NovelToon NovelToon
Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: En proceso
Genre:Venganza / Romance / Yaoi / Amante arrepentido / Reencarnación
Popularitas:15.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Wang Chao

Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…

¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23. Fiebre.

...• Robert •...

...----------------...

—¡Elijah! ¡Elijah! —grité, desesperado, al ver cómo su cuerpo se desplomaba.

Lo sostuve a tiempo antes de que cayera al suelo. Estaba caliente. No, caliente no… ardía. El calor traspasó la tela de su ropa y me recorrió las manos como una advertencia.

—Mierda… —murmuré, tomándolo con más firmeza—. Estás hirviendo.

Lo cargué con cuidado, aunque mis brazos temblaban. Fue entonces cuando lo noté: pesaba menos. Mucho menos de lo que recordaba. Estaba delgado, peligrosamente delgado, como si en algún punto se hubiese ido apagando sin que yo lo viera… sin que yo lo quisiera ver.

Avancé hacia la habitación, sosteniéndolo contra mi pecho. Su cabeza cayó sobre mi hombro y su respiración tibia rozó mi cuello, irregular, débil. El cabello azabache se le pegaba a la frente empapada de sudor, y su piel —siempre pálida— ahora tenía un tono alarmante, casi traslúcido.

Lo recosté en la cama y lo cubrí hasta el pecho. Me quedé observándolo unos segundos, inmóvil, como si temiera que dejar de mirarlo significara perderlo. Sus labios estaban entreabiertos, respirando con dificultad.

—Joder, Elijah… —susurré, pasando una mano por su mejilla ardiente—. ¿Por qué carajos no fuiste al médico?

No respondió. Por supuesto que no lo hizo.

Miré el reloj. Pasaban de las dos de la madrugada.

Había venido a reclamarle. A exigirle explicaciones. A enfrentarlo por lo ocurrido en la oficina, por cerrar un trato sin mi aprobación, por decidir irse sin consultarme, por arrancarse de mi vida como si yo no importara.

Y ahora estaba ahí. Inconsciente. Vulnerable. Ardiendo en fiebre.

—Siempre haces lo mismo… —murmuré con rabia contenida—. Te callas. Te rompes en silencio.

Me moví de inmediato. Fui al frigorífico y busqué hielo, compresas frías, cualquier cosa que pudiera ayudar. Encontré una en el congelador, tomé una toalla limpia del baño y regresé a la habitación casi sin respirar. Envolví la compresa y la coloqué sobre su frente; con otra toalla húmeda limpié su cuello, su clavícula, su pecho.

Su cuerpo se estremeció apenas.

—Tranquilo… —dije en voz baja—. Estoy aquí.

No sabía si me escuchaba, pero necesitaba decirlo. Necesitaba creerlo.

Se encogió sobre sí mismo, adoptando una postura fetal, temblando levemente. Aquella imagen me golpeó en el pecho con una fuerza brutal.

—Ahora me debes un favor —susurré cerca de su oído, más como una súplica que como una amenaza—. No te atrevas a irte así.

Me aparté un poco y pasé una mano por mi cabello, frustrado. No sabía qué hacer. Nunca había cuidado a nadie en mi vida. Nunca había tenido que enfrentarme a la posibilidad real de perder a alguien… y ahora estaba ahí, completamente fuera de mi control.

Toqué su frente otra vez.

Seguía ardiendo.

—Carajo… —escupí entre dientes.

Salí de la habitación y fui a la cocina. Abrí cajones, revolví sin orden hasta que encontré una caja de suministros médicos. Lo básico. Pastillas. Un termómetro. Nada más.

Regresé con todo en una charola: agua, medicamento, termómetro, otra compresa fría. Me senté en el borde de la cama, sintiendo cómo el miedo se me anudaba en el estómago.

—Ven —murmuré.

Lo moví con cuidado, acomodándolo de lado, y coloqué el termómetro bajo su axila. La compresa volvió a su frente. Esperé el pitido con el corazón martillándome las costillas.

Tomé la caja del medicamento mientras tanto y leí las instrucciones.

Dos pastillas en adultos, no ingerir durante el embarazo o la lactancia.

Fruncí el ceño sin saber por qué esa frase me incomodó más de lo normal. La dejé a un lado, ignorando esa sensación extraña.

El termómetro pitó. Lo retiré. Miré la pantalla.

—Cuarenta y uno… —apreté las manos con fuerza—. Mierda.

El pánico me golpeó de lleno.

—Si no baja en media hora, te llevo al hospital —dije en voz alta, como si decirlo pudiera convertirlo en una garantía.

Intenté despertarlo, moviéndolo con cuidado.

—Elijah. Oye. Tienes que tomar esto.

Nada. Solo un ligero pestañeo.

Me moví a su lado y lo levanté con cuidado, apoyándolo contra mi pecho. Sentí su corazón acelerado bajo mis dedos. Demasiado rápido. Demasiado frágil.

Con torpeza, le abrí la boca y deslicé la pastilla. Tomé la botella de agua y acerqué el borde a sus labios, intentando ayudarlo a tragar.

El agua se derramó por su barbilla.

—Joder… —susurré, sosteniéndolo con más fuerza—. No te atrevas a dejarme ahora.

Por primera vez en mucho tiempo, el miedo fue más fuerte que mi orgullo.

—Traga… vamos, Elijah —murmuré con la mandíbula tensa, sosteniéndolo contra mí mientras intentaba que tomara el agua.

Su garganta se movió apenas. No fue suficiente.

Volví a apoyarlo con cuidado sobre la cama, acomodándolo de lado. Su respiración era irregular, entrecortada, y de pronto sus labios se movieron, apenas, como si estuviera atrapado en algún recuerdo que yo no podía ver.

Entonces lo escuché.

—Sam… —susurró, tan bajo que pensé que lo había imaginado—. Te extraño…

Me quedé inmóvil.

El corazón me dio un vuelco seco, desagradable.

—¿Qué…? —murmuré, inclinándome más hacia él.

Sus cejas se fruncieron, el gesto de dolor se acentuó y su voz volvió a salir, rota, cargada de una súplica que no era para mí.

—No me dejes… por favor… vuelve conmigo… —tragó saliva con dificultad—. Te amo…

Algo se quebró dentro de mí.

Sentí el golpe directo en el pecho, como si me hubieran arrancado el aire de un solo puñetazo. Arrugué las cejas, confundido, irritado, furioso. Mi mente fue rápida, cruel.

¿Quién carajos es Sam?

El calor que sentía antes en mis manos se transformó en otra cosa. Coraje. Un veneno espeso subiéndome por la garganta. Así que no era solo trabajo. Así que no era solo huir de mí.

—¿Te ama? —murmuré entre dientes, inclinándome más—. ¿A él le dices eso?

No estaba consciente. Lo sabía. Y aun así, me ardía.

Apreté la mandíbula. Mi mano fue a su cuello casi por instinto, no para hacerle daño, sino para marcar lo que mi cabeza se negaba a soltar. Me incliné y presioné mis labios contra su piel caliente, con rabia contenida, con desesperación. Fue un gesto torpe, impulsivo, más una declaración muda que una caricia.

—Mío… —susurré contra su cuello, como si decirlo pudiera hacerlo verdad.

Me separé apenas cuando sentí cómo su cuerpo se estremecía débilmente. Allí quedó la marca, roja, visible, indecente. Una prueba estúpida. Infantil. Necesaria para mí.

Me quedé mirándola unos segundos, respirando con dificultad.

—No sabes lo que me estás haciendo —dije en voz baja, pasándome una mano por el rostro—. Ni siquiera ahora dejas de irritarme.

Él no respondió. Solo volvió a gemir suavemente, atrapado en su fiebre, lejos de mí… lejos de todo.

Y por primera vez desde que entré a ese departamento, sentí miedo de verdad. No de perderlo. Sino de que nunca hubiese sido mío en primer lugar.

Sin embargo, era estúpido, sabiendo que a mí no me importaba en lo más mínimo.

...----------------...

...----------------...

Un capítulo por hoy, lamentablemente no fue Dominick quien llego 😫

1
Nerezka Martinez
excelente 👌 me encantó se siente los sentimientos de los dos uno desesperado por obtener lo que quiere y que tenia pero ahora ya no y el otro desesperado para no caer y decir lo que oculta por el bien de él y su bebe
karina ochoa
Más de lo que ya lo has destruido! Ojalá no lo recuperes nunca, él merece ser feliz con su bb
karina ochoa
Ay mi niño ojalá puedas irte pronto y tener a tu bb lejos de ese tóxico 😤
lectora fantasma
No se como expresar lo que soneto por que son emociones convinadas, ya no soporto
Gracias por la actualización
lectora fantasma
Ya no puedo con Robert que lo atropelle un camión o no se que se queme vivo pero ya no lo quiero
lectora fantasma
Robert ya me cae super mal solo tiene una maldita cosa en la cabeza era preferible el vecino que él
Lilly
Esta buenísima esta novela 💯
Lilly
Sí, a ti.
lectora fantasma
Dominick ya me generó mala vibra pero como pudo distionarse tanto a menos que él sepa algo, hasta siento que Daniel fue enviado por él. Dios mi mente esta volando
ARY🤓
Wooww que fuerte!
Mxr
dio mio, me duele ver a mi niño sufrir asi😭😭 espero y se aleje de td los que le hacen mal y sea feliz con su bebé
karina ochoa
Pues yo pensé en el médico! Y de paso le dio medicamento. Ojalá no afecte al bb 🤔🤔🤔😭
Lilly
Lamentablemente
Ikeuhyun
lo que importa es el bebé... 😭☝️
Vanessa Araque
soy la primeraaaaaaa, no entiendo este pendej0 todo lo que dice y hace rayas más que se llenó con el amor... y viene y sale con que a él no le importa un carajo... 😭😩😭

yo si quisiera que quedarán juntos claro después que el sufriera bastante y cambiará completamente para poder recuperar a Eli, o por lo menos que fuera un trío para que el papucho de Dominick no quede por fuera
Alita: Es una de las pocas veces donde quisiera que fuera Dominick quien ocupará " ese lugar," y el otro por pende.............. que se quedé mirando la felicidad de Eli. No quiero a ese tipejo, jajaja que buena esta la trama de la historia que vuelvo a sentir todo lo que vive el protagonista. 🤭🥰 Gracias por actualizar ☺️
total 3 replies
Mxr
Te odio
I hate you
Bastard
Nancy Martinez Aquino
Nooo autora por que el ?? Y ahora está celoso de su hijo aunque no lo sabe aún y ojalá no lo sepa , no los merece
Nerezka Martinez
ya lo esperaba con ansias este capitulo , gracias ya aunque sea uno me conformo 😁😁
Maru19 Sevilla
Yo esperaba a Daniel😂
lectora fantasma: Yo, era preferible él
total 1 replies
Nerezka Martinez
jajaj y yo pensando que era Daniel pero ni el ni el otro esto si que fue sorprendente 😁👍😉
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play