NovelToon NovelToon
HERIDAS DEL CORAZÓN

HERIDAS DEL CORAZÓN

Status: En proceso
Genre:Amor eterno
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Milagros Ulloa

Narra la historia de una hermosa chica llamada Gabriela que sufre mucho tras el abandono de su novio.

NovelToon tiene autorización de Milagros Ulloa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

SIN ESCAPATORIA

Gabriela no durmió.

El mensaje seguía iluminando su mente incluso después de apagar el celular. La fotografía tomada desde la calle era clara, demasiado cercana para ser casual. No había duda. La estaban vigilando.

El reloj marcaba las tres de la madrugada cuando finalmente se levantó de la cama. Caminó hasta la ventana y apartó ligeramente la cortina. La calle parecía tranquila, húmeda todavía por la lluvia reciente, pero algo dentro de ella le decía que la calma era solo una ilusión.

Por primera vez comprendía el verdadero alcance del mundo en el que León había estado atrapado.

Y ahora ella también estaba dentro.

Intentó convencerse de que todo estaría bien. Que tal vez solo era una amenaza para asustarla. Pero su intuición no coincidía con ese pensamiento.

A las seis de la mañana el sonido del teléfono la sobresaltó.

Era León.

Contestó de inmediato.

Te desperté, dijo él con voz seria.

No dormí.

Hubo un silencio breve.

Yo tampoco. Voy a pasar por ti. No salgas sola.

Gabriela dudó.

Tengo que ir al trabajo.

No hoy.

El tono firme de León la hizo tensarse.

No puedes decidir eso por mí.

No es una decisión, Gabriela. Es seguridad.

Ella suspiró, frustrada.

Recibí un mensaje anoche.

El silencio al otro lado fue inmediato.

Qué decía.

Le envió la foto sin responder. Pasaron apenas segundos antes de que León hablara nuevamente, ahora con una urgencia imposible de ocultar.

Voy para allá ahora mismo.

Colgó antes de que ella pudiera discutir.

Treinta minutos después alguien llamó a la puerta. Gabriela abrió y encontró a León con una expresión que nunca le había visto. No era solo preocupación. Era alarma.

Entró sin esperar invitación y revisó rápidamente el departamento, ventanas y balcón.

Tenemos que irnos.

Gabriela cruzó los brazos.

No voy a huir.

León se acercó a ella.

No es huir. Es adelantarnos.

Antes de que pudiera responder, el teléfono de Gabriela vibró nuevamente. Un número desconocido.

Contestó.

No hubo voz al inicio, solo respiración.

Luego una frase baja y tranquila.

Bonito edificio. Pocos vecinos atentos.

La sangre se le heló.

León tomó el teléfono.

Quién habla.

La llamada se cortó.

Ambos se miraron.

Nos vamos ahora, dijo León.

Esta vez Gabriela no discutió.

Bajaron al estacionamiento rápidamente. León abrió la puerta del auto y miró alrededor con atención antes de encender el motor.

El trayecto comenzó en silencio.

Gabriela intentaba mantenerse tranquila, pero cada vehículo que pasaba demasiado cerca hacía que su cuerpo se tensara.

A mitad del camino notó algo.

Un auto negro detrás de ellos.

León también lo había visto.

Se mantuvo en calma, cambiando de carril lentamente.

El vehículo imitó el movimiento.

El pulso de Gabriela se aceleró.

Nos siguen.

Lo sé.

León giró en una avenida menos transitada. El auto negro aceleró inmediatamente.

El miedo se volvió real.

Sujétate, dijo León.

Aceleró bruscamente mientras tomaba una curva cerrada. El sonido de los neumáticos contra el asfalto rompió el silencio de la mañana.

Gabriela se aferró al asiento.

El vehículo detrás también aumentó velocidad.

No es casualidad, murmuró León.

El tráfico comenzó a densificarse y León aprovechó para cambiar varias veces de dirección, intentando perderlos entre autos y semáforos.

Por un momento pareció funcionar.

Hasta que otro vehículo apareció delante bloqueando parcialmente el paso.

León frenó con fuerza.

Dos hombres descendieron del auto.

El corazón de Gabriela golpeaba con violencia.

León reaccionó de inmediato. Retrocedió bruscamente y giró el volante, escapando por una calle lateral mientras los hombres corrían hacia ellos.

El auto negro volvió a aparecer detrás.

La persecución duró minutos que parecieron eternos hasta que León ingresó a un estacionamiento subterráneo y apagó las luces.

Ambos permanecieron en silencio absoluto.

El sonido del motor lejano pasó de largo.

Solo entonces Gabriela respiró.

Intentaron llevarme, susurró.

León la miró con una mezcla de furia y culpa.

Ya no es una amenaza. Es una advertencia directa.

Gabriela cerró los ojos un momento.

Qué vamos a hacer.

León tomó una decisión visible en su expresión.

Vas a venir conmigo.

Ella abrió los ojos.

Qué.

No puedes quedarte sola. Desde hoy te quedas en mi casa.

Gabriela dudó.

Eso es demasiado.

No hay otra opción.

El tono no admitía discusión.

Horas después llegaron al departamento de León, un lugar amplio pero sobrio, con grandes ventanales y seguridad privada.

Gabriela entró lentamente, consciente de lo que significaba.

Compartir espacio con él nuevamente.

Compartir días.

No pensé volver aquí contigo, murmuró ella.

Yo tampoco… pero esta vez no voy a dejar que algo nos separe.

Antes de continuar, alguien golpeó la puerta con fuerza.

León frunció el ceño y abrió.

Matías entró furioso.

Así que era verdad.

Su mirada pasó de León a Gabriela.

Te desapareces del trabajo, no contestas llamadas y ahora estás viviendo con él.

Gabriela intentó hablar.

Matías, escucha.

No, respondió él. Quiero saber desde cuándo me estás mintiendo.

León dio un paso al frente.

No es el momento.

Matías lo empujó levemente.

Esto no es asunto tuyo.

Claro que lo es, respondió León con calma peligrosa. Ella está en peligro.

Matías rió sin humor.

Conveniente excusa.

Gabriela levantó la voz por primera vez.

Basta.

Ambos hombres guardaron silencio.

No soy un objeto que tengan que defender o reclamar, dijo firme. Estoy aquí porque intentaron secuestrarme esta mañana.

El rostro de Matías cambió.

Qué.

Gabriela explicó brevemente lo ocurrido.

La furia en Matías se transformó en preocupación, aunque los celos seguían presentes.

Entonces quédate conmigo, dijo él. Puedo protegerte también.

León negó.

Ellos me buscan a mí. Estar conmigo es lo único que los mantiene visibles.

El silencio se volvió incómodo.

Finalmente Matías suspiró.

No me gusta… pero quiero que estés bien.

Miró a Gabriela con tristeza antes de marcharse.

La puerta se cerró dejando un silencio pesado.

Gabriela se dejó caer en el sofá, agotada emocionalmente.

Esto es una locura.

León se sentó frente a ella.

Lo sé.

Ella lo observó.

Y ahora vivimos juntos otra vez.

Una pequeña sonrisa apareció en él.

Circunstancias poco románticas.

Gabriela soltó una risa nerviosa.

Siempre nosotros en medio del caos.

León la miró con intensidad.

Pero juntos.

El peso de esas palabras llenó el ambiente.

Afuera, la ciudad continuaba su rutina sin saber que una guerra silenciosa comenzaba a formarse alrededor de ellos.

Y por primera vez, Gabriela entendía algo con claridad absoluta.

Ya no era la mujer que esperaba ser salvada.

Ahora estaba lista para luchar.

Porque esta vez no pensaba perderse a sí misma… ni perderlo a él otra vez.

Y en algún lugar de la ciudad, Adrián observaba una pantalla con la ubicación del teléfono de Gabriela.

Sonrió lentamente.

El juego apenas empezaba.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play