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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:15.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XVII La furia de la bestia

​Punto de vista de Máximo

​Entramos a la mansión y el silencio sepulcral de la casa fue roto por Emilia, quien nos esperaba en el vestíbulo con una sonrisa que me resultó casi dolorosa de ver.

​—Felicitaciones por su matrimonio —dijo, rodeándome en un abrazo que no supe cómo corresponder.

​—Señora Emilia, sabe perfectamente que esto es solo una farsa y que su querido jefe solo se casó conmigo para terminar de destruir a mi familia —la intervención de Ana fue feroz, cargada de un veneno que no había mostrado en el auto.

​Sus palabras me devolvieron a la realidad de un bofetón. La dulzura que creí probar en sus labios minutos antes se evaporó, reemplazada por la frialdad de su desprecio. Si ella quería guerra, guerra tendría.

​—Nana, de ahora en adelante la señorita Estrada ayudará con el quehacer de la mansión. Especialmente, me servirá a mí —sentencié, clavando mi mirada en ella.

​Ana me miró con absoluto desconcierto, su elegancia tambaleándose por un segundo.

​—¿De qué estás hablando? Yo no seré tu empleada —respondió con ímpetu, irguiendo su espalda con ese orgullo de casta que tanto me irritaba.

​—Entonces serás mi esposa, con todas las responsabilidades que eso acarrea —solté, dando un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal hasta que pudo sentir mi calor—. Tú eliges, Anabella. Puedes limpiar mis botas o puedes cumplir con tus deberes en mi cama. ¿Cuál de las dos "tareas" te parece menos degradante para una Estrada?

​El silencio que siguió fue tan denso que podía cortarse. Emilia nos miraba alternadamente con preocupación, pero yo no iba a dar marcha atrás. Ella acababa de recordarme que soy su enemigo, y yo iba a recordarle que soy su dueño.

​Ana apretó los labios, sus ojos chispeando de una furia contenida que me resultó extrañamente excitante.

​—¿Qué prefieres? —insistí, bajando la voz a un susurro peligroso—. ¿El uniforme de servicio o el de seda?

​—Prefiero las cenizas antes que tocarte por voluntad propia —escupió ella, aunque el temblor en sus manos delataba que mi amenaza había calado hondo.

​—Excelente elección. Nana, enséñale dónde están los implementos de limpieza. Mañana empezará por mi estudio. Quiero que cada rincón brille, tanto como el anillo que lleva en el dedo.

​Me di la vuelta y subí las escaleras sin mirar atrás. Necesitaba alejarme de ella antes de que mi propia mentira me atrapara; porque la verdad era que, verla de rodillas limpiando mis suelos, me dolería casi tanto como a ella. Pero en este juego de odio, el primero que muestra piedad es el primero que pierde.

Punto de vista de Anabella

La mañana llegó con una frialdad implacable. No había pasado ni una hora desde que el sol salió cuando Emilia entró en mi habitación. No traía un desayuno en bandeja, sino un cubo, productos de limpieza y un uniforme gris que pesaba más que mi propio orgullo.

—Hija, me duele el alma hacer esto —susurró Emilia, dejando las cosas en el suelo—. Hablaré con Máximo. Esto es una locura, no puedes ser la señora de la casa y su criada al mismo tiempo.

—No te molestes, Emilia —respondí, poniéndome en pie y tomando el uniforme con firmeza—. Prefiero que mis manos se agrieten con jabón antes de que él vuelva a poner sus manos sobre mí. Si quiere una empleada, tendrá la mejor. Pero no tendrá mi sumisión — dije con suavidad.

Me vestí y bajé al estudio. Máximo estaba sentado tras su imponente escritorio de caoba, concentrado en su computadora. No levantó la mirada cuando entré, pero sentí cómo su mandíbula se tensaba. Me puse de rodillas y comencé a limpiar el suelo, justo a sus pies. El sonido del cepillo contra la madera era el único diálogo entre nosotros.

—Limpia bien esa esquina, Anabella. Parece que los Estrada no solo son expertos en deudas, sino también en dejar cabos sueltos —soltó él con una voz cargada de veneno.

Me detuve un segundo, apretando el trapo con fuerza, pero no le di el gusto de una respuesta.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe. Era Emilia, pero su rostro no mostraba la amabilidad de siempre, sino una indignación feroz. Se plantó frente al escritorio de Máximo, ignorando que él era el dueño de todo lo que pisábamos.

—¡Ya basta, Máximo! —gritó Emilia, golpeando el escritorio—. He guardado silencio por respeto a tu dolor, pero esto cruza todos los límites. Si tanto la odias, déjala ir. Pero no te permito que la humilles así en mi presencia. Ella es tu esposa ante la ley y ante Dios, no tu juguete de tortura.

Máximo se levantó lentamente, su figura ensombreciendo el estudio.

—Nana, no te metas. Esto es entre ella y yo.

—¡Me meto porque yo te crié! —replicó ella sin retroceder—. Y no te crié para ser un cobarde que necesita ver a una mujer de rodillas para sentirse poderoso.

La tensión era asfixiante. Máximo parecía a punto de estallar cuando un golpe seco en la puerta principal nos distrajo. Un repartidor entró al vestíbulo dejando un paquete rectangular, envuelto en papel de seda blanco con un lazo rojo sangre.

Máximo caminó hacia el paquete como si presintiera el peligro. Lo arrebató y lo abrió con brusquedad sobre la mesa del vestíbulo. Adentro había un marco de plata con una fotografía: Agustín y yo, sonriendo en el último baile de caridad antes de que mi mundo se derrumbara. Detrás de la foto, una nota escrita a mano: "Aunque su nombre cambie, su corazón siempre tendrá un solo dueño. Te encontraré, Ana".

El aire pareció abandonar la habitación. Máximo tomó la fotografía y sus nudillos se tornaron blancos. Sus ojos, antes fríos, ahora ardían con una furia asesina que nunca le había visto. Se giró hacia mí, que aún sostenía el cubo de limpieza.

—¿Así que te encontrará? —rugió, lanzando el cuadro contra la pared. El cristal estalló en mil pedazos, justo al lado de mi cabeza—. ¡¿Todavía se atreve a marcar su territorio en mi propia casa?!

Se acercó a mí con pasos de gigante, me tomó por los hombros y me obligó a mirar los restos de la foto.

—Escúchame bien, Anabella Santana. Agustín Linares acaba de firmar tu sentencia. Si creías que limpiar suelos era tu castigo, estabas equivocada. A partir de ahora, no saldrás de esta mansión ni para ver el sol. Y cada vez que él intente contactarte, el precio lo pagarás tú... en mi habitación.

Me soltó con desprecio y miró a Emilia.

—Llévatela de aquí. Y quémale ese uniforme. No quiero una empleada... quiero que se prepare. Esta noche cenará conmigo como la esposa que tanto dice que no es. Y que se ponga seda; quiero que sepa exactamente lo que ha comprado el dinero de Agustín con su estúpida provocación.

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Odiza Pimentel
excelente novela, no sé cual novela supera a otra. a mí me fascina tu novelas primera son cortas se desarrollan bien que te entretiene leyendo 👍🌹
Ysabel Correa: Gracias 🫂...
total 1 replies
Shony Zatarain
excelente 🌹
Maru
Muy bonita la novela. Felicidades y éxitos a la autora
Maru
💭Y qué fue de la vida de Agustín?
Maru
🙂✍️Buen comienzo
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, me encantó, el Amor como siempre triunfo, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin se aclaro todo, que felicidad para todos, ya no hay más secretos 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin se aclaro todo, que felicidad para todos, ya no hay más secretos 👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay ojalá no lo maten de una, Fernando merece sufrir un buen rato por todo lo que a hecho, al final el es mente maestra de todo 👏👏👏🤔
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así se hace Max, que cuente todo de una, que piense un poco en su hija y no solo en el vil dinero, porque es lo que los tiene atrapados en tantas porquerías 👏👏👏🤣
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, ese Fernando es un gran desgraciado infeliz, no merece ningún tipo de contemplación, solo que lo acaben de una buena vez 🤦🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Fernando esta vez no te saldrás con la tuya, eres un desgraciado traidor que armo todo este lío para Max odiara a Ana, pero no contaste con que ella te descubriera y sobre todo se enamorara jaja, esta muy buena escritora 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Wow pero que desgraciados más grandes, esa vieja como se le ocurre entregar a su hija así, para escoger sus cochinadas, ojalá y Max los destruya a todos
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Ana por favor con calma, si no estropearas los planes, hay mucho juego, entre ellos su felicidad
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena estrategia, así será más fácil acabar con los desgraciados de sus enemigos y que caiga quien te que caer, esta muy buena, felicidades escritora 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que la venganza quede al fin en el olvido para ellos, sin embargo hay gente que tiene que pagar y descubrir muchas cosas más
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, ojalá logren ser felices, ya que tienen mucha gente desgraciada en su contra 🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
El responsable de todo lo vivido es Fernando, por el desprecio que le hizo la madre de Ana y ella tampoco sabe al parecer
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Ana los a veces son crueles por orgullo oh no se que, pero pense que dirían algo del póquer tanto odio, ya saldra eso, esta muy buena 🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Ana, descubrirás algo con esta conversación?? 🤷🤦🤔👏👏👏
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