Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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Líneas de Fuego
El estruendo de la puerta al azotarse retumbó en la suite superior, dejando un eco prolongado que se extinguió en el silencio del mármol
En la planta baja, Dmitry permaneció inmóvil
Se quitó el abrigo impregnado de humedad, lo dejó sobre el respaldo de un sillón y caminó hacia la barra
El tintineo del hielo al caer en el cristal rompió el mutismo de la noche
Se sirvió tres dedos de whisky y dio un trago largo, sintiendo el ardor del alcohol bajar por su garganta mientras la imagen de la mirada desafiante de Yuri seguía grabada en su mente
En la habitación superior, Yuri caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado
La rabia le encendía las mejillas
Sabía que Dmitry lo tenía entre la espada y la pared si cedía por completo, perdería su orgullo si renunciaba, hundiría a su familia
La única salida era cumplir la cuota de trabajo con impecable precisión para no darle al magnate el menor pretexto de control
A las siete de la mañana, el ruido de arrastre y golpes secos en el pasillo interrumpió el insomnio de Yuri
Al abrir la puerta del estudio, encontró a dos empleados de la residencia colocando un restirador profesional con lámpara articulada frente al ventanal
Sobre una mesa auxiliar reposaban sus estuches de lápices, los frascos de tinta y los cuadernos de dibujo que habían traído muy temprano desde su habitación en la universidad
Dmitry aguardaba en el umbral con la postura erguida y un traje gris que no mostraba una sola arruga
—Dijiste que querías tu material y la mesa de trabajo a primera hora —dijo Dmitry con voz neutra, consultando su reloj de pulsera
—Ahí lo tienes
A las doce en punto reviso los primeros tres bocetos de la colección
Yuri cruzó los brazos sobre el pecho y le sostuvo la mirada con fría determinación
—Los vas a tener a las doce en punto —respondió apretando los dientes
—Y te van a costar cada maldito rublo que dice ese contrato
Sin decir más, Dmitry se giró y bajó las escaleras, dejando a Yuri a solas con sus herramientas
Yuri avanzó hacia el restirador y acarició la madera lisa
El aroma del papel nuevo y el grafito era la única constante que le devolvía algo de control sobre su vida
Se sentó en el banco alto, ajustó el ángulo del tablero y tomó el primer lápiz
La rabia que le quemaba el pecho la descargó directamente sobre la hoja
trazó cortes asimétricos, solapas marcadas y telas pesadas que caían con una estructura rígida, imponente pero asfixiante, inspirada en la misma elegancia gélida de Sokolov
Pasaron las horas
El único sonido en la habitación era el rasguño constante del grafito contra la celulosa
Yuri apenas se detuvo para cambiar de lápiz o ajustar la lámpara articulada
No sentía cansancio la adrenalina de demostrarle a Dmitry que no podría quebrarlo lo mantenía enfocado
A las doce en punto, la puerta se abrió
Dmitry entró con la sincronía impecable de un reloj
Se acercó a la mesa sin pedir permiso y extendió la mano hacia los tres folios terminados
Yuri no se los entregó simplemente apoyó una mano sobre ellos y lo miró fijamente
—¿Los vas a juzgar por su calidad o por tu ego? —preguntó Yuri con ironía
—Los juzgo por lo que valen para la marca —respondió Dmitry, tomándolos con firmeza de la mesa
Dmitry los examinó uno a uno
El silencio en la habitación se volvió sofocante mientras los ojos oscuros del magnate recorrían las líneas impecables
Yuri había capturado una agresividad sofisticada, trajes con cortes limpios que proyectaban poder absoluto, pero con un detalle sutil broches y costuras que emulaban ataduras, cadenas implícitas en la propia alta costura
—Son excelentes —dijo Dmitry finalmente, rompiendo la tensión sin elevar la voz
— Entendiste el concepto mejor de lo que esperaba
—Sé hacer mi trabajo, Sokolov —contestó Yuri con amargura
—Ahora devuélvemelos, tengo que digitalizarlos
Dmitry no le devolvió las hojas
En lugar de eso, las colocó con cuidado sobre la mesa auxiliar y dio un paso más hacia Yuri, acortando la distancia que los separaba
—El contrato estipulaba que trabajarías en mi taller público —dijo Dmitry con un matiz más bajo en la voz
—Traerte aquí no estaba en el plan original, pero es la única forma de garantizar que no cometas otra estupidez como la de anoche
—¿Estupidez? —Yuri se levantó de la silla bruscamente, quedando cara a cara con él
—Estupidez fue pensar que podías tratarme como una de tus propiedades
Si estoy en esta suite es porque no voy a permitir que mi familia pague por tus caprichos
Pero no te equivoques este lugar sigue siendo tu jaula, y tú el único animal que la necesita para sentirse seguro
Dmitry no pestañeó
Sostuvo la mirada cargada de odio de Yuri, notando cómo el pecho del joven subía y bajaba agitado por la respiración
—Si esto es una jaula, Romanov, asegúrate de no acercarte demasiado a los barrotes —murmuró Dmitry, rozando casi por accidente los dedos de Yuri sobre el borde de la mesa al recoger de nuevo las carpetas
—Almuerzas en media hora
Borís traerá la comida
Dmitry dio media vuelta y salió del estudio, dejando a Yuri con los puños apretados y el corazón latiéndole desbocado
La distancia física había vuelto a crearse, pero en el ambiente quedaba flotando la misma tensión peligrosa que los consumía desde la noche del taller
Continuará...
Byeeee🐱