Eh pasado muchas cosas en mi corta vida, eh dejado mi lugar de origen y crecí en otro país junto a mi madre. En mi adolescencia, descubrí algo que no esperaba... descubrí el amor. Y así como encontré el amor y entré en ese mundo, también me estrellé contra el suelo...sentí la seguridad, la paz y la calma en un par de ojos azules, pero también me deje llevar por mis pensamientos de no ser lo que él esperaba. Y aquí estoy, contando como pase de aprender a amar, a rechazar ese amor que esperé, y a volver a él con mi segunda oportunidad.
NovelToon tiene autorización de S. A . Lez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
18
Mi mundo comienza a teñirse de colores en tonos pasteles después de tantos grises que me han dado estos días. No puedo esconder mí sonrisa, por que saber que tendré una niña me hace tan feliz, imaginar su pequeña ropita, verla correr tal cual la imaginé hace unos meses en el jardín quizás disfrazada de hada o de esas cosas que nos gustan a nosotras, ella va a llenar mis días de felicidad.
Salgo del consultorio, y como hoy no tengo turno por la tarde decido ir de compras, comenzar a comprar ropa para mí niña y decorar su habitación será mí pasatiempo desde ahora.
Al llegar a casa, subo a mí habitación a cambiarme y luego voy a la habitación de mí bebé. Recorro con mí mirada cada rincón, imaginando cada cosa que voy a poner aquí, y me detengo en la silla mecedora. Me acerco y la recorro con mis manos, luego me siento en ella, y me muevo despacio, recostando mí espalda en el respaldo, y acaricio mí vientre. Mí pequeña se mueve, y me llena de alegría sentír sus pataditas... me gustaría tanto poder compartir este momento con Jamie. Se que él estaría feliz al igual que yo de saber que es una niña.
Me quedé dormida no sé cuánto tiempo sentada en la silla, al despertar bajo a la cocina a cocinar algo para cenar, y veo que Dave ya está aquí.
-Hola, no quería despertarte- me dice dejando su teléfono para revolver algo en una sartén
-¿Cocinaste?- le pregunto asombrada
-Si, ya es tarde. Debes comer algo
Nos sentamos a cenar, él no puede dejar de mirar su teléfono, pero no es lo que realmente me molesta... en ningún momento me preguntó cómo me fue hoy en la ecografía, si ya se que sexo es, si está todo bien... eso me pone de los pelos.
Al terminar de cenar, levanto los platos y los lavo, mientras él se va al baño... deja su teléfono sobre la mesa y, no es porque quiera saber, pero me da curiosidad que es lo que es más importante para él que su hijo.
Hay una conversación con una tal Amber, dónde se citan en algún hotel seguramente o quizás la misma casa de Dave.
No me molesta el hecho de que se vea con alguien más, él siempre fue así, un terrible Don Juan. Me molesta mí falta de determinación para decir "Hasta acá, ¿Quieres ver al bebé?, bien lo verás. Pero no podemos seguir así como si nada pasara. No podemos jugar a ser la familia feliz."
No entiendo porqué dejé que volviera, para qué lo dejé entrar si hace su vida normal, y yo no estoy siendo feliz con esto...mí felicidad estaba junto a Jamie.
Estoy sentada en la sala mirando por un ventanal cuando sale del baño, pienso en todo lo que perdí por insistir en esta relación "insana".
-Me voy ya, cualquier cosa me llamas- Dave rompe mí pensamiento y burbuja de silencio, y es cuando decido hablar.
- Dave, ¿no te estás olvidando algo?- le pregunto para comprobar lo que ya sé.
-No, tengo todo aquí. ¿Deje algo por ahí que no recuerde?
Cierro mis ojos y cuento hasta diez mentalmente. La ira quiere invadir mí ser, pero no voy a dejar que me gane.
- La vergüenza olvidaste...pero no aquí. Sinceramente no entiendo a qué vienes, Dave. No preguntas por el bebé, te olvidas la mitad de las cosas que te digo sobre el embarazo, ni enterado estás de los controles... hoy tenías que ir conmigo a la ecografía y no apareciste, es más, estoy segura te olvidaste. No necesito que me des más problemas, suficiente ya tengo... te voy a pedir que por favor, ya no vengas más. Pon un abogado si quieres cumplir como padre, yo no tengo problema con eso.
Me mira en silencio, y antes de salir vuelve a mirarme con actitud desafiante.
-Si lo que quieres es librarte de mí, no lo harás a tu antojo. Quieras o no, ese niño es mí hijo... y tu eres mía.
-Ni en tus sueños, idiota... vete y no vuelvas.
Saco mí dedo del medio antes de cerrar la puerta, y respiro. Esto tendría que haberlo hecho hace tanto tiempo, y me da la sensación que no me será tan fácil alejarlo de mí.
...****************...
Pensé en poner custodia o seguridad en mí casa, Dave no volvió a venir, pero no deja de llamarme o enviar mensajes. No lo creo capaz de hacer algo estúpido, pero nunca se sabe.
Tu sabes bien que eres mía. No lo olvides
Yo soy el primero y el único que te ah tocado, y lo sabes. Me perteneces.
No vas a encontrar otro quien te lo haga como yo, preciosa.
Son algunos de los mensajes que me ponen nerviosa.
Comenzé a pedir taxis para ir al hospital todos los días, y los días que tengo consultorio por la tarde, camino con la esperanza de encontrar a Jamie por algún lugar.
Hoy llegue al consultorio temprano y mientras organizo mí lista de pacientes y sus historias clínicas, veo llegar a Grace con Tom, el mejor amigo de Jamie. Ella entra a mí consultorio, Tom me saluda desde la puerta y sigue caminando hasta el consultorio de Grace, dejándonos solas.
-¿Te sientes bien? - me pregunta cuando Tom ya no está.
- Estoy bien, ¿por qué preguntas? - le digo terminando de acomodar mis cosas.
-No te ves bien, Lucia. ¿Estás durmiendo bien, descansas bien?
-Si, un poco. Hoy tuve algunos pacientes en el hospital,debe ser cansancio.
-Lucia, mírame. - me toma de los hombros y me obliga a mirarla a los ojos - dime qué estás comiendo bien. ¿Te hizo algo ese idiota?
-A ver, Grace. ¿Tan mal me veo?
Pienso que quizás se nota mí falta de apetito y por eso me pregunta, pero no lo creo posible con terrible vientre.
-Si, te ves muy mal. Pareces esas mujeres con problemas de adicción, estás delgada se nota en tu rostro. Tienes ojeras de no dormir bien... amiga, si necesitas ayuda, hablar lo que sea, dime. Si, estoy enojada, pero te amo amiga, amo a este pequeño que crece aquí, y quiero que estén bien.
Grace me abraza, y yo lloro sin control. Nadie puede entender lo que siento, tengo un huracan dentro de mí que pasa desde la tristeza, a la alegría, de sentirme sola a estar tranquila, y ni hablar de mí libido que va en aumento cada día. Quiero llorar hasta que ya no tenga más lágrimas, quiero arrancarme el corazón y tirarselo a una jauría de perros para ya no sentir más. Y ahí se me viene una idea... si, no puedo quitarme el corazón, pero puedo alejarme de lo que me está haciendo mal.
-Hablamos más tarde ¿si?, pero no te vayas sin mí.
Grace me mira suplicante, y asiento. Lavo mí rostro con agua fría, y comienzo a recibir a mis pacientes pequeños. Hoy terminé cerca de las siete de la tarde, pido que me traigan algo para comer por teléfono a un restaurante de por aquí cerca y me siento, masajeando mí sien, y luego acarició mí vientre.
-Lo siento, pequeña... estoy muy nerviosa. Pero mamá tiene una idea que nos hará bien a las dos, lo prometo.
Mí niña patalea dentro de mí vientre, escucho que suena el timbre y bajo a recibir mí comida.