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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4

Y entonces—

Soltó una carcajada.

Grave.

Descontrolada.

Su sonrisa cambió.

Algo en ella… se volvió inquietante.

—¿Y? —respondió con calma, casi divertida—. Nosotros los nobles no somos como los plebeyos.

Sus ojos brillaron con intensidad.

—Podemos hacer engendrar a nuestro cónyuge sin importar su sexo.

Sentí que el aire desaparecía de la habitación.

—Es una habilidad —continuó—. Para preservar la sangre noble… en caso de que las hembras escaseen.

Mi estómago se revolvió.

—Te haré mío —añadió con una sonrisa que no prometía nada bueno—. Y juntos… engendraremos futuras camadas de lobos grises.

El terror me recorrió de golpe.

—¡¡NO!! —grité, forcejeando—. ¡¡ESTO NO TIENE SENTIDO!! ¡¡SOY UN HOMBRE!! ¡¡YO NO PUEDO DAR A LUZ!!

Su mano se cerró alrededor de mi cuello.

Firme.

Dominante.

Me obligó a quedarme quieto.

Luego, inclinándose más, su aliento rozó mi oído.

Y lo siguiente… me heló la sangre.

—Seguirás siendo un hombre… —susurró, lamiendo lentamente mi oreja—. Pero en cuanto a dar a luz… eso lo entenderás más adelante.

Mi cuerpo se tensó por completo.

Esto no podía ser real.

No.

No lo era.

Tenía que ser una alucinación.

—Estoy borracho… —pensé, aferrándome a esa idea como si fuera lo único que me mantenía cuerdo—. Sí… demasiado borracho…

Una risa interna, nerviosa.

Desesperada.

Pero él no desaparecía.

Era real.

Demasiado real.

Yokun se apartó finalmente, como si ya hubiera tomado una decisión definitiva. Se levantó de la cama y caminó hacia la salida con total tranquilidad.

Pero justo antes de irse—

Se detuvo.

—Ah… —murmuró, como si hubiera recordado algo.

Metió la mano en su bolsillo y sacó algo.

Un collar.

Mi corazón se detuvo un segundo.

—Esto estaba cerca de ti cuando te encontré.

Lo lanzó hacia mí sin cuidado.

Lo atrapé por reflejo.

El jade.

El rubí.

Ese mismo collar.

Mi respiración se volvió irregular.

—…

Yokun se quedó unos segundos más, observándome.

Esperando algo.

Una reacción.

Un agradecimiento.

Lo que fuera.

Pero yo no dije nada.

No pude.

Mi atención estaba completamente atrapada en ese objeto.

Un suspiro de decepción escapó de él antes de salir de la habitación.

La puerta se cerró.

El silencio regresó.

Pesado.

Sofocante.

Mis manos temblaban.

Miré el collar.

—¿Cómo…? —susurré.

Mi mente retrocedió.

El charco.

La grieta.

La neblina.

—Yo me deshice de esto…

El miedo comenzó a crecer.

Lento.

Pero imparable.

Me recosté en la cama, llevándome una mano al rostro mientras las preguntas se acumulaban sin control.

¿Qué es este lugar?

¿Qué soy ahora?

¿Qué quieren de mí?

¿Y esas… reglas?

Mi pecho se oprimió.

—Yo solo quiero regresar… —mi voz se quebró—. A mi mundo…

A mi familia.

A mis amigos.

Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas.

Silenciosas.

Agotadoras.

El peso de todo… era demasiado.

Mi cuerpo cedió poco a poco.

El cansancio.

El miedo.

La confusión.

Todo se mezcló hasta dejarme vacío.

Y sin darme cuenta…

Me quedé dormido.

.

.

.

—AL OTRO DÍA—

La luz del sol se filtraba suavemente a través de las ventana de piedra, deslizándose por la habitación hasta alcanzar mi rostro.

Fruncí el ceño.

El calor.

La claridad.

La incomodidad.

Todo junto me obligó a despertar.

Abrí los ojos lentamente, aún aturdido…

parpadeé, todavía somnoliento.

Mi mente tardó unos segundos en reaccionar…

en sentir algo abultado.

Hasta que fui consciente de la calidez a mi lado.

Y del peso.

Giré apenas la cabeza.

Y lo vi.

Desnudo.

A mi lado.

Mi cerebro hizo corto circuito.

Simplemente me quedé dormido con este tipo desnudo…

Antes de que pudiera reaccionar—

Una mano se deslizó sin aviso bajo la playera de piel que llevaba puesta.

Mi cuerpo se tensó de inmediato.

—Buenos días —murmuró Yokun con una sonrisa tranquila, como si nada fuera extraño.

—¡Aléjate! —reaccioné de golpe, apartándome lo más que pude—. ¡Maldito pervertido!

Yokun ladeó la cabeza, genuinamente confundido.

—¿Pervertido? —repitió, pensativo.

Se incorporó con total naturalidad, como si la situación no tuviera nada fuera de lo común.

—Pero mi nombre es Yokun.

Apreté los labios, evitando mirarlo, claramente molesto.

—Tsk…

Él, por su parte, simplemente comenzó a vestirse con calma, colocándose sus prendas con movimientos seguros y sin ningún tipo de vergüenza.

—¿Quieres ir a conocer la tribu? —preguntó como si nada hubiera pasado.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.

—¡…!

Dudé.

¿La tribu…?

Bajé la mirada un instante, pensativo.

—¿Y si me dicen algo…?

—¿Y si notan que no pertenezco aquí…?

—Mientras esté yo, no se meterán contigo —añadió con seguridad, ajustándose la ropa.

Su tono…

No era arrogante.

Era firme.

Seguro.

Como alguien acostumbrado a que sus palabras se cumplieran.

Lo miré de reojo.

Si él lo dice…

Suspiré.

—Está bien…

Me levanté lentamente y tomé un pañuelo cercano, colocándomelo para cubrir parte de mi rostro, más por incomodidad que por necesidad.

Yokun me observó un segundo.

Luego sonrió.

—Así está mejor —dijo—. Ya no tengo que preocuparme de que alguien intente robarte.

—¿Robar…? —fruncí el ceño.

No tuve tiempo de cuestionarlo.

En un movimiento rápido—

Me tomó.

Y me cargó.

—¡¿Eh?! —mi cuerpo se tensó al instante—. ¡Oye! ¡Bájame!

—No —respondió con total tranquilidad, comenzando a caminar—. Hasta que lleguemos.

—¡¿Qué te pasa?! —protesté, sonrojado y claramente incómodo—. ¡Puedo caminar solo!

Yokun sonrió, claramente divertido.

—No.

Ajustó mejor su agarre.

—Hasta que lleguemos.

Y siguió avanzando.

Como si aquello fuera lo más natural del mundo.

Mientras yo…

Solo podía sentir cómo algo en este lugar —en este mundo— definitivamente no funcionaba bajo las mismas reglas que conocía.

.

.

.

—TRIBU LOBO BLANCO—

El aire cambió en cuanto llegamos.

No fue algo visible… pero sí palpable.

Las miradas.

Pesadas.

Persistentes.

Incómodas.

Podía sentirlas incluso antes de verlas.

Yokun caminaba con total naturalidad, como si nada a su alrededor importara. Como si esas miradas no existieran. Como si cargarme en brazos fuera algo cotidiano.

Pero para mí…

Cada paso se sentía más pesado que el anterior.

Las voces no tardaron en llegar.

Susurros.

Bajos.

Pero lo suficientemente claros.

—Es la mujer que trajo Yokun ayer…

—Mira, está cubriendo su rostro…

—Debe ser horrenda.

—Demasiado plana… ¿cómo piensa alimentar a sus crías?

—Es tan pálida… parece que va a morir en cualquier momento.

—Aunque… su figura no está mal.

—Una lástima que seguramente su cara arruine todo.

Cada palabra caía como pequeñas agujas.

Silenciosas.

Pero constantes.

1
Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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