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Trazos De Silencio.

Trazos De Silencio.

Status: Terminada
Genre:Enfermizo / Omegaverse / ABO / Completas
Popularitas:119.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Andy GZ

Haru creía que el amor era sacrificio. Graduado con honores en Tokio y con un futuro brillante en el arte y las letras, lo dejó todo por un matrimonio de contrato con Ren, un alfa que solo le devolvió desprecio y violencia. Tras tres años de infierno, Ren lo desecha como a un mueble viejo, dejándole solo un pequeño apartamento en un complejo exclusivo.

En el ático de ese mismo edificio vive Kaito Kuroda, el heredero de un imperio que se mueve entre la legalidad empresarial y las sombras de la mafia japonesa. Kaito no cree en el amor romántico; para él, la lealtad solo existe en la sangre. Sin embargo, su paz se ve interrumpida por un vecino ruidoso que huele a miedo y a pintura fresca.

Lo que comienza como roces por paquetes mal entregados y quejas por mudanzas nocturnas, se convierte en una conexión inevitable. Pero la libertad de Haru es una amenaza para el ego de su exesposo.

NovelToon tiene autorización de Andy GZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El Puño del Diablo

La despensa del apartamento 12-B estaba vacía. Haru había estirado las provisiones durante días, sobreviviendo a base de arroz y el té que Kaito le había dado (y que, para su propia sorpresa, sí calmaba los temblores). Pero hoy, el hambre era un dolor físico que rivalizaba con sus costillas sanando. No tenía opción. Tenía que salir.

Se puso su sudadera más grande, una gorra de béisbol calada hasta los ojos y las gafas de sol, a pesar de que el cielo de Tokio estaba gris y amenazaba lluvia. Parecía un espectro intentando mimetizarse con el concreto. Al abrir la puerta, miró obsesivamente a ambos lados del pasillo. El 12-A estaba en silencio. Kaito no estaba. Haru suspiró, aliviado y decepcionado a la vez, una mezcla de emociones que se negó a analizar.

Bajar en el ascensor fue una tortura. Cada piso que paraba hacía que su pulso se disparara. Al salir a la calle, el ruido de la ciudad lo golpeó como una ola. Caminó pegado a las paredes, con la cabeza gacha, contando sus pasos para no perder el control. El supermercado estaba a solo tres calles, pero para Haru se sintió como cruzar un campo de batalla.

Compró lo básico: más arroz, verduras, fideos instantáneos. Pagó con el poco efectivo que le quedaba, el dinero que había escondido en un libro viejo antes de que Ren bloqueara sus cuentas. Al salir de la tienda, con dos bolsas de plástico pesadas, la lluvia empezó a caer.

—Vaya, vaya... Miren lo que trajo el viento de la alcantarilla.

La voz era arrastrada, llena de una falsa jovialidad que hizo que la sangre de Haru se congelara. Se detuvo en seco en medio de la acera. A pocos metros, apoyado contra un coche deportivo rojo brillante, estaba Tatsuya, uno de los "amigos" de Ren. Un alfa menor, pero cruel, que siempre había mirado a Haru con una mezcla de asco y lascivia.

Haru intentó retroceder, pero sus piernas no respondían. El terror animal lo paralizó.

—Ren nos contó que te echó —dijo Tatsuya, acercándose con pasos lentos y depredadores—. Dijo que eras tan inútil que ni siquiera servías para decorar. Pero mírate... sin el apellido Ichijō, no eres más que un omega vagabundo.

Tatsuya se detuvo a centímetros de Haru. Su aroma, una mezcla rancia de colonia barata y agresión, invadió el espacio personal de Haru.

—Ren ya no te quiere. Y mi familia siempre ha querido un omega de "buena cuna", aunque esté un poco... usado —Tatsuya extendió una mano hacia el rostro de Haru.

—¡No me toque! —el grito de Haru fue un chirrido de puro pánico. Retrocedió, tropezando con sus propias bolsas de comida, y cayó de espaldas sobre el asfalto mojado. Las bolsas se rompieron, desparramando el arroz y las verduras por la acera.

Tatsuya soltó una carcajada cruel y se inclinó sobre él, agarrando a Haru por la solapa de su sudadera.

—No grites, preciosidad. Nadie va a ayudarte. Eres basura. Basura que yo voy a reciclar.

Haru cerró los ojos, esperando el primer golpe, el tirón de cabello, la humillación. "Por favor, que sea rápido", suplicó mentalmente. "Que me mate de una vez".

Pero el golpe nunca llegó.

En su lugar, hubo un sonido sordo, como el impacto de un mazo contra carne. Tatsuya soltó un grito ahogado y el agarre en la sudadera de Haru desapareció. Haru abrió los ojos, parpadeando por la lluvia.

Tatsuya estaba tirado en el suelo, a dos metros de distancia, sosteniéndose la mandíbula con una expresión de absoluto shock y dolor. Sangre brotaba de su boca, manchando el asfalto.

De pie sobre él, como una deidad de la venganza tallada en obsidiana, estaba Kaito Kuroda.

Kaito no llevaba su traje habitual. Vestía una chaqueta de cuero negra y jeans oscuros. Su rostro, usualmente una máscara de frialdad clínica, estaba distorsionado por una furia tan pura y antigua que el aire alrededor de él parecía vibrar. Su aroma a tormenta y ozono había explotado, aplastando el aroma rancio de Tatsuya como si fuera un insecto.

—¿Quién... quién eres tú? —tartamudeó Tatsuya, intentando levantarse, pero retrocediendo al ver la mirada de Kaito.

Kaito no respondió con palabras. Se acercó a Tatsuya y lo levantó del suelo por el cuello de la camisa con una sola mano, como si no pesara nada.

—Escúchame bien, escoria —la voz de Kaito era un susurro gélido que prometía muerte—. No me importa quién eres ni a quién conoces. Si vuelves a acercarte a él, si vuelves a respirar su aire, voy a asegurarme de que la policía no encuentre ni un solo fragmento de tu ADN en todo Tokio. Voy a borrar tu existencia.

Kaito lanzó a Tatsuya contra su propio coche deportivo con tal fuerza que el metal se abolló. El alfa menor, aterrorizado y sangrando, subió a su coche y huyó a toda velocidad, saltándose un semáforo en rojo.

El silencio volvió a la calle, solo roto por el sonido de la lluvia. Kaito se giró lentamente hacia Haru, quien seguía tirado en el suelo, temblando incontrolablemente, rodeado de su comida esparcida. La furia en el rostro de Kaito desapareció instantáneamente, reemplazada por una preocupación tensa.

Se acercó a Haru y se agachó. No intentó tocarlo. Se quedó a una distancia segura, manteniendo su aura bajo control para no asustarlo más.

—Mizushima. Haru. Mírame. Ya se fue. No va a volver.

Haru levantó la vista. Sus gafas de sol se habían caído, revelando sus ojos desorbitados por el pánico, las lágrimas mezclándose con la lluvia. Miró a Kaito. No vio al vecino misterioso, ni al CEO. Vio a un hombre que acababa de golpear a un alfa por él. Vio a un monstruo que había protegido a una presa.

—Usted... usted lo golpeó —susurró Haru, su voz apenas audible por el repique de la lluvia.

—Se lo merecía —dijo Kaito, su voz firme y calmada—. ¿Te hizo daño? ¿Te tocó en algún lugar que te duela?

Haru negó con la cabeza, incapaz de hablar. Sus ojos se fijaron en la mano derecha de Kaito. Los nudillos estaban rojos y un poco hinchados por el impacto. Kaito notó su mirada y ocultó su mano detrás de su espalda.

—Vamos —dijo Kaito, levantándose y ofreciéndole una mano a Haru—. Tienes frío y estás mojado. Mi coche está a la vuelta de la esquina. Te llevaré a casa.

Haru miró la mano extendida de Kaito. Era una mano que acababa de causar dolor, una mano que representaba la fuerza que él siempre había temido. Pero también era la mano que lo había salvado de un infierno seguro. Dudó un segundo eterno, un segundo en el que su pasado luchó contra su presente.

Lentamente, con los dedos temblando, Haru puso su mano en la de Kaito. El contacto fue cálido, firme y seguro. Kaito lo ayudó a levantarse con delicadeza, como si Haru fuera una pieza de porcelana que pudiera romperse con un mal movimiento. No recogieron la comida. La dejaron allí, esparcida en el asfalto, un símbolo de la vida que Haru estaba empezando a dejar atrás.

Mientras caminaban hacia el coche de Kaito, bajo la lluvia de Tokio, Haru no se sintió protegido. Se sintió aterrorizado de la deuda que acababa de contraer. Porque en su mundo, los alfas no salvaban a los omegas gratis. Y Kaito Kuroda acababa de pagar un precio muy alto por él.

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Paola Vanessa Davila Salinas
Es una historia muy buena, todo el dolor y los malos tratos que recibió nuestro protagonista es duro de leer, lloré, pero después todo el amor y la fuerza que Kaito le ayudó a tener hace que esa lectura quede atrás y uno solo espere que les vaya bien. 🥰
Vivi
Me gustó muchísimo está historia!! Felicitaciones!!!
Cliente anónimo
la historia es muy bella a pesar del trágico de la primera parte de la novela,valió la pena leerla,igual quede asustada pasando los capítulos y pensar que nuevamente podría pasar algo malo 😭 pero la recomiendo totalmente!!
ary
recomendada
Nancy Salazar
escritora que mala eres... me estás haciendo llorar...espero que su brillo vuelva pronto y sea más fuerte y poderoso.
L..V
Espero que en el camino ala opera a esos hdpt les choque un camión con varillas de acero y que les caiga encima
Carmen Mena
Fue dificil leer los primeros capítulos, la crudeza, maltrato extremo que vivió y sufrio Haru😡🤬, tenía sentumientos encontrados contigo autora.
Rescato la resiliencia de Haru, el amor de Kaito, el apoyo de Hana.
Kaito tuvo una lucha constante para salvar a Haru, no sólo de sus victimarios, sino de él mismo..Kaito tuvo que armar cada fibra de Haru, y al final lo lograron, formando una hermosa familia.
Felicitaciones por la historia
Lupita Carmen
me encantó tu historia muchas felicidades sigue escribiendo asiii 😘💕🥰
MollyMoll
Haru😓escúchalo, es un recordatorio hermoso de que tu existencia le da sentido a alguien, y eso te hace invaluable, no una carga, conejito 🫶
MollyMoll
Que talento para ser desagradable sin aportar nada útil. Deberías patentarlo, NPC secundario🙄😒
luzteresa Caraballo
por qué es una perra
Flor Romero
pero porque es tan trágicoa está.novela, no hay ni siquiera un.dia.de.felicidad así no es tan.creible y un cuerpo humano no aguanta tanto
Nancy Salazar: si...no he parado de llorar ,.leyendo esta novela...pero lo sigo leyendo...quiero q sea feliz🥺
total 1 replies
Mariscal Morin
Muuuy buena esta historia, grasias escritora y que Dios siga bendiciendo tu vida con mucha salud y mucha felicidad te 🌷🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Ojalá y pegue 😆😆😆😆😆😆😆😆😆
Mariscal Morin
Que bueno que ya murió el perro, me da paz
Mariscal Morin
Y no se puede escapar de ahí?? 🥺🥺🥺🥺
Mariscal Morin
Que buena historia, grasias escritora 🌷🌷🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Riku, que bonito nombre, ahora la pura felicidad 💞💞💞
Mariscal Morin
No entiendo, no, no entiendo, es hombre como puede tener un bebé, entiendo que es una novela, pero que alguien me explique
ary: simple 🤭 es omegaverse
total 1 replies
Mariscal Morin
Puro fuego 🔥🔥Halu 👏👏👏👏👏
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