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La Omega que Ellos Enterraron

La Omega que Ellos Enterraron

Status: En proceso
Genre:Venganza / Venganza de la protagonista / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:41.6k
Nilai: 5
nombre de autor: ReWorld

Valentina fue criada como hija de la casa Vargas, hasta que una copa rota, una mentira y el silencio de todos la condenaron a tres años de servidumbre en la manada Oscura.
Allí lavó ropa con las manos abiertas por el hielo, limpió establos, cargó leña, durmió sobre paja y aprendió que nadie iba a ir por ella. Cuando el plazo termina, Rodrigo Vargas, el Alfa que alguna vez significó hogar, aparece para llevarla de regreso.
Pero la Valentina que vuelve no busca abrazos, explicaciones ni perdón.
En la casa que la entregó, Isabela ocupa su lugar, Don Alejandro intenta arreglar su futuro como si fuera un problema familiar, Elena llora demasiado tarde y Rodrigo empieza a entender que la culpa no repara nada.
Solo Abuela Consuelo sigue llamándola "mi niña".
Cuando las cicatrices salen a la luz y las mentiras comienzan a romperse, Valentina decide algo simple: nunca más volverá a vivir como una Omega que otros pueden vender, esconder o nombrar a su antojo.
Y mientras la verdad de Isabela se pudre bajo perfumes falsos, un Beta llamado Diego aparece con una bondad tranquila que Valentina ya no creía posible.
Pero en un mundo de Alfas, manadas y destinos marcados por la luna, sobrevivir no será suficiente.
Valentina tendrá que elegir si quedarse entre las ruinas de la familia que la enterró... o caminar hacia una vida donde nadie vuelva a apagar su nombre.

NovelToon tiene autorización de ReWorld para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

Diego encontró a Valentina junto al ciruelo seco.

El árbol estaba en la parte trasera del jardín, lejos de las ventanas principales. Había dado fruta cuando Valentina era niña. Consuelo decía que el primer verano después de plantarlo, los ciruelos salieron torcidos pero dulces. Ahora las ramas estaban grises y quebradas. Valentina cortaba las más secas para el brasero.

—¿Puedo acercarme?

Valentina bajó la navaja.

—Puede.

Diego caminó hasta el árbol. No llevaba capa de visita, sino una chaqueta sencilla. En una mano traía una cuerda; en la otra, guantes.

—¿Siempre trabajas cuando estás molesta?

—Trabajo aunque no lo esté.

—Eso no responde.

Valentina cortó otra rama. La navaja no estaba bien afilada, así que tuvo que presionar más de la cuenta. La muñeca le dolió.

Diego dejó la cuerda en el suelo.

—¿Quieres que afile eso?

—No.

—¿Porque no quieres ayuda o porque no quieres que toque tu navaja?

Valentina lo miró.

Él levantó las manos.

—Pregunta real.

Ella observó la navaja. Era vieja, de mango rajado. La había tomado de la cocina porque nadie usaba ya esa hoja.

—Porque si se rompe, al menos sé que fue conmigo.

Diego asintió, como si la respuesta tuviera sentido.

No volvió a ofrecerse.

Trabajaron en silencio. Valentina cortaba; Diego juntaba las ramas y las ataba con la cuerda. Lo hacía sin invadir el espacio, sin tomar la navaja, sin convertir la ayuda en una escena.

Después de un rato, preguntó:

—Lo que dijiste en la reunión. ¿Te arrepientes?

—No.

—Bien.

—¿Eso era todo?

—No.

Diego ató el primer haz de ramas.

—Quería preguntarte algo. Si no quieres responder, no respondes.

Valentina esperó.

Él no bajó la voz. No la volvió dramática.

—En esos tres años, ¿alguien fue a verte?

La navaja quedó quieta contra la rama.

El patio pareció alejarse.

Valentina recordó el primer mes. Cómo cada ruido de caballo la hacía mirar hacia la puerta. Cómo preguntó una vez a un guardia si había llegado recado de los Vargas. El guardia se rio tanto que la vieja del látigo vino a ver qué pasaba.

El segundo mes preguntó menos.

Después dejó de preguntar.

—No.

Diego no dijo "lo siento".

Valentina se lo agradeció sin decirlo.

—¿Ni una carta?

—No.

—¿Ni de Rodrigo?

Valentina cortó la rama.

—No.

Diego se quedó callado.

No fue un silencio incómodo. No intentó llenarlo con frases de consuelo. Solo se quedó allí, recibiendo la respuesta sin pedirle que la suavizara.

Valentina siguió trabajando.

—Lucía decía mi nombre —dijo después.

Diego levantó la vista.

—¿La Omega de la que hablas?

—Sí.

—Entonces alguien fue.

Valentina pensó en eso.

Lucía no había ido a verla. Había estado allí. En el mismo frío. En la misma hambre. No era lo mismo.

Tampoco era poco.

—Sí —dijo al final—. Ella estaba.

Diego cargó el haz de ramas.

—¿A la cocina?

—Primero a la cocina. Si las suben húmedas, hacen humo.

—Bien.

Caminaron juntos hacia la parte trasera de la casa.

Antes de entrar, Diego se detuvo.

—Si algún día necesitas que alguien pregunte por ti, puedo hacerlo.

Valentina miró el haz de ramas.

—Ya no estoy desaparecida.

—Lo sé.

Él acomodó mejor la cuerda.

—Lo dije para el futuro.

Valentina no respondió.

Pero no olvidó la frase.

1
Liliana Filipuzzi
quiero hacer ese viaje... o tal vez lo estoy haciendo sin darme cuenta....
Erika Oviedo Macedo
excelente
celestina kramer
muy buena la historia autora
Liliana Filipuzzi
Al principio no se entiende mucho, de hecho el origen de la prota no se entiende, salvo entre líneas y aún así es bastante escueta.
Pero me fascina la narrativa... Dura, blanco o negro, no hay floritorios en los romances., que casi no hay o no se perciben... cómo ese que "día a día crece" y no descubris si es un romance normal o personas que coinciden en tiempo y espacio.
Es rara y está muy buena
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Liliana Filipuzzi
está muy buena, pero es lenta
Beatriz Hernàndez
y lo extremo del.clima
Beatriz Hernàndez
excelente historia, dónde es? en Escocia?... lo digo por las características del terreno
Sidoneth Yepez
espectacular el capítulo!!!!! me encanta la novela... diferente a todas que he leído sobre hombres lobos🥰👏👏
Sidoneth Yepez
Me gusta la historia. Diferente y entretenida desde el principio
Maria Diosdado Velázquez
NO HACE FALTA RECORDAR, SI USTED NO QUIERE TERMINAR DE PUBLICAR, NO PUBLICA Y YA SOLO LE RESTA PUNTOS
Sidoneth Yepez
Me encanta 🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰😂
irma lorena ruelas cueva
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