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NO ERA TU FAN

NO ERA TU FAN

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance de oficina / Posesivo
Popularitas:357
Nilai: 5
nombre de autor: Daniela escalante Jiménez

Fama, dinero, miles de seguidores… Ian lo tiene todo. Y su mánager se asegura de que nada ni nadie arruine su carrera. Hasta que entra una nueva integrante al equipo: ella.

Dicen que es fría, que es profesional, que es incapaz de experimentar ninguna emoción. Para ella, maquillar a la celebridad más grande del momento es solo un trabajo más.

Pero Ian no está acostumbrado a ser invisible para nadie. Lo que empieza como curiosidad pronto se convierte en un reto: hará lo que sea para sacarle una sola reacción, aunque eso signifique poner en riesgo su propia estabilidad y descubrir que su mundo perfecto tiene mucho menos sentido que esa chica que no siente nada.

NovelToon tiene autorización de Daniela escalante Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 17 LA FAN

Desperté de golpe, como si hubiera caído de un sueño profundo, y lo primero que sentí no fue el frío ni el movimiento del auto, sino un calor que me envolvía por completo. Abrí los ojos despacio y me di cuenta de que estaba recostada, pegada a Ian, con su brazo firme y suave alrededor de mi cintura, y mi cabeza justo sobre su pecho. Podía escuchar el latido de su corazón, tranquilo pero constante, y el sonido de su respiración mezclado con el ruido suave del motor.

Me quedé inmóvil unos segundos, sin atreverme a moverme. Tomé mi teléfono con manos temblorosas, nerviosa, sin saber qué mirar ni qué pensar. De repente, sin motivo aparente, se me escapó una lágrima y rodó por mi mejilla, justo pasando por encima del moretón. No era de tristeza, ni de dolor… era algo distinto, algo que me apretaba el pecho pero me hacía sentir ligera al mismo tiempo. Levanté la vista y, en ese instante, la luz dorada del atardecer entraba por la ventana, iluminando su rostro con un brillo cálido y suave. Por un segundo, lo vi distinto: relajado, sin esa mirada dura que siempre me ponía, con las pestañas largas, los labios entreabiertos y la expresión tranquila. Parece un ángel, pensé, y me sorprendí a mí misma de sentirlo así. No sentía miedo, ni enojo, ni desconfianza… solo una paz que no había sentido en mucho tiempo.

—Ya despertaron —dijo Ian con voz ronca por el sueño, rompiendo el silencio—. Tengo hambre, mejor llegamos a cenar ya.

Minutos después, Jovany detuvo la camioneta frente a un restaurante sencillo pero acogedor, con luces cálidas y mesas amplias. Todos bajamos. Ian se puso una sudadera holgada de color oscuro, se subió la capucha y se acomodó el cuello.

—¿Para eso te la pones? —le pregunté con curiosidad.

—Dicen que es para que no me reconozcan —respondió él con media sonrisa—, pero en realidad es para que no me dé frío, que por la noche el aire aquí corta.

Mientras ellos entraban primero, me quedé un momento afuera, respirando el aire fresco, y decidí llamar a mi papá. Necesitaba contarle lo que me pasaba, porque ni yo misma lo entendía.

—¿Hija? ¿Todo bien? —escuché su voz al otro lado.

—Papá… —mi voz se quebró un poco— no sé cómo explicarte. Hoy sentí algo que nunca había sentido. Una emoción rara, un nudo en la garganta y nervios que me suben hasta las manos, pero al mismo tiempo me dan ganas de sonreír sin parar. Se me salió una lágrima hace rato y no sabía por qué… pero creo que es felicidad. Es raro, papá, da miedo también. Siento que si me dejo llevar, puedo perder el control de todo lo que tengo organizado.

Hubo un silencio breve, y luego su voz llegó tranquila pero firme:

—Hija, así es la vida. Tener miedo de sentir más no significa que esté mal. Al contrario, significa que ya no eres solo una persona que trabaja y cumple reglas: eres más humana, más viva. Si no sientes nada, es cuando estás en peligro. Te quiero mucho, ¿lo sabes?

—Sí, papá, yo también te quiero.

—Oye, hija —añadió con tono de curiosidad—, ¿y quién es el causante de todo esto? ¿Tu jefe?

De pronto escuché una risa profunda y divertida al fondo, como si alguien más estuviera con él. Me puse roja hasta las orejas y colgué rápido, sin responder nada, sintiendo cómo me ardían las mejillas.

Entré al restaurante todavía con el corazón a mil por hora. Nos sentaron en una mesa apartada, nos dieron los menús y pedimos unas hamburguesas bien cargadas, con papas fritas y refrescos. Mientras comía, sentía la mirada de Ian fija en mí. Cada vez que tomaba una papa y me la llevaba a la boca, él me seguía con la vista, como si estuviera pensando en mil cosas a la vez. Trataba de concentrarme en mi comida, pero esa mirada me ponía más nerviosa que nunca.

De repente, se escuchó un grito agudo y emocionado que retumbó en todo el lugar:

—¡¡IAN!! ¡¡ES IAN!!

Antes de que pudiéramos reaccionar, una chica joven corrió hacia nuestra mesa, se arrodilló de golpe frente a él, con los ojos brillantes y las manos juntas.

—¡Te amo! ¡Eres lo mejor que me ha pasado! —gritaba sin importarle quién mirara.

Ian se quedó con la hamburguesa a medio camino de la boca, completamente incómodo. Se puso rojo, se removió en la silla y soltó la comida con cuidado. Se levantó despacio, vio que ella seguía arrodillada y abrazándole las rodillas, y con mucha suavidad la tomó de los hombros para levantarla.

—Tranquila, por favor, no hace falta que te arrodilles —le dijo con voz amable pero seria.

Sacó una servilleta limpia y un plumón que siempre traía en su bolsillo, le firmó en la servilleta con una dedicatoria breve y se la entregó con una sonrisa educada. Ella dio un grito de alegría, dio media vuelta y, justo antes de irse, se detuvo, me miró de arriba abajo con mucha curiosidad y soltó:

—¡Tú eres su novia, verdad? ¡Se nota que van juntos!

Sentí que me daba un infarto. Puse los ojos en blanco con fuerza, fruncí el ceño y respondí con tono seco:

—¡No! ¡Qué pregunta tan tonta! Solo somos compañeros de trabajo.

En ese momento, Ian se acercó por detrás, me puso una mano en el hombro y dijo en voz alta, con una sonrisa traviesa que me heló la sangre:

—Amor, ya vámonos, ¿no? Jovany, Adriana, ¿nos siguen?

Lo miré con los ojos muy abiertos, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Bajé la vista a mi hamburguesa a medio comer, luego lo volví a mirar, y él solo se rió divertido, como si acabara de gastarme la mejor broma del mundo.

—Adriana, pide que nos la pongan para llevar —dijo él todavía riendo.

Salimos del restaurante, subimos otra vez a la camioneta y, apenas cerramos la puerta, Ian se recostó sin aviso, estiró las piernas y apoyó toda la cabeza y el torso sobre mis piernas, como si fuera lo más natural del mundo.

—¡Oye! —le dije, renegando de inmediato, tratando de empujarlo sin fuerza—. ¿Qué crees que haces? ¿Crees que puedes hacer lo que se te antoje? Tengo un contrato, ¿recuerdas? No podemos tener este tipo de confianzas, yo trabajo para ti, ¡no soy tu juguete!

Él levantó un poco la cabeza, me miró con esos ojos brillantes y respondió con calma:

—Solo fue una broma, Melissa. Perdón si te molesté.

—¡No me digas “perdón” como si nada! —le contesté, con voz más fuerte pero sin enojo real—. Sabes muy bien que tus fans están locas, y si se corre el rumor de que somos pareja, se va a armar un lío enorme, no queremos llamar la atención innecesariamente.

Se quedó pensativo un momento, y su expresión cambió un poco, volviéndose más seria:

—Tienes razón… a veces me dan miedo. Mis fans son muy apasionadas, y cuando se les mete una idea en la cabeza, no hay forma de quitársela.

Seguimos hablando un rato más sobre cómo manejar las situaciones en público, hasta que llegaron Jovany y Adriana, subieron y cerraron las puertas.

—Aquí tienes tu hamburguesa —me dijo Jovany con una sonrisa, entregándomela en una bolsita—. Todavía está caliente.

Tomé la bolsa, lo miré y sonreí con gratitud, y empecé a comer de inmediato. Ian se levantó despacio de mis piernas, se acomodó en su asiento, se puso sus audífonos y se quedó mirando por la ventana, pero yo sabía que, en el fondo, todavía estaba pensando en todo lo que acababa de pasar… igual que yo.

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Quiara rara
/Joyful//Joyful/
Quiara rara
espero que sigas creciendo Haci con tu escritura ahora Soy tu fan número 1 👏👏🤭🤭
Quiara rara
¡wow!cool muy bien tienes talento para escribir eres verdaderamente excepcional 👏👏 felicidades 👏👏
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