Elian Rojas (23) trabaja en el refugio Second Chance Paws en Austin, Texas, y se paga la carrera de veterinaria. Cuando el refugio entra en quiebra y recibe orden de desalojo, encuentra un flyer rosa: "Se busca niñera. $3,500/mes. Niños difíciles. Si ellos te aceptan, te quedas".
Va a la entrevista sin fe. Le advierten que 3 niños han echado a 7 niñeras. Lo eligen porque es hombre, se ve torpe e ingenuo y creen que será fácil hacerlo renunciar con trampas de harina, tinta azul y pistolas de agua.
Pero Elian no ve berrinches, ve abandono. Y poco a poco, entre caos y perros colados, se ganará a una familia rota.
Lo que no esperaba era enamorarse de su jefe, Dante Montero (34), CEO viudo, frío y que no sabe cómo ser padre sin su esposa.
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Capítulo 16 - Celos del CEO
Dante Montero no sabía tener celos.
Sabía tener empresas, reuniones, traje planchado y saber qué decir cuando alguien quería quitarle clientes. Pero celos de novio no sabía.
Después de Brandon, se le quedaron.
Al día siguiente, miércoles, llegó a las tres a casa. No a las cinco. A las tres.
Traía caja grande de pet shop.
¿Qué es eso?, preguntó Santi haciendo tarea en sala.
Es cama nueva para Canelo, dijo Dante. La más cara. Ortopédica.
Canelo olió cama y se acostó en caja de cartón, no en cama.
Elian salió con cuaderno y vio cama de $400.
Dante, dijo bajito. Canelo duerme con Luna, no necesita cama de $400.
Es para que esté cómodo, dijo Dante. Como Brandon tenía clínica grande, quiero que veas que aquí también tenemos cosas buenas.
Elian entendió. Eran celos.
Esa tarde, Dante hizo más cosas raras. Pidió sushi caro para todos aunque Santi solo comía nuggets. Compró juguetes caros para Luna que llegaron en una hora. Y a Milo le ofreció laptop nueva aunque la suya servía.
Milo me susurró: papá está en modo CEO celoso. Cuando mamá murió, también compró cosas caras por una semana.
Lo dejé hacer. Pensé que se le pasaría.
No se le pasó.
El jueves, Dante llegó con sobre.
¿Qué es?, pregunté.
Es oferta, dijo. Hablé con decano de UT Austin. Puedo financiarte clínica propia cuando te gradúes. Más grande que la de papá de Jake. Con tu nombre.
Elian miró sobre y lo dejó en mesa sin abrir.
Dante, yo no quiero clínica grande, dijo. Quiero trabajar en 【entity-Second Chance¦canonical_name\=Second Chance】 con perros que nadie quiere.
Pero Brandon dijo que querías clínica grande, dijo Dante. Pensé que si te doy clínica grande, verás que puedo darte más que él.
Elian se sentó. Tenía que hablar en serio.
¿Puedo decirte algo? Sin que te enojes como jefe.
Sí, dijo Dante.
No necesito clínica grande. No necesito cama de $400 ni sushi caro. Cuando Brandon me dejó, me dijo que no era ambicioso. Y por mucho tiempo creí que tenía razón. Que cuidar perros callejeros no era suficiente.
Dante escuchaba serio.
Pero aquí entendí que ambición no es tener clínica grande, dijo Elián. Ambición es que Santi no queme casa, que Luna hable, que Milo no se vaya y que tú llegues a las cinco. Eso es más difícil.
Dante callado.
¿Estás celoso de Brandon?, preguntó Elián directo.
Sí, dijo Dante sin mentir. Nunca había sentido celos. Con Ana nunca sentí celos porque éramos jóvenes y nos queríamos sin dudas. Ahora tengo 34, tres hijos y miedo de que veas a chico de tu edad con cuerpo de gimnasio y pienses que soy viejo con traje.
Elian se rió, de ternura.
¿Viejo? Tienes 34, no 80, dijo. Y sí, Brandon tiene cuerpo de gimnasio, pero tú tienes cuerpo que carga a Santi cuando se queda dormido, que baila como robot triste en South Congress y que limpia lava roja con nosotros en suelo. Eso no lo tiene gimnasio.
Dante por fin sonrió.
¿De verdad no te gusta más joven con clínica?, preguntó.
Me gusta CEO que huele a casa, dijo Elián. Me gusta que llegues a las tres porque estás celoso y traes cama que Canelo no usa. Me gusta que seas torpe para celos como yo soy torpe para ser niñero.
Dante se rió y se pasó mano por pelo.
No sé ser novio celoso, dijo. Solo sé ser CEO.
Pues aprende a ser novio celoso que habla, dijo Elián. No CEO que compra.
Esa noche, Dante hizo algo diferente. No compró nada.
Llegó a las cinco, normal. Sin caja, sin sobre. Traía solo tacos de South Congress, dos, para él y para Elián, porque niños ya habían cenado nuggets con Javi.
¿Podemos comer en banca de afuera?, preguntó Dante. Sin niños, cinco minutos.
Comieron tacos afuera, en escalera de entrada, con Canelo en medio.
Quiero preguntarte algo, dijo Dante con salsa en bigote. ¿Brandon te hizo sentir poco?
Sí, dijo Elián. Por mucho tiempo.
¿Y yo te hago sentir mucho?, preguntó Dante.
Me haces sentir suficiente, dijo Elián. Que es mejor que mucho.
Dante mirando tacos y luego miró a Elián.
¿Sabes qué? Nunca había contado a nadie que tengo celos, dijo. Ni a Ana. Porque pensaba que si decía que tenía celos me veían débil.
¿Y ahora?
Ahora te lo digo a ti y no me siento débil, dijo Dante. Me siento novio. Torpe, como tú.
Elian le limpió salsa de bigote con dedo y se rieron.
Desde ventana, Santi gritó: ¡si se van a besar, avisen para cerrar cortina!
No nos estábamos besando, estábamos hablando, gritó Dante.
¡Hablen más bajito, que se escucha todo!, gritó Milo desde su cuarto.
Esa noche, cuando acostaron a niños, Dante entró a cuarto de Elián sin tocar.
Traía cuaderno de Elián que había dejado en mesa.
¿Me enseñas qué estudias?, preguntó. Quiero entender qué te gusta, no comprarlo.
Elian le enseñó dibujo de corazón de perro para examen.
Este es corazón de perro sano, dijo. Y este es corazón de perro con miedo. Late más rápido pero igual late fuerte.
Dante miró dibujo y dijo: como yo cuando vi a Brandon en mi sofá. Latía rápido.
Elian se rió y dijo: pero late fuerte por mí.
Sí, dijo Dante. Late fuerte por ti.
Se quedaron estudiando hasta que Canelo se subió a cama y se acostó encima de cuaderno, como diciendo ya basta.
Dante no compró más camas caras. Devolvió cama de $400 y con ese dinero compró 400 latas de comida para 【entity-Second Chance¦canonical_name\=Second Chance】 Paws. Milo hizo TikTok y tuvo más likes que cama cara.
Esa noche entendí que Dante no sabía tener celos porque nunca había querido a alguien que pudiera irse. Y ahora tenía miedo de que me fuera. Y yo tenía que enseñarle que no me iba a ir por chico de gimnasio con flores feas, porque ya tenía casa con techo manchado y con CEO que aprendía a tener celos hablando, no comprando.