El matrimonio que lloré a escondidas
Una historia real de amor, un bebé milagro y un duelo que nadie vio
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cuando preguntan si me arrepiento
Me lo preguntan mucho. Muchísimo. En la tienda, en el trabajo, en la familia, hasta gente que ni me conoce me lo pregunta cuando se entera de mi historia. Me dicen:
"Mari, ¿te arrepientes de haberte casado con él?"
Y me lo preguntan con esa cara de lástima, con esa cara de "pobrecita, perdió un año y medio de su vida con un hombre que estaba preso y que se murió". Como si yo hubiera perdido el tiempo. Como si mi amor hubiera sido una pérdida de tiempo.
Y yo siempre respiro hondo antes de contestar. Porque si contesto luego luego, lloro. Y no quiero llorar cada que me lo preguntan, porque si no, me la pasaría llorando todo el día.
No, no me arrepiento. No me arrepiento ni un segundo.
¿Cómo me voy a arrepentir de haberme casado el 23 de octubre? Ese día fue el día más feliz de mi vida. Ese día un hombre que estaba solo desde hacía 10 años me eligió a mí para ser su esposa. Me dijo "tú eres mi esposa" frente a un juez, frente a mi suegra, frente a Dios. ¿Cómo me voy a arrepentir de eso? Ese papel, esa acta que muchos dicen "es solo un papel", para mí es mi tesoro. Es la prueba de que alguien me quiso tanto que quiso ponerme su apellido aunque sabía que no me podía dar una casa, ni una fiesta, ni una luna de miel.
¿Cómo me voy a arrepentir del 7 de noviembre? Ese día fui la primera mujer en 10 años que lo fue a ver. Diez años, Yessica. Diez años sin que nadie lo abrazara. Diez años sin que nadie le dijera "aquí estoy, vine a verte". Y yo fui. Yo fui la que rompió esos 10 años de soledad. Yo lo vi ponerse nervioso, lo vi temblar, lo vi sonreír como niño. Y me abrazó como si yo fuera lo único que tenía en el mundo. Y sí era. Yo era lo único que tenía. ¿Cómo me voy a arrepentir de haberle quitado 10 años de soledad con un solo abrazo?
¿Cómo me voy a arrepentir del 12 de diciembre? Ese día me convertí en su esposa de verdad, en una cama de cemento, con un foco parpadeando, con una sábana blanca que compré nueva. No fue en un hotel de lujo, no fue en una luna de miel en Cancún. Fue en un cuarto chiquito que olía a cloro. Pero fue el día más bonito de mi vida. Porque nos amamos con respeto, con amor, con lágrimas. Lloramos juntos. ¿Cuánta gente puede decir que lloró de amor la primera vez? Nosotros sí. ¿Cómo me voy a arrepentir de eso?
¿Cómo me voy a arrepentir de mi bebé milagro? Sí, lo perdí el 23 de febrero. Sí, me dolió hasta el alma, sí, todavía lo lloro a escondidas. Pero por 3 meses fui mamá de un milagro. Por 3 meses tuve dentro de mí al hijo del hombre que amaba. Por 3 meses sentí pataditas cuando él le hablaba por teléfono. Por 3 meses fui la mujer más feliz del mundo, aunque me doliera la panza, aunque tuviera amenaza de aborto, aunque me hubieran hecho esos rayos X. ¿Cómo me voy a arrepentir de haber sentido la vida más bonita dentro de mí, aunque sea por poquito tiempo?
¿Cómo me voy a arrepentir de mi esposo? Sí, se murió el 16 de agosto. Sí, me dejó viuda. Sí, me dejó sola con una carta y una cobija. Pero por un año y medio me hizo sentir la mujer más amada del mundo. Por un año y medio me dijo todos los días "te amo, mi esposa". Me cantaba cuando tenía miedo de los truenos, me decía "mi enojona bonita" cuando me enojaba, me presumía con todos. Me enseñó a amar bonito, a amar de verdad, a amar sin tocar, a amar con el alma.
Si me arrepintiera de todo eso, sería como decir que mi amor no valió. Y mi amor sí valió. Valió cada lágrima, cada fila, cada papel que peleé en julio, cada sorpresa que le hice, cada calcetincito que compré, cada noche que lloré a escondidas.
La gente que me pregunta si me arrepiento es gente que nunca ha amado así. Es gente que mide el amor por cuánto tiempo duró, por si vivieron juntos, por si tuvieron casa, carro, dinero. Yo mido mi amor por cuánto dolió perderlo. Y como me dolió hasta el alma, significa que fue un amor grande. Enorme.
Si volviera a nacer, si Dios me dijera "Mari, te voy a mandar otra vez a ese hombre, pero vas a sufrir mucho, vas a perder a tu bebé, se te va a morir, vas a quedar viuda, ¿lo quieres?", le diría que sí. Sí, lo quiero. Con todo y el dolor, con todo y el 23 de febrero y el 16 de agosto, lo quiero otra vez.
Porque prefiero haber amado y perdido, que nunca haber amado. Prefiero ser viuda de un gran amor, que ser esposa de un amor a medias. Prefiero tener una carta doblada en cuatro y una cobija que ya no huele, que tener un closet lleno de ropa y un corazón vacío.
No, no me arrepiento. No me arrepiento de haberme casado por curiosidad. Porque esa curiosidad me llevó al amor más grande de mi vida. Y ese amor me va a durar para siempre, hasta que Dios me lleve con ellos.
Así que la próxima vez que me preguntes si me arrepiento, ya sabes qué te voy a contestar: no, no me arrepiento. Lo volvería a hacer todo otra vez, con los ojos cerrados, con el corazón abierto, con la misma curiosidad del primer día.
Porque terminé amando para siempre.