Después de atravesar el infierno, ¿Podrá una chispa de fuego a medio prender transformarse en una ardiente hoguera?
¿Podrán dos corazones heridos y de hielo volver a amar y derretirse hasta el punto de ebullición?
¿Acaso un par de copas, música y sus mutuas caricias podrán cambiar sus vidas?
Esta es la historia de Daniela y Nikos, si quieren saber más solo sigan la novela.
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Capítulo 17
Daniela.
Al día siguiente llego temprano a trabajar, ya que no quiero toparme con él de inmediato. Sé que de todas formas lo veré más tarde, por lo que es mejor no adelantar nada. Además, el hecho de pensar en verle hacía que mis piernas se debilitaran. Mejor demorar ese encuentro lo más posible.
Hoy no tengo que ir en la mañana directamente al departamento de publicidad, por lo que cuando llego mis colegas me saludan y yo respondo a sus saludos con la mano o un asentamiento de cabeza.
Para la tranquilidad de mis nervios, no lo veo en toda la mañana, pero en el almuerzo si. 《Ya sabía yo que era mucho pedir no verlo en todo el día, y no es porque no me agrade, solo...es que me pone nerviosa y ansiosa》
Mis manos sudan, mis piernas se me ponen de algodón, tanto así que casi pierdo el equilibrio.
— Hola. —me saluda. Una pequeña sonrisa tironea de sus labios. Sus ojos grises irradian felicidad.
— Hola. —respondo tratando de parecer normal, ocultando mi nerviosismo y las ganas que de pronto tengo de lanzarmele encima. Su vestimenta es casual, unos vaqueros negros ajustados, una camiseta blanca sin estampados. Su pelo revuelto y mojado.
《Es como si hubiera salido recién de la ducha. Y en estos momentos a mí me sentaría de maravilla una ducha fría...》
El almuerzo pasa lentamente, hablamos de los nuevos platos que se lanzarán en un mes, de cómo hacer para que sea más llamativa la presentación de dicho plato. En todo momento trato que nadie perciba mis nervios, mis mejillas levemente calientes cada vez que él me mira.
《¡Ay Daniela! Debes olvidar lo que paso, actúa cómo si nada hubiera pasado, olvida lo que paso, actúa cómo si nada hubiera pasado... 》
Muchas veces me repito estas palabras con la mente, utilizándolas como un mantra, como si con eso hiciera desaparecer lo que sucedió entre los dos, como si con eso se me bajara la calor que siento al mirarlo; al mirarlo y desnudarlo con mi imaginación.
《Que estúpida he infantil eres. ¡Ya no eres una mocosa joder! Eres una mujer... 》me recrimina esa maldita vocesita en mi cabeza.
《¡Joder! Que difícil es concentrarme en lo que mis compañeros dicen.》
Por suerte nadie se da cuenta de las miradas furtivas, de mi nerviosismo, o mi fiebre repentina. 《Yo diría calentura. Que vergüenza. Si ellos pudieran leer mentes. 》
La conversación transcurre de forma normal, o bueno, yo hice mi mejor esfuerzo, él por su parte era todo natural, 《Es como si de verdad nada hubiera pasado, ¿será que él de verdad piensa eso, será que para él no sucedió nada?》Mi pecho se aprieta por segundos y me cuesta respirar. 《¿Porqué eso me pone triste?》
— ¿Cómo estuvo el fin de semana de mis trabajadores? —pregunta el jefe llegando a la mesa de la cafetería, donde comenzábamos a almorzar, interrumpiendo así mis pensamientos.
— Excelente señor. —responden todos, incluyéndome.
— Que bueno, porque hay mucho trabajo esta semana, pero bueno, hablaremos de eso más tarde, ahora sigan disfrutando de su almuerzo. —diciendo esto se acerca a Nikos para decirle que lo necesita después del almuerzo en su oficina, para hablar con él de un asunto privado. Nikos lo mira mal, y él como si nada se retira. 《A veces pienso que a Héctor le encanta hacer enojar a Nikos》
Lo miro otra vez sin que él se de cuenta, pero no soy tan rápida y me atrapa mirándole.
《Evitarle y olvidar lo que paso va a ser muy difícil, ¿cómo rayos disimulo, cómo olvido que sus manos, su boca, todo él se fundió en mí, cómo sacarlo de mi cabeza, si su presencia será frecuente? Debo tratar a toda costa ser fuerte, y olvidar. Nadie puede enterarse de lo que paso, nadie. Necesito el trabajo.》
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Nikos.
No podía, no quería, ni estaría lejos de ella, menos después de lo que pasó entre los dos.
Algo sucedió mientras la tuve y la sostuve entre mis brazos, algo dentro de mí comenzó a construirse, un sentimiento fuerte que me tiene como loco, como un estúpido. Nada volverá a ser suficiente si no la tengo a mi lado.
Un hambre salvaje, una fuerza incontrolable quiere salir y protegerla, necesito de ella para poder respirar. Daniela es una vil hechicera por eso, y aún cuando estoy saciado de tanto mirarla, no es suficiente, nada va a ser suficiente. Y su indiferencia me mata, me hace sufrir.
《Estoy enamorado... perdida y jodidamente enamorado》
Sabía que mis miradas estaban empezando a abrumarla, pero necesitaba una sola señal de que para ella lo que pasó fue algo más que un momento de pasión. La desesperación estaba arañando en mi interior, y el miedo de que ella no sintiera lo mismo por mí, era algo en lo que no podía dejar de pensar.
Quería descansar la cabeza y la mente, quería dejar de pensar tanto en lo sucedido, en lo maravilloso que fue, en lo perfecta que es para mí.
Entonces es cuando la atrapó observándome, no puedo negar que mi corazón dio un brinco de alegría.
Ella se remueve incómoda en su silla al ser descubierta, y en mi interior me siento dichoso por acaparar su atención, sé que desde hace rato me observa de vez en cuando, y yo disimulo bastante bien no notarlo.
Aleja su mirada de la mía, mirando de reojo su reloj pulsera que tiene en su muñeca, esta nerviosa.
Miro la hora en mi celular, faltan todavía 25 minutos para volver al trabajo.
Entonces ella se levanta de su silla disculpándose, la veo dirigirse al baño. A los veinte segundos de perderla de vista, me disculpo también levantándome de la silla.
《Aquí voy Daniela》