Sara queda huérfana luego de perder a sus padres en un accidente, pero aun así ella sigue viviendo con optimismo y tenacidad, convirtiéndose en una hermosa chica. Sin embargo, su vida cambia por completo cuando conoce a ese hombre. Él es un mafioso homicida, el cruel emperador que ronda por las oscuras calles. La belleza de Sara lo deja hechizado, codiciando todo de esta hermosa joven.
-La mayoría de las mujeres, dicen que el sexo masculino, siempre muere primero por hacer cosas estúpidas…. Ella da dos pasos hacia atrás y me mira confundida.
-Me pregunto que hace una chica… que al parecer es bastante llamativa ante los ojos de cualquier hombre, cruzando un parque a media noche…. Si quieres que abusen de ti dímelo, yo estaría encantado…
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CAPITULO 19
***SARA ***
No procesaba lo que me estaba pidiendo, ¿Cómo aria algo así? -cómo diablos pretendía que apagara la vida de un ser humano, como soplarle la llama a una vela para extinguirla.
-Negué con mi cabeza. –No me pidas eso. Por favor. Junte mis manos en señal de súplica.
Existen dos opciones cariño. -Murmura para luego quedar detrás de mí. Matas a ese saco de mierda que esta frente a nosotros, o tu querida hermanita gozará de un viaje eterno.
Giré mi pequeño cuerpo quedando frente a ese monstruo, sosteniéndole la mirada por un momento. -Debes tener el alma muy podrida para obligarme a hacer esto. -Mencioné con desprecio.
-Pasar tanto tiempo, en esta mierda de vida, te vuelve insensible así que no te preocupes. Yo estaré bien, la muerte hace parte de la vida. Es más, le aras un favor a él y al mundo, de todas maneras, si no lo haces tú, otro lo hará. Y quiero darte este pequeño obsequio solo a ti. -Respondió mirándome para luego gritar -¡¡ESCOGE!!, empujo mi abdomen con los artefactos que traía en sus manos.
Lentamente alargue mi brazo, hasta tomar el arma. -Buena Elección. -Dejo a la vista esa sonrisa diabólica que de ahora en adelante la considero mi pesadilla.
-Si apuntas a la parte correcta de su cuerpo. Será una muerte rápida, segura y lo más importante; no será dolorosa. Aunque debo admitir que me hubiese gustado verlo sufrir un poco más.
Mis oídos no escuchaban nada a mi alrededor, era como si el mundo se hubiera paralizado para mí. Mirando sin pestañear el arma que estaba entre mis manos. - Me pregunté ¿Cómo algo tan pequeño, puede ocasionar un daño tan grande?. Como el destino puede ser tan cruel conmigo, si lo único que he hecho en la vida es ser una persona correcta, que no le hace daño a nadie. Siempre hice todo bien y a cambio miren lo que recibo. Ser perseguida por la mierda que dejaron los que decían quererme.
Salí de mi trance levantando la mirada que se hizo borrosa gracias a las lágrimas que se acumulaban en mis ojos. Ver como se le iba la vida a Alonso con cada minuto que pasaba, era un escenario desgarrador. Sus hermosos ojos verdes que alguna vez me miraron con ternura, no los podía encontrar entre el oasis de sangre que cegaba su visión. Entre murmullos me percaté que quería decirme algo. Trate de acercarme un poco más, pero la sombra de la muerte quedo frente a mí.
-No tienes permitido acercarte a él. -Escupió Dominic. Lo vi llevarse las manos a su rostro, sabía que estaba perdiendo la poca cordura que lo acompañaba.
-H..az..lo -Escuche como Alonso se esforzaba para hablar. -P..er..don..ame.. a duras penas pude entender, dio un suave asentamiento con la cabeza en señal de aprobación para que acabase con su vida.
-No puedo… -Empecé a sollozar en forma de negación, mi respiración paso de normal a agitarse, mi sistema nervioso empezó a descontrolarse haciendo que me temblara hasta el cabello, probablemente iba entrar en un ataque de pánico. No dejaba de mirar el arma cuando unas manos grandes y tatuadas se posaron sobre las mías dándole firmeza para que no cayera al suelo.
-Cálmate. -Susurro en mi oído. Sus manos abandonaron las mías para deslizarlas hacia mi cintura dándome suaves empujones que en instantes lo llevaron a posarse detrás de mí.
-No te tortures más, solo hala el gatillo, y el ya no sentirá dolor. -Míralo. Tomo mi quijada para levantar mi rostro. -está sufriendo.
Cerré mis ojos, para no almacenar este momento, pero era una tonta si pensaba eso, después de todo lo que he vivido estas últimas semanas, nunca más volveré hacer la misma. Empezando a oprimir lentamente el
gatillo una melancólica voz me detiene.
-Nena no lo hagas, tú tienes un corazón bueno y bondadoso.
-Seguí el sonido de esa dulce voz. No eres una asesina. -Deja que me mate. -Mi hermana había logrado zafarse la mordaza de su boca. Verla de ese modo me rompió el corazón. Que termináramos de esta forma, nunca se pasó por mi mente.
Cuando al fin me pude adaptar a ella, imagine mi futuro siendo una profesional reconocida; que jamás nos íbamos a separar y nada ni nadie nos arrebataría la paz. ¡Pero a quien engaño¡. Hoy me queda claro que
nací para sufrir; ¡para ser un maldito juguete a merced de lo demás! aceptaba que mi destino estaba predicho, tal vez por eso esté último mes, mis pesadillas eran más frecuentes, querían advertirme, pero lo dejé pasar.
Inhale lo más fuerte que pude cerrando mis ojos, y diciéndome a mí misma que, aunque la vida se ensañe conmigo de la manera más cruel que exista, aun así, tenía la opción de elegir. Y a partir de hoy elijo sufrir a cambio de la felicidad de mi hermana.
Mis sentimientos estaban desmoronados y con un nudo en la garganta, saque el valor para agradecerle. -Te prometo, que no volverás a pasar algo así, más que mi hermana, fuiste una madre. Gracias por sacarme de aquel orfanato. Gracias por ver y velar por mí, por cuidarme, por tus consejos. Yo estaré bien, si tú lo estás. Dije al punto de derrumbarme.
-Este drama ya me está aburriendo. -en dos zancadas Dominic quedo frente a cata. me puse en señal de alerta. -Eres un hijo de puta, ojalá la vida algún día te de tu merecido, por toda la mierda que estás haciendo. Ella no tiene la culpa de nada, si quieres castigar a alguien, ve y desentierra a mi padre, lo vuelves a matar y lo sepultas nuevamente.
-Maldito cobarde. -Gritó mi hermana enfurecida.
-Vaya al parecer heredaron la misma impertinencia. –Pero, no puedo volver a matar un muerto. En cambio. Mira, lo que me dejo tu padre para cobrar su traición. -Señalo hacia mí. Y sé que donde esté, su alma se debe estar retorciendo por no poderlas ayudar.
Tome valor para levantar el arma y automáticamente apunte hacia Dominic. Al percatarse a donde direccionaba el cañón, me dio una sonrisa ladina.
-Adelante Sara, termina el trabajo que no pudiste el día de ayer. -Crees que no me di cuenta de tus intensiones… ¡hubieses acabado conmigo y nada de esto estuviera sucediendo el día de hoy!... Estarías gozando de tu libertad.
Ayer no tenía el mismo valor. -Mire hacia mi hermana, que negaba implorando porque no lo hiciera. Si no lo hago nos matará. Cerrando mis ojos oprimí el gatillo… Pero mierda. No funcionaba, lo oprimí una y otra vez y nada.
Empecé a sacudir el arma por si estaba averiada, en ese momento sentí unas manos que me arrebataron la pistola. Un disparo sonó y pude escuchar el grito de mi hermana. -Ese maldito animal le había disparado en el brazo.
-La próxima será en la cabeza. -me miro furioso. -y cariño para la próxima cerciórate de quitar el seguro para que dejes liberar su furia. Dio media vuelta a mi cuerpo posándose detrás de mí. Llevo mis manos junto con las suyas, en dirección a Alonso. Sentí como su lengua lamía mi mejilla. -Eres tan deliciosa. Si supieras los sexi que te vez en esta posición, con solo mirarte despiertas a mi pequeño amigo. –Sentía como su asqueroso bulto oprimía mi trasero.
-Terminemos con esto rápido. –Menciono uniendo su cara a la mía. -Vamos… No por favor Dominic.. Es un ser humano.
-Pero mato a tus padres. -Susurro en mi oído, para luego repartir besos en la parte posterior de mi cuello. -Merece que tú seas quien lo mate. -Te doy mi palabra de llevar a tu hermana a un hospital. Si seguimos
posponiendo lo que el destino tenia destinado para ese infeliz tu hermana morirá desangrada... -Mira. Voltee hacia cata y estaba pálida debido a la pérdida de sangre.
- ¿Qué dices? -Acabamos con esa escoria de una vez. -Asentí temblorosa, mi cabeza solo asintió siguiendo las órdenes de ese infeliz,
- ¿Quieres que te ayude? -preguntó.
Aunque creo que no lo necesitas, me dejaste claro que lo vas hacer a la perfección. Haz que me sienta orgulloso de ti.
Mis manos estaban sosteniendo el arma, pero mis dedos se negaban a disparar; en ningún momento Dominic se alejó de mí. Pasaron unos minutos, y a la vista quedaba el movimiento del arma producto de mis nervios. -Eres una cobarde. Menciono en mi oído. Obligo a mis dedos a hundiesen en el gatillo. Dejándome sorda y sintiendo desplegar una breve vibración por todo mi cuerpo producto del disparo. Al abrir mis ojos el cuerpo de Alonso estaba inerte, su cabeza quedo en la misma posición, y como su alma había abandonado su cuerpo, el tenedor que amenazaba con acabar con su vida, se insertó en su mentón.
Cerré mis ojos nuevamente. Todo en mí se derrumbó, a partir de este momento, mis manos estaban manchadas de sangre, sentía que todo a mi alrededor me hablaba y me decía asesina; creí que las paredes se venían hacia mí.
Agarre mi cabeza y me agaché, llore patalee, me hale el cabello… y me quede hay ida, no sé cuánto tiempo paso. hasta que escuche la voz de ese imbécil.
-Ya pasó, lo hiciste bien… -Me incorpore lentamente, mi cuerpo no tenía ganas de moverse, pero me alerte al no tener a mi hermana a mi vista.
- ¿Dónde está mi hermana? le pregunté con desesperación.
-Te prometí que la llevaría un hospital, y cumplí.
Me quede mirándolo, y me pregunte si algún día tendré una nueva oportunidad para acabar con la vida de este loco maniático, así como mi destino me atrajo a él, esperaría que me diera la oportunidad, de hacerle pagar todo el daño que me ha hecho. Un sentimiento de venganza visito mi corazón y tenía la leve impresión que se quedaría ahí por mucho tiempo.
-Cuando despierte haremos una video llamada para que te cerciores con tus propios ojos que tu hermana está bien. Quiero que te despidas y aceptes que de ahora en adelante tu vida cambiará. Olvídate de tu familia
olvida todo lo que tenías aquí, porque una vez nos subamos a ese avión... serás solo para mí.
-Salimos de ese cuarto el cual fue testigo del asesinato de Alonso, caminando nuevamente por el camino que llegamos, buscando las camionetas.
- Sube. Ordenó. -Obedecí a su orden mirando a mi alrededor con nostalgia, grupos de jóvenes, que creería son de mi edad hacían fila para entrar a un club. Mientras lo hacían reían, bailaban; se veían tan alegres. La camioneta se puso en marcha alejando la alegría que rebotaban ese grupo de amigos. en todo el camino un silencio abrumador se hizo presente. Gire mi rostro hacia la ventana que dejaba a la vista la perturbadora noche y me identifique con ese obscuro color que dejaba claro que para siempre mi libertad estaría de luto.
Nos detuvimos en una especie de aeropuerto, donde aparcaba una avioneta de color blanco. Bajándome de la camioneta camine detrás de Dominic, todo el lugar se encontraba custodiado con personal altamente armado. Estaba tan asustada mirando todo a mi alrededor, que no me di cuenta en que momento choqué con su espalda. Lo vi darse media vuelta para fulminarme con la mirada. –Sube. Quedo frente a mí, observándome e intimidándome con la oscuridad de sus ojos. Abriendo paso para que subiera, me sostuve del barandal. Cuando pise el primer escalón, mi cuerpo involuntariamente se detuvo y mi subconsciente me decía que si subía a ese avión este sería mi final. Respire profundo para apaciguar el momento, el rostro casi sin vida de mi hermana se pasó por mi mente. -Muévete, la voz molesta de ese animal hizo que diera un pequeño brinco que me obligo a seguir hasta encontrarme dentro del avión.
-Al fondo. Espetó
Camine y un aroma a nuevo me recibió, haciéndome avanzar hasta llegar a los asientos que estaban al final. Descargue mi cuerpo en una silla que para ser sincera era bastante cómoda, gire desbordando la mirada a el pequeño ventanal recordando a mi hermana decir que ver la ciudad desde lo más alto era hermoso -Recuerdo que le prometí que la primera vez que subiera a un avión iba hacer con ella. Eleve mis piernas hasta mi pecho y las abrace, nuevamente la humedad en mis ojos se hizo presente sintiendo la presencia de ese ser temible sentándose en la silla que estaba frente a mí..