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Trazos De Silencio.

Trazos De Silencio.

Status: Terminada
Genre:Enfermizo / Omegaverse / ABO / Completas
Popularitas:119.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Andy GZ

Haru creía que el amor era sacrificio. Graduado con honores en Tokio y con un futuro brillante en el arte y las letras, lo dejó todo por un matrimonio de contrato con Ren, un alfa que solo le devolvió desprecio y violencia. Tras tres años de infierno, Ren lo desecha como a un mueble viejo, dejándole solo un pequeño apartamento en un complejo exclusivo.

En el ático de ese mismo edificio vive Kaito Kuroda, el heredero de un imperio que se mueve entre la legalidad empresarial y las sombras de la mafia japonesa. Kaito no cree en el amor romántico; para él, la lealtad solo existe en la sangre. Sin embargo, su paz se ve interrumpida por un vecino ruidoso que huele a miedo y a pintura fresca.

Lo que comienza como roces por paquetes mal entregados y quejas por mudanzas nocturnas, se convierte en una conexión inevitable. Pero la libertad de Haru es una amenaza para el ego de su exesposo.

NovelToon tiene autorización de Andy GZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: El Vacío de la Ausencia

La soledad en el ático de Kaito no era como la soledad en la mansión Ichijō. Allí, el silencio estaba preñado de la expectativa del dolor; aquí, el silencio era vasto, frío y cargado de una indiferencia que Haru encontraba incluso más aterradora. Kaito no volvió para la cena. Tampoco apareció al día siguiente para desayunar. Fiel a su palabra, el alfa le había dado el "espacio" que Haru le pidió, pero para un alma que solo conocía la existencia a través del control de otro, esa libertad se sentía como caer por un precipicio sin fin.

Haru permaneció ovillado en la inmensa cama, envuelto en las sábanas que aún conservaban el rastro del aroma a madera y tormenta de Kaito. Su mente, traicionera y herida, empezó a jugarle malas pasadas.

—¿Lo ves? —susurraba la voz de Ren en su cabeza—. Incluso él se ha cansado de ti. Eres un omega defectuoso, una carga con las manos rotas. Nadie quiere a un pájaro que ya no canta y que solo sabe temblar. Al final, todos te dejarán solo en la oscuridad.

Haru apretó los ojos, intentando acallar la voz, pero el vacío del apartamento parecía darle la razón. Se miró la mano derecha, la que el médico había martirizado con electricidad. Estaba allí, pálida y ajena, como un peso muerto unido a su hombro. El pánico empezó a ascender por su garganta. Si Kaito no estaba, ¿quién lo protegería si la puerta se abría? ¿Quién le recordaría que no era basura?

La crisis estalló al caer la tarde. Haru intentó levantarse para ir al baño, pero sus piernas, debilitadas por la falta de comida y el letargo del trauma, le fallaron. Cayó al suelo con un golpe sordo, golpeando su mano vendada contra el borde de la mesa de noche.

El dolor fue un estallido de estática blanca detrás de sus ojos.

—¡Ahhh! —el grito de Haru fue desgarrador, pero nadie acudió de inmediato.

Se quedó allí, tirado sobre la alfombra de lujo, sollozando sin consuelo. El dolor físico se mezcló con la angustia psicológica de su insuficiencia. Se sentía patético. Estaba en un palacio de cristal, rodeado de una riqueza que no podía tocar, herido por un hombre que decía protegerlo y abandonado por su propio cuerpo.

En un arrebato de autodestrucción, Haru comenzó a arrastrarse hacia el rincón del salón donde estaba su cuaderno. Sus dedos de la mano izquierda, torpes y desesperados, buscaron la pluma. No quería escribir poesía. Quería dejar constancia de su desaparición.

"Soy nada", escribió, las letras ocupando toda la página, manchadas por sus lágrimas. "Soy el espacio entre dos golpes. Kaito no está. Ren ganó."

Mientras tanto, en la planta baja del edificio, Kaito estaba sumergido en un infierno diferente. Había pasado las últimas treinta y seis horas en la sala de monitoreo, con los ojos inyectados en sangre, viendo las cámaras de seguridad. Había visto a Haru caer. Había visto el momento exacto en que el omega se rompió emocionalmente.

—Kaito-sama, si sigue así, el chico se dejará morir —dijo Hana, entrando en la sala de seguridad. Su voz era inusualmente suave—. Le diste lo que pidió: libertad. Pero Haru no sabe qué hacer con ella. La libertad para él es abandono.

Kaito apretó los puños sobre la mesa, haciendo crujir el metal del teclado. Su instinto de alfa le gritaba que subiera, que lo reclamara, que lo obligara a comer, que lo marcara para que supiera que nunca estaría solo. Pero el miedo de volver a ver esa mirada de terror en Haru lo mantenía anclado al suelo.

—Dijo que soy igual que Ren —masculló Kaito, su voz un barítono quebrado por el cansancio—. Dijo que solo he cambiado una jaula por otra. Si subo ahora y lo obligo a reaccionar, le daré la razón.

—No subas para controlarlo —sugirió Hana—. Sube para ser su ancla. Él no necesita un dueño, Kaito, pero tampoco necesita un fantasma. Necesita saber que tu fuerza es su refugio, no su cadena.

Kaito se levantó. Su presencia llenó la habitación, una energía oscura y potente que hizo que los guardias se enderezaran. Subió al ático en un silencio sepulcral. Cuando entró en la habitación y vio a Haru en el suelo, rodeado de páginas garabateadas y con la mano herida temblando, algo dentro de él se desbordó.

No corrió hacia él. No gritó. Se acercó con pasos lentos y pesados, se arrodilló a su lado y, sin decir una palabra, lo levantó en vilo. Haru no luchó. Estaba demasiado agotado, demasiado hundido en su propia miseria.

—Me dejaste... —susurró Haru contra el pecho de Kaito, su voz apenas un soplido—. Dijiste que te ibas.

—Dije que cenarías solo, no que dejaría de cuidarte —respondió Kaito, sentándose en la cama con Haru en su regazo, envolviéndolo en un abrazo que no permitía escapatoria—. Pero tienes razón en algo, Haru. Soy un alfa. Soy un Kuroda. El control está en mi sangre y no puedo evitar querer protegerte de formas que te asustan.

Kaito tomó el cuaderno y leyó las palabras: "Kaito no está. Ren ganó."

Una furia fría recorrió su columna. Tomó la pluma y, con su caligrafía imponente, tachó la palabra "ganó" y escribió debajo: "Ren ha muerto en vida, porque tú sigues aquí".

—Escúchame bien —dijo Kaito, obligando a Haru a mirarlo. El rostro del alfa estaba a centímetros del suyo, sus ojos ámbar brillando con una determinación feroz—. No voy a dejarte solo de nuevo. Si mi presencia te asusta, aprenderé a ser más suave. Si mi control te agobia, te dejaré elegir el color de las paredes de esta celda hasta que el mundo de afuera sea tuyo. Pero no vuelvas a decir que él ganó. Mientras yo respire, Ren Ichijō no es más que un cadáver que todavía camina.

Haru escondió el rostro en el cuello de Kaito. El olor a tormenta del alfa, que antes lo asfixiaba, ahora era el único oxígeno que sus pulmones aceptaban. Se dio cuenta de que su crisis de soledad era en realidad un síntoma de una enfermedad más profunda: empezaba a necesitar a Kaito de una manera que lo aterraba más que cualquier golpe. Empezaba a depender no de su dinero, sino de su presencia.

Esa noche, Haru permitió que Kaito le diera de comer, bocado a bocado, como si fuera una criatura recién nacida. No hubo palabras, solo el sonido rítmico de la respiración de ambos. Pero fuera del ático, la tormenta real se estaba formando. Los mercenarios de Ren habían encontrado una brecha. No en el edificio, sino en la familia.

Yuki Kuroda, el hermano menor, había sido interceptado en un callejón de Roppongi.

La noticia llegó al teléfono de Kaito mientras Haru finalmente dormía en sus brazos. El mensaje era corto y venía de un número desconocido: "Tenemos al cachorro. Queremos al omega. Tienes una hora".

Kaito miró a Haru, que descansaba con una expresión de paz frágil que le había costado semanas construir. El dilema era mortal: su sangre o el alma que estaba intentando salvar. Pero Ren no conocía a los Kuroda. No sabía que cuando tocas a un miembro de la familia para llegar a un tesoro protegido, lo único que consigues es invocar al demonio.

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Paola Vanessa Davila Salinas
Es una historia muy buena, todo el dolor y los malos tratos que recibió nuestro protagonista es duro de leer, lloré, pero después todo el amor y la fuerza que Kaito le ayudó a tener hace que esa lectura quede atrás y uno solo espere que les vaya bien. 🥰
Vivi
Me gustó muchísimo está historia!! Felicitaciones!!!
Cliente anónimo
la historia es muy bella a pesar del trágico de la primera parte de la novela,valió la pena leerla,igual quede asustada pasando los capítulos y pensar que nuevamente podría pasar algo malo 😭 pero la recomiendo totalmente!!
ary
recomendada
Nancy Salazar
escritora que mala eres... me estás haciendo llorar...espero que su brillo vuelva pronto y sea más fuerte y poderoso.
L..V
Espero que en el camino ala opera a esos hdpt les choque un camión con varillas de acero y que les caiga encima
Carmen Mena
Fue dificil leer los primeros capítulos, la crudeza, maltrato extremo que vivió y sufrio Haru😡🤬, tenía sentumientos encontrados contigo autora.
Rescato la resiliencia de Haru, el amor de Kaito, el apoyo de Hana.
Kaito tuvo una lucha constante para salvar a Haru, no sólo de sus victimarios, sino de él mismo..Kaito tuvo que armar cada fibra de Haru, y al final lo lograron, formando una hermosa familia.
Felicitaciones por la historia
Lupita Carmen
me encantó tu historia muchas felicidades sigue escribiendo asiii 😘💕🥰
MollyMoll
Haru😓escúchalo, es un recordatorio hermoso de que tu existencia le da sentido a alguien, y eso te hace invaluable, no una carga, conejito 🫶
MollyMoll
Que talento para ser desagradable sin aportar nada útil. Deberías patentarlo, NPC secundario🙄😒
luzteresa Caraballo
por qué es una perra
Flor Romero
pero porque es tan trágicoa está.novela, no hay ni siquiera un.dia.de.felicidad así no es tan.creible y un cuerpo humano no aguanta tanto
Nancy Salazar: si...no he parado de llorar ,.leyendo esta novela...pero lo sigo leyendo...quiero q sea feliz🥺
total 1 replies
Mariscal Morin
Muuuy buena esta historia, grasias escritora y que Dios siga bendiciendo tu vida con mucha salud y mucha felicidad te 🌷🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Ojalá y pegue 😆😆😆😆😆😆😆😆😆
Mariscal Morin
Que bueno que ya murió el perro, me da paz
Mariscal Morin
Y no se puede escapar de ahí?? 🥺🥺🥺🥺
Mariscal Morin
Que buena historia, grasias escritora 🌷🌷🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Riku, que bonito nombre, ahora la pura felicidad 💞💞💞
Mariscal Morin
No entiendo, no, no entiendo, es hombre como puede tener un bebé, entiendo que es una novela, pero que alguien me explique
ary: simple 🤭 es omegaverse
total 1 replies
Mariscal Morin
Puro fuego 🔥🔥Halu 👏👏👏👏👏
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