NovelToon NovelToon
Manual Para No Enamorarse : Fracaso Anunciado

Manual Para No Enamorarse : Fracaso Anunciado

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Un delta que regresa al pasado decidido a no enamorarse.
Un omega reencarnado que solo quiere salvar a su villano favorito.
Entre música, promesas infantiles y destinos torcidos, el amor no estaba en el plan…
pero el plan fracasa desde el primer beso en la mejilla.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 Rumores, límites y un prometido demasiado famoso

Alessandro di Ravenna descubrió que el castillo tenía memoria.

No importaba cuán rápido ocurrieran las cosas: siempre había alguien mirando, alguien escuchando, alguien dispuesto a convertir un incidente en leyenda. Y el episodio del patio, con él sujetando del cuello de la ropa a un niño mayor para que dejara en paz a Luca Avenni, ya había sido narrado en al menos tres versiones distintas antes del almuerzo.

—Mi señor —dijo el mayordomo con una calma sospechosa—, los tutores desean hablar con usted.

—¿Sobre qué? —preguntó Alessandro, aunque lo sabía.

—Sobre su… intervención.

No era una palabra bonita para decir “casi estranguló a un compañero”.

En la sala de estudio, los tutores murmuraban como si Alessandro no estuviera allí.

—No fue apropiado…

—Pero el otro niño provocó…

—El omega estaba solo…

Alessandro respiró hondo.

—No los golpeé —dijo—. Los aparté.

—Con mucha determinación —observó una tutora.

—Era necesario.

El silencio que siguió fue incómodo.

—No puede resolver conflictos así —dijo otro tutor—. Usted es el heredero.

—Precisamente por eso —replicó Alessandro—. Si yo no pongo límites, nadie lo hará.

Los adultos intercambiaron miradas. No estaban acostumbrados a que un niño de once años hablara con esa firmeza.

—Y Luca —añadió una tutora—, ¿cómo está?

—Bien —respondió Alessandro, demasiado rápido—. No fue grave.

No lo había sido… pero tampoco había sido nada.

Mientras tanto, Luca Avenni era una celebridad involuntaria.

—¿De verdad te defendió? —preguntó un niño, con ojos brillantes.

—Claro —asintió Luca—. Es mi prometido.

—No somos prometidos —dijo Alessandro desde la puerta.

Luca se giró, sonriente.

—Eso es lo que diría un prometido tímido.

Los demás niños lo miraron con respeto nuevo.

—¿Es verdad que el heredero te protege? —susurró uno.

—Sí —respondió Luca con orgullo—. Aunque dice que no.

Alessandro se pasó una mano por el rostro.

—Deja de decir eso.

Luca frunció el ceño.

—¿Te molesta?

—Sí.

Luca bajó la mirada un segundo… luego asintió.

—Está bien. Entonces diré que eres mi héroe.

Eso fue peor.

Esa tarde, Alessandro encontró a Luca en el jardín interior, acomodando con cuidado su arpa.

—No deberías estar solo —dijo Alessandro.

—Estoy contigo —respondió Luca—. Aunque estés lejos.

—Eso no cuenta.

—Para mí sí.

Alessandro se sentó a su lado, vencido por el cansancio.

—Escucha —dijo—. No puedes usar mi nombre para que otros te respeten.

—No lo uso —replicó Luca—. Ellos escuchan.

—Entonces deja que escuchen otra cosa.

Luca pensó un momento.

—¿Como qué?

—Como que… —Alessandro dudó—. Como que puedes cuidarte.

—Lo intento —dijo Luca—. Pero soy pequeño.

Alessandro cerró los ojos un segundo.

—Lo sé.

Los días siguientes fueron un desfile de intentos torpes de “poner límites”.

—No me sigas a la biblioteca.

—Está bien —respondía Luca—. Te espero afuera.

—No toques música por la noche.

—Está bien —asentía Luca—. La toco bajito.

—No digas cosas raras frente a otros.

—Está bien —sonreía Luca—. Las diré solo contigo.

Cada límite se convertía, sin querer, en una forma distinta de cercanía.

Una mañana, Luca no apareció.

Alessandro se dio cuenta tarde de que lo estaba esperando.

Revisó el pasillo. El jardín. La biblioteca.

—¿Has visto a Luca? —preguntó a una sirvienta.

—Está con la maestra de música —respondió ella—. Practicando para la pequeña presentación del sábado.

El pecho de Alessandro se aflojó sin permiso.

Ridículo, se dijo.

La presentación fue sencilla. Un puñado de aprendices tocando piezas cortas para los nobles invitados. Luca, nervioso, sostuvo el arpa con ambas manos.

Cuando tocó, sus dedos temblaron al principio… y luego encontraron la melodía.

Alessandro escuchó desde el fondo.

No era perfecta.

Pero era honesta.

Cuando terminó, hubo un aplauso tímido. Luca buscó con la mirada… y encontró a Alessandro.

Sonrió.

Esa sonrisa fue el problema.

Después de la presentación, un niño mayor se acercó a Luca.

—Tocas bien —dijo—. Perdón por lo del otro día.

Luca parpadeó.

—Está bien —respondió—. No sabía que dolía empujar arpas.

Alessandro observó desde lejos, sorprendido.

—No necesito que me defiendas siempre —dijo Luca más tarde—. A veces puedo hacerlo solo.

Alessandro asintió.

—Y a veces… yo puedo estar ahí.

Se miraron un segundo de más.

—Hoy no te besaré —anunció Luca—. Es un día serio.

—Gracias.

—Mañana vemos.

Esa noche, la música volvió al pasillo.

Alessandro abrió la puerta por primera vez.

—Puedes tocar —dijo—. No me molesta.

Luca sonrió, pequeño y luminoso.

—¿De verdad?

—De verdad.

La melodía llenó el corredor.

Y Alessandro entendió algo que le costaba aceptar:

No estaba rompiendo su promesa de no encariñarse.

Solo estaba… dejando que alguien existiera cerca.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play