Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 17: Vínculo...
SCARLETT (AYLA)
Los días pasaron y las cosas entre Nikolay y yo fueron más bien una especie de incertidumbre y de algo parecido a la aceptación de que él no me dejaría irme y sinceramente empecé a darme cuenta de que yo tampoco buscaba irme por el momento.
La noche era fresca y tranquila. La luna brillaba en lo más alto del cielo nocturno que acompañaba a las estrellas que estaban presentes.
Sin embargo, recordaba las palabras del Sistema, diciéndome que debía estar preparada para cuando Sarai hiciera su aparición. Ya no estuve encerrada más en mi habitación. Salí de ella con una determinación que no había sentido antes.
Miré mi vestido blanco inmaculado, sin escote pronunciado, largo hasta las rodillas. Mis pies estaban descalzos, caminaba en el suelo frío y duro, mis pasos eran decididos, fuertes y firmes.
Mi corazón latía con desesperación, trataba de mantenerme serena. Firme. Apenas di vuelta por el pasillo, me detuve en seco. Había oído algo que me erizó la piel por completo. Un quejido. Un gemido acompañado de algo parecido a la contención.
Lo reconocí casi de inmediato y no dudé en ir. Supe llegar por la descripción del libro y detalles que en ese momento recordé casi de forma automática. Vuelta a la izquierda, segunda puerta a la derecha, al fondo. Llegué allí corriendo, mi respiración estaba acelerada, mis manos temblaban tanto que no lograba sostener la perilla para abrir la puerta.
Entonces respiré profundo y la abrí. Un crujido suave acompañado de un ligero rechinido rompió el silencio que se había instalado en la habitación. Estaba oscuro, solo veía formas, entre ellas la cama y a Nikolay acostado retorciéndose en ella en un intento desesperado de no gritar.
Sus noches durmiendo en paz fueron cortas y era evidente que no había dormido nada bien. Tenía ojeras pronunciadas debajo de los ojos, su rostro oculto bajo la máscara lo hacía más evidente, pese a que no veía su rostro.
Tomé su mano y él la tomó con fuerza en un intento desesperado de que no desapareciera. El terror de haber estado en ese accidente y más el hecho de haber arruinado su relación con Sarai lo hizo volverse alguien solitario, triste, poco sociable, además de que se escondía entre las sombras.
El libro describía vagamente las cicatrices de su rostro, dado que luego de que sus heridas se curaron en ese instante comenzó a usar una máscara plateada que cubría completamente su cara. No sabía a ciencia cierta qué tan extensas eran sus cicatrices, pero estaba segura de que él no era un monstruo.
La curiosidad de ver su rostro estaba comenzando a formarse en mi mente, pero al mismo tiempo no quería forzarlo a que me mostrara, porque quería que él fuera capaz de sentirse bien con él mismo antes de poder tomar cualquier decisión que cambiaría por completo nuestra relación apenas desarrollándose.
Era consciente de que no debía forzar nada. Dejaría que aquello se diera de forma natural, sin presiones. Solo buscaba que él tuviera un mejor futuro, uno en el que el amor fuera una esperanza, una realidad en la que él estaría con la mujer que él amaría por el resto de su vida.
Me senté en el borde de la cama, cerciorándome de no despertarlo, de no tocarlo de ningún lado. Lo miré un momento y me di cuenta de que él había pasado por muchas cosas peores a las que viví en mi vida anterior antes de reencarnar en mi mundo hasta morir de nuevo y reencarnar directamente en este libro.
Hubo veces en las que pensé que sencillamente alguien quería que yo estuviera dentro del libro. Finalmente, Nikolay dejó de retorcerse, relajó sus músculos y su respiración haciendo más fácil que yo pudiera mover la mano. Respiré aliviada y cuando traté de soltarme, simplemente no me dejó. Me atrajo hacia él, haciendo que cayera en su cama, me abrazó sujetándome con fuerza pese a que las sábanas de seda negras eran muy resbalosas.
Olisqueó mi cuello, suspiró satisfecho y dijo algo que me hizo querer echarme a correr, pero que a la vez me estremeció.
—Scarlett...—Murmuró y eso me hizo querer irme, pero no me lo permitió. No me dejó.—No te muevas...
Para mi mala suerte el sistema habló.
«—Observación: el objetivo Nikolay ha comenzado a desarrollar una especie de apego hacia la agente en cuestión.»
—No me digas...—Murmuré esperando que Nikolay no haya escuchado.—Esto no puede ser peor...
Y fue peor...
Nikolay no me dejó ir en toda la noche. Su respiración era tranquila y cada vez que trataba de aflojar su agarre, era entonces que intentaba aprovechar la oportunidad, pero era entonces que él se daba cuenta de mis movimientos y reforzaba su agarre. Suspiré dándome cuenta de que no me dejaría irme por nada ni por nadie.
Luego de un rato el sueño me ganó, pero antes el sistema dijo algo que me hizo querer ignorarlo, sin embargo, no me fue posible ignorarlo.
«—Evaluación: el sujeto de nombre Nikolay ha comenzado a desarrollar un vínculo con la agente.»