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EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:33.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

REGLAS

El sábado amaneció gris. Monserrat apenas había dormido.

El recuerdo de la noche anterior seguía vivo en su cuerpo: el beso, la intensidad, la forma en que Alexander se apartó de repente, como si algo lo hubiera enfurecido consigo mismo.

Cada vez que cerraba los ojos, revivía ese momento.

Y eso la confundía más que cualquier cláusula firmada.

Se sentía atrapada. No solo por el contrato.

Sino por algo más difícil de nombrar.

El taxi se detuvo frente a la clínica privada indicada en la tarjeta.

Un edificio elegante, silencioso, demasiado distinto a la clínica que conocía.

Entró con el corazón acelerado.

La recepcionista ya tenía su nombre.

—La doctora la espera, señorita Villarreal.

Todo estaba preparado.

Todo organizado por él.

Esa idea le provocó un escalofrío.

La doctora fue profesional, amable, distante. Explicó chequeos, controles médicos, exámenes preventivos. tipos de método anticonceptivo.

Hablaba de forma neutral, como si aquel acuerdo fuera algo común.

Para Monserrat, en cambio, cada palabra se sentía como una confirmación de la realidad.

El contrato era real. Ya no había vuelta atrás.

Cuando salió de la consulta, revisó su teléfono.

Había un mensaje.

Alexander:

El lunes empieza oficialmente. Descansa.

Solo eso.

Sin emojis.

Sin explicaciones.

Frío.

Controlado.

Exactamente como él.

Y aun así… el mensaje la hizo respirar diferente.

El fin de semana pasó lento.

Monserrat intentó concentrarse en el hospital, en sus tíos, en los avances que finalmente comenzaban a aparecer.

Pero su mente volvía una y otra vez a la oficina. Alexander.

A la forma en que había dicho lo que es mío.

Esa frase la inquietaba porque no debería haberle gustado escucharla.

Pero una pequeña parte de ella… había sentido seguridad.

Y eso era peligroso.

el lunes llego tan rapido y lento en su mente

Entrar al edificio fue diferente esta vez.

Los empleados la saludaron como siempre, pero ella sentía que todo había cambiado.

Como si todos pudieran ver que ahora pertenecía a algo que no entendía del todo.

Su uniforme ya no estaba en su casillero.

En su lugar había otro: más largo, más elegante, ajustado pero sobrio.

Lo observó unos segundos antes de ponérselo.

Alexander había cumplido su palabra.

Cuando entró a la oficina principal, sintió su mirada inmediatamente.

Alexander estaba al fondo, revisando documentos.

No levantó la vista de inmediato.

Pero ella sabía que la había notado.

—Buenos días, señor Montenegro.

dijo, intentando sonar normal.

Él levantó los ojos lentamente.

La recorrió con una mirada breve, evaluando el nuevo uniforme.

Algo en su expresión se relajó casi imperceptiblemente.

—Buenos días.

Nada más.

Pero el tono era diferente.

Más bajo.

Más consciente.

El día transcurrió bajo una tensión constante.

Alexander parecía más exigente que nunca.

Revisaba cada detalle.

Le daba instrucciones precisas.

Y cada vez que se acercaba a ella, Monserrat sentía el aire cambiar.

No había contacto físico.

Ni insinuaciones.

Solo presencia.

Una presencia que la hacía consciente de cada movimiento.

Para Alexander, el día tampoco era sencillo.

Verla con el nuevo uniforme le había dado una sensación absurda de satisfacción.

No porque fuera más formal.

Sino porque ahora sabía que solo él la vería así.

La idea lo inquietó.

No debía pensar de esa manera.

Pero cada vez que alguien se acercaba demasiado a su escritorio, una tensión silenciosa nacía dentro de él.

La observaba trabajar.

Concentrada. Responsable.

Y se sorprendía pensando que su mundo sin ella sería… más vacío.

Rechazó ese pensamiento inmediatamente.

Los sentimientos complicaban las cosas.

Y él no permitía complicaciones.

Al final de la jornada, la oficina quedó vacía.

Alexander observó cómo Monserrat organizaba sus cosas.

Era el momento de establecer límites.

De dejar claras las nuevas reglas.

—Monserrat.

la llamó.

Ella se detuvo.

—Ven a mi oficina.

Su corazón dio un salto involuntario.

Entró despacio.

Alexander estaba de pie junto a la ventana, igual que aquella noche.

—Hoy empezó oficialmente.

dijo sin rodeos.

Ella asintió.

—Quiero que entiendas algo.

continuó.

—Esto no cambia tu trabajo. Sigues siendo mi asistente. Profesionalmente, nada cambia.

Monserrat respiró un poco más tranquila.

—Pero

añadió él.

-hay reglas.

Ella lo miró en silencio.

—No quiero escenas innecesarias. No quiero rumores. Y no quiero distracciones.

Su tono era firme.

Controlado.

—Entiendo

susurró ella.

Alexander se acercó lentamente.

No demasiado.

Lo suficiente para que ella sintiera su presencia.

—Y quiero honestidad.

dijo.

—Si algo te incomoda, lo dices.

Eso la sorprendió.

No esperaba esa concesión.

—Está bien.

El silencio cayó entre ambos.

La tensión volvió a aparecer.

Alexander la observó unos segundos más.

Había algo vulnerable en sus ojos que lo desarmaba más de lo que quería admitir.

Pero no podía permitirse perder el control.

—Puedes irte.

dijo finalmente.

Monserrat dudó un segundo.

Luego asintió.

Cuando salió, Alexander exhaló lentamente.

Se pasó una mano por el rostro.

Esto iba a ser más difícil de lo que había imaginado.

Porque por primera vez… no estaba completamente seguro de quién tenía realmente el control.

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Grciela Calanducci
QUE FALTA DE RESPETO A NOSOTRAS, LAS LECTORAS/Frown/
mitsuja
me emocioné tanto hayyyy que emoción 🥰🥰🥰 estoy inspirada querida felicidades por tu obra 🥰🥰me inspire está emocionante tu obra te apoyo🥰🥰
Yuleima Lucena
vamos Monserrat pídele ayuda a Alex para que vayas a buscar a tu hermano y yo no estés tan sola
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo
Hay dios mío ojalá sea rápido ese encuentro y que Alexander la ayude que Monserrat se deje ayudar para que no cargue tanto peso solita Autora sigue así y sube más capitulos por favor 🥹🥹🥹🙏🏽🙏🏽🙏🏽
Ana Lilia Rueda Jimenez: si xfaaaa
total 1 replies
Yuleima Lucena
mas capitulos porfis 😍
Monica Carmona
pensé que estaba completa
Monica Carmona
esta bien metida en la novela y que paso ya no hay más capítulos?
Yuleima Lucena
Que paso, si estaban bien Monserrat
Mony Hernández
excelente,muy buena historia
Linda Casalins
Encantada con la historia 💕
GENESIS YEPES
Si, te entiendo pero recuerda que somos humanos;no robo y si lo hago asi, descuido mi vida académica, social, sentimental y familiar.
Considero que realmente voy muy bien porque el libro no tiene ni uno mes de publicar y ya lleva 45 capítulos, y mas de 52800 palabras y eso mucho realmente.
y recuerden que la inspiración es calva y hay que agarrar con los pelo(para esto quiero decir que desde que le llega una escena, una inspiración de que agregarle y tengo el tiempo me pongo a escribirla).
tenga un poco de paciencia.
Yuleima Lucena: ojalá puedan reencontrarse los hermanos y los tíos para que vuelvan hacer una familia
total 2 replies
Georgina Muñoz
Muy buena historia, el problema es que, se tardan tanto entre un capítulo y otro que, se olvida un poco lo leído anteriormente.
Ojalá se pudiera leer de una o tal vez un corte en el medio.
yuyis: estoy confundida en la secuencia de la novela me perdí algo???
total 1 replies
Maria Can Canul
puera pendejadas que aburrida
Blancaluz Pechchan
😢
Blancaluz Pechchan
muy hermosa historia escritora. muchas gracias
Yuleima Lucena
está súper buenísima me tiene enganchada que quiero leer más y más, mas capitulos porfis
Yuleima Lucena
no puede ser ese desgraciado le hizo creer que Monserrat está muerta ojalá puedan reencontrarse
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo: autora sube más y trata de que los hermanos se encuentren 🥹
total 2 replies
Marina Mendoza
ella no se dió su puesto, cualquiera la besa
Marina Mendoza
y a mie parece ya fastidió la actitud de ella.
Marina Mendoza
el chófer no se llamaba Antonio
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