Julieta se ve enfrentado la pobreza luego de vivir toda su vida siendo una consentida niña de papá. Con su esposo muerto y una demanda por embargo de la noche a la mañana queda en la calle sola y confundida. Que cosas misteriosas le tendrá el destino preparado a una mujer dispuesta a salir adelante cueste lo que cueste.
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¿Que somos?
Dudo por un momento, pero mi cuerpo lo pide a gritos, me acerco nuevamente a él y está vez soy yo la que lo besa, pero con más demanda. Sus brazos me levantan para pegarme más a él y yo me dejó llevar.
Al caer sobre el sillón lo veo fijo a los ojos para perderme en ellos. - Tengo miedo Romeo.
- No tienes por qué temer, yo cuidaré de ti Julieta.
- Pero..
- Shhh no digas nada ahora solo disfrutemos del momento y dejemos para después las preocupaciones y dudas.
Mientras besa mi cuello no puedo evitar confesarle mis sueños.
- Entonces era verdad. Me lo dijiste esa noche luego de besarnos para luego caer dormida.
Tapó mi cara con ambas manos muerta de la vergüenza.
- No te tapes Julieta está bien yo también he soñado incontables noches contigo, eras mi tortura favorita que llegaba a atormentarme sin piedad. Solo dime que ese "juguete" ya no existirá más entre nosotros.
- ¿Incluso dije eso? Ni siquiera tomé tanto como para hablar sin parar. ¿Espera tú también tuviste que conmigo?
- Fue tu conciencia declarándose culpable y yo también lo soy.
Romeo vuelve a besarme para dispersar mis dudas y vergüenzas mientras yo le brasiera camisa y él mi remera dejando mi pecho solo con el bracier, lentamente acaricia mis senos por encima de la delicada tela mientras nos miramos a los ojos pidiendo permiso mutuamente para seguir adelante.
Sus manos van a los botones de mi pantalón mientras yo solo lo observó, de un solo jalón me lo quita para llevar mi pierna a su hombro y comenzarla a besar con delicadeza.
- Ja Ja me estás haciendo cosquillas.
De repente siento su mano en mi intimidad y retrocedo hasta caer.
- ¿Estas bien?
- Ja Ja Ja Estoy bien. - Me levanto apresurada y voy a la cocina mis tras el viene detrás mío jalandome nuevamente a su pecho, me deja caer lento sobre la mesa.
- ¿Vamos a seguir jugando Julieta?
- No ya no quiero jugar más.
Sus caricias logran encender cada parte que toca mientras mis manos lo buscan con necesidad.
Antes de poder llegar a su hombría me sube las manos y comienza a morder mis senos por encima de la ropa lo que me hace dudar de su tamaño. ¿Acaso es muy chico o demaciado grande?
Sus besos descendientes me hacen olvidar mis estupideces mientras me pierdo más en el placer de sentirlo junto a mi.
Por fin se libera dejándome saber la respuesta a mi duda anterior y yo lo recibo gustosa. Esto sin dudas es mucho mejor que mis sueños y ese absurdo juguete no se le compara en nada.
Después de terminar en la cocina vamos a la cama y nos volvemos a amar, Romeo fue todo un caballero y me trato como una princesa en sus manos pude sentir mil emociones a la vez.
Somos interrumpidos por el sonido de mi teléfono y es Lupe.
- Ella está preocupada, me olvide avisarle.
- Dile que vas mañana porque hoy quiero dormir abrazado a ti lo que quede de noche.
- Bien. - Escribo rápido el mensaje y me vuelvo a acurrucar en su pecho mientras él acaricia mi cabello.
- ¿Que somos ahora Julieta?
- No quiero lastimarte, pero lo mejor es mantener lo nuestro en secreto por el momento y no es por que me averguences Romeo, pero justo ahora necesito mostrarme fuerte y rumores sobre que ya estoy contigo en menos de un año de que Mariano se fue me puede perjudicar en el trabajo.
- Lo entiendo.
- No, déjame explicarlo bien. Me gustas y quiero estar contigo bien, pero he aprendido que los rumores son más peligrosos que los golpes y una lengua malvada puede destruir vidas y yo no quiero que te lastimen.
- ¿Estas preocupada por mi?
- Claro que si, ya vivías bajo la sospecha de todas esas viejas brujas. No quiero que ninguno de los dos pase un mal momento por ahora.
- Bien seamos discretos por el momento y luego lo vamos a gritar para que todos lo sepan. Porque yo quiero presumir de mi hermosa mujer.
- Ja Ja Ja y yo de mi hombre de chocolate. Ahora vamos a dormir porque mañana es día de trabajo para ambos.
- ¿Te sientes bien en esta vida? Trabajando, cumpliendo horarios.
- No te voy a mentir, nunca me sentí mejor.
- Me alegro, entonces trabajemos juntos para salir adelante.
- (Bostezo) Suena bien, buenas noches cariño.
- Buenas noches amor.
No sabía cuanto extrañaba dormir junto al calor de alguien en la cama, está noche definitivamente es el broche de oro para un gran día de logros.