Black fue uno de los asesinos cazarrecompensas más temidos del Clan Luna Negra, hasta que un desamor y el alcohol lo empujaron al Bosque Oscuro, donde debía morir.
Pero sobrevivió… pagando un precio.
Un collar sellado con un anillo lo convierte en el guardián espiritual de Daily, la nueva y más joven líder del clan Yshir, cuyo poder es más una maldición que una bendición. Ex cazadora de monstruos y demonios, Daily está convencida de que el amor es una estupidez innecesaria.
Atados por un sello divino que ninguno pidió, deberán convivir mientras fuerzas hambrientas de poder, monstruos, demonios y antiguos secretos se alzan. Fingir que no sienten nada será parte del trato… porque cuanto más intenten romper el vínculo, más cerca estarán de perderse a sí mismos.
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El Pacto Sellado
Energía residual aún vibraba en el aire cuando el silencio cayó sobre la plaza.
Kirlian respiraba.
Pero apenas.
Elio lo sostenía con firmeza, todavía arrodillado en el suelo, como si soltarlo significara perderlo otra vez.
La marca del pacto aún brillaba tenuemente bajo su piel.
Daily observaba.
No aliviada.
No tranquila.
Calculando.
Porque lo que acababa de suceder no era algo que pudiera ocultarse.
Black fue el primero en hablar, confundido por lo que acababa de ver.
—Díganme que fue eso no lo comprendo y Elio que hiciste no me digas que de esa forma es como
Silencio
Elio no respondió.
Kirlian apenas logró enfocar la mirada.
—Lo siento… —murmuró con dificultad.
Daily apretó los dientes.
—No te atrevas a disculparte.
No era enojo.
Era miedo.
Uno que solo ella reconocía.
El poder que Kirlian había desatado no era simplemente fuerte.
Era incompleto.
Y cuando un poder incompleto se forzaba…
rompía algo más que huesos.
En la Mansión Yshir — minutos después
No tuvieron que anunciarlo.
La piedra ancestral reaccionó sola.
Un pulso atravesó la sala principal.
Los símbolos grabados en el mármol se iluminaron brevemente.
Néstor levantó la mirada.
Lo sintió.
—Ya ocurrió.
No preguntó qué.
Sabía.
Uno de los consejeros dio un paso al frente.
—El vínculo fue sellado sin autorización del Consejo.
—Tal parece que sus hijos toman decisiones por su cuenta.
Néstor cerró los ojos un instante.
—Entonces no hubo alternativa.
El silencio que siguió fue más pesado que cualquier discusión.
Porque un pacto espiritual entre herederos no era algo simbólico.
Era político.
Significaba que:
Elio ahora estaba atado a Kirlian.
Si uno caía, el otro también sufriría.
Las decisiones futuras ya no serían individuales.
Y lo más peligroso:
El Consejo no había aprobado ese vínculo.
Sin seguir las tradiciones.
De regreso en la plaza
Daily caminaba junto a Elio mientras Black vigilaba el perímetro.
Kirlian apenas podía mantenerse consciente.
—¿Cuánto tiempo? —preguntó Elio en voz baja.
Daily no respondió de inmediato.
—El poder que usó forzó la conexión con la piedra —explicó finalmente—. Sin un guardián activo, su cuerpo no podía sostenerlo.
Miró a Elio directamente.
—Ahora puede.
Eso no era consuelo.
Era responsabilidad.
Elio asintió.
Sin miedo.
Sin duda.
Black soltó una risa baja.
—Fantástico. Ataques en plazas públicas, pactos prohibidos… y seguro el Consejo ya lo sabe.
Daily no lo negó.
Porque lo sabía.
Lo que se había hecho no podía deshacerse.
En las sombras
A varios edificios de distancia, una figura observaba desde lo alto.
—Interesante —murmuró.
El objetivo no había muerto.
Pero algo mejor había ocurrido.
Ahora estaban expuestos.
El heredero había mostrado su poder.
Y el guardián había sido revelado.
La guerra ya no era un rumor.
Era inminente.
Mientras cruzaban el límite de la plaza, Kirlian abrió los ojos una vez más.
Miró a Elio.
Luego a Daily.
Y entendió algo que ninguno dijo en voz alta.
Ya no había vuelta atrás.
Porque el poder puede despertarse.
El vínculo puede sellarse.
Pero cuando el Consejo lo descubra…
no castigarán el ataque.
Castigarán la desobediencia.