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Nuestra Última Noche En El Infierno

Nuestra Última Noche En El Infierno

Status: Terminada
Genre:Acción / Apocalipsis / Zombis / Completas
Popularitas:71
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.

Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #18: Helados

...⚠️ ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FlOR⚠️...

Me había quedado dormida unos minutos con el tonto policía novato durmiendo en mi pecho, no fue hasta que escuché los gritos de la pequeña Guinevere afuera de la tienda.

—¡Nicky! ¡Nicky! —me llamo intentando ver por la ventana, pero sin lograrlo por las cortinas de la tienda—.

Que entrara no me molestaría en una situación común, lo que me hizo despertarme fue que recordé que ambos teníamos los pantalones hasta los pies y mi camisa no estaba tapando partes de mi cuerpo, mostrando cosas que ningún niño debería ver.

—¡¡Espera!! ¡¡No!! ¡¡No entres!! —le ordené mientras despertaba a Stanley para que se subiera el pantalón—.

—¿Huh? ¿Por qué?

—¡¡Quédate ahí!! —le respondí acomodando mi camisa y mi abrigo de lana—. ¡¡Solo danos unos minutos!! ¡¡Y no abras la puerta!!

Cuando nos vestimos de forma adecuada, corrí a la puerta para abrirla y recibir a la pequeña en la tienda. El tonto novato por su lado, tan solo volvió a quedarse dormido en la pared y el suelo de la tienda.

—Ahm… ¿Y-Y tú m-mamá?

—Ella se quedó atrás —ladeo la cabeza para ver dentro de la tienda, viendo a Stanley dormido en un rincón—. ¡¿Ya se hicieron novios?!

—¡¿Qué?! N-no, no, ah… eh… n-no, ¡¡Solo somos amigos!! Sip, amigos muy cercanos, eso es todo

—Mm… —gruñó levantando una ceja y volteando a ver a su conejo de felpa—.

—Ahm… Ehm… ¿Q-Quieres ir por un he-helado? Digo, tu mamá viene a la tienda y puede cuidar de nuestro amigo, así que…

La niña asintió con entusiasmo, lo que me dio una oportunidad para liberarme de una situación bastante incómoda con una niña, como Guinevere. Aunque antes de irnos, nos esperamos unos minutos para que llegarán nuestras compañeras y así no dejar al tonto novato solo.

Ambas caminamos por el zoológico sin soltarnos de la mano, viendo muchas de las jaulas destrozadas, animales no muy vivos y algunos caminantes que estaban vagando por el zoológico.

La pequeña sin soltarme de la mano, daba saltitos y silbaba una alegre canción, lo que me sorprendía un poco, parecía con mucha más energía de lo que teníamos los demás.

—Ni-Nicky, ¿crees que Emma pueda comer helado también? Ella no ha comido y tenemos mucha hambre las dos

—Si, ella también puede comer y comerá tanto que su panza de felpa va a reventar, ya lo veras

Después de caminar un poco, pudimos encontrar una tienda con un refrigerador que aún seguía conectado a una toma de energía, y por lo que podía ver, era de emergencia en caso de un apagón.

—¡¡Emma!! ¡Mira! ¡Mira! —grito saltando con su conejo de felpa—. Es un montón, es mucho, mucho

—Jaja, parece que encontramos un tesoro perdido del zoológico —bromeé abriendo el refrigerador para poder disfrutar del banquete de nieve—.

Hambrientas sacamos unos cuantos botes de helado para sentarnos sobre un banco cubierto de hojas secas y comenzar a comer con unas cucharas que había en el refrigerador.

—No sabía que te gustaba el helado de vainilla, creí que eras más de chocolate

—E-El de Vainilla es el mejor

—¿En serio? ¿Y no quieres probar el de galleta? En mi opinión este es mejor

—Que mentirosa, e-ese no es mejor que el mío

—¿Quieres probarlo? —le pregunté levantando una ceja y acercando mi cuchara a la pequeña de Guinevere—.

Guinevere se inclinó para intentar probar mi helado de galleta, solo que al acercarse, ella soltó un suspiro, lo que me hizo soltar una pequeña risa. Ella al verme reír, también se rió conmigo sin entender mucho porque nos reíamos.

—Eww, ahora mi cuchara se llenó de tus gérmenes, eso es asqueroso —me reí alejando mi cuchara—.

—¡Ten! —me dijo riendo mientras me daba un pequeño pañuelo—.

—¿Qué? ¿D-De dónde lo sacaste?

—Del piso

—Ah… oh… —agarré el pañuelo para ponerlo a un lado de mi—. Gracias, Guinevere

—Nicky, ¿él te gusta? —me pregunto mirándome con los ojos entrecerrados y sonriendo—. Hablo del súper policía

—¿Eh? Ah… b-bueno… sí, de hecho es… es… estoy enamorada de él, desde los 17 años

—¡¡¿En serio?!! —gritó la pequeña Guinevere, como si hubiera escuchado la mejor noticia de su corta vida—. ¡¡¿Y ya se besan y todo eso?!!

—S-si, nos besamos y todo eso. Aunque… Ahm… dime, hay… hay algo que quisieras hacer después de salir de este lugar

—Si, siempre quise ir a la playa con mi mamá, mi papá y mis amigos. Ella nunca pudo llevarme por su trabajo pero sé que cuando todo termine, ella cumplirá su promesa e iremos a la playa

—La Playa, eh. Creo que sería divertido ir, lastima que si el virus no se esparció, tendré que ir a trabajar mañana

—N-Nicky ¿El mundo ya se terminó? ¿Ya nos vamos a morir? —susurró con la voz llorosa y acercándose a mí, en busca de un refugio para esconderse de esa idea—.

—No —le respondí riendo—. El mundo no se ha terminado y… —le acaricie la cabeza para calmarla—. Descuida, mientras estés con gente que te aprecien mucho, no vas a morir nunca ¿Okey?

—O-Okey, Nicky —me dijo agachando la cabeza y jugando con su helado—.

—Ahora terminemos de comernos el helado para poder regresar con nuestros amigos y así, volver a casa

—¡S-Sí! —me respondió con más ánimo de mí que tenía—.

Seguimos comiendo helado con la compañía de la otra en unos minutos tan tranquilos que parecían incluso irreales, o un sueño tan dulce que tarde o temprano debía terminar.

—¡Entonces! ¿Ya se van a casar?

—Oye, ya te dije que aún no. Creo que es muy pronto para eso, además de que no me gusta mucho la idea del matrimonio

—¿Pero se aman? ¿No? ¿Por qué no se casan ya?

—Se necesita más que eso, Guinevere y no creo que casarme con Stanley cambie algo realmente

—Si se casan ¡¿Yo puedo ser tu madrina?! ¡Por fa! ¡Por fis! Quiero serlo

—Jaja, bien, bien. Si me caso con Stanley, prometo que tú serás mi madrina especial de bodas

Cuando terminamos por quedar con las panzas llenas de helado, caminamos de regreso con los demás con una sonrisa, solo que como dije antes, debíamos de despertar del sueño y ese despertar fue un láser que iluminó mi frente.

—De… de… devuélveme a mi hija… —jadeó aquel monstruo de más de dos metros, ahora con una bazuca encarnada en su brazo derecho—. Señorita Watson

—Pa… Papá… —susurró la pequeña escondiéndose detrás mío—.

1
Yarelis Pérez
Nicky es quien lleva las riendas de la relación. El otro parece princesa
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