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MI EX ES MI SOBRINO

MI EX ES MI SOBRINO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:18.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Liam la cambió por dinero; ahora tendrá que inclinar la cabeza ante ella si quiere conservarlo. La venganza perfecta ha comenzado.

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capitulo 18

El despertar en la suite presidencial de la mansión Blackwood nunca deja de ser una declaración de guerra silenciosa contra mi pasado. El sol de invierno entraba por los ventanales de suelo a techo, bañando la estancia en un tono dorado frío que hacía brillar los hilos de plata de mi ropa de cama. Me quedé inmóvil un segundo, sintiendo el peso del brazo de Alexander sobre mi cintura. Su piel, siempre un par de grados más caliente que la mía, era un recordatorio constante de que ya no estaba sola en esta trinchera.

Me giré lentamente para observarlo. Alexander dormía con la misma intensidad con la que vivía; incluso en el reposo, su rostro mantenía esa expresión de mando, de quien ha nacido para dictar las reglas del mundo. Pasé mis dedos, rozando apenas la superficie, por la línea de su mandíbula. Sus ojos se abrieron al instante, negros y lúcidos, sin el menor rastro de somnolencia.

—Estás contando los minutos para la cena de gala de esta noche, ¿verdad? —su voz era un rugido bajo, cargado de esa ronquera matutina que siempre lograba que mi pulso se acelerara.

—No cuento los minutos, Alexander. Cuento las humillaciones que Liam tendrá que tragarse antes de que termine la semana —respondí, dejando que mi mano bajara por su pecho, sintiendo el latido rítmico y poderoso de su corazón.

Él me atrajo hacia sí con una brusquedad que me cortó el aliento. Sus manos, grandes y expertas, se hundieron en mi cabello desordenado, obligándome a mirarlo. No había ternura en ese gesto, sino una posesividad eléctrica, una alianza de dos mentes que se habían reconocido en su ambición.

—Tu sobrino ha estado merodeando por el ala este. Cree que Elena no se da cuenta de que sus ojos te siguen cada vez que entras en una habitación. Está desesperado, Luna. Y la desesperación es el preámbulo de la derrota.

Se inclinó y me besó con un hambre cruda, una que no buscaba consuelo, sino confirmación. Sus labios recorrieron mi cuello, dejando un rastro de calor que me hizo arquear la espalda. El contacto de su cuerpo contra el mío, bajo las sábanas de seda, era una coreografía de poder y deseo. Alexander no me trataba como a una joya delicada; me trataba como a su igual, como a la mujer que había demostrado tener el estómago suficiente para gobernar a su lado. Esa sensualidad, cargada de una complicidad oscura, era mi mayor droga.

A mediodía, el silencio de la biblioteca se vio interrumpido por el sonido de unos pasos vacilantes. Estaba revisando los informes de la Fundación, tachando sistemáticamente las solicitudes de fondos adicionales que Liam había intentado colar bajo conceptos ambiguos.

—¿No te cansas nunca de jugar a ser la censora? —la voz de Liam sonó desde la puerta, cargada de una amargura que intentaba disfrazar de indiferencia.

No levanté la vista. Mantuve la pluma deslizándose sobre el papel, firmando con el apellido Blackwood que a él tanto le dolía reconocer en mí.

—Se llama gestión, Liam. Un concepto que parece haberte resultado esquivo desde que dejaste de gastar el dinero de otros para intentar administrar el tuyo propio —dije, finalmente levantando la mirada.

Él se acercó al escritorio. Lucía un traje impecable, pero sus ojos estaban hundidos, y había una tensión en sus hombros que gritaba derrota. Se apoyó en la mesa de caoba, invadiendo mi espacio personal.

—Elena está comprando el vestido para la cena de esta noche. Ha tenido que devolver el que quería porque tu administración rechazó el pago. ¿Estás feliz ahora? ¿Te hace sentir poderosa verla humillada frente a sus modistas?

Me levanté lentamente. El vestido de seda color esmeralda que llevaba se ajustaba a mi cuerpo como una segunda piel, y pude ver cómo la mirada de Liam bajaba por un segundo, traicionándolo. La lujuria y el odio son dos caras de la misma moneda, y Liam estaba pagando un precio muy alto por ambas.

—Poderosa me sentí cuando firmé la transferencia de fondos para la nueva ala del hospital infantil, Liam. Ver a Elena elegir un vestido más acorde a tu verdadera situación financiera es simplemente... orden natural. No puedes gastar lo que no generas. Es una regla básica de los Blackwood. Una regla que Alexander me ha confiado aplicar.

Caminé alrededor del escritorio, deteniéndome a escasos centímetros de él. Podía oler el rastro de whisky en su aliento, a pesar de que apenas era mediodía.

—¿Recuerdas el orfanato? —susurré, viendo cómo su mandíbula se tensaba—. Me dijiste que me comprarías el mundo entero. Resulta que el mundo ya tenía dueño, y no eras tú. Era tu tío. Y ahora, soy yo quien decide si tienes suficiente para pagar tu próxima copa.

Liam intentó tomarme del brazo, un gesto impulsivo de quien ha perdido el control de su vida. Pero antes de que sus dedos rozaran mi piel, me aparté con una elegancia que lo dejó golpeando el aire.

—No vuelvas a intentarlo, sobrino. El protocolo familiar dice que debes guardar una distancia de respeto con la Matriarca. Si no puedes cumplirlo, quizás sea hora de que Alexander te asigne una residencia permanente fuera de la ciudad. Una donde no tengas que verme cada día.

La noche llegó con una tormenta de nieve que azotaba los cristales de la gran sala de baile. Alexander y yo presidíamos la mesa principal. A mi derecha, Liam y Elena guardaban un silencio sepulcral. Elena lucía un vestido sencillo, digno, pero que palidecía frente al despliegue de diamantes negros que Alexander había insistido en que luciera yo esa noche.

Durante el baile, Alexander me tomó de la cintura con una firmeza que hizo que toda la sala guardara silencio por un segundo. Nos movíamos con una sincronía que solo el poder absoluto puede otorgar.

—Míralo —murmuró Alexander contra mi oído—. Está bebiendo demasiado. Esta noche va a cometer un error.

—Y yo estaré allí para documentarlo —respondí, apoyando mi cabeza en su hombro, sintiendo el calor de su cuerpo a través de la fina tela de su chaqueta.

A mitad de la noche, me retiré un momento a la terraza acristalada para buscar un poco de aire. El frío del cristal contra mi espalda era un bálsamo para la adrenalina que corría por mis venas. No tardé en escuchar la puerta abrirse. Era Liam.

—Estás loca si crees que él te quiere —dijo, su voz arrastrada por el alcohol—. Solo te usa para darme una lección. Te ha convertido en su perro guardián, en la mujer que hace el trabajo sucio mientras él mantiene las manos limpias.

—Alexander me ha dado lo que tú nunca pudiste, Liam: un lugar en la mesa. No me usa. Me ha empoderado. Y si crees que soy su perro guardián, deberías tener cuidado. Los perros muerden a quienes intentan robar en su casa.

Liam se acercó, acorralándome contra el ventanal. Por un momento, vi en sus ojos una chispa de la antigua desesperación que compartíamos en el orfanato. Intentó besarme, un acto de agresión desesperada para recuperar algo que ya no le pertenecía. Lo detuve poniendo una mano firme sobre su pecho, empujándolo hacia atrás con una fuerza que no esperaba.

—No te confundas, Liam. Ya no soy la chica que esperaba tus migajas. Soy la mujer que decide si mañana tienes un apellido. Vuelve con tu prometida y reza para que Alexander no haya visto este espectáculo.

Él retrocedió, tropezando con sus propios pies, justo cuando Alexander entró en la terraza. El silencio que se hizo fue más ruidoso que cualquier grito. Alexander no se inmutó; simplemente caminó hacia mí y me rodeó con un brazo, marcando su territorio con una calma que infundía terror.

—Tu sobrino está cansado, Luna. Creo que es hora de que se retire —dijo Alexander, mirando a Liam como si fuera una mancha en el suelo.

De vuelta en nuestra habitación, la tensión de la noche estalló. Alexander me arrimó contra la puerta cerrada, sus manos buscando las mías para inmovilizarlas sobre mi cabeza. Su mirada era un incendio.

—Te ha tocado —dijo, no como una pregunta, sino como una acusación al aire.

—Lo ha intentado. Y ha fracasado. Como siempre —respondí, mi respiración agitada, sintiendo la fricción de nuestros cuerpos—. Solo sirve para recordarme por qué te elegí a ti.

Alexander bajó sus manos por mi espalda, deshaciendo la cremallera de mi vestido con una urgencia que me hizo soltar un gemido. La sensualidad de esa noche fue un acto de reafirmación. En la penumbra de la suite, rodeados por el lujo que habíamos arrancado de las manos de los mediocres, nos perdimos el uno en el otro. Cada roce, cada movimiento era una victoria. No solo estábamos celebrando nuestro deseo; estábamos celebrando el control absoluto sobre el destino de quienes intentaron destruirnos.

Mientras me hundía en el calor de sus brazos, escuché a lo lejos el sonido de una botella rompiéndose en el ala este de la mansión. Sabía que era Liam, ahogando su rabia en la soledad de su jaula de cristal. Y esa melodía fue el mejor cierre para mi noche.

 el fuego de la chimenea proyectando sombras alargadas sobre la pared, mientras yo me quedaba dormida en el pecho del hombre que me había dado las llaves del reino, sabiendo que mañana, el juego de la jerarquía sería aún más implacable.

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Stella Maris Cutuli
Me resulta demasiada venganza y crueldad 😱
Gloria
Tampoco lo encuentro muy necesario, lo que pasa es que ella está dolida por que cuando el no era nadie, ella estuvo hay pasando las verdes y las maduras con el y ahora que el tiene dinero simplemente la desecha como trapo viejo, jajaja 🤣 nosotros no podemos obligar a una persona a quedarse a nuestro lado independientemente si hizo una promesa o no , hoy en día esas promesas son las que más fácil se rompen
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
EXCELENTE.
Stella Maris Cutuli
Cada capítulo más interesante y cuánto tardarán Luna y Alexander en prenderse fuego ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Stella Maris Cutuli
muy buen comienzo👍👍
Mirla Loyo
me parece ésta venganza bastante absurda 🤷
Mirla Loyo
qué tíos tan fogosos ❤️‍🔥❤️‍🔥 🥵🫠🤣🤣🤣
Mirla Loyo
me parece absurdo ésta venganza...y como está éso de porqué yo?🤷...si ella fué quién lo buscó y le hizo la propuesta?🤦‍♀️
Crismely Vasquez
se enamoró del tío 🤣🤣🤣🤣🤣
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