinado en las mantas, Aliz estaba un poco disgustada, trajo una cesta en la que debía dormir, porque no podía hacerlo conmigo.

Le dió de comer al perrito y siguió protestando.

No comprendía, el animal también necesitaba lecciones como yo, Aliz lo regañó y hasta le dió palmadas.

El perrito se quedó quieto, acostado en la cesta junto a mi cómoda.

Me bañé y alisté.

Al parecer saldría de paseo.

Me eligió un vestido color crema de mangas largas y botones hasta el cuello, calcetas y botas trenzadas.

Recogió mi cabello en una trenza y también me entregó el bolso que Adelaida me dió. No me apetecía usarlo, pero Aliz metió un espejo de mano, un peine y un pañuelo, también una crema para los labios, esos que daban color.

Tomé otra cesta y coloqué el perro.

Era no parecía gustarle que lo llevara, pero no podía irme sin él.

Me sorprendió ver a Albert con ropas diferentes, tenía hasta el cabello recogido.

Sus ropas tenían un estilo como las del rey.

De color azul oscuro, llevaba incluso un pañuelo bien acomodado en el cuello.

— ¿Adelaida? — Pregunté.

— No hay lecciones.

— ¿Paseo?

"Algo así"

Observó la cesta con el perro.

"Supongo que a Gingerline va a gustarle"

Tomó la cesta mientras yo sostenía el bolso.

Salimos de la casa.

Había un carruaje, el anciano iba a conducirlo.

Albert me ayudó a subir y luego entró él.

Me senté sobre el asiento, él dejó la cesta en el suelo y cerró la puerta.

Él se quedó frente a mí.

El carruaje empezó a marchar por la ciudad. Observé por la ventanilla, sonriendo viendo las calles adoquinadas y disfrutando la brisa fresca que se colocaba dentro.

El perrito se quejaba dentro de la cesta.

"No, déjalo ahí" Albert estaba muy serio, no parecía muy emocionado por el viaje, al contrario, parecía estar algo nervioso.

Me moví sobre el asiento, sorprendida cuando dejamos la ciudad, tomamos un camino lleno de colinas y árboles.

Quería saber a dónde íbamos.

— ¿Rey? — Pregunté, tal vez volveríamos al castillo.

Negó con la cabeza.

Me desconcertó.

No intentó explicarme.

Me levanté y se asustó, alzando las manos.

"Mermit, cuidado te caes, permanece sentada"

El carruaje se estremeció, como si hubiese pisado algo.

Caí sobre su regazo.

Nuestros rostros quedaron muy cerca.

Apretó su mandíbula de esa forma tan encantadora.

Le di un beso, aprovechando.

Me detuvo.

— Ahora no.

Lo sentí endurecido debajo de mí.

¿Siempre estaba así?

Me tomó de los brazos para alejarme.

Protesté, aferrada.

Soltó una respiración impaciente.

"Tengo que explicarte que tampoco podemos hacerlo en lugares públicos"

Cerré la cortina de la ventanilla y arqueó las cejas.

"¿Entendiste eso?"

Me quedé en su regazo, abrazada a sus hombros.

Sonriendo mientras me recostaba en su pecho.

Me gustaba su calor, su cercanía, ya no podía vivir sin eso.

"¿Qué haré contigo?"

Me rodeó en sus brazos y besó mi cabeza.

Lo observé.

Me besó en la boca de forma lenta y profunda.

Me tensé, jadeando, sintiendo nuevamente la sensación en mi cuerpo, me moví en él y me evaluó.

Tocó mi cuerpo por encima del vestido, mis senos, apretando y rozando.

No comprendía, eso era para alimentar bebés, él los había tomado con la boca la noche anterior.

Le dió masajes.

Me inquieté por dentro.

Dió una lamida y una mordida en mi cuello.

Temblé, jadeando.

Se quitó uno de los guantes.

Tocó mis piernas y luego sumergió su mano dentro de mi falda.

Gemí, pero me calló, cubriendo mi boca con su mano mientras su mano se metía dentro de mis enaguas y empezaba a tocar.

No podía quejarme, me tenía inmóvil mientras acariciaba a su antojo, allí, en donde todo se acumulaba.

Pensaba que eso solo era para concebir.

Sumergió dos dedos en mí y me estremecí en sus brazos.

Besó mi cuello, mordió suavemente mi oreja.

Sacudí mis caderas, instando a ir más rápido.

Lo hizo, me tomó con sus dedos.

No sabía que podía tomarme así, solo con eso, pero desde que me tocó me estaba mostrando cosas que nunca imaginé.

Los hundió más profundo, acariciando por dentro.

Mi cuerpo volvió a estallar, tembloroso y adolorido por la noche anterior.

Alejó su mano de mí, mientras me quedaba débil en su regazo.

Volvió a lamer sus dedos.

¿Por qué le gustaba probarlo como si fuera comida?

Me abrazó contra su cuerpo después de colocarse el guante de nuevo.

"Despiertas en mí un lado perverso"

Recogió la cortina, revelando que entrabamos a un lindo lugar lleno de jardines.

Señalé una casa de cristal que me sorprendió.

— Es un invernadero.

— Invernadero — Dije, curiosa.

"Ya verás para que sirve"

El carruaje se detuvo frente a una enorme casa, más grande que la de Albert.

Era hermosa.

Albert abrió la puerta y bajó del carruaje.

Tomé la cesta y el bolso, el perrito seguía chillando.

Albert sostuvo mi brazo cuando bajé.

Nos acercamos a la entrada.

Había dos personas en las escaleras.

Un hombre de cabellos negros, fornido y galante. Su rostro era cincelado, tenía los cabellos peinados hacia atrás y una barba recortada.

Era llamativo, aunque muy parecido al hombre fornido que estaba en el castillo y que lo acompañaba una mujer muy parecida a Albert.

Eran de la misma tribu.

Digo, Familia.

Aquí se le llamaba familia.

La mujer que le acompañaba tenía los cabellos ondulados de color rojizo, estaba muy bien peinada y tenía un hermoso vestido color rosa.

Me colgué del brazo de Albert cuando recibí miradas curiosas.

"Años sin verte, Albert"

El hombre tenía una voz gruesa y encantadora, bajó las escaleras, ambos se dieron un abrazo fraternal.

"No será mi por parte, tú no vas a visitarme" Albert se rió.

"Siempre tengo asuntos que atender"

La mujer se acercó, quise gruñir cuando abrazó a Albert y él le dió un beso en la mejilla.

"Lady Emiliana, sigues tan radiante y hermosa como antes"

"Muchas gracias, Albert, aunque no te quedas atrás, luces muy conversado"

"El mar tiene sus beneficios" Albert entornó una expresión suficiente.

"¿Y quién es la señorita que te acompaña?" Preguntó ella.

"Supongo que Chester los puso un poco al tanto"

"Llegó acá echando toda la cotilla sobre su estadía en el castillo y el ataque que sufrió, sobre ti regresando con una nativa que adoptaste, no fue el único también Dorian y O'Brian se estaban peleando por contar sus partes, todos vinieron a parar aquí para contar sus historias, exageradas seguramente" El hombre elevó una ceja.

"A mí me contaron que estabas temblando cuando tuviste que ir a pelear en la costa" Albert volvió a reír.

"Esos idiotas, me sacaron de mi casa y me llevaron a un matadero ¿Cómo esperaban verme reaccionar? Jamás estuve en una batalla y menos de esa magnitud"

"Creeme, yo era así antes, pero el mar me cambió, siempre me cruzo con piratas"

"Hasta tú vas a fanfarronear" El hombre resopló.

"Supongo que ella es la nueva integrante de la familia" La mujer me observó.

"Sí, ella es Mermit Mercier"

Albert me observó, sonriente, le devolví la sonrisa.

"Mucho gusto, Mermit, eres muy linda" La mujer se acercó, tomando mi mano, quise zafar "Yo soy Emiliana"

— Emiliana Mercier — Repetí y asintió con la cabeza.

El hombre rodeó su cintura.

Ellos eran como nosotros, estaban juntos, me relajé un poco, aliviada.

Sonreí.

— Yo soy Sebastian Mercier — El hombre extendió su mano.

Todos repetían lo mismo al final de sus nombres, incluso Albert la usaba en mí.

¿Eso significaba que era parte de su familia?

— Mermit Mercier — Dije, tomando su mano.

Sonrió.

"Entiende mucho"

"Aún está aprendiendo" Comentó Albert "Tengo a la institutriz Adelaida Reyes, ella le está enseñando bastante"

"Oh, es una buena institutriz, estuvo enseñándole a Gingerline por un tiempo" Comentó la mujer.

"Bien, pásemos a la casa, hay mucho que contar"

El hombre ondeó la mano hacia la puerta de la casa.

Albert me hizo un gesto y empecé a caminar con él, subiendo las escaleras, entrando a la casa.

Me sorprendí por lo espaciosa que era.

"¿Llevas una mascota?" Preguntó Sebastian.

El perro estaba muy inquieto dentro de la cesta.

"Es de Mermit, no lo quiso dejar"

"A Gingerline y Emiliano le gustará"

Nos llevaron a través de la casa.

Todo se sentía cálido y familiar.

1
victor hernandez
Sigue con el. Cuento de que cuando aprenda escondiendo tu miedo la vas a perder
Yise
Pero que maldito más baboso ufffff cerdo/Smug//Smug//Smug/hay no nooo perdón cerditos desgraciado. Ojla cuando salgas te arrolle una carreta y mueras 🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yise
Hay mi Diosssss ella no habla pero que si entiende omeeeee y muchoooo golozaaaaa según la veo seguiría portándose mal 🤭🤭🤭🤭🤭🤭👏👏👏👏👏
Yise
Aaaaaa chuchisssss yo quiero que me castiguen asiiiiii/Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat/q bárbaro bb🤭🤭🤭🤭
Daiana Ibarra
ay Albert no estés celoso a ella no le gusta el le gusta el sabor de las flores
Edith Villamizar
Albert se irá un tiempo y no me extrañaria que cuando regrese encuentre a Mermit con una pequeña o gran pancita 🤰 porque así bote a los renacuajos siempre hay alguno rezagado
Edith Villamizar
pobrecita Melvit no le cayó bien el tipejo, pero le gustaron las flores, es que ellas son inocentes
Edith Villamizar
llévatela, así la cuidaras
Edith Villamizar
buena idea, no la puedes dejar sola o acabarás en la ruina 🤭
Faveamny Calderon
se prendió este beta ahora sí se encendió el león celoso. 😏🧟🧠🧟🧠🧟🧠🧟
Ab
que hombre para ser más desesperante que no entiende que debe dejarla en paz
Marcela Lopez
esto está bueno
Kary Monte
maldito farrel🤬🤬🤬
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
Kary Monte
🥺 no te vayas
mermit va sentirse triste
Kary Monte
oh 😆😆 Albert que bien, sigue presentándola
Liliana Diaz
yo también e pensado lo mismo porque cada vez que ellos están junto ella aparece Serca
Anonymous
Alguien que le explique a Mermit que recibir regalos de un hombre significa que se acepta el ser pretendida por favor😂😂😂😂
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
🥺Noo, las flores no tenían la culpa 😭
Alondra Gomez
para que vea que hay alguien más detrás de mermit y el le sigue pensando
Nella Reyes
la suegra belleza de capitana pirata 🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play