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Entre Colmillos Y Sombras

Entre Colmillos Y Sombras

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Amor prohibido
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

BL!!

¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?

Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?

Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una cena tensa

Nyx decidió que no iba a pensar en Lazarus.

Ni en lo que había ocurrido junto al lago.

Ni en las miradas que había recibido al regresar.

Ni en aquella extraña sensación que había tenido al encontrarse con el vampiro en el pasillo.

Simplemente seguiría con su vida.

Ronen pertenecía a su pasado.

Su lobo había aceptado finalmente su decisión.

Y Lazarus… bueno, Lazarus podía acercarse a Isolde todo lo que quisiera.

Mientras su hermana estuviera bien, Nyx no tenía motivos para intervenir.

Al menos eso era lo que se repetía.

Aquella mañana bajó temprano al patio de entrenamiento.

Necesitaba recuperar su rutina.

Tomó una espada y comenzó a practicar.

Uno.

Dos.

Tres golpes.

Su cuerpo se movía con precisión, pero su cabeza estaba en otra parte.

—Otra vez.

Atacó el muñeco de entrenamiento con más fuerza.

—Otra vez.

Y otra.

Hasta que escuchó unas voces detrás de él.

—Creo que ya está suficientemente golpeado.

Nyx reconoció la voz.

Lazarus.

Se detuvo.

No se giró inmediatamente.

—No recuerdo haberte pedido una opinión.

—No la pediste.

Lazarus estaba sentado sobre una de las barandas, observándolo.

—Pero parecía que necesitabas una.

Nyx finalmente se giró.

—¿Qué quieres?

—Nada.

—Entonces puedes irte.

Lazarus sonrió.

—Últimamente me lo dices mucho.

Nyx volvió a guardar la espada.

—Porque últimamente apareces demasiado.

—Quizás tenemos mala suerte.

—Quizás tú me buscas.

—Quizás.

Nyx rodó los ojos.

Aquello era exactamente lo que quería evitar.

—Tengo cosas que hacer.

Intentó marcharse.

—Nyx.

Se detuvo.

Lazarus bajó de la baranda.

—¿Cómo está tu cuello?

Nyx lo miró con fastidio.

—Perfectamente.

—Me alegra.

Lazarus no hizo ninguna otra pregunta.

Eso sorprendió a Nyx.

Había esperado alguna provocación.

Algún comentario mordaz.

Pero Lazarus simplemente se apartó para dejarlo pasar.

Nyx siguió caminando.

Sin embargo, después de unos pasos se detuvo.

No sabía por qué.

Miró por encima del hombro.

Lazarus seguía allí.

Observándolo.

Sus miradas se encontraron durante unos segundos.

Nyx fue el primero en apartar la mirada.

Más tarde, Isolde encontró a su hermano en la biblioteca.

—¿Tienes un minuto?

—Sí.

Ella se sentó frente a él.

—Quería hablarte de Lazarus.

Nyx dejó el libro que estaba leyendo.

—¿Te hizo algo?

—No.

—¿Entonces?

—Nada malo.

Nyx esperó.

Isolde sonrió.

—Solo quería decirte que no tienes que preocuparte por mí.

—No me preocupo.

Ella lo miró fijamente.

—Nyx.

Él suspiró.

—Está bien. Un poco.

—Lazarus ha sido respetuoso conmigo.

Nyx asintió.

—Bien.

—Y no tienes que vigilar cada vez que hablamos.

—No lo hago.

—Lo hiciste ayer.

—Coincidencia.

Isolde soltó una carcajada.

—Eres terrible mintiendo.

Nyx sonrió ligeramente.

—Solo quiero que estés bien.

—Lo sé.

Ella se levantó.

—Y por cierto… creo que Lazarus tampoco está muy cómodo con todo esto.

Nyx frunció el ceño.

—¿Con el matrimonio?

—Sí.

Aquello debería haberle resultado tranquilizador.

Pero, por alguna razón, no lo fue.

—Entonces mejor.

Isolde inclinó la cabeza.

—¿Mejor?

—Si ninguno quiere apresurarse, no hay problema.

—Exactamente.

Isolde se marchó.

Nyx volvió a mirar el libro.

Pero ya no podía concentrarse.

Porque una pregunta se había instalado en su cabeza.

Si Lazarus no quería casarse con Isolde… entonces qué quería?

Nyx negó con la cabeza.

—No me importa.

Su lobo se removió.

Nyx cerró el libro de golpe.

—Ni siquiera empieces.

Silencio.

Esta vez, por suerte, su lobo no respondió.

Y Nyx agradeció aquel silencio.

Porque todavía no estaba preparado para preguntarse por qué le importaba tanto lo que Lazarus quisiera.

......................

La cena había sido organizada por ambas familias.

Después de los últimos ataques, los reyes consideraban necesario mantener una relación más cercana entre los dos reinos.

Y aquella noche había una razón adicional.

Lazarus e Isolde debían conocerse mejor.

Nyx lo sabía.

Precisamente por eso había llegado al comedor de mal humor.

Se sentó junto a su hermana, mientras Lazarus ocupaba el lugar frente a ellos.

Durante los primeros minutos, todo transcurrió con normalidad.

Se habló de las patrullas.

De las fronteras.

De los tres fanáticos capturados.

Hasta que el rey vampiro decidió cambiar de tema.

—Isolde, Lazarus me comentó que esta mañana estuvieron recorriendo los jardines.

—Sí —respondió ella—. Me estaba mostrando algunas de las plantas que crecen en su reino.

—Fue interesante —añadió Lazarus.

Nyx continuó comiendo.

No dijo nada.

Pero la forma en que cortaba la carne dejaba bastante claro que no estaba disfrutando de la conversación.

Su madre lo observó.

—Nyx, ¿no tienes nada que decir?

—No.

Isolde lo miró de reojo.

—Está muy comunicativo esta noche.

—Estoy comiendo.

—Puedes hacer ambas cosas.

Nyx le lanzó una mirada.

—No tengo nada que aportar.

Lazarus tomó su copa.

—Qué extraño.

Nyx levantó los ojos.

—¿Qué?

—Normalmente tienes bastante que decir cuando estoy cerca.

—Quizás me cansé de discutir contigo.

—Qué decepción.

—Para mí no.

Isolde suspiró.

—Otra vez…

Los padres de ambos intercambiaron una mirada.

Entonces el rey Hestrongord habló:

—Precisamente por eso hemos pensado que sería conveniente que Lazarus e Isolde pasen más tiempo juntos.

Nyx dejó de mover los cubiertos.

Isolde permaneció tranquila.

—Podrían visitar el territorio vampiro después de que terminen las reuniones de seguridad —continuó el rey—. Sería una buena oportunidad para que ambos conozcan mejor sus costumbres.

—Me gustaría —respondió Isolde.

—A mí también —dijo Lazarus.

Nyx apretó la mandíbula.

No tenía derecho a opinar.

Isolde era adulta.

Podía tomar sus propias decisiones.

Y, además, ella misma le había dicho que estaba cómoda.

Así que siguió comiendo.

Aunque ya no tenía hambre.

—Nyx.

Levantó la mirada.

Lazarus lo observaba.

—¿No vas a decir nada?

—No.

—¿Ni siquiera una de tus encantadoras opiniones?

—Si mi hermana está de acuerdo, no tengo nada que decir.

Lazarus sostuvo su mirada unos segundos.

—Qué considerado.

Nyx no respondió.

La cena continuó.

Pero el ambiente se había vuelto extraño.

Isolde intentaba mantener una conversación normal con Lazarus, mientras Nyx permanecía callado.

No porque estuviera en contra.

No podía estarlo.

Simplemente había algo dentro de él que se resistía.

Algo que no entendía.

Y cuanto más veía a Lazarus hablar con su hermana, más incómodo se sentía.

No eran celos.

No podía serlo.

Era protección.

Eso era todo.

Cuando la cena terminó, Isolde se levantó primero.

—Voy a salir un momento al jardín.

Lazarus se puso de pie.

—¿Puedo acompañarte?

—Claro.

Nyx los vio marcharse.

Se quedó sentado unos segundos más.

Después dejó los cubiertos sobre la mesa.

—Esto es ridículo.

Se levantó y salió por otra puerta.

Necesitaba estar solo.

Pero mientras caminaba por el pasillo, una sensación conocida recorrió su cuerpo.

Su lobo.

Nyx cerró los ojos.

—No.

Destinado.

—No empieces.

Destinado.

Nyx siguió caminando.

No quería escucharlo.

No quería entenderlo.

Y mucho menos quería aceptar que aquella cena había sido incómoda por una razón que no estaba dispuesto a reconocer.

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Veronica Albarracin
Me encanta las historias de ellos te felicito autora} 👏👏👏👏🇺🇾🌺
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