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Linaje De Sombras: El Pacto Blackwood

Linaje De Sombras: El Pacto Blackwood

Status: En proceso
Genre:Acción / Dominación / Amor-odio
Popularitas:31k
Nilai: 5
nombre de autor: EJ CB

​Elena Vargas vive para un solo propósito: destruir a la familia que le arrebató todo. Armada con un odio forjado en cenizas y protegida por la lealtad inquebrantable de sus dos "hermanas", Valeria y Maira, Elena se infiltra en el imperio de los Blackwood para desenterrar un misterio que lleva diez años sangrando.
​Sin embargo, en el centro de la red la espera Samael Blackwood, un hombre cuya dominación es ley y cuya presencia es un abismo. Entre ellos estalla un amor salvaje y prohibido; una guerra de voluntades donde la pasión se confunde con la venganza y cada caricia es un duelo a muerte.

NovelToon tiene autorización de EJ CB para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: Sincronía de Sangre

El primer estallido no fue una granada, sino el sonido del cristal blindado de la habitación de Samael rompiéndose bajo el impacto de un proyectil de precisión. Elena Vargas rodó por el suelo, su vestido de seda negra rasgándose aún más mientras buscaba cobertura tras el pesado escritorio de caoba. Samael ya estaba de pie, con un fusil de asalto en las manos que parecía una extensión natural de sus brazos musculosos.

—¡Están aquí! —gritó Samael, pero su voz sonó extraña en los oídos de Elena, como si estuviera hablando directamente dentro de su cerebro.

Elena sintió una punzada eléctrica en la base del cráneo. De repente, su visión se fragmentó. Por un segundo, no vio la habitación desde su perspectiva, sino desde la de Samael. Pudo ver su propio cuerpo agazapado, la línea de su espalda, el brillo de la daga de plata en su mano. La sincronización de los nanotransmisores, impulsada por el clímax de la noche y la adrenalina del peligro, había alcanzado un punto crítico.

—Samael... puedo verte. Puedo ver a través de tus ojos —susurró ella, mareada por la sobrecarga sensorial.

—No luches contra ello, Leni —respondió él, y ella sintió el eco de su pensamiento—. Úsalo. Silas está en el pasillo norte. Hay tres hombres con él.

Salieron al pasillo justo cuando la mansión Blackwood se convertía en un infierno de mármol. Las alarmas de incendio gritaban, mezclándose con el tableteo de las armas automáticas. Pero para Elena y Samael, el mundo se movía en cámara lenta. La, mutación de la señal les permitía anticipar los movimientos del otro con una precisión aterradora.

Cuando un mercenario asomó por una esquina, Elena no necesitó mirar. Sintió la tensión en el dedo de Samael antes de que él apretara el gatillo. Al mismo tiempo, ella se lanzó hacia adelante, aprovechando la cobertura que Samael le proporcionaba, y hundió su daga en el cuello de un segundo atacante que intentaba flanquearlos. Eran una hidra de dos cabezas, una máquina de guerra perfecta.

—¡Ahí está la zorra! —la voz de Silas Vane resonó por el intercomunicador de la casa.

Silas apareció al final del gran salón de baile, bajo las lámparas de cristal que vibraban con cada explosión. Su rostro estaba crispado por el odio, la cicatriz de su mejilla brillando roja bajo las luces de emergencia. Detrás de él, una unidad de asalto de El Directorio avanzaba con escudos balísticos.

—¡Atrápenlos vivos! —ordenó Silas—. ¡La matriarca quiere sus cerebros intactos!

Elena sintió una oleada de dominación compartida. No era Samael mandándola, era una voluntad conjunta. Corrieron hacia el salón, pero no para esconderse, sino para atacar. Elena se movía con una gracia sobrehumana, sus sentidos aumentados le permitían escuchar el mecanismo de las armas antes de que dispararan.

En un momento de máxima tensión, Samael fue alcanzado por una bala en el hombro. Elena soltó un grito que no salió de su garganta, sino de su mente, sintiendo el dolor agudo de la herida como si fuera propio. La rabia que sintió fue volcánica. Se lanzó sobre el tirador, moviéndose más rápido de lo que cualquier ojo humano podía seguir, y le cortó la yugular con un movimiento fluido de su "gema tallada".

Samael, a pesar de la herida, no flaqueó. La conexión con Elena le daba una resistencia inhumana. La levantó en vilo para que ella pudiera alcanzar una viga del techo y, desde allí, Elena lanzó granadas cegadoras que convirtieron el salón en un vacío de luz blanca.

—¡Ahora! —gritó la voz mental de Samael.

Lograron romper el cerco y encerrarse en la biblioteca privada de Morgana, el lugar donde momentos antes habían visto la traición de las reinas. El lugar estaba blindado, dándoles unos minutos de respiro antes de que Silas trajera los explosivos térmicos.

Samael se desplomó contra una estantería, respirando con dificultad. La sangre empapaba su camisa de seda. Elena se arrojó sobre él, pero no con ternura, sino con una urgencia eléctrica. La proximidad física disparó de nuevo la señal.

—Déjame ver la herida —dijo ella, rasgándole la camisa.

Al tocar su piel, la conexión se volvió insoportable. No solo veían a través de los ojos del otro; empezaron a sentir los recuerdos, los miedos y el deseo del otro en una marea incontrolable. Elena sintió la infancia solitaria de Samael en esta mansión fría; Samael sintió el calor de las llamas del incendio de Elena.

La necesidad de reafirmar su existencia en medio de la muerte inminente los llevó a un encuentro carnal desesperado. No había tiempo para sutilezas. Samael la agarró por la nuca, estampando su boca contra la de ella mientras sus manos ensangrentadas recorrían su cuerpo. El vestido de seda negra terminó de caer, dejando a Elena desnuda entre libros antiguos y el olor a pólvora.

Él la penetró de pie, contra la madera noble de la biblioteca, con una fuerza de dominación que buscaba soldar sus almas antes de que el mundo explotara. El dolor de la herida de Samael se mezclaba con el placer de Elena en una sola frecuencia vibratoria. Cada embestida era un pulso de datos, una transferencia de vida. Podían sentir el flujo de los nanotransmisores en sus sangres mezcladas, brillando bajo la piel como redes neuronales externas.

Elena rodeó su cintura con las piernas, enterrando la cara en su cuello, gritando su nombre no con la voz, sino con la mente. El clímax fue una explosión sensorial que los dejó ciegos por unos segundos, viendo fractales de luz verde esmeralda y fuego. Fue una comunión de guerreros, un bautismo de sangre y sexo que los dejó listos para el sacrificio final.

El estruendo de la puerta de la biblioteca siendo volada los devolvió a la realidad. Samael se puso en pie, su herida extrañamente cauterizada por la sobrecarga de energía de la señal. Elena recogió su daga, su piel brillando con un sudor frío.

Salieron al balcón del segundo piso. Abajo, en el vestíbulo, Lady Morgana observaba la destrucción con una calma aterradora, flanqueada por Silas.

—Suficiente —dijo Morgana, su voz resonando por los altavoces de la mansión—. Samael, entrega a la chica. Beatriz ya está bajo custodiada de El Directorio. No hay necesidad de que tú mueras con este experimento fallido.

Samael miró a Elena. A través de la conexión, ella pudo sentir su decisión antes de que él la pronunciara. No había duda, solo una lealtad absoluta que superaba cualquier programación genética.

—Madre —dijo Samael, su voz proyectándose con una fuerza que hizo que Silas retrocediera—, tú nos creaste para ser armas. Pero olvidaste una cosa: las armas no tienen dueños, solo objetivos.

Samael activó un detonador que había recuperado del arsenal privado de la biblioteca. Toda la ladera sur de la mansión, donde Morgana guardaba sus tesoros y sus secretos, empezó a colapsar.

—¡Corran! —la voz de Valeria llegó por fin a través de un canal limpio. El helicóptero estaba sobrevolando el jardín de invierno, barriendo a los mercenarios de Silas con fuego de cobertura.

Elena y Samael saltaron desde el balcón, cayendo sobre una mesa de banquete y rodando hacia la salida. Silas intentó interceptarlos, pero Elena, en una demostración final de su nueva sincronía, lanzó su daga de plata mientras Samael le disparaba a las luces. El cuchillo encontró su objetivo en el muslo de Silas, dejándolo clavado al suelo mientras el techo empezaba a ceder.

Minutos después, estaban en el aire. Medellín se veía desde el helicóptero como un tablero de ajedrez en llamas. Elena estaba apoyada en el pecho de Samael, sintiendo el latido de su corazón sincronizado con el suyo. Valeria pilotaba con una furia silenciosa, mientras Maira intentaba estabilizar la señal de sus tabletas.

—La mansión ha caído —dijo Maira, con voz temblorosa—. Pero El Directorio ha activado el protocolo de "Recuperación Global". Ya no solo nos buscan en Colombia, Leni. Somos los fugitivos más caros de la historia.

Elena miró sus manos. La marca del pacto de sangre seguía ahí, pero ahora se sentía diferente. Ya no era una cadena, era una fuente de poder.

—Que vengan —dijo Elena, su voz volviendo a ser la de la gema tallada—. Ya sabemos quiénes somos. Y sabemos qué son ellos.

Samael la tomó de la mano, y la conexión mental le envió una imagen de un lugar lejano, una isla o una montaña, un refugio que solo ellos conocían a través de la memoria compartida de sus padres.

—La guerra apenas está empezando, Leni —susurró Samael.

—No —respondió ella, mirando el incendio que consumía el legado de los Blackwood—. La guerra ya la ganamos nosotros. Ahora empieza la cacería.,

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Alma Guentes
más capítulos autora está buenísimo 👏👏👏
Camila Nava
maraton maraton otra vez
♡ Dayana💕
me encantaron los capítulos 🤭 quiero más
♡ Tu y yo bebe 🫦
que forma de traer un recado 🤭 quiero que me den las noticias así 🤣
♡Maye
las capítulos🤭 si no es mucha molestia 🤭
♡ Lau
esta muy buena, espero pronta actualización 🤭
♡ ^Majo^
yo elijo por ti🤣 me quedo en los brazos de él y en lo que no son los brazos también 🤭
♡ ^Majo^
waoooo que entrega ☺️/Awkward/
♡ ^Majo^
/Awkward//Awkward//Awkward/ me sonroje
♡ Tasharen ^_^
quiero más 🤭
Ley Ruiz
MARATON MARATON MARATON
Camila Nava
maraton maraton maraton
Lola Dolores
maraton maraton 👏
Ivonne selva k
más capítulos 😭
Camila Nava
tremenda presentación 👏
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