Tras morir, María reencarna en Alba, una extra destinada a ser sacrificada por su propia familia. Decidida a cambiar su destino, huye para cruzar el bosque prohibido en busca de la única familia que podría salvarla.
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Capítulo 1
Amanecer apenas comenzaba a teñir el cielo cuando María salió apresurada de su apartamento. El aire frío de la mañana golpeó su rostro apenas cruzó la puerta del edificio, pero ni siquiera eso logró despejarle el sueño acumulado. Sus ojeras eran consecuencia directa de una pésima decisión: quedarse despierta toda la noche leyendo una novela de fantasía que, según ella misma había jurado incontables veces, “solo leería un capítulo más”.
Claramente, había mentido.
—Carajo, voy a llegar tarde…
Murmuró entre dientes mientras corría por la acera, aferrando el bolso contra su pecho. A esa hora las calles ya estaban llenándose de estudiantes y trabajadores, el ruido de la ciudad creciendo poco a poco alrededor de ella. El reloj del celular marcaba una hora que definitivamente no le gustaba.
Perfecto. Absolutamente perfecto.
Si el profesor cerraba la puerta otra vez, iba a perder asistencia. Y si perdía asistencia…
—No, no, no, no…
Aceleró todavía más.
Estaba tan concentrada esquivando personas y tratando de recuperar el aliento que no notó al hombre hasta que lo tuvo prácticamente enfrente.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Primero vio su expresión.
Desesperada.
Asustada.
Luego el brillo metálico del cuchillo.
María apenas abrió los ojos con sorpresa antes de sentir un dolor insoportable atravesándole el pecho.
El impacto la hizo detenerse en seco.
Un jadeo ahogado escapó de sus labios mientras bajaba lentamente la mirada hacia la hoja clavada en su cuerpo. Durante un segundo, su mente simplemente no logró procesarlo.
Caliente.
La sangre se sentía extrañamente caliente.
Las fuerzas comenzaron a abandonarla casi de inmediato. Sus piernas temblaron y el mundo alrededor empezó a volverse confuso. Escuchó gritos. Personas corriendo. Alguien sujetando al hombre mientras otros se acercaban hacia ella.
Pero todo sonaba lejano.
Como si estuviera hundiéndose bajo el agua.
María cayó de rodillas, llevándose una mano temblorosa al pecho. La sangre manchó sus dedos en cuestión de segundos.
No quería morir.
La idea apareció clara y desesperada en su mente.
No así.
No de esa manera tan absurda.
Las voces continuaron alejándose hasta convertirse en un ruido incomprensible. Su visión se oscureció poco a poco, devorando las luces, los rostros y el cielo de la mañana.
Y finalmente…
Todo se volvió negro.
…
…
El aire entró bruscamente en sus pulmones.
María abrió los ojos de golpe, incorporándose con dificultad mientras llevaba ambas manos hacia su pecho por puro instinto. Respiraba agitada, el corazón golpeándole con fuerza contra las costillas.
Pero no había dolor.
No había sangre.
No había herida.
Parpadeó varias veces, confundida.
La habitación que la rodeaba era completamente desconocida.
Las paredes estaban cubiertas con madera antigua y una pequeña ventana dejaba entrar la tenue luz del amanecer. Había muebles sencillos, desgastados por el tiempo, y un leve aroma a hierbas secas impregnaba el aire.
Nada se parecía a su apartamento.
Nada se parecía a un hospital.
—¿Dónde… estoy…?
Su voz salió ronca.
Se apartó lentamente de la cama, todavía aturdida, pero apenas sus pies tocaron el suelo un dolor punzante atravesó su cabeza.
María soltó un pequeño jadeo y se sostuvo el cráneo con ambas manos.
Entonces llegaron los recuerdos.
No eran suyos.
Imágenes comenzaron a aparecer una tras otra dentro de su mente.
Una niña pelirroja limpiando pisos mientras las doncellas la observaban con desprecio.
Insultos.
Golpes.
Miradas llenas de rechazo.
“Bastarda.”
“Hija de una bruja.”
“Monstruo.”
María retrocedió tambaleándose hasta chocar contra la cama mientras más recuerdos invadían su cabeza.
Alba.
Ese era su nombre.
Alba Mallow.
Y María conocía ese nombre.
Porque lo había leído apenas unas horas antes de morir.
Sus ojos se abrieron lentamente mientras el horror comenzaba a instalarse en su pecho.
No…
No podía ser.
La novela contaba la historia de amor entre Frederic Mallow y Lenore Valconti, una pareja admirada por todo el reino por haber superado innumerables dificultades para permanecer juntos. Sin embargo, todo cambió cuando una bruja apareció en sus vidas obsesionada con Frederic.
Según la historia, aquella mujer utilizó magia prohibida para hechizarlo y hacerlo sucumbir a sus deseos. El resultado fue un embarazo escandaloso que destruyó temporalmente la reputación de la familia Mallow.
Frederic había jurado hasta el final que actuó contra su voluntad.
Y todos le creyeron.
La bruja fue ejecutada poco después de dar a luz.
La niña sobrevivió.
Alba.
La hija ilegítima.
La vergüenza viviente de la familia Mallow.
María sintió un escalofrío recorrerle la espalda mientras más recuerdos seguían apareciendo.
La pequeña Alba creciendo aislada dentro de la mansión.
Las humillaciones constantes de Lenore.
Los insultos de los hijos legítimos de Frederic.
Las doncellas tratándola peor que a un animal callejero.
Y Frederic…
Ese hombre nunca la defendió.
Nunca.
Apenas la miraba.
Y cuando lo hacía, era solo para recordarle cuánto se parecía a su madre.
María apretó lentamente las manos.
Lo peor era que conocía perfectamente cómo terminaba la historia de Alba.
A los veinte años, el heredero de la familia Mallow enfermaba gravemente. Ningún médico encontraba la cura hasta que un sacerdote descubría una solución: transferir energía vital desde alguien con la misma línea sanguínea.
Y Alba…
Alba entregaba toda su magia y toda su vida para salvarlo.
El mismo hermano que más la había humillado.
El mismo que disfrutaba viéndola sufrir.
Después de eso, ella moría.
Y la historia simplemente continuaba como si nada.
María soltó una risa incrédula.
Una corta.
Vacía.
—Qué final tan horrible…
Murmuró mientras se llevaba una mano al rostro.
Ahora entendía por qué aquella novela le había dado tanta rabia.
Alba nunca tuvo nada.
Ni familia.
Ni amor.
Ni libertad.
Solo sufrimiento hasta el día de su muerte.
Poco a poco levantó la mirada hacia la pequeña habitación.
Entonces algo hizo clic en su cabeza.
Si había reencarnado antes de que el heredero enfermara…
Eso significaba que todavía tenía tiempo.
Tiempo para escapar.
Tiempo para cambiar su destino.
Porque no pensaba morir por esa familia de locos.
Ni siquiera conocía personalmente al heredero, pero ya le caía mal.
Alba se puso de pie con decisión, todavía algo mareada por los recuerdos.
—No puedo quedarme aquí esperando a ser sacrificada por nadie.
Su expresión se endureció lentamente.
—Ja… ni que fuera tan idiota. Que se las arreglen solos.
Y sinceramente, esperaba que sufrieran mucho haciéndolo.
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me encanta nuestra bruja desastrosa
felicidades
falta que thailor ceda😂
👍👍👍👍👍👍👍👍👍👍
esta hermosa
pensé que cambiaría pero solo busca a su hija para sacrificarla /Determined/
pensé en la biblia...
Adán y Eva desnudos por el paraíso... 😂😂😂😂