NovelToon NovelToon
Coincidimos Demasiado Tarde

Coincidimos Demasiado Tarde

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor prohibido / Amor de la infancia
Popularitas:763
Nilai: 5
nombre de autor: Jasali

Coincidimos Demasiado Tarde es una novela romántica y emocional sobre dos personas que se encuentran en el momento equivocado de sus vidas, cuando ya existen compromisos, heridas y decisiones difíciles de enfrentar. Lo que comienza como una conexión imposible termina convirtiéndose en una historia intensa de amor, culpa, separación y verdad, donde cada decisión tiene consecuencias reales. Entre silencios, pérdidas y reencuentros, ambos deberán descubrir si el amor puede sobrevivir cuando llega demasiado tarde… o si algunas historias simplemente cambian para siempre a quienes las viven.

NovelToon tiene autorización de Jasali para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que empezó a parecer un sueño

Coincidimos Demasiado Tarde

Capítulo 22:

Lo que empezó a parecer un sueño

Los días siguientes transcurrieron de una forma extraña.

No había ocurrido nada nuevo.

No se habían hecho promesas.

No habían tomado decisiones definitivas.

Y, sin embargo, ambos sentían que estaban caminando hacia algo importante.

Era como si la vida hubiera cambiado de ritmo.

Como si cada conversación tuviera ahora un significado distinto.

Ella lo notó una mañana mientras desayunaba.

El sol entraba por la ventana.

La ciudad comenzaba a despertar.

Todo parecía normal.

Pero dentro de ella algo era diferente.

Por primera vez en mucho tiempo se sentía ilusionada.

Y aquella palabra le daba miedo.

Porque la ilusión siempre trae compañía.

La esperanza.

Y la esperanza, cuando se rompe, duele.

Durante años había aprendido a no esperar demasiado de las personas.

A no construir castillos en el aire.

A no imaginar futuros imposibles.

Sin embargo, últimamente se descubría haciéndolo.

Imaginando conversaciones.

Imaginando encuentros.

Imaginando momentos simples.

Nada extraordinario.

Solo cosas cotidianas.

Y precisamente por eso resultaban tan peligrosas.

Porque empezaban a sentirse reales.

Mientras tanto, él también estaba atravesando algo parecido.

Aquella tarde terminó de trabajar antes de lo habitual.

Llegó a casa.

Preparó café.

Y se sentó junto a una ventana.

Por unos minutos permaneció en silencio.

Pensando.

Recordando.

Pero esta vez no recordaba el pasado.

Pensaba en el futuro.

Y eso lo sorprendió.

Porque durante años había evitado hacerlo.

Había aprendido a aceptar las cosas tal como eran.

A no insistir en lo imposible.

A no quedarse atrapado en escenarios imaginarios.

Pero ella había cambiado eso.

Sin pedir permiso.

Sin intentarlo siquiera.

Simplemente apareciendo.

Aquella noche hablaron temprano.

La conversación fluyó con naturalidad.

Como siempre.

Sin embargo, ambos parecían más atentos.

Más presentes.

Como si cada palabra tuviera un valor especial.

En algún momento ella preguntó:

—¿Alguna vez has sentido que algo bueno te asusta?

Él sonrió apenas leyó el mensaje.

Porque conocía perfectamente esa sensación.

—Ahora mismo.

Ella soltó una pequeña risa.

—Sabía que responderías eso.

Pasaron algunos segundos.

Entonces él escribió:

—Creo que las cosas buenas asustan cuando realmente importan.

Ella permaneció observando la pantalla.

Porque aquella frase parecía describir exactamente lo que estaba viviendo.

Durante mucho tiempo había enfrentado problemas difíciles.

Situaciones complicadas.

Momentos dolorosos.

Y curiosamente, siempre había sabido qué hacer.

Pero esto era diferente.

Porque no estaba luchando contra algo malo.

Estaba intentando aceptar algo bueno.

Y eso resultaba mucho más complicado.

La conversación siguió avanzando.

Hasta que llegaron a un tema que nunca habían abordado directamente.

Los sueños.

No los sueños mientras dormían.

Los sueños para la vida.

Aquello que todavía deseaban construir.

Aquello que aún esperaban encontrar.

Él habló de tranquilidad.

De estabilidad.

De compartir la vida con alguien que entendiera los silencios.

Ella habló de compañía.

De paz.

De alguien con quien no tuviera que fingir ser fuerte todo el tiempo.

Y mientras intercambiaban esas ideas, ocurrió algo inesperado.

Comenzaron a reconocer al otro en cada respuesta.

Demasiado.

Como si estuvieran describiendo a la misma persona sin darse cuenta.

El silencio que siguió fue largo.

No incómodo.

Reflexivo.

Hasta que finalmente él escribió:

—¿Nunca te parece extraño que queramos cosas tan parecidas?

Ella sonrió.

Porque llevaba semanas pensándolo.

—Sí.

Muy extraño.

—¿Y sabes qué es aún más extraño?

—¿Qué?

La respuesta apareció lentamente.

—Que nos encontramos cuando ya habíamos dejado de buscar.

Ella sintió un escalofrío.

Porque era verdad.

Ninguno estaba esperando aquello.

Ninguno estaba intentando encontrar una historia.

Ninguno estaba buscando enamorarse.

Y sin embargo...

ahí estaban.

La noche avanzó lentamente.

Las conversaciones se hicieron más suaves.

Más íntimas.

Más sinceras.

Hasta que cerca de la madrugada, ella escribió algo que llevaba días guardando.

—A veces siento que esto parece un sueño.

Él leyó la frase varias veces.

Y entendió perfectamente lo que quería decir.

Porque él también lo sentía.

No por fantasía.

No por perfección.

Sino porque nunca imaginó que volverían a encontrarse de esta manera.

Que volverían a conocerse.

Que volverían a importar tanto el uno para el otro.

Finalmente respondió:

—Los sueños suelen terminar cuando despiertas.

Esto no.

Ella sintió cómo aquellas palabras encontraban un lugar dentro de su corazón.

Y por primera vez en mucho tiempo dejó de tener miedo por unos minutos.

Porque tal vez no estaban viviendo una ilusión.

Tal vez estaban viviendo una oportunidad.

Una oportunidad inesperada.

Tardía.

Complicada.

Pero real.

Y mientras la madrugada comenzaba a teñir el cielo de los primeros tonos del amanecer, ambos comprendieron algo que ninguno se había atrevido a decir todavía.

Ya no estaban caminando hacia la posibilidad de enamorarse.

Tal vez llevaban mucho tiempo enamorándose.

Y apenas comenzaban a darse cuenta.

1
Aurora Treviño
wooouw cuántos amores se pierden así en realidad y cuántos se dan una segunda oportunidad me consta las dos ideas...
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play