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Un Donante Por Accidente

Un Donante Por Accidente

Status: Terminada
Genre:Romance / Yaoi / Comedia / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:463.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Amber Holmes

Esta es la historia de un hermoso hombre doncel que quiere ser papá.

UNIVERSO ALTERNO > M-PREG

NovelToon tiene autorización de Amber Holmes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19

...~NATHAN~...

«Miawwww»

—Jon, ¿dónde has estado? —chillé mientras sacaba su pequeño tazón de debajo de la encimera—. No puedo creer cuan grosero eres. Tuvimos una visita muy especial y tú de fiesta con tus amigotes.

«Miawwwwwwwwwwww»

Le lancé una mirada repleta de desaprobación, la misma que él me devolvió con sus enormes ojos azules.

—Siento que solo me utilizas como banco de alimentos, ni siquiera estoy seguro de que seas mi gato a estas alturas, dime, Jon, ¿tienes otra familia? ¿Vives una doble vida?

Mi gato gordo e indiferente, enterró su cabeza en el tazón de comida y me ignoró como de costumbre. Su pelaje gris resplandecía recién lavado, lo que probablemente quería decir que alguien estaba cuidando de él mejor que yo.

Incluso, el muy maldito se había llevado sus juguetes de la casa.

Seguro planeaba abandonarme.  

Resoplé con resignación. Jon podía hacer lo que quisiera, no lo detendría.  

Luego de darle un par de mimos al amargado de mi futuro ex gato, fui a la ducha y me di un baño.

Estaba un tanto entumecido por encontrarme recostado sobre mi sillón toda la mañana, así que decidí volver al trabajo para sentirme productivo. Además de que eso evitaría que fuera a acosar a Lucas a su consultorio como producto de mi aburrimiento, ansiedad que comenzaba a incrementarse minuto a minuto.  

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

—Hola, jefe, no lo esperaba hoy, ¿qué pasó con sus vacaciones de tiempo indefinido?

Rob, sentado detrás de su escritorio mientras tecleaba compulsivamente lo que probablemente era el reporte diario que debía presentar al departamento de contabilidad, se detuvo el tiempo suficiente para mirarme con intriga.

—No me diga que las cosas anoche salieron mal.

Me quité las gafas de sol revelando mi buen humor, y un poco de resaca. No mucha. Todo gracias a Lucas y toda la actividad física a la que me sometió esta mañana.  

Le dediqué a mi asistente una sonrisa abierta y sincera.

—Todo está bien, Rob. Las cosas no pueden ir mejor —tomé asiento en el filo de su escritorio—. Cuando termines lo que estás haciendo, pásame todo el trabajo que se me acumuló en estos días, ¿de acuerdo?

—Claro, señor, en seguida lo hago.

Aquellas fueron las vacaciones más cortas de mi vida, pero, considerando la cantidad de trabajo con la que lidio a diario, no estuvo nada mal.

Diez minutos después, Rob entró a mi oficina con una pila de carpetas que requerían mi atención.

—Jefe, aquí le traigo lo que me pidió.

—Gracias, Rob.

Mi joven asistente permaneció de pie frente a mí con una cara de circunstancia. Él parecía querer decir algo, pero no estaba seguro de si debía hacerlo o no. Supuse que su pregunta tendría que ver con Lucas, así que le ofrecí una sonrisa tranquilizadora.  

—Sea lo que sea que quieras decirme, hazlo. Por favor, me pone muy nervioso, verte ahí de pie sin decir nada.  

Rob cuadró sus hombros y tragó saliva antes de hablar.

—Es su padre… llamó esta mañana preguntando por usted —mencionó lentamente, casi dibujando cada palabra—. Él quería saludarlo, ya que usted no lo hace… o eso dijo textualmente.

Asentí, apartando la mirada de mi visiblemente incómodo asistente, y centrándola en la primera carpeta a la que me aferré como una boya salvavidas.

«El viejo una vez más jugando la carta de víctima… encantador».

—Gracias, ya puedes retirarte —le dije, con mi buen humor yaciendo muerto en el suelo de mi oficina.

Si mi padre espera que me disculpe por ser tan frío con todo lo que respecta a él, ya puede quedarse cómodamente sentado con esa expectativa.

El resto de mi día no fue tan productivo como esperaba. Mi padre acaparaba cada rincón de mi cerebro como un fantasma cruel y avaricioso.

¿Por qué aún tenía ese poder en mí?

Honestamente, no lo comprendo, pero desearía escuchar la opinión de otra persona.

Lucas.

Sí, Lucas.

Su nombre sonaba como un algodón de azúcar derritiéndose en mis labios.  

Mi dulce, dulce, Lucas.

Cerré la carpeta que tenía frente a mí y di por concluido mi día de oficina.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Lucas era más adictivo que la nicotina. Pues, justo ahora me encontraba caminando a través del oscuro estacionamiento del edificio donde trabajaba.

Me dirigí hasta el elevador, y me disponía a presionar el botón con la bonita flecha azul, cuando de repente, este se abrió y reveló a un cabizbajo rizado que cargaba consigo a mi primogénito en su pancita.

—Lucas, justo la persona a la que quería ver —dije con mejor ánimo ahora que podía verlo.

Sus ojos se abrieron de par en par cuando se dio cuenta de que se trataba de mí.

Lucía distraído. Inmerso en sus propios pensamientos.

—¿Qué sucede? —Pregunté de inmediato—. ¿Surgió algún problema?

Lucas negó levemente antes de salir del elevador y dirigirse a su auto.

—No me siento de buen humor hoy, Nathan. No soy la mejor compañía para nadie en este momento, si te soy sincero…

Lucas continuó caminando sin detenerse para una pequeña plática casual.

—¿También tuviste un mal día? —inquirí, deteniendo mis pasos.

Lucas también lo hizo, y volteó para mirarme a los ojos por primera vez desde que salió del ascensor como un huracán, con todo y la tempestad que arrastraba consigo.  

—¿El tuyo también fue un mal día?

Hice una mueca tragicómica.

—Comenzó bien, pero las cosas se fueron tornando incómodas…

—Santo Dios, sí… ¿Qué rayos? —Soltó aliviado de encontrar en mí un compañero de penurias, o al menos así fue como yo lo percibí—. Si pudiera emborracharme bebería mi peso en cerveza.  

Lucas sonrió de medio lado ante mi mirada desaprobatoria.

—Ya que ambos tuvimos un día de mierda, no existe mejor compañía que la nuestra, ¿no crees? —soltó más animado—. ¿Puedo confiar en ti?

—Siempre. 

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Nilda Ayala
claro Lucas todo es por la hormonas , nada más por eso 🤣🤣🤣🤣
Nilda Ayala
no va ser jajajajajajaja,Pero que lindo🤣
Nilda Ayala
jajajajajajaja
Yudiela Arboleda
el final no era el esperado quizà eso la hace simplemente excelente esta historia felicidades autora es un final único diferente del resto
Yudiela Arboleda
se me hace parecido a la novela papà a la fuerza destino o accidente al menis el inicio la leere igual se ve prometedeora
karina ochoa
Hermosísimo relato!
karina ochoa
Lo sospeche desde un principio!
karina ochoa
se tu ex?
karina ochoa
Quien será el desgraciado que lo vigila?
karina ochoa
Me preocupa el degenerado del padre de Nathan!
karina ochoa
😔😔😔💔💔
karina ochoa
Que mal perdedor eres! ya me caes mal
karina ochoa
Buen capítulo!
karina ochoa
Pues el tiene la culpa no tu! porque si te amaba en vez de salir con otras personas delante de ti debió arriesgarse y decir sus sentimientos aún pensado lo rechazaría. El dicho dice: hombre cobarde no conquista mujer bonita
karina ochoa
Jude*
karina ochoa
Que hizo el tonto de Juge?
karina ochoa
Sin duda alguna lo estás!
karina ochoa
Que lindo Nathan! 😍😍😍
karina ochoa
Buen capítulo
karina ochoa
/Drool//Drool//Drool/
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