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Mori Olvidada, Renací Intocable

Mori Olvidada, Renací Intocable

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencarnación / Venganza / Completas
Popularitas:281.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Daemin

En su primera vida, ella fue invisible.

Hija mayor de una familia rica, creció viendo cómo el amor, la protección y las oportunidades se volcaban exclusivamente sobre su hermana menor. Sus padres la culparon por errores ajenos. Sus hermanos la ignoraron. Cuando el peligro llegó a casa, no dudaron en ofrecerla como sustituta, como cebo, como sacrificio.

Murió a manos de un asesino que nunca pagó por su crimen.

Y su familia… nunca buscó justicia.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un nuevo cuerpo, en una familia poderosa donde es amada, protegida e intocable. Cuatro hermanos dispuestos a mancharse las manos por ella. Un hombre peligroso, heredero de un imperio, que la ama sin condiciones y la convierte en su esposa sin pedir explicaciones.

Con una nueva identidad y un poder que antes le fue negado, regresa para enfrentar a quienes la destruyeron. No busca perdón. No quiere respuestas.

Renació para verlos caer.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

19. Un pequeño escarmiento

Adrián llegó a la empresa acompañado de Lucas, ambos inmersos en sus propios pensamientos. Apenas cruzaron la entrada, se separaron sin demasiadas palabras. Lucas tenía una cena con inversionistas esa misma tarde, una de esas reuniones largas donde las sonrisas falsas y los brindis estratégicos valían más que cualquier contrato firmado. Adrián, en cambio, se quedó a cargo de su área, intentando concentrarse en el trabajo aunque la cabeza le ardía.

Había sido un día de mierda.

No dejaba de repetir en su mente la escena de la mañana. Haber tenido que tragarse el orgullo, ir hasta esa casa y disculparse. Y para qué. Para que Isabella lo mirara como si fuera basura, como si él fuera un monstruo. Esa palabra seguía resonándole en la cabeza con una fuerza que no lograba sacudirse. Monstruo. Como si ella supiera algo. Como si tuviera derecho a juzgarlo.

Cuando cayó la noche, Adrián ya no tenía intención de seguir encerrado entre paredes. Necesitaba distraerse. Beber. Olvidar. Se dirigió a un club exclusivo donde solía ir con amigos. El ambiente era ruidoso, luces bajas, música fuerte y copas que nunca se vaciaban del todo.

Bebió más de la cuenta.

Sus amigos se reían, lo rodeaban, le palmoteaban la espalda. Notaban su mal humor y, como siempre, decidieron tocar justo donde dolía.

—¿Qué te pasa hoy? —preguntó uno, riendo—. Tienes cara de funeral.

—¿Otra vez problemas con tu familia? —dijo otro—. ¿O es por Valeria?

El nombre salió acompañado de risas, de burlas disfrazadas de chiste. Algunos de ellos habían cruzado límites con Valeria en el pasado. Adrián lo sabía. Lo había sabido siempre. Y había mirado hacia otro lado.

Adrián no dijo nada. Estaba demasiado ocupado intentando convencerse de que todo eso ya no tenía peso. Valeria estaba muerta. El pasado era pasado. Eso se repetía una y otra vez.

Cuando salió del club, el aire frío de la noche le golpeó el rostro. Caminó unos pasos, mareado, sin notar que no estaba solo. No se dio cuenta del grupo de hombres hasta que fue demasiado tarde.

El golpe en la cabeza lo dejó sin aire.

Cayó al suelo sin entender qué pasaba, todo se volvió negro.

Cuando volvió a abrir los ojos, el dolor fue lo primero que sintió. Tenía las manos atadas y colgaba de una soga, suspendido, apenas tocando el suelo con la punta de los pies. La cabeza le latía con fuerza, la vista borrosa. Alrededor de él había varios hombres, todos con mascarillas, en completo silencio.

No dijeron una sola palabra.

El primer golpe le dio en el rostro. El segundo en el abdomen. Adrián jadeó, intentando protegerse, pero no podía moverse. Cada impacto lo dejaba sin aire, le arrancaba el aliento, le nublaba la mente. Sentía la sangre en la boca, el cuerpo ardiendo, los músculos fallándole.

Los golpes siguieron. Precisos. Metódicos. Como si supieran exactamente hasta dónde llegar.

Cuando finalmente lo soltaron, Adrián cayó al suelo como un peso muerto. Intentó incorporarse, pero las fuerzas lo abandonaron. Apenas pudo arrastrarse unos centímetros antes de perder el conocimiento otra vez.

Lo dejaron allí.

Horas después, su cuerpo fue abandonado frente al portón de la mansión Montoya.

Fue una empleada quien lo encontró. Gritó, aterrada, al ver al joven inconsciente, golpeado, apenas respirando. Corrió de inmediato a avisar a la familia, con el corazón acelerado y las manos temblorosas.

—¡Señora! —gritaba—. ¡El joven Adrián… está en el portón! ¡Está inconsciente… todo golpeado!

—¿Qué estás diciendo? —la voz de la señora Montoya se quebró en cuanto la empleada irrumpió en la sala, casi sin poder hablar, las manos cubriéndole la boca mientras las lágrimas le corrían por el rostro.

No hizo falta que explicara demasiado.

Sebastián y Lucas salieron primero, el corazón latiéndoles con fuerza cuando vieron a Adrián tirado frente al portón, inconsciente, cubierto de sangre y golpes. Entre los dos lo levantaron con cuidado, gruñendo por el peso muerto de su cuerpo. Héctor llegó enseguida y los ayudó a acomodarlo en el sillón principal.

La señora Montoya se acercó temblando, arrodillándose junto a su hijo. Le acarició el rostro con manos nerviosas, como si así pudiera borrar lo que veía.

—Mi niño… —susurró—. ¿Quién te hizo esto?

Adrián comenzó a reaccionar poco a poco. Un gemido bajo escapó de su garganta. Abrió los ojos con dificultad, respirando de forma irregular. El dolor le atravesaba el cuerpo entero. Apenas pudo enfocar el rostro de su madre, deformado por la preocupación, y el de su padre, serio, conteniendo la rabia.

—Papá… —murmuró, con la voz rota.

Héctor no dudó.

—Llama al chófer —ordenó—. Nos vamos al hospital ahora mismo.

Nadie protestó. Adrián ni siquiera tenía fuerzas para hacerlo. Cada movimiento era una punzada insoportable. El trayecto hasta el hospital fue silencioso, cargado de una tensión espesa que nadie se atrevía a romper.

En urgencias, el personal actuó con rapidez. El ambiente era frío y clínico. Tras varias horas de exámenes, el médico fue claro: Adrián tendría que quedarse esa noche en observación. Había recibido demasiados golpes. Aunque no estaba fuera de peligro, había estado muy cerca de algo peor. Cuando finalmente permitieron que descansara, la familia se retiró a regañadientes, agotada física y emocionalmente.

A la mañana siguiente, los cuatro volvieron al hospital. Adrián estaba despierto, recostado en la camilla, con el cuerpo rígido y el rostro aún marcado por los golpes. Escuchaba al médico hablar con sus padres, explicándoles con un tono serio que, por muy poco, su hijo no lo habría contado. Las costillas fracturadas requerían reposo absoluto. Nada de esfuerzos, nada de estrés innecesario. Las heridas sanarían con el tiempo, pero debía cuidarse.

El doctor se despidió dejándolos solos.

Héctor y su esposa intercambiaron una mirada silenciosa antes de salir para encargarse de los pagos y algunos trámites. El silencio que quedó fue pesado.

El silencio se instaló en la habitación.

Sebastián fue el primero en romperlo. Con las manos en los bolsillos, observó a su hermano con una mirada dura, calculadora.

—¿Qué pasó? —preguntó—. Quiero la verdad.

Adrián desvió la mirada hacia el techo. Tragó saliva.

—No lo sé —admitió—. Salí del club y… desperté así. No los conocía. No dijeron una sola palabra.

Lucas, sentado en el sillón, lo miraba con su sonrisa habitual, esa que siempre parecía fuera de lugar.

—Qué mala suerte —comentó—. Deberías empezar a elegir mejor tus noches de diversión.

Adrián giró la cabeza hacia él con fastidio.

—¿Y Camila? —preguntó—. ¿Por qué no vino?

Lucas se encogió de hombros.

—Se fue temprano a la empresa —respondió—. Dijo que estaba muy ocupada. Vendrá más tarde.

Adrián no dijo nada más. Cerró los ojos por un momento, dejando que el cansancio lo arrastrara. Algo dentro de él comenzaba a inquietarse. Aquello no había sido un simple asalto. Había demasiada precisión, demasiada intención.

...----------------...

Mientras tanto, en el edificio del Grupo Salazar, Lucien observaba desde su oficina a través del cristal cómo Isabella hablaba con su equipo. Tenía una sonrisa tranquila, segura, esa que aparecía cuando estaba concentrada y en control de lo que hacía. Lucien apoyó un hombro en el respaldo de la silla, con el celular aún pegado a la oreja.

—Ya está hecho —dijo la voz de Raúl del otro lado—. Recibió el mensaje. No más de lo necesario.

Lucien cerró los ojos un segundo y asintió, aunque Raúl no pudiera verlo.

—Bien —respondió—. Que quede ahí.

Cortó la llamada y dejó el teléfono sobre el escritorio. No era un matón, ni pretendía serlo. Lo de Adrián Montoya había sido un escarmiento, nada más. Una advertencia clara. Pero también sabía que, si ese hombre volvía a cruzar un solo límite con Isabella, su ética dejaría de ser un obstáculo. Esa idea le pasó fugazmente por la mente, firme y peligrosa.

Se giró entonces hacia su secretaria, que seguía de pie frente a él, esperando instrucciones. La mujer lo observaba con una sonrisa ligera, intentando descifrar el humor de su jefe.

Lucien se sentó en el sillón con un gesto relajado.

—Acércate —le dijo.

Ella obedeció, un poco intrigada.

—Encárgate de mandar a comprar almuerzo y bebidas para todos —ordenó—. Que nadie se quede sin comer.

La secretaria abrió los ojos, sorprendida. Aquello no era habitual.

—¿Jefe? —preguntó con cautela—. Hoy todos están demasiado ocupados. La señorita Valcour está cargando con gran parte del trabajo y, sinceramente, no creo que tengan tiempo para almorzar.

Lucien frunció ligeramente el ceño, preocupado. La sola idea de Isabella saltándose una comida le resultó inaceptable. Carraspeó y respondió con tono firme.

—Entonces diles que hoy solo se trabaja hasta medio día.

La secretaria parpadeó, claramente sorprendida… y luego sonrió.

—Entendido —dijo, reprimiendo la emoción mientras salía de la oficina.

Apenas cerró la puerta, no pudo evitar pensar lo mismo que todo el equipo ya sospechaba.

Mi jefe está perdidamente enamorado de la señorita Valcour.🥰

Y, para ser honesta consigo misma, era su ship favorito. La sola idea de ellos dos la hacía sonreír sola mientras caminaba por el pasillo, organizando el almuerzo con una energía renovada.

Dentro de la oficina, Lucien volvió la mirada hacia el cristal. Isabella seguía hablando, gesticulando con naturalidad, completamente ajena a todo lo que se movía a su alrededor para protegerla.

Lucien la observó en silencio.

Tal vez ella aún no lo sabía.

Tal vez todavía no entendía hasta dónde llegaría por ella.

1
Sandra Garnica
Entonces la prima de Lucian tiene la habilidad de ver el futuro y por eso Lucian sabe la verdad 🤨
yelit
para mí quién está obsesionado es el nuevo socio
Sandra Garnica
Parece que Lucian sabe toda la verdad sobre Valeria y la esta ayudando 🤔
Sandra Garnica
Yo creo que Valeria e Isabella eran primas y por eso el parecido🥺 al no ser que haya sido una hija perdida de los Valcuver🤔
Sandra Garnica
C9n razón la trataban mal😡 no era hija de la vivora mayor y por eso les valia 💩 lo que le pasara😡😡😡😡😡 pero Isabella va hacer su Karma y ojala sea muy pronto 💀😈😈😈
Sandra Garnica
Ahora di Valeria, hazle ver lo que pasa cuando ya no tienes nada que perder pero que pagarán por cada humillación que te hicieron pasar y por todo el dolor que tuviste toda tu vida 🥺💪😈
Zayda Meza
Aaaa esta familia si sabe lo q tiene y lo q quiere, me encantan👏👏
Enith😊
María helena, fue tu día de las cachetadas 🤭
yelit
somos dos yo, busco las historias que ya estén completas para no correr el riesgo de no poder leer el final 😅😅😅😅
Enith😊
Será que este tipo es el asesino?
Enith😊
Se divirtieron con los gozosos ahora que soporten los dolorosos. Maria Elena parece que quiere más golpes de isabella
Rebecca H
y yo tenía la idea de que Valeria era la mayor por estar casada María Elena casada con Teodoro hermano de Héctor
Rebecca H
el final Adrián fue más valiente que todos...
80 víctimas y nadie vengo a su ser querido.
sólo el tuvo el valor, el coraje y los huevos de matar al monstruo asesino
Rebecca H
pues sersn las arañas
pero hasta que esté bestial demonio no esté muerto yo voy a tener pesadillas
Rebecca H
si fue debería decir la verdad sobre su amiga.
tal vez así ellos puedan purgar sus culpas. asumiendo su responsabilidad.
si fue tambuen es cómplice de todos los pecados de María Elena
Rebecca H
yo no estaría tsn segura...
sólo si lo matan estaría segura y es aún incierto cin eso de la reencarnación.
es un horror
Rebecca H
que martirio tan cruel volver a morir con esas imágenes
Zayda Meza
Ohh pero q 😈😈 este Lucien mira q en esa posición se siente mucho más.... si q la supo hacer😅😅
Rebecca H
aún en esas condiciones Camila sigue en su afán de odio hacia su hermana?
Rebecca H
o que la canción
ya tienen la ubicación y el delito de secuestro y tortura más restos de víctimas en el lugar.
que más se necesita para detener al psicópata??
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