Aceptó el trabajo por necesidad… pero nunca imaginó para quién iba a cocinar. Él es peligroso, frío y está acostumbrado a que todos obedezcan. Ella no…
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“Lo que cuesta quedarse “
...Capítulo 12...
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El informe llegó sin ruido.
Como todo en el mundo de Adrián.
Una carpeta delgada.
Pero pesada.
Demasiado.
Adrián la dejó sobre el escritorio sin abrirla de inmediato.
No porque no quisiera saber.
Sino porque…
sabía que después de hacerlo, ya no habría forma de ignorarlo.
—¿Vas a quedarte mirándola o la vas a abrir?
La voz de Alexei rompió el silencio.
Adrián no respondió.
Pero abrió la carpeta.
Nombre:
Valeria Castillo.
Edad.
25 años
Historial
Nada fuera de lo común.
Al inicio.
Hasta que siguió leyendo.
Restaurante familiar.
Quiebra.
Deudas.
Hospital.
Tratamiento prolongado.
Monto pendiente.
Adrián se detuvo.
Volvió a leer la cifra.
Una vez.
Dos.
Su expresión no cambió.
Pero el ambiente sí.
—Es bastante —murmuró Alexei.
Adrián cerró la carpeta lentamente.
—No para mí.
Silencio.
—Para ella sí.
Ahí estaba el punto.
—¿El padre?
Adrián volvió a abrir el archivo.
Diagnóstico.
Tratamientos incompletos.
Riesgo.
Su mirada se endureció apenas.
—Sigue luchando.
—Como ella.
Silencio.
Alexei se recargó en la pared.
—Ahora entiendes.
Adrián no respondió.
Pero sí.
Entendía demasiado.
—¿Y la madre?
Adrián pasó la página.
Vacío.
Sin registros recientes.
Desaparecida.
—La dejó.
Simple.
Directo.
Alexei soltó el aire.
—Eso explica muchas cosas.
Sí.
Explicaba su carácter.
Su resistencia.
Su forma de no pedir ayuda.
Adrián cerró la carpeta.
Y tomó una decisión.
—Paga la deuda.
Silencio.
Alexei lo miró.
—Va a odiarlo.
—No se va a enterar.
—Siempre se enteran.
Adrián lo miró.
—Entonces asegúrate de que no.
Silencio.
Pero ambos sabían…
que eso no era tan simple.
—¿Y el hospital?
—Que continúen el tratamiento.
—¿Sin nombre?
—Sin nombre.
Alexei negó con la cabeza.
—Esto no es como tú.
Adrián no respondió.
Porque tenía razón.
Esto no era control.
No era negocio.
Era otra cosa.
Algo que no le gustaba definir.
—¿Y si lo rechaza?
—No puede rechazar lo que no sabe.
Silencio.
—Te estás metiendo demasiado.
Adrián se levantó.
—Ya estoy dentro.
Y eso…
era cierto.
Horas después
Valeria estaba en el hospital.
Frente al mostrador.
Esperando la misma respuesta de siempre.
Pero no llegó.
La mujer revisó el sistema.
Frunció el ceño.
Volvió a teclear.
—Señorita…
Valeria se tensó.
—¿Sí?
—La cuenta…
Pausa.
—Está cubierta.
Silencio.
Valeria parpadeó.
—¿Qué?
—El saldo fue liquidado esta mañana.
El mundo se quedó en pausa.
—Eso no es posible.
—Aquí está registrado.
Valeria negó con la cabeza.
—Tiene que haber un error.
—No lo hay.
Silencio.
Pesado.
—¿Quién lo pagó?
La mujer revisó.
—Es anónimo.
Ahí.
Ese detalle.
Valeria retrocedió un paso.
No.
No podía ser coincidencia.
No otra vez.
Salió del hospital sin decir más.
El aire le golpeó el rostro.
Pensando.
Atando cosas.
La noche.
La sensación.
La casa.
Y él.
Valeria cerró los ojos un segundo.
—No…
Pero en el fondo…
ya lo sabía.
Porque no había muchas personas capaces de hacer algo así.
Y solo una…
tenía razones para hacerlo.
Valeria abrió los ojos.
Y por primera vez
no se sintió aliviada.
Se sintió…
invadida.
Porque ahora la pregunta no era cómo iba a pagar.
Sino algo mucho peor….
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
La historia se está tornando cíclica y monótona 😶
quién pega primero 😜
parece lengua de lavandera .....
cómo te afecta a tí eso ??? 🤔
muchas vueltas, 😶🌫️
me encanta Valeria...no se intimida..🤭
tiene el Sartén....y tiene el Sartén 😜
/Tongue//Facepalm/