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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Romance / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

En la Facultad de Mecatrónica de Seúl, el amor está estrictamente prohibido por la competencia. Seo-jun (Líder del Grupo A) y Min-jae (el genio del Grupo B) son rivales declarados ante el mundo, pero amantes en secreto. Cuando el comité escolar manipula sus calificaciones para separarlos y obligarlos a competir por una beca única a Alemania, una red de secuestros y corrupción sale a la luz. Decididos a destruirlos, caen en una emboscada donde la Directora de la facultad les apunta con un arma. En un segundo de desesperación, Jae recibe una bala para salvar a Jun. ¿Podrá su amor sobrevivir a la muerte?
¡Descubre este apasionante thriller universitario lleno de romance, hackeos y traición!

NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fallas De Origen

La marca violácea en la clavícula de Min-jae tardó tres días completos en desvanecerse, un recordatorio constante de la furia posesiva que Seo-jun había descargado en los vestidores de la casa club. Sin embargo, el verdadero dolor de cabeza comenzó el lunes por la mañana en el laboratorio de simulación pesada. El megaproyecto de la tarjeta de control universal para la línea de lavado industrial había entrado en una fase crítica: la optimización del código de seguridad.

El profesor Andrés caminaba entre las mesas de trabajo, observando las pantallas con desaprobación. El rendimiento de los motores seguía mostrando un retraso de microsegundos que ponía en riesgo toda la línea de producción simulation.

—Jóvenes, están cometiendo un error básico de redundancia en las subrutinas —anunció el profesor, deteniéndose junto a la mesa de Jae y Jun—. Necesitan una estructura de filtrado de datos más limpia. Recuerdo que hace tres años, en la Competencia Nacional de Robótica Juvenil, hubo un equipo que desarrolló un algoritmo de interrupciones perfecto para este mismo tipo de procesador. Curiosamente, ambos estaban en ese torneo. Revisen las bases de datos de la federación en el servidor de la escuela y usen ese código como plantilla.

En cuanto el profesor se alejó, el aire en la mesa de control se volvió de repente tan denso que resultaba difícil respirar. Min-jae se congeló con los dedos suspendidos sobre el teclado. Seo-jun, a su lado, apartó la mirada del monitor y apretó los puños sobre sus muslos, su mandíbula tensándose al instante.

La Competencia Nacional de Robótica de 2023. El origen de todo.

—Yo no voy a abrir ese archivo —soltó Min-jae con una voz fría y cortante, rompiendo la tregua pacífica que habían mantenido desde la noche de la fiesta.

—No seas infantil, Jae. Es una orden del profesor —replicó Jun, aunque su tono de voz arrastraba una amargura profunda que no usaba desde hacía meses—. Además, tú eres el sabelotodo de la programación. Deberías estar feliz de revisar el código que te dio el maldito campeonato nacional.

—¿El código que me dio el campeonato? —Jae soltó una risa amarga, girándose bruscamente en la silla para encarar a Jun, con los ojos oscuros brillando llenos de un rencor antiguo que la pasión no había logrado borrar—. Querrás decir el código que me robaste, Jun. No actúes como si tuvieras amnesia.

—¡Yo no te robé una sola maldita línea, Min-jae! —exclamó Jun en un susurro violento, inclinándose hacia él, sus ojos inyectados en rabia—. Y ya me cansé de que repitas esa mentira desde la preparatoria.

Ji-hoon, que estaba en la mesa de enfrente simulando revisar unos diagramas de flujo, levantó la vista de inmediato al notar el drástico cambio de energía. Sabía que se avecinaba una tormenta, así que discretamente se movió para tapar la visual del profesor Andrés.

Para Min-jae, el laboratorio pareció desaparecer, siendo arrastrado por un flashback doloroso hacia la gran arena del torneo nacional tres años atrás. Jae había pasado meses programando el sistema de navegación de su robot bípede, un algoritmo de control predictivo que era una obra de arte para su edad. La noche anterior a la gran final, Jun, quien ya era su rival directo de otra preparatoria técnica, entró al laboratorio de boxes para pedir prestado un cable de comunicación serial. Horas más tarde, el robot de Jun corrió la pista final utilizando exactamente la misma lógica de interrupciones que Jae había diseñado.

Jae perdió el primer lugar por décimas de segundo frente a Jun. Destrozado y lleno de furia, acusó a Jun de plagio ante el comité organizador del torneo. Lo que Jae nunca supo, porque el orgullo le impidió escuchar, fue la otra mitad de la historia.

—¿Mentira? —escupió Jae en el presente, con la voz temblando por el recuerdo—. Te vi entrar a mi box esa noche, Jun. Al día siguiente tu robot se movía idéntico al mío. Te aprovechas de la gente cuando te da la espalda. Por eso te odié desde ese maldito día. Por eso juré que nunca volverías a estar por encima de mí en las calificaciones.

Seo-jun soltó un bufido de risa herida, una risa que ocultaba un dolor profundo de orgullo que había cargado durante tres largos años—. ¿Eso es lo que realmente crees que pasó? Eres un genio para las matemáticas, Jae, pero eres un completo idiota para leer a las personas. Esa noche, tu propio compañero de equipo, el infeliz de tu co-capitán, me vendió una copia de tu USB con los diagramas de flujo a cambio de dinero para sus gastos. Yo no sabía que era tuyo hasta que cargué el sistema en la madrugada. Y cuando me di cuenta, ya era tarde.

Min-jae se quedó estupefacto, sus ojos abriéndose por completo—. ¿Qué...?

—Como lo escuchas —continuó Jun, con la voz ronca, sus ojos fijos en los de Jae con una intensidad cruda y dolorosa—. Estaba dispuesto a ir contigo y explicarte todo después de la premiación. Quería devolverte el trofeo porque sabía que no era mío. Pero no me diste la oportunidad. Fuiste directo con los jueces a acusarme de tramposo, a exigir mi descalificación y a manchar mi nombre frente a las universidades que me iban a becar. Tu maldito orgullo te cegó, Jae. Me trataste como a una basura sin siquiera preguntarme qué había pasado. Desde ese día decidí que si ibas a odiarme de todos modos, te daría una maldita razón para hacerlo. Decidí que te ganaría en absolutamente todo lo que hicieras.

Las palabras de Jun cayeron sobre Min-jae con el peso de una losa de concreto. El sistema de creencias que había construido durante tres años, la base de todo su odio, rivalidad y desprecio hacia Seo-jun, acababa de desplomarse debido a una falla de origen en los datos. El verdadero culpable no había sido el chico alto que ahora tenía enfrente, sino la desconfianza y la falta de comunicación provocada por su propio orgullo desmedido.

Un silencio sepulcral se instaló entre ambos. Jun se pasó una mano por el rostro, visiblemente agotado por desenterrar el pasado, y regresó la vista a la computadora, abriendo el archivo antiguo del servidor de la escuela de manera mecánica.

—Ahí está el maldito código, Min-jae —dijo Jun con una voz apagada, sin mirarlo—. Úsalo para el proyecto del profesor Andrés. Total, tú lo programaste hace tres años. Quédate con el crédito de la simulación de hoy. A mí ya no me importa.

Min-jae sintió que el corazón se le oprimía dolorosamente en el pecho. Ver la indiferencia herida de Jun le dolió mucho más que cualquiera de sus arranques de celos o posesividad salvaje. El remordimiento comenzó a corroerlo por dentro. Intentó estirar la mano por debajo de la mesa para tocar la rodilla de Jun, para pedir una disculpa que llevaba tres años retrasada, pero Jun apartó la pierna sutilmente, rechazando el contacto físico por primera vez desde que eran novios.

La clase terminó poco después en una atmósfera de tensión asfixiante. Jun guardó sus cosas a toda velocidad y salió del laboratorio sin mirar atrás, dejando a Min-jae sentado frente a la pantalla, con el código del pasado parpadeando en verde y la amarga certeza de que el orgullo que los había unido en la cama ahora amenazaba con abrir una grieta insalvable en su relación.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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