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Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amante arrepentido / Reencarnación / Completas
Popularitas:183.1k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Wang Chao

Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…

¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23. Fiebre.

...• Robert •...

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—¡Elijah! ¡Elijah! —grité, desesperado, al ver cómo su cuerpo se desplomaba.

Lo sostuve a tiempo antes de que cayera al suelo. Estaba caliente. No, caliente no… ardía. El calor traspasó la tela de su ropa y me recorrió las manos como una advertencia.

—Mierda… —murmuré, tomándolo con más firmeza—. Estás hirviendo.

Lo cargué con cuidado, aunque mis brazos temblaban. Fue entonces cuando lo noté: pesaba menos. Mucho menos de lo que recordaba. Estaba delgado, peligrosamente delgado, como si en algún punto se hubiese ido apagando sin que yo lo viera… sin que yo lo quisiera ver.

Avancé hacia la habitación, sosteniéndolo contra mi pecho. Su cabeza cayó sobre mi hombro y su respiración tibia rozó mi cuello, irregular, débil. El cabello azabache se le pegaba a la frente empapada de sudor, y su piel —siempre pálida— ahora tenía un tono alarmante, casi traslúcido.

Lo recosté en la cama y lo cubrí hasta el pecho. Me quedé observándolo unos segundos, inmóvil, como si temiera que dejar de mirarlo significara perderlo. Sus labios estaban entreabiertos, respirando con dificultad.

—Joder, Elijah… —susurré, pasando una mano por su mejilla ardiente—. ¿Por qué carajos no fuiste al médico?

No respondió. Por supuesto que no lo hizo.

Miré el reloj. Pasaban de las dos de la madrugada.

Había venido a reclamarle. A exigirle explicaciones. A enfrentarlo por lo ocurrido en la oficina, por cerrar un trato sin mi aprobación, por decidir irse sin consultarme, por arrancarse de mi vida como si yo no importara.

Y ahora estaba ahí. Inconsciente. Vulnerable. Ardiendo en fiebre.

—Siempre haces lo mismo… —murmuré con rabia contenida—. Te callas. Te rompes en silencio.

Me moví de inmediato. Fui al frigorífico y busqué hielo, compresas frías, cualquier cosa que pudiera ayudar. Encontré una en el congelador, tomé una toalla limpia del baño y regresé a la habitación casi sin respirar. Envolví la compresa y la coloqué sobre su frente; con otra toalla húmeda limpié su cuello, su clavícula, su pecho.

Su cuerpo se estremeció apenas.

—Tranquilo… —dije en voz baja—. Estoy aquí.

No sabía si me escuchaba, pero necesitaba decirlo. Necesitaba creerlo.

Se encogió sobre sí mismo, adoptando una postura fetal, temblando levemente. Aquella imagen me golpeó en el pecho con una fuerza brutal.

—Ahora me debes un favor —susurré cerca de su oído, más como una súplica que como una amenaza—. No te atrevas a irte así.

Me aparté un poco y pasé una mano por mi cabello, frustrado. No sabía qué hacer. Nunca había cuidado a nadie en mi vida. Nunca había tenido que enfrentarme a la posibilidad real de perder a alguien… y ahora estaba ahí, completamente fuera de mi control.

Toqué su frente otra vez.

Seguía ardiendo.

—Carajo… —escupí entre dientes.

Salí de la habitación y fui a la cocina. Abrí cajones, revolví sin orden hasta que encontré una caja de suministros médicos. Lo básico. Pastillas. Un termómetro. Nada más.

Regresé con todo en una charola: agua, medicamento, termómetro, otra compresa fría. Me senté en el borde de la cama, sintiendo cómo el miedo se me anudaba en el estómago.

—Ven —murmuré.

Lo moví con cuidado, acomodándolo de lado, y coloqué el termómetro bajo su axila. La compresa volvió a su frente. Esperé el pitido con el corazón martillándome las costillas.

Tomé la caja del medicamento mientras tanto y leí las instrucciones.

Dos pastillas en adultos, no ingerir durante el embarazo o la lactancia.

Fruncí el ceño sin saber por qué esa frase me incomodó más de lo normal. La dejé a un lado, ignorando esa sensación extraña.

El termómetro pitó. Lo retiré. Miré la pantalla.

—Cuarenta y uno… —apreté las manos con fuerza—. Mierda.

El pánico me golpeó de lleno.

—Si no baja en media hora, te llevo al hospital —dije en voz alta, como si decirlo pudiera convertirlo en una garantía.

Intenté despertarlo, moviéndolo con cuidado.

—Elijah. Oye. Tienes que tomar esto.

Nada. Solo un ligero pestañeo.

Me moví a su lado y lo levanté con cuidado, apoyándolo contra mi pecho. Sentí su corazón acelerado bajo mis dedos. Demasiado rápido. Demasiado frágil.

Con torpeza, le abrí la boca y deslicé la pastilla. Tomé la botella de agua y acerqué el borde a sus labios, intentando ayudarlo a tragar.

El agua se derramó por su barbilla.

—Joder… —susurré, sosteniéndolo con más fuerza—. No te atrevas a dejarme ahora.

Por primera vez en mucho tiempo, el miedo fue más fuerte que mi orgullo.

—Traga… vamos, Elijah —murmuré con la mandíbula tensa, sosteniéndolo contra mí mientras intentaba que tomara el agua.

Su garganta se movió apenas. No fue suficiente.

Volví a apoyarlo con cuidado sobre la cama, acomodándolo de lado. Su respiración era irregular, entrecortada, y de pronto sus labios se movieron, apenas, como si estuviera atrapado en algún recuerdo que yo no podía ver.

Entonces lo escuché.

—Sam… —susurró, tan bajo que pensé que lo había imaginado—. Te extraño…

Me quedé inmóvil.

El corazón me dio un vuelco seco, desagradable.

—¿Qué…? —murmuré, inclinándome más hacia él.

Sus cejas se fruncieron, el gesto de dolor se acentuó y su voz volvió a salir, rota, cargada de una súplica que no era para mí.

—No me dejes… por favor… vuelve conmigo… —tragó saliva con dificultad—. Te amo…

Algo se quebró dentro de mí.

Sentí el golpe directo en el pecho, como si me hubieran arrancado el aire de un solo puñetazo. Arrugué las cejas, confundido, irritado, furioso. Mi mente fue rápida, cruel.

¿Quién carajos es Sam?

El calor que sentía antes en mis manos se transformó en otra cosa. Coraje. Un veneno espeso subiéndome por la garganta. Así que no era solo trabajo. Así que no era solo huir de mí.

—¿Te ama? —murmuré entre dientes, inclinándome más—. ¿A él le dices eso?

No estaba consciente. Lo sabía. Y aun así, me ardía.

Apreté la mandíbula. Mi mano fue a su cuello casi por instinto, no para hacerle daño, sino para marcar lo que mi cabeza se negaba a soltar. Me incliné y presioné mis labios contra su piel caliente, con rabia contenida, con desesperación. Fue un gesto torpe, impulsivo, más una declaración muda que una caricia.

—Mío… —susurré contra su cuello, como si decirlo pudiera hacerlo verdad.

Me separé apenas cuando sentí cómo su cuerpo se estremecía débilmente. Allí quedó la marca, roja, visible, indecente. Una prueba estúpida. Infantil. Necesaria para mí.

Me quedé mirándola unos segundos, respirando con dificultad.

—No sabes lo que me estás haciendo —dije en voz baja, pasándome una mano por el rostro—. Ni siquiera ahora dejas de irritarme.

Él no respondió. Solo volvió a gemir suavemente, atrapado en su fiebre, lejos de mí… lejos de todo.

Y por primera vez desde que entré a ese departamento, sentí miedo de verdad. No de perderlo. Sino de que nunca hubiese sido mío en primer lugar.

Sin embargo, era estúpido, sabiendo que a mí no me importaba en lo más mínimo.

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Un capítulo por hoy, lamentablemente no fue Dominick quien llego 😫

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Blue 👻
yo creo que deberíamos tener un punto de vista de anastasia para saber qué piensas de toda esta locura🤣🤣🤣🤣
Blue 👻
JSJDJDJDB la pobre anastasia se libra de uno para que aparezca otro sjdjdjfjfjfjdjjfjfjdjfj🤣🤣🤣🤣🤣
Vero Gomez
Y esa es la realidad una persona que es violentada tanto física como psicológica no se recupera de la noche a la mañana es un proceso largo y en ocasiones doloroso tanto para ellos como para las personas que están a su alrededor y demian sufrió mucho y dominic le duele verlo y no poder hacer nada más que apoyarlo y estar con el gracias oír esta historia me gustaría que siguieras con la historia de ellos dos. Felicidades 👏💐👍
Flor Romero
y el.padre no salió más? y Demian y Dominick y Daniel y Anastacia
Flor Romero
es muy estresante no es apta.para.oeesinas.neeviosas
Julissa Jimenez
hermoso 😍😍😍😍😍
Flor Romero
o es que es invencible, no hay nadie que lo pueda encarcelar arrestarlo
Flor Romero
ya estoy aburrida de tantas muertes de los.mismos y como es que una.sola persona someta a tantas y no puedan hacer nada?
Martha Divas Delgado
muchísimas gracias autora yo en lo personal me encantó elijah si sufrió por k si pero el k si en demacia fue Demian y solo por k ese etpd de Axel suplantó su identidad y lo k leí lo k le ISO a Demian no merecía una muerte así pero me encantó y yo sufría por elijah y también por Demian y créeme todas tus historias me an llegado al corazón son muy hermosas y gracias espero k no te caiga mal y cuando estés lista para deleitarnos con otra historia AKI estaremos al pie del cañon para echarte muchos urrraaa y arriba escritora para k así sigas 🤭 jajaja jajaja vendiciones ☺️ te esperamos
Martha Divas Delgado: si autora eres la mejor como siempre al pie del cañon
total 2 replies
Martha Divas Delgado
hdspm dios ciento ese dolor😭 k desgarra k impotencia aaa😭😭😭😭Demian
Martha Divas Delgado
o dios Axel era tan desgraciado k quería k todos sufrieran mi pobre Demian cuánto lo maltrato pero en todo este tiempo dominik lo ayudara☺️ el lo ama 🤭 por eso se arriesgo para salvarlo😢
Julissa Jimenez
yo también sería Dominick
Julissa Jimenez
que loco, este desgraciado va joderlos hasta antes de morir o muerto, ya me desquicia
Maru19 Sevilla
Autora yo te sigo en todas tus publicaciones y la anterior novela te paso algo similar, en el desenlace y el final noto como que te cuesta un poco concretar la historia, como un pequeño consejo no sería más fácil si trabajaras en el final? No sé si lo que sugiero es una locura, me gusta mucho tus novelas las he leído todas, pero eso noto en el remate de la historia, no sé si este comentario te sirva. Gracias por publicar tus obras y todo tu esfuerzo 💖💖💖💖💖
Wang Chao: Podría ser una buena idea, la pondré en práctica en mi próxima novela, ya estoy trabajando en ello 🤭 el problema es que nunca imaginó el final primero jajajs igual voy a hacerlo, a ver cómo me va
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Sigo pensando que le urge terapia 😱
Maru19 Sevilla
No entiendo como no está bajo tratamiento psiquiátrico, pacientes así cuando son liberados tienen una depresión mayor y atentan contra su vida
Maru19 Sevilla
Muy lindo 💖💖💖💖
ARY🤓
Demian es el personaje que más me ha dolido 😭😭😭 pero dejarlo a la deriva se siente como una mentada de madre😭😭😭😭 hay que sufrir con él, el tormento ese mal nacido le hizo pasar😭😭😭😭😭😭
ARY🤓: Está bien 😞
total 2 replies
ARY🤓
La verdadera víctima de Axel fue Demian 😭😭😭😭 porque él sufrió muchísimo, él fue el desquite de ese loco. Ojalá pase la eternidad pagando toda su maldad😭😭😭😭
ARY🤓
Maldito Axel! Aquella persona que se compadeció de él, te pregunto, sigues sintiendo pena por ese malnacido? 😭😭😭😭😭
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