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Desde Siempre, TÚ

Desde Siempre, TÚ

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.

En silencio sin que nadie lo supiera.

El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.

Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.

Hasta que apareció Sofía Ferrer.

Hermosa y perfecta, su novia.

y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.

Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La tormenta

Capítulo 18

La tormenta

Nueva York nunca dormía.

Pero aquella noche, para Alexander Beaumont, la ciudad parecía extrañamente vacía.

La lluvia seguía cayendo sobre Manhattan mientras conducía sin rumbo fijo por las avenidas iluminadas, incapaz de regresar al penthouse Beaumont después de lo ocurrido con Sofía Ferrer.

Todo había terminado.

Y aunque una parte de él sabía que tarde o temprano iba a pasar…

La culpa seguía aplastándole el pecho.

Porque Sofía no merecía terminar así.

No después de tantos años.

Alexander apoyó una mano sobre el volante cerrando los ojos apenas unos segundos cuando el celular vibró nuevamente sobre el asiento.

Charlotte.

Respondió después de varios tonos.

—¿Qué hiciste?

La voz de Charlotte Beaumont sonó directa, sin rodeos.

Alexander soltó una pequeña risa amarga.

—Hola para ti también.

—Sofía salió llorando de la gala y mi madre está a punto de provocar un desastre diplomático entre familias. Así que repito… ¿qué hiciste?

El silencio de Alexander bastó.

Charlotte dejó de hablar unos segundos.

—Oh Dios… era Valentina.

Alexander cerró los ojos lentamente.

—Charlotte—

—No puedo creer que realmente pasó.

Ni él tampoco.

Porque durante semanas había intentado convencerse de que podía controlar aquello.

Pero el amor no funcionaba así.

Nunca.

—¿Terminaste con Sofía?

Alexander tragó saliva lentamente.

—Sí.

Charlotte permaneció en silencio un instante antes de suspirar.

—Esto va a explotar en todas partes.

Y ambos sabían que era verdad.

Las familias Beaumont y Ferrer llevaban años construyendo alianzas empresariales alrededor de aquella relación.

La prensa adoraba a Alexander y Sofía juntos.

Eran prácticamente la pareja dorada de Nueva York.

Y ahora todo acababa de romperse.

—¿Dónde estás? —preguntó Charlotte finalmente.

Alexander observó las luces reflejadas sobre el parabrisas mojado.

—No lo sé.

Y esa era la verdad.

Porque por primera vez en muchísimo tiempo… no tenía idea de qué hacer después.

Al mismo tiempo, en el departamento Rossi, Valentina Rossi estaba sentada en el suelo junto al ventanal intentando terminar una copa de vino que ya sabía horrible.

Tenía un mal presentimiento desde hacía horas.

Uno insoportable.

Y cuando el teléfono comenzó a vibrar sobre la mesa, el corazón le dio un vuelco inmediato al ver el nombre de Charlotte.

Respondió rápidamente.

—¿Hola?

Del otro lado hubo unos segundos de silencio.

—Creo que necesitas sentarte.

El miedo atravesó el pecho de Valentina al instante.

—Charlotte… ¿qué pasó?

La voz de Charlotte sonó más seria de lo habitual.

—Alexander terminó con Sofía esta noche.

El mundo entero pareció detenerse.

Valentina dejó de respirar.

—¿Qué?

—Discutieron durante la gala. Sofía salió llorando de la mansión.

La culpa la golpeó tan fuerte que casi dolió físicamente.

No.

No.

Esto no debía pasar así.

—Dios mío…

Charlotte suspiró suavemente.

—Valentina… él la ama, pero está enamorado de ti.

Y Sofía lo descubrió.

Las lágrimas comenzaron a acumularse inmediatamente en los ojos de Valentina.

Porque escuchar aquello hacía que todo se volviera demasiado real.

Ya no eran solo sentimientos ocultos.

Ahora había consecuencias.

Dolor real.

—Ella debe odiarme.

—No lo hace.

Valentina cerró los ojos apenas.

—Debería hacerlo.

Charlotte permaneció en silencio unos segundos antes de hablar otra vez.

—Alex está destruido.

El corazón de Valentina se tensó inmediatamente.

Porque incluso ahora… seguía preocupándose por él.

—¿Dónde está?

—No lo sé. Se fue de la gala solo.

Eso empeoró todavía más su ansiedad.

Porque Alexander jamás desaparecía así.

Jamás perdía el control de esa manera.

Y todo aquello estaba ocurriendo por ella.

Una hora después, Alexander finalmente estacionó frente al edificio Rossi sin siquiera recordar cómo había llegado hasta ahí.

La lluvia seguía cayendo intensamente mientras observaba las luces del departamento de Valentina encendidas en el piso superior.

Y por primera vez en toda la noche… sintió ganas de respirar.

Porque ella era el único lugar que todavía se sentía real.

El único lugar donde podía dejar de fingir.

Subió rápidamente ignorando las miradas del personal del edificio y golpeó la puerta del departamento antes de pensar demasiado.

Valentina abrió segundos después.

Y apenas lo vio… entendió todo.

Los ojos cansados.

La expresión rota.

La culpa visible en cada parte de él.

—Alex…

Alexander entró apenas cerrando la puerta detrás suyo.

Y por un momento ninguno habló.

Porque las palabras ya no alcanzaban para explicar el desastre que acababan de provocar.

Valentina sintió el pecho romperse lentamente al verlo así.

Alexander Beaumont jamás lucía vulnerable frente a nadie.

Pero ahora parecía completamente perdido.

—Terminamos —murmuró él finalmente.

Escucharlo en voz alta dolió muchísimo más de lo esperado.

Valentina sintió lágrimas acumulándose inmediatamente.

—Lo siento tanto…

Alexander levantó la vista hacia ella.

Y algo en su expresión cambió apenas.

Como si escucharla pedir perdón fuera demasiado.

—No quiero que cargues sola con esto.

Pero ella sí se sentía culpable.

Terriblemente culpable.

—Sofía no merecía sufrir así.

Alexander cerró los ojos un instante.

—Lo sé.

El silencio volvió a llenar el departamento.

Pesado. Doloroso.

Y aun así… entre todo aquel desastre, seguían mirándose de la misma manera.

Como si incluso rotos, todavía fueran incapaces de alejarse.

Valentina se acercó lentamente.

—¿Estás bien?

La pregunta casi hizo reír a Alexander.

Porque no.

Claramente no estaba bien.

Había perdido una relación importante.

Había decepcionado a su familia.

Y probablemente estaba a punto de destruir la imagen perfecta que construyó toda su vida.

Pero aun así…

Cuando miraba a Valentina, nada de eso parecía suficiente para arrepentirse completamente.

Alexander levantó lentamente una mano y acarició suavemente su rostro.

—No sé qué va a pasar ahora.

La vulnerabilidad en su voz le rompió el corazón.

Porque él siempre parecía tener respuestas para todo.

Siempre.

Hasta que ella apareció en el lugar incorrecto de su vida.

Valentina apoyó suavemente su mano sobre la de él cerrando los ojos apenas.

Y entonces entendió algo terrible.

Ya no había forma de volver atrás.

Ellos ya habían cambiado absolutamente todo.

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