“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
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La noche del desfile
El gran salón del hotel estaba lleno de luces.
Una larga pasarela atravesaba el centro del lugar mientras mesas elegantes rodeaban el escenario. Los inversionistas, periodistas y figuras importantes del mundo de la moda ya ocupaban sus lugares.
Era la presentación privada de la nueva colección de Ferrer Fashion.
Entre bastidores, el ambiente era completamente distinto.
Había nervios, Modelos caminando de un lado a otro, Maquilladores trabajando rápido, Asistentes ajustando vestidos y En medio de todo ese movimiento estaba Alessia de pie frente al espejo.
El vestido color vino abrazaba su cuerpo con una elegancia impresionante. La tela resaltaba su figura de una forma que hacía que incluso las estilistas la miraran con admiración.
Una de ellas susurró:
—Ahora entiendo por qué Sebastián eligió que ella lo usara.
Alessia respiró profundo.
Sus manos temblaban ligeramente.
—Nunca he hecho algo así…
—Lo harás bien.
La voz grave apareció detrás de ella.
Alessia levantó la mirada en el espejo, Sebastián estaba allí.
Vestido con un traje negro impecable, Sus ojos estaban fijos en ella.
Durante un momento ninguno habló, Sebastián dio un paso más cerca.
—¿Estás nerviosa?
—Mucho —admitió Alessia.
Él observó el vestido unos segundos.
Luego dijo en voz baja:
—No deberías.
Alessia frunció ligeramente el ceño.
—¿Por qué?
Sebastián sostuvo su mirada a través del espejo.
—Porque todos los demás deberían estarlo.
Ella dejó escapar una pequeña risa.
Pero el corazón seguía latiendo fuerte.
En ese momento Daniel apareció detrás de ellos.
—Es hora.
El desfile había comenzado, la música empezó a sonar.
Una modelo salió a la pasarela, Luego otra Y otra más.
Cada diseño recibía aplausos y murmullos de admiración.
Pero todos sabían que el vestido más esperado era el último.
El vestido de Alessia.
Detrás del escenario, Daniel miró el programa.
—Es tu turno en dos minutos.
Alessia sintió un nudo en el estómago.
Sebastián se acercó un poco más.
—Escúchame.
Ella levantó la mirada.
—Solo camina como lo hiciste en el taller.
—No pienses en el público.
—No pienses en las cámaras.
Alessia respiró profundo.
—¿Y en qué pienso?
Sebastián la observó unos segundos.
Luego respondió con calma.
—En que ese vestido es tuyo.
La música cambió, Era la señal.
Daniel levantó una ceja.
—Ese es tu momento.
El asistente del desfile levantó la mano.
—¡Modelo lista!
Alessia caminó hacia la entrada de la pasarela.
Las luces del escenario iluminaban el camino.
Podía escuchar el murmullo del público.
Los flashes de las cámaras.
Su corazón latía con fuerza.
Por un segundo dudó.
Pero entonces recordó todo.
Su taller.
La lluvia.
El embargo.
Y la oportunidad que estaba frente a ella.
Respiró profundo.
Y dio el primer paso.
Cuando Alessia Duarte apareció en la pasarela el salón quedó en silencio.
El vestido se movía con una caída perfecta mientras caminaba.
Su figura resaltaba con elegancia natural.
Los fotógrafos empezaron a disparar sus cámaras.
Flash.Flash.Flash.
Un murmullo recorrió el público.
—¿Quién es ella?
—¿La modelo nueva?
—No es la diseñadora
En la primera fila, los inversionistas se inclinaron hacia adelante observando el vestido con atención.
Pero alguien más la estaba mirando, Sebastián.
Desde el costado del escenario, Sus ojos no se movían, No estaba viendo el vestido, Estaba viendo a ella.
Y en ese momento entendió algo que no le gustó admitir.
Alessia Duarte se estaba volviendo peligrosa para él.
Muy peligrosa.
Alessia llegó al final de la pasarela.
Se detuvo, Giró lentamente, El vestido brilló bajo las luces.
Los aplausos comenzaron.
Primero suaves, Luego más fuertes.
El salón entero estaba reaccionando.
Pero Alessia apenas lo escuchaba.
Porque cuando levantó la mirada vio a Sebastián.
Y la forma en que él la estaba mirando hizo que su corazón se acelerara aún más.
No era una mirada profesional.
No era la mirada de un empresario.
Era la mirada de un hombre que acababa de darse cuenta de lo mucho que deseaba a la mujer frente a él.
Y esa noche algo entre ellos estaba a punto de cambiar para siempre.