✅️Tras ser traicionado y reducido a una sombra, el brillo de Ian se apagó. Pero Ronen, un alfa de fuerza serena, llega para ser su escudo. Entre acordes rotos y traumas del pasado, su amor incondicional será la melodía que cure al omega, devolviéndole su voz y su lugar bajo el sol.
Esto puro amor😍✅️
NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Samuel quiere guerra
La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de la habitación del alfa, pero Ian no necesitaba el sol exterior para sentir calor. Se despertó envuelto en un capullo de sábanas y extremidades poderosas. El brazo de Ronen, pesado y protector, cruzaba su cintura, manteniéndolo pegado al pecho del alfa.
Lo primero que Ian sintió fue el cambio en el aire. Ya no eran dos aromas intentando encontrarse, era una atmósfera nueva. Su lavanda y miel ahora vibraban con una nota profunda de eucalipto, una mezcla que olía a victoria y a una paz que nunca creyó merecer. Llevó una mano a su cuello y rozó con la punta de los dedos la zona inflamada. La marca de los colmillos del alfa era un relieve caliente bajo su piel, un recordatorio físico de que su alma ya no estaba a la deriva.
El hombre se removió, despertando por el sutil cambio en el ritmo cardíaco de su omega. Al abrir los ojos, su mirada oro fundido se encontró con la de Ian. Sin decir una palabra, Ronen se inclinó y depositó un beso casto sobre la marca, enviando una descarga de confort a través del nuevo vínculo biológico.
-Buenos días, mi vida.- Susurró Ronen, su voz ronca por el sueño y la satisfacción del alfa -¿Cómo te sientes?-
-Completo- Respondió Ian, y por primera vez, su sonrisa llegó hasta sus ojos -Siento que el ruido en mi cabeza finalmente se detuvo.-
Ronen lo atrajo más hacia sí, enterrando la nariz en el hueco del cuello de Ian, inhalando profundamente la mezcla de sus esencias. El alfa suspiró, un sonido que vibró contra el pecho de Ian.
-No tienes idea de cuánto tiempo soñé con este aroma.- Confesó Ronen con suavidad -Con sentir que nuestras almas finalmente encajan. Pero dime, amor mío...- Ronen se apartó un poco para mirarlo a los ojos, su expresión tornándose genuinamente preocupada -Anoche fue... intenso. Anudé varias veces y fuimos uno solo durante horas. ¿Sientes algún dolor? ¿Alguna incomodidad en tu cuerpo?-
Ian sintió un ligero calor subir por sus mejillas. Recordar la entrega absoluta de la noche anterior, el peso de Ronen sobre él y la sensación de ser reclamado hasta lo más profundo, todavía le aceleraba el pulso. Se movió ligeramente bajo las sábanas, sintiendo sus músculos un poco entumecidos y una pesadez dulce en sus caderas.
-Estoy un poco dolorido, sí.- Admitió Ian en un susurro, escondiendo el rostro en el hombro del alfa -Pero es un dolor... hermoso. Me recuerda que soy tuyo. Mi cuerpo se siente pesado, como si todavía estuviera procesando todo lo que compartimos.-
Ronen frunció ligeramente el ceño, acariciando con sus grandes manos los costados de Ian, bajando por sus muslos con una delicadeza extrema.
-Si te duele mucho, puedo prepararte un baño tibio. No quiero que sufras, Ian. Mi nudo es... grande, y sé que fui un poco posesivo cuando el instinto tomó el control. Solo quería asegurarme de que mi marca quedara bien grabada en ti, en todos los sentidos.-
Ian soltó una pequeña risa, rodeando el cuello de Ronen con sus brazos.
-Ronen, estoy bien. De verdad. Es solo el cansancio de haber sido amado con tanta fuerza. No cambiaría ni un segundo de lo que pasó.-
El alfa sonrió, pero su mirada se volvió más profunda, cargada de una intención que Ian no pudo descifrar de inmediato. Ronen deslizó una mano hacia abajo, posándola con firmeza pero ternura sobre el vientre plano de Ian.
-Sabes que, al anudar de esa manera... existe una posibilidad muy alta de que hayamos creado algo más que un vínculo.- Dijo Ronen, su voz apenas un hilo de esperanza contenida -Podría haber un pequeño milagro gestándose aquí adentro ahora mismo.-
Ian se tensó apenas un poco, aunque no se alejó del contacto. Miró la mano de su alfa sobre su piel y luego volvió a mirar a Ronen.
-Ronen... sabes que soy un poco escéptico con eso.- Dijo Ian con suavidad -Mi cuerpo ha pasado por tanto estrés estos años con Samuel y la industria... No creo que sea tan fácil. Quizás solo fue la pasión del momento. No te hagas ilusiones todavía, no quiero que te decepciones si no sucede.-
Ronen negó con la cabeza, acercando su frente a la de Ian.
-Nunca podría decepcionarme de ti, pequeño. Pero mi alfa lo siente... siente que depositamos una semilla en tierra fértil. No es solo biología, es el destino. Y si no es esta vez, será la próxima, o la siguiente. Tenemos toda la vida. Pero anoche... anoche sentí que te entregabas tanto que incluso tu naturaleza omega estaba llamando a la mía para crear vida.-
-Eres un romántico empedernido.- Susurró Ian, conmovido a pesar de su escepticismo -Solo... vamos paso a paso, ¿sí? Por ahora, solo quiero ser tu omega.-
Sin embargo, el mundo exterior no se detiene por el amor. Abajo, en la cocina, se escuchaba el ajetreo de las madres. Ronen e Ian se vistieron con lentitud, compartiendo roces detallados: el alfa ayudando a Ian a abotonarse la camisa, sus dedos rozando deliberadamente la piel sensible de su abdomen, deteniéndose siempre un segundo extra sobre su ombligo, como si estuviera protegiendo un tesoro secreto. Ian acomodando el cuello de Ronen, dejando que sus aromas se renovaran en cada contacto.
-Te ves tan hermoso con mi ropa.- comentó Ronen, admirando cómo la camisa de él le quedaba un poco grande a Ian, dándole un aspecto vulnerable y protegido a la vez.
-Me gusta oler a ti todo el tiempo.- Respondió Ian, terminando de arreglar el cuello del alfa -Me hace sentir que tengo una armadura invisible contra el resto del mundo.-
Cuando bajaron las escaleras, el silencio se apoderó de la cocina. Irina y Delfina se giraron al unísono. Como alfas y omegas experimentadas, no necesitaron ver la marca para saber qué había pasado. El cambio en el aroma de la casa era absoluto. La fragancia de Ian ya no gritaba auxilio, ahora cantaba pertenencia.
Delfina fue la primera en reaccionar. Dejó caer el paño de cocina y corrió hacia Ian, tomándole el rostro con las manos. Sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría.
-Oh, pequeño...- Sollozó Delfina, besando la frente de Ian -Tu aroma es tan dulce ahora. Bienvenido a la familia de verdad. Ya no eres un invitado, eres nuestro hijo.-
Irina, la madre alfa, se mantuvo junto a la estufa, pero su expresión usualmente dura se había suavizado por completo. Cruzó los brazos y miró a Ronen con una mezcla de orgullo y advertencia.
-Hijo, has tomado una responsabilidad para toda la vida.- Dijo Irina con voz firme -Un alfa dominante no marca para poseer, marca para servir a su omega. Espero que estés a la altura del honor que Ian te ha dado.-
Ronen dio un paso adelante y tomó la mano de Ian, entrelazando sus dedos con fuerza.
-Lo sé, mamá. Mi vida empieza y termina en él. Cada latido de mi corazón es para asegurar su felicidad.-
La mesa del desayuno fue un festín de sensaciones. Delfina había preparado panqueques con miel y fruta fresca, un guiño al aroma de Ian. Mientras comían, el ambiente era de una calidez que Ian nunca había experimentado en su propia casa. Sin embargo, la realidad golpeó cuando Irina puso una tableta sobre la mesa. Las noticias sobre el "escándalo" de la marca ya estaban empezando a filtrarse. Samuel había publicado un comunicado alegando que Ronen había "anulado el juicio de Ian" mediante una marca de dominancia para controlar su carrera.
-Ese hombre no sabe cuándo detenerse.- Gruñó Irina, y su aroma a humo y roble se volvió picante por la rabia -Está intentando usar las leyes de protección omega para decir que Ian no es capaz de tomar sus propias decisiones ahora que está vinculado.-
Ian dejó el tenedor, pero esta vez no hubo pánico. Miró a Ronen y sintió, a través del vínculo, la fuerza inquebrantable del alfa. Ronen apretó su mano por debajo de la mesa, enviándole oleadas de calma.
-Que lo intente.- Dijo Ian, su voz resonando con una seguridad que dejó a las madres boquiabiertas -Samuel siempre me vio como un producto, pero nunca entendió mi música. Mañana es el concierto de lanzamiento en el teatro principal. Iremos allí, Ronen y yo. No daré entrevistas, no daré explicaciones. Solo voy a cantar. Cantaré para mi alfa, para mi nueva familia y para mí mismo.-
Ronen lo miró con una adoración que bordeaba la devoción religiosa.
-Y yo estaré en primera fila, dejando que todos vean que no eres un omega sumiso, sino el dueño de mi vida.- Declaró Ronen -Si Samuel quiere pelea legal, la tendrá. Pero no puede luchar contra la verdad de lo que somos.-
-Iremos todos.- Sentenció Delfina, apretando la mano de Ian -Los hermanos de Ronen, Irina y yo. Samuel quiere guerra con un omega solo, pero se va a encontrar con una manada de alfas que no saben retroceder.-
Después del desayuno, mientras las madres terminaban de organizar los detalles legales, Ronen llevó a Ian hacia el pequeño jardín trasero, buscando un momento de privacidad. Lo acunó entre sus brazos, sintiendo la brisa fresca de la mañana.
-¿Estás seguro de esto, mi amor?- Preguntó Ronen, acariciando la mejilla de Ian -El concierto será un caos mediático. Si te sientes cansado o si tu cuerpo necesita descanso después de lo de anoche... podemos posponerlo.-
Ian negó, apoyando la cabeza en el hombro de Ronen.
-No. Necesito esto. Cantar es mi forma de decirles que soy libre. Y además...- Ian sonrió de lado, mirando su propio vientre por un segundo -si por casualidad tienes razón y ese "milagro" del que hablas es real, quiero que lo primero que escuche sea a su padre siendo valiente. Aunque sigo pensando que solo estás siendo un alfa muy optimista.-
Ronen soltó una carcajada vibrante y lo besó con pasión, un beso que sabía a miel, a eucalipto y a un futuro que ya no les daba miedo.
-Optimista o no, Ian, te voy a cuidar cada segundo. Si mañana en el escenario sientes un solo mareo o una pizca de cansancio, te cargaré en mis brazos frente a todas las cámaras.-
-No te atreverías.- Desafió Ian, riendo.
-Pruébame, pequeño. Soy un alfa marcado y enamorado. No hay nada más peligroso ni más decidido que eso.-
El hombre se inclinó hacia Ian y le susurró al oído, su aliento cálido rozando la marca:
-¿Estás listo para mostrarles quién es el dueño de este sol, pequeño?-
Ian asintió, sintiendo el aroma a eucalipto de Ronen inundar su sistema, dándole el valor que el viejo Ian nunca tuvo. La "Burbuja de miel y eucalipto" estaba por llegar a su clímax, y esta vez, la luz sería tan brillante que cegaría a cualquiera que intentara apagarla.