NovelToon NovelToon
EL SECRETO DE LA DOCTORA

EL SECRETO DE LA DOCTORA

Status: Terminada
Genre:Aventura / Mundo de fantasía / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Laura Perez

Una traición que rompió sus ilusiones. Una noche que cambió su destino. Un secreto que el tiempo no pudo borrar.
Durante dos años, ella defendió sus propios límites frente a las constantes exigencias de su pareja. Guiada por sus convicciones y el apoyo de sus amigas, se negó a ceder ante la presión de los noviazgos modernos… hasta la noche del cumpleaños de él, cuando decidió dar el paso por convicción y sorprenderlo.
Pero la verdadera sorpresa la esperaba tras la puerta de la habitación: su novio en la cama con su propia secretaria.
Con el autocontrol y la frialdad que solo un estudiante avanzado de medicina domina en situaciones límite, no hubo gritos ni lágrimas. Sacó su teléfono, grabó la evidencia y se marchó con el corazón destrozado. Horas más tarde, perdida en la ciudad, terminó en un bar exclusivo con música y karaoke donde el alcohol anestesió el dolor, entregándose por primera vez a los brazos de un enigmático desconocido.

NovelToon tiene autorización de Maria Laura Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Código de sangre

El amanecer no trajo la calma, solo una luz fría que recortó los contornos del departamento con una nitidez implacable.

Elena durmió apenas tres horas. Despertó con el sonido suave de Emma jugando con sus bloques en la sala, ajena a las tormentas de adultos que amenazaban con derribar el mundo que su madre había construido para ambas. Cuando Elena salió al pasillo, la pequeña levantó la vista con una tostada a medio comer en la mano y una sonrisa amplia:

—Mami, soñé que el señor del paraguas me llevaba a una plaza gigante donde no llovía.

El corazón de Elena dio un vuelco doloroso en el pecho. Se agachó a su altura, peinándole los mechones rubios detrás de las orejas con una caricia suave.

—Los sueños a veces son curiosos, ratona —murmuró, disimulando la marea de incertidumbre que le apretaba la garganta—. Hoy tenemos un día largo en el hospital. Vendrá un doctor amigo a hacer un juego con un hisopo, como un cepillito suave en la mejilla, ¿te acuerdas de cómo lo hacemos con los pacientes?

—Sí, como a los osos de peluche —asintió la niña, sin el menor rastro de miedo.

A las ocho y media, el hospital ya hervía de actividad. Los ecos de la cirugía nocturna de Elena todavía resonaban en los corrillos de los residentes, donde su nombre empezaba a adquirir tintes de leyenda entre el personal de guardia. Sin embargo, en el despacho de la jefa de cirugía pediátrica, el ambiente era hermético.

A las nueve en punto, dos toques secos sonaron en la puerta de madera.

Martina, que ya estaba instalada en un rincón con un maletín de cuero para supervisar cada detalle como representante legal de Elena, abrió la puerta.

Entraron dos especialistas vestidos con trajes clínicos oscuros, portando un maletín metálico precintado de la cadena de custodia biológica más exclusiva del país. Detrás de ellos, llenando el umbral con su imponente figura, entró Víctor Valente.

Vestía un traje azul marino a medida, camisa blanca inmaculada y el reloj de platino recién recuperado ajustado a la muñeca izquierda. Sus facciones duras, afiladas por la falta de sueño, se tensaron apenas cruzó la mirada con Elena; pero cuando sus ojos descendieron hacia Emma, sentada en una silla alta coloreando un dibujo, la severidad de su rostro se resquebrajó de inmediato.

—Buenos días —dijo Víctor con voz profunda, deteniéndose a una distancia prudente.

—Buenos días —respondió Elena con sequedad profesional—. Martina revisará los formularios de consentimiento y la cadena de custodia antes de que tomen cualquier muestra.

—Por supuesto. No esperaba menos de ti —asintió él, dedicándole a la abogada una leve inclinación de cabeza.

Martina se acercó a la mesa y leyó cada página con minuciosidad de cirujano, rubricando las cláusulas de estricta confidencialidad antes de dar luz verde con un gesto afirmativo.

La genetista encargada se acuclilló frente a Emma con un sobre estéril en la mano.

—Hola, pequeña. Solo vamos a pasar un hisopo de algodón por dentro de tu boca, ¿sí? No duele nada.

Emma miró el hisopo, luego miró a su madre, y finalmente sus ojos grises buscaron los de Víctor. El magnate, sintiendo el peso de esa mirada diminuta y familiar, se arrodilló sobre una rodilla en el suelo junto a la pequeña, apoyando una mano grande sobre el borde de la mesa para equilibrarse.

—Yo lo hago primero si quieres, Emma —dijo Víctor en voz baja, con un tono tan cálido y sereno que las dos genetistas intercambiaron miradas discretas de asombro ante el trato del multimillonario—. Así ves que no pasa nada.

Emma asintió con seriedad, evaluándolo con la solemnidad de un juez.

Víctor abrió la boca y permitió que el segundo técnico le pasara el hisopo por la cara interna de la mejilla durante diez segundos. Al terminar, le guiñó un ojo a la niña:

—Ves. Cosquillas y nada más.

La pequeña soltó una risita cristalina, abrió la boca sin dudar y dejó que la especialista tomara su muestra sin un solo quejido.

El técnico guardó los tubos con código de barras en el maletín blindado, aplicó el precinto de cera numerado y miró su reloj pulsera.

—Las muestras viajarán bajo custodia directa al laboratorio central de análisis molecular. Por solicitud prioritaria de la presidencia, el secuenciador procesará los marcadores microsatélites por vía urgente. El informe definitivo estará listo en cuatro horas.

—Que se entregue en este mismo despacho, cerrado y exclusivamente en mano de la doctora Rivas y la mía —ordenó Víctor, poniéndose de pie con lentitud.

El equipo se retiró en silencio, escoltado por Martina, quien prometió volver antes del mediodía.

La puerta volvió a cerrarse, dejando a Elena y a Víctor en un espacio demasiado pequeño para la cantidad de secretos que compartían.

Elena se cruzó de brazos, apoyándose contra la ventana con la vista clavada en los jardines interiores del sanatorio.

—No hacía falta el espectáculo de hacerte el hisopado tú primero —dijo ella, buscando una grieta donde esconder la fragilidad que la invadía.

Víctor caminó hacia ella con pasos medidos, deteniéndose a un palmo de su espalda. El calor de su presencia era una muralla viva.

—No fue un espectáculo, Elena —respondió él, bajando la voz para que las palabras fueran un roce íntimo contra su nuca—. Fue asegurarme de que mi hija no tuviera miedo de un procedimiento innecesario si su padre podía demostrárselo antes.

Elena se giró despacio, encarándolo. Sus miradas se encendieron con la misma chispa indomable de siempre, pero antes de que pudiera replicar, el interfono de su escritorio emitió un zumbido insistente.

Elena pulsó el altavoz:

—¿Sí?

—Doctora Rivas, disculpe la interrupción —la voz de su secretaria sonaba alterada—. Hay un hombre en recepción exigiendo verla. Dice llamarse Julián Castro. Insiste en que tiene asuntos personales y profesionales que tratar con usted y amenaza con armar un escándalo si no lo recibe.

Elena apretó los labios con furia, pero antes de que pudiera articular una palabra, Víctor estiró el brazo por encima de su hombro y presionó el botón del intercomunicador con dedos implacables:

—Comuníqueme de inmediato con la jefatura de seguridad del hospital. Y dígale al señor Castro que el presidente de la junta directiva está bajando en este instante a enseñarle cómo se tramita una orden de restricción penal.

1
maylen urquiza
simplemente maravillosa novela sin tantos dramas una narración exquisita y todo fluyó de maravilla gracias por deleitarnos con una obra tan perfecta como esa que nos sigas deleitando con tus obras nuevas y muchos éxitos tu carrera gracias
Maria Laura Perez: muchas gracias, a mí me gustan las novelas sin tantas vueltas 😍
total 1 replies
Dorkis Huerta
Buenas noches, muy linda.
Ada Zulma Lopez
MAGNÍFICA,, FASCINANTE NOVELA TRAMA ,NARRACIÓN UNA IMAGINACIÓN BONITA 😉 HASTA SE PODRIA DECIR CON REFLEXIÓN EN LA REALIDAD FELICITACIONES ESCRITORA GRACIAS POR COMPARTIR 🫂 😊 ✨️🌹🌟👌👏👏
Maria Laura Perez: 🥰 Gracias por tu aliento
total 1 replies
Ada Zulma Lopez
JAJAJA 😂 ES SÍ Ó SÍ NO TIENE DUDAS QUÉ LA DESEA EN SU VIDA😂 ;:::: ES UN DULCE DE LECHE🥹DE ESOS POCOS QUE HAY EN LA VIDA 💛
👌👏👏👏🌟🌹✨️💛
Maria Laura Perez
🤭el tiempo y las situaciones a veces son inmanejables y siempre exigen respuesta, de la forma y la manera que sea , culpable o inocente... gracias
Ada Zulma Lopez
No puede exigir nada El no prometió nada y se quedo con su inocencia, ella no pidió, nada ,porque el tiene tanta ???🤷
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play