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La Mal Parida Al Trono

La Mal Parida Al Trono

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:20.4k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es una esclava del Reino, obligada a entregarle su cuerpo a los guardias reales y Samuráis Buscará ascender En la alta sociedad sin importarle nada

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17

—Bien, te tengo, estúpida de quinta —susurró Ai, escondida tras una columna, viendo a la concubina alejarse.

Al día siguiente, Ai vio a la esposa de Akino.

Golpeada. Magullada. Con un ojo morado y el labio partido. Caminaba cabizbaja por los pasillos, como si quisiera desaparecer.

Pobre mujer, pensó Ai. Esto pasa cuando amas a un hombre y te entregas en cuerpo y alma al equivocado.

Pero no sintió lástima. No realmente. Sintió... confirmación. De que había elegido bien al no amar a nadie. De que el amor, en este mundo, era una trampa mortal.

Esperó cerca de los aposentos de Akino.

Cuando él salió y la vio, sus ojos se abrieron como platos. Corrió hacia ella como un hombre sediento en medio del desierto.

—¿Por qué lo hiciste? —preguntó, sujetándole los brazos—. ¿Es porque estás enojada conmigo?

Ai no respondió.

—Perdón, mi amor —suplicó Akino, y su voz temblaba—. No lo volveré a hacer. Te lo ruego. Te necesito.

Era patético. El hombre poderoso, reducido a esto. A suplicar como un perro.

—Bien —dijo Ai, con una sonrisa—. Vamos a tus aposentos.

Ante la mirada de todos —criadas, guardias, incluso su propia esposa que los vio desde lejos—, Akino tomó a Ai de la mano y se la llevó.

No le importaba si los veían. Ya no le importaba nada. Solo estar entre sus piernas.

Cuando la puerta se cerró, la empujó contra la pared.

—Eres mi puta —dijo, con los ojos encendidos.

—Soy tu puta —respondió Ai, acariciando su rostro—. La única. La favorita.

Él la poseyó con una desesperación animal. Como si ella fuera la única cosa que le daba vida. Como si sin ella, dejara de existir.

Horas después, cuando ambos yacían agotados, Ai dijo:

—Me voy a quedar toda la noche. Pide vino y comida. Vamos a necesitar recargar energía.

Akino sonrió, feliz. Ordenó lo que ella pedía.

Pero ella no bebió una gota.

Esperó. Lo vio beber. Lo vio reír. Lo vio besarla. Lo vio volver a poseerla, una y otra vez, hasta que el alcohol y el cansancio hicieron efecto.

Cuando él cayó en un sueño profundo, Ai se levantó.

Empezó a buscar.

Sabía que Akino prohibía tocar sus cosas. Incluso a su esposa. Incluso a las siervas. Todo lo importante estaba escondido en esta habitación.

Registró cajones. Armarios. Cojines. Debajo del futón. Nada.

Cuando estaba a punto de rendirse, vio un libro.

Un libro viejo, fuera de lugar entre los lujos de la habitación. Lo abrió.

Una carta cayó al suelo.

La reconoció al instante. La letra. El papel. El sello.

Otra carta de la concubina.

—Imbécil —susurró Ai, guardando la carta en su ropa.

Se vistió rápidamente. Salió sin hacer ruido.

Esperó a que Ren volviera a sus aposentos.

Cuando entró, la encontró sentada, esperando.

—Tengo algo que darte —dijo Ai.

Ren la miró, curioso.

Ella sacó la carta. Se la extendió.

Ren la leyó. Su expresión cambió. Primero sorpresa. Luego ira. Luego algo que parecía miedo.

—¿Dónde encontraste esto?

—En la habitación de Akino. Estaba escondida en un libro.

Ren apretó la carta entre sus manos.

—Esto es... —no terminó la frase.

—Una prueba más —completó Ai—. De que tu amada no solo es tuya. También es de él.

El silencio se hizo eterno.

—¿Qué quieres a cambio? —preguntó Ren al fin.

Ai sonrió.

—Nada. Por ahora. Solo quería que supieras que no soy la única puta en este palacio.

Ren la miró largo rato.

Luego, lentamente, asintió.

—Gracias —dijo.

Y Ai supo que acababa de ganar otro aliado.

O al menos, de sembrar otra semilla de destrucción.

Ren se fue a su habitación.

Cerró la puerta. Se quedó inmóvil un momento, con la carta aún en la mano. Luego, lentamente, caminó hasta la mesa donde guardaba el sake.

Bebió.

Directo de la botella. Sin ceremonia. Sin el refinamiento que se esperaba de un hombre de su posición.

Bebió como quería olvidar.

La carta estaba frente a él. La leyó una vez más. Las palabras de su amada, las mismas que le había escrito a él tantas veces, ahora dirigidas a Akino. Las mismas promesas. Las mismas mentiras.

"Mi amor eterno..."

"Cuando todo esto termine, huiremos juntos..."

"Formaremos una familia, lejos de este lugar..."

Las lágrimas comenzaron a caer.

Ren lloraba.

El hombre más poderoso del imperio después del emperador, la mano derecha, el hermano de crianza, el guerrero implacable... lloraba como un niño.

Porque su amada no era suya.

Porque la mujer por la que había traicionado a su hermano, por la que había arriesgado su vida, su honor, su todo... esa mujer también se entregaba a su peor enemigo.

Y no solo a su enemigo. Akino era muchas cosas, pero sobre todo era un traidor en potencia. Ren lo sabía. Lo había olido desde hace tiempo. Pero no había actuado. No había querido ver.

Porque estaba ciego de amor.

Un amor que no existía.

Bebió más. La botella vacía cayó al suelo.

Pensó en el emperador. Su hermano. El hombre que confiaba en él ciegamente. El que le había dado todo. Y él, Ren, le había clavado un puñal por la espalda por una mujer que ahora reía con otro.

—Idiota —susurró entre lágrimas—. Idiota...

La carta seguía ahí. Testigo mudo de su estupidez.

Ren apoyó la cabeza en la mesa y lloró.

Lloró todo lo que no había llorado en años.

Por ella. Por él. Por el emperador. Por todo.

Afuera, en la oscuridad del pasillo, Ai observaba por la rendija de la puerta.

Vio al hombre poderoso reducido a esto. Vio sus lágrimas. Vio su dolor.

Y sintió... algo.

No era lástima. No era alegría. Era... reconocimiento.

Así que tú también sabes lo que duele, pensó. Tú también has sido engañado.

Se alejó en silencio.

El fénix dorado brilló bajo la luz de la luna.

Ahora eres mío, pensó. No lo sabes, pero lo eres. Y cuando llegue el momento, usaré este dolor.

Como siempre.

1
Lali💜🖤
Esta es una de las pocas historias en donde puedo decir wow, es atrapante desde el principio y te mantiene enganchada si nuestra prota podrá conseguir lo que quiere. Teniendo en cuenta la época entiendo que ella haya tenido que usar ciertos métodos para lograr lo que quería y no me parece mal, todos debemos usar ciertos métodos que no nos agradan para poder sobrevivir y alcanzar lo que más anhelamos. Lo que más ame es que a pesar de todo ella siempre tuvo a un solo hombre en su corazón, Kakashi es ese hombre que te ama de tal manera que es capaz de quedarse a tu lado sin pedir nada a cambio, pero ofreciéndote todo de él, recordándote que hará lo que pidas si eso te ayuda, aquel que te reconforta dejando sus deseos de lado para priorizar los tuyos, es ese hombre que entrega todo de si incluso si al final no lo eliges.
El hecho de que desde el comienzo nuestra prota amara y cuidara con devoción los regalos que él le daba, demuestran que siempre fue el indicado y apesar de que no estuvieron como pareja frente al mundo, el hecho de que la relación sea de ellos y para ellos es hermoso. Pido un Kakashi que me ame de tal manera y si llega lo amare de igual forma que él. Me encantó su novela querido/a autor/a, me fascinó, tuve muchas emociones mientras la leía y en lo personal, si estuviera en el lugar de ella, habría hecho lo mismo, sabiendo el destino que se les daba a las mujeres en esa época./Heart/
Margarita Kynast
magnífica /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Good/
Alejandra y Pablo
hermosa
me encantó!!
Magdalena Borquez
muy buena historia, muy fuerte... mucho sufrimiento 😢😢😢
Magdalena Borquez
qué arriesgada, estando embarazada...
Magdalena Borquez
siempre está lista... lo malo es cómo la han hecho tropezar 😢😢😢
Magdalena Borquez
el emperador no tiene más hijos? la emperatriz, las concubinas, ninguna le dió herederos?🤔🤔🤔
Magdalena Borquez
aquí me confundo... dice: a la mañana siguiente " y luego que Sora lleva varios días confinada... mmm...
Magdalena Borquez
el emperador con la vara con que mide a Sora, debería medirse él, también, que tiene muuuchaaa cola que le pisen...🤔🤔🤔
Magdalena Borquez
ay!!! autora, sorry, me fui a ver el final, esque estaba en ascuas... Ji Ji Ji...☺️, pero aquí sigo...
Magdalena Borquez
no sale de lo mismo.... no avanza la historia...
Magdalena Borquez
ahora que recuerdo 🤔no se supo quien la vió salir del cuarto de Rem la primera vez, o no leí bien?
Magdalena Borquez
sí, 😢 pero que vida tan dura le diste 😢
Magdalena Borquez
pobre 😔, sale de Guatemala para entrar a Guatepior 😢
Magdalena Borquez
es tan triste 😢 su vida...
Magdalena Borquez
sigo sin entender 🤔, si ella es un peligro para Ren, porqué no la desaparece y yaaa... a nadie le va a importar si vive o muere... salvo su amigo, pero él qué puede hacer?
Magdalena Borquez
sigo sin entender... usan la violencia contra ellas, las violan, las humillan, y no pueden ir y quitarle el sello... de la protagonista lo entiendo, pero ellos?🤦🏼‍♀️🤦🏼‍♀️
Magdalena Borquez
y el guardia imperial no puede, simplemente ir a quitarle el sello? no entendí esta parte... o sea, cómo? tiene más poder la vieja cuarentona...🤬
Topy71 🇦🇷
Menos mal, pense que ya se habia olvidado de todo, lo siento por las nuevas, estaban en el momento equivocado en el lugar equivocado
Topy71 🇦🇷
Se olvidó que tiene que vengarse de la duena del burdel, de quien la vendió , de quien la violo?
Magdalena Borquez: ya no se habla de eso ... si se le olvidaría 🤔
total 1 replies
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