A sus 23 años, Alejandro Rodríguez es la personificación del poder sin límites. Frío, implacable y dotado de una mente calculadora que convierte la ambición en destino, no hay negocio ni objetivo personal que se le resista. Él lo tiene todo, excepto lo único que el dinero no puede comprar: el sentimiento. desde la muerte de su hermano por culpa de una mujer lo ha convencido de que el amor es debilidad, condenándolo a vivir en una opulenta soledad, un rey en un trono sin corazón.
Con 21 años, Azul Estrella Luna García ha vivido toda su vida con doloroso pasado el maltrato que vivió con su madre y el abandono de su padre y abandonada en una un orfanato a los cuatro años a forzado su vida con impulso graduándose de diseño gráfico y administración de empresas
¿Podrá Alejandro derribar su muro del cinismo y volver a creer en el amor Azul dejara sus miedos para darle una oportunidad a la felicidad
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Capítulo 17: El Sello de la Eternidad
Las semanas pasaron volando entre cenas familiares y el crecimiento imparable de los negocios de Alejandro. Sin embargo, él sentía que faltaba el paso final. Una noche, mientras el cielo de la ciudad se teñía de un violeta profundo, Alejandro llevó a Azul al balcón. No había cámaras, no había hermanos, solo ellos dos y el viento.
—Azul —dijo él, girándola para que lo mirara a los ojos—. Has recuperado tu pasado, has sanado tu corazón y has reclamado tu nombre. Pero ahora, quiero que el mundo sepa que no hay fuerza en la tierra que pueda separarnos.
Alejandro sacó un anillo que opacaba cualquier joya que ella hubiera visto jamás: un diamante puro rodeado de esmeraldas que brillaban como sus propios ojos.
—Cásate conmigo, Estrellita. Deja que te dé mi apellido no solo por ley, sino por amor. Quiero que seas mi esposa antes de que termine el mes.
Azul, con el corazón latiendo con esa fuerza nueva que Alejandro le había devuelto, solo pudo asentir antes de lanzarse a sus brazos. Esa noche, la celebración fue intensamente privada y apasionada. Alejandro la hizo suya con una desesperación dulce, como si necesitara marcar en su piel que el compromiso era eterno.
La Boda del Siglo
El día llegó con un sol radiante que parecía bendecir la unión. La catedral estaba decorada con miles de orquídeas blancas y esmeraldas. La alta sociedad contenía el aliento, pero el momento más emotivo ocurrió en la entrada.
Ricardo García, con el pecho inflado de orgullo y los ojos empañados, tomó el brazo de su hija.
—Estás hermosa, Azul. Gracias por dejarme vivir para ver este momento —susurró el patriarca.
Caminaron por el pasillo central. A los lados, sus hermanos —Jaen, Steven, Sofía y Alex— la miraban con una devoción absoluta. Steven le guiñó un ojo, recordándole que siempre sería su protector. Al llegar al altar, Ricardo tomó la mano de Azul y se la entregó a Alejandro.
—Cuídala, Rodríguez —dijo Ricardo con voz firme—. Ella es el tesoro más grande de nuestra sangre.
—Con mi vida, García —respondió Alejandro, tomando la mano de Azul y besándola con una reverencia que dejó a todos mudos.
Un Nuevo Comienzo
La fiesta en la mansión fue una explosión de alegría. Alejandro se mostró profundamente cariñoso, sin soltar a Azul ni un segundo, bailando con ella bajo la mirada aprobatoria de sus nuevos hermanos. Allison y Alex, también inseparables, brindaban por la felicidad de sus amigos, sabiendo que las sombras habían quedado atrás.
Al final de la noche, Alejandro cargó a Azul hasta su nueva suite nupcial. La depositó en la cama con una delicadeza infinita, pero sus ojos ardían con una posesividad que ella amaba.
—Ahora sí, señora Rodríguez García —susurró él, desatando el encaje de su vestido—. Eres mi esposa. La dueña de todo lo que soy.
—Y tú eres el hombre que me salvó, Alejandro —respondió ella, atrayéndolo hacia sí—. El que me enseñó que mis ojos verdes y mi corazón operado eran mi mayor fuerza.
Se entregaron el uno al otro en una noche de pasión desenfrenada y absoluta, donde cada caricia era un "te amo" y cada suspiro era el cierre definitivo de diecisiete años de soledad. Azul Estrella ya no era una niña abandonada; era una mujer amada, una hermana protegida y la esposa del hombre más poderoso, lista para escribir una historia donde el hambre y el dolor eran solo un eco lejano.