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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

17

Capítulo 17: Diez pasos

Richel llevaba casi una hora mirando por la ventana.

El jardín estaba justo debajo.

Tan cerca.

Podía ver las flores, los árboles y la pequeña fuente que había junto al sendero.

Suspiró.

—Debo salir de estas paredes.

Miró hacia la puerta.

Nadie.

—Solo quiero ir al jardín.

Se asomó nuevamente.

—Son diez pasos.

Hizo una pausa.

—Diez.

No podía pasar nada.

Además...

Ren estaba en su despacho.

Probablemente trabajando.

Richel sonrió.

—Solo diez pasos.

Se puso unas sandalias y salió de la habitación.

Caminó por el pasillo.

Después abrió la puerta que comunicaba con el jardín.

Respiró profundamente.

—Por fin.

Dio un paso.

Dos.

Tres.

—Esto es maravilloso.

Cuatro.

Cinco.

Richel sonrió.

—Seis.

Siete.

Ocho.

Nueve...

—Diez.

Se detuvo.

—¿Ves? No pasó nada.

Entonces escuchó una voz detrás de ella.

—Richel.

Se quedó completamente inmóvil.

Cerró los ojos.

—No.

Se giró lentamente.

Ren estaba en la puerta.

Con los brazos cruzados.

—¿Qué haces?

Richel sonrió nerviosamente.

—Jardinería.

Ren levantó una ceja.

—¿Jardinería?

—Sí.

—¿Con sandalias?

—Es una nueva técnica.

Ren suspiró.

—Te dije que no salieras sola.

Richel puso los ojos en blanco.

—¡Solo fueron diez pasos!

—No importa.

—¡Estoy dentro de la propiedad!

—Richel.

—¡No pasó nada!

—Podría haber pasado.

Richel dio un paso hacia atrás.

—Otra vez vas a regañarme.

—Porque no escuchas.

—Porque exageras.

Ren comenzó a caminar hacia ella.

—Ven aquí.

Richel lo miró.

—No.

—Richel.

—No.

Ren dio otro paso.

Ella retrocedió.

—No quiero escuchar el discurso.

—Entonces no huyas.

Richel sonrió.

—Demasiado tarde.

Se dio la vuelta y salió corriendo.

—¡RICHEL!

Ella subió las escaleras.

—¡No me regañes!

—¡Detente!

—¡No!

Entró en su habitación y cerró la puerta.

Ren llegó unos segundos después.

—Richel.

Silencio.

—Abre.

Nada.

—Sé que estás ahí.

Richel miró alrededor.

Entonces vio la ventana.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Lo siento, Ren.

Abrió la ventana.

—Pero necesito llegar al despacho antes que tú.

Y salió.

---

Richel bajó cuidadosamente por el pequeño balcón lateral y tomó el camino que llevaba hacia el despacho.

—Perfecto.

Llegó hasta la entrada.

Abrió la puerta.

—¡Lo logré!

Se dejó caer en uno de los sillones.

—Aquí no puede encontrarme.

Unos segundos después...

La puerta se abrió.

Richel levantó la cabeza.

Ren.

—¿Cómo...?

—La marca.

Richel se tapó el rostro.

—Lo olvidé.

Ren entró.

Su expresión era seria.

—¿Por qué escapaste por la ventana?

—Porque no quería escuchar tu regaño.

—Podrías haberte caído.

—Pero no me caí.

Ren se acercó.

—Eso no significa que fuera seguro.

Richel cruzó los brazos.

—Estoy bien.

Ren respiró profundamente.

Intentó tranquilizarse.

—Me preocupé.

Ella lo miró.

La expresión de Ren ya no era de enojo.

Era de miedo.

Richel se levantó.

—Lo siento.

Ren la abrazó.

—No vuelvas a hacer eso.

—Está bien.

—Prométemelo.

—Te lo prometo.

---

Unos días después...

Richel comenzó a sentirse extraña.

Cansancio.

Náuseas leves.

Sensibilidad.

Y, sobre todo...

Su periodo no había llegado cuando esperaba.

Se quedó mirando el calendario.

—No...

Volvió a contar los días.

Una vez.

Dos veces.

—No puede ser.

La posibilidad apareció en su mente.

Después de aquella noche con Ren...

Richel sintió que el corazón se le aceleraba.

—¿Estoy embarazada?

Se quedó completamente quieta.

No sabía si sentir miedo, alegría o sorpresa.

---

Cuando Ren regresó esa tarde...

Encontró a Richel sentada en el sofá.

—¿Qué ocurre?

Ella levantó la mirada.

—Ren...

Él se acercó inmediatamente.

—¿Estás bien?

Richel respiró profundamente.

—Creo que podría estar embarazada.

Ren quedó completamente inmóvil.

—¿Qué?

—Mi periodo se retrasó.

El rostro del zorro cambió.

Por primera vez parecía no saber qué decir.

—¿Estás segura?

—No.

Solo es una posibilidad.

Ren se sentó junto a ella.

—Entonces lo comprobaremos.

Richel asintió.

Pero antes de que pudieran hacer nada...

Sintió un pequeño dolor.

Se quedó quieta.

—Espera...

Ren la miró preocupado.

—¿Qué pasa?

Richel se levantó.

Después de unos segundos...

Su expresión cambió.

—Ren...

—¿Sí?

Ella soltó el aire.

—Me llegó la regla.

Silencio.

Ren parpadeó.

—Entonces...

—No estoy embarazada.

Los dos se quedaron mirándose.

Richel comenzó a reír.

—¡Dios mío!

Ren se pasó una mano por el rostro.

—Me asustaste.

—Tú también estabas asustado.

—Mucho.

Richel se acercó.

—¿Te habría gustado?

Ren la miró.

Por unos segundos no respondió.

Después sonrió.

—Algún día.

Richel se quedó sorprendida.

—¿De verdad?

—Sí.

Tomó su mano.

—Pero no ahora.

Primero quiero que seas feliz.

Quiero que termines tus estudios.

Quiero que viajemos.

Quiero que tengas todo lo que quieras.

Richel sonrió.

—Entonces algún día.

—Algún día.

Ren besó suavemente su frente.

Y ambos se quedaron abrazados.

Sin saber que aquella conversación sobre un futuro lejano...

Tal vez no estaría tan lejos como pensaban.

La noche había caído sobre la mansión.

Después del susto de aquella tarde, Richel necesitaba despejarse.

Llevaba varios minutos caminando de un lado a otro de su habitación.

Ren estaba sentado en un sillón, observándola.

—¿Qué ocurre?

Richel se detuvo.

—Quiero salir.

Ren frunció el ceño.

—¿A dónde?

—No lo sé. Solo necesito aire.

—Puedes abrir la ventana.

Richel lo miró.

—No es lo mismo.

Ren se levantó.

—Entonces saldré contigo.

—No.

—Richel...

—Necesito estar sola.

Ren se quedó callado.

—Después de lo que ocurrió hoy, no me parece buena idea.

Ella suspiró.

—Ren, no quiero discutir.

—Yo tampoco.

—Entonces déjame salir.

—No sola.

Richel comenzó a molestarse.

—¿Ves? Siempre es lo mismo.

—Porque me preocupo por ti.

—¡Y yo necesito respirar!

Ren guardó silencio.

Richel caminó hasta la puerta.

—Quiero una noche tranquila.

—Podemos tenerla aquí.

Ella negó con la cabeza.

—No.

Ren intentó acercarse.

—Richel...

Ella abrió la puerta.

—No quiero escucharte ahora.

—¿A dónde vas?

Richel se giró.

—No voy a escaparme.

Solo necesito un poco de espacio.

Ren permaneció inmóvil.

Richel entró nuevamente en la habitación y cerró la puerta frente a él.

—Déjame sola.

Ren miró la puerta.

—Richel...

Desde el otro lado llegó su voz.

—Necesito una noche de chicas.

Ren parpadeó.

—¿Con quién?

Hubo unos segundos de silencio.

Entonces Richel respondió:

—Conmigo misma.

Ren se quedó completamente quieto.

—¿Una noche de chicas... contigo misma?

—Sí.

—Eso no tiene mucho sentido.

—Para mí sí.

Ren suspiró.

—Está bien.

Richel abrió un poco la puerta.

—¿De verdad?

—Sí.

—¿No vas a entrar?

—No.

—¿Ni a preguntar dónde estoy?

—Intentaré no hacerlo.

Richel sonrió.

—Gracias.

Cerró nuevamente.

Ren permaneció frente a la puerta.

—Pero si necesitas algo...

—Te llamaré.

—Prometido.

—Prometido.

Ren finalmente se alejó.

---

Richel se dejó caer sobre la cama.

—Por fin.

Tomó una manta, algunas galletas y una bebida.

Después encendió la televisión.

—Esta será mi gran noche.

Se puso una mascarilla facial.

Luego tomó su teléfono.

—Película, comida y cero zorros.

Sonrió.

—Perfecto.

---

Mientras tanto...

Ren estaba sentado en su despacho.

Intentaba trabajar.

Pero no podía concentrarse.

Miró el reloj.

Pasaron cinco minutos.

Luego volvió a mirarlo.

—Solo cinco minutos.

Continuó trabajando.

Otros cinco minutos.

Miró nuevamente el reloj.

Suspiró.

—Esto es ridículo.

Se levantó.

Caminó hasta la puerta.

Se detuvo.

—Dijo que quería estar sola.

Volvió al escritorio.

Se sentó.

Intentó leer un documento.

No pudo.

—¿Estará bien?

Volvió a levantarse.

Llegó hasta el pasillo.

Se quedó mirando la puerta de Richel desde lejos.

—No voy a entrar.

Se cruzó de brazos.

—Solo voy a comprobar que esté bien.

Entonces escuchó una carcajada detrás de la puerta.

Ren sonrió.

—Está bien.

Se dio la vuelta.

---

Una hora después...

Richel seguía disfrutando de su noche.

Había cambiado de película tres veces.

Había terminado casi todas las galletas.

Y estaba completamente relajada.

Hasta que escuchó un pequeño ruido.

—¿Ren?

Nada.

Richel abrió la puerta.

El pasillo estaba vacío.

—Por una vez cumplió su palabra.

Sonrió.

Pero al girarse...

Vio una pequeña bandeja frente a su puerta.

Había chocolate caliente.

Y una nota.

Richel la recogió.

"Para mi noche de chicas. No entraré. Prometido. —Ren."

Richel sonrió.

—Este hombre...

Volvió a entrar.

Se sentó en la cama.

Miró la nota nuevamente.

—No puedo estar enojada contigo mucho tiempo.

---

Cerca de la medianoche...

Richel salió al balcón.

El aire nocturno era fresco.

Por fin podía respirar tranquilamente.

Entonces escuchó pasos.

Ren apareció en el balcón del despacho vecino.

No se acercó.

Solo la miró desde lejos.

—¿Qué haces?

—Dijiste que necesitabas aire.

Richel sonrió.

—¿Y tú?

—También.

Ella soltó una pequeña risa.

—Mentiroso.

—Un poco.

Richel apoyó los brazos sobre la baranda.

—Gracias por dejarme sola.

Ren asintió.

—Aunque me costó.

—Lo sé.

—Pero entendí algo.

—¿Qué?

—Protegerte no significa encerrarte.

Richel lo miró sorprendida.

Ren continuó:

—Quiero que puedas salir, respirar, divertirte y tener tu propia vida.

Ella sonrió.

—Eso es exactamente lo que necesitaba escuchar.

Ren se acercó apenas un paso.

—Pero mañana...

—¿Qué?

—Mañana quiero una noche juntos.

Richel soltó una carcajada.

—¡Ren!

—¿Qué?

—¡Acabo de conseguir una noche sin ti!

—Y sobreviviste.

—Apenas.

Ren sonrió.

—Entonces mañana será mi turno.

Richel negó con la cabeza.

—Eres imposible.

—Pero me quieres.

Ella sonrió.

—Sí.

Y aquella noche terminó de una manera mucho más tranquila de lo que había comenzado.

Por primera vez, Richel comprendió que Ren también estaba aprendiendo.

No a dejar de quererla...

Sino a quererla sin convertir su amor en una jaula.

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Lariel Flowers
Exelente
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