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Una Esposa Por Un Año

Una Esposa Por Un Año

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio contratado
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

¿Qué sucede cuando un matrimonio comienza como un acuerdo y termina convirtiéndose en el único lugar al que ambos desean pertenecer?

Nyssa Johnson está dispuesta a sacrificarlo todo por su familia, incluso sus propios sueños. Cedric Vellane tiene dinero, poder y una vida sin compromisos, pero está a punto de perder a la única persona que siempre ha estado a su lado: su abuela.

Un matrimonio por contrato parece ser la solución perfecta para ambos. Ella obtendrá la estabilidad que necesita y él cumplirá el último deseo de Eleanor.

Sin amor, sin obligaciones y con una fecha de vencimiento.

Pero entre besos fingidos, discusiones y sentimientos inesperados, las reglas comienzan a desmoronarse.

Y cuando el contrato termine, tendrán que descubrir si lo que los une es suficiente para elegirse sin ninguna obligación.

Porque fingir un matrimonio es fácil. Lo difícil es dejar ir a quien nunca planeaste amar.

Él la dejó marchar porque creyó que no tenía derecho a pedirle que se quedara. Ella se fue creyendo que él nunca la había elegido. Ninguno imaginó que, al separarse, también estaban dejando atrás una parte de sí mismos.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Preparativos y buenas vistas

Nyssa Johnson había descubierto que recuperar un sueño requería mucho más que ponerse un vestido bonito y presentarse ante una cámara.

Requería disciplina, práctica y, sobre todo, aprender a organizar una vida que durante años había consistido únicamente en trabajar y sobrevivir.

Por suerte, Eleanor Vellane parecía decidida a ayudarla.

El regalo llegó un martes por la mañana, en una caja envuelta con una cinta color crema. Dentro había una agenda de cuero azul oscuro, elegante y de excelente calidad, con su nombre grabado discretamente en la cubierta.

Nyssa pasó los dedos por las letras.

—Es preciosa —murmuró.

—La abuela dijo que necesitabas algo para organizar tus días —explicó Cedric desde la entrada del salón—. Y, aparentemente, decidió que un teléfono no era suficiente.

Nyssa levantó la mirada.

—¿Ella te pidió que me la dieras?

—No. Me pidió que te la entregara personalmente y que dejara de interrumpirla cuando habla.

Nyssa soltó una carcajada.

—Tu abuela es maravillosa.

—Estoy empezando a sospechar que te cae mejor que yo.

—No es una sospecha. Es una certeza.

Cedric se llevó una mano al pecho, fingiendo estar herido.

—Y yo que te traje a mi casa.

—Tú me ofreciste un contrato. Eleanor me regaló una agenda.

—Una competencia bastante injusta.

Nyssa sonrió y abrió la primera página.

Por primera vez, tendría un lugar donde escribir sus planes sin tener que anotarlos en recibos viejos o en cualquier papel que encontrara en el fondo de su bolso.

Aquella misma tarde comenzó a llenarla.

Anotó los horarios de Ale, las visitas al hospital, las fechas de sus prácticas con Victoria y los días que dedicaría a prepararse para la selección de modelos.

También reservó tiempo para descansar.

Aquello último le costó más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Victoria resultó ser una excelente profesora.

Dos veces por semana se reunían en un pequeño estudio privado que conocía, donde Nyssa practicaba caminata, postura y giros frente a un espejo enorme.

—No mires tus pies —le indicó Victoria durante la tercera sesión—. Sabes caminar. Lo que necesitas aprender es a hacerlo con seguridad cuando todos estén mirándote.

Nyssa volvió al punto de partida.

—Es más difícil de lo que parece.

—Por supuesto. Si fuera fácil, no te estarías esforzando tanto.

—Gracias por el ánimo.

—De nada. Ahora, otra vez.

Nyssa respiró hondo y comenzó a caminar.

Al principio se sentía torpe. Era consciente de sus brazos, de la posición de sus hombros y de cada paso que daba.

Sin embargo, poco a poco empezó a recordar algo que había olvidado durante años: le gustaba aquella sensación.

No se trataba solamente de verse bonita.

Le gustaba aprender, mejorar y descubrir que podía hacer algo por sí misma sin que estuviera relacionado con las necesidades de otra persona.

Al terminar la práctica, Victoria se sentó junto a ella.

—Tienes buena presencia, Nyssa. Pero quiero que dejes de caminar como si estuvieras pidiendo permiso para ocupar espacio.

Nyssa guardó silencio.

Aquella frase le llegó más de lo esperado.

Durante mucho tiempo había intentado ocupar el menor espacio posible. En el trabajo, en las salas de espera del hospital, en los autobuses abarrotados y hasta en su propia casa, donde siempre procuraba que Ale tuviera lo mejor.

Pero no quería presentarse a aquella selección sintiéndose una intrusa.

—Voy a intentarlo —respondió.

Victoria sonrió.

—Eso es todo lo que te pido.

La nueva vida de Nyssa comenzó a adquirir cierta estructura.

Por las mañanas preparaba el desayuno y ayudaba a Ale a alistarse para la escuela. George se encargaba de llevarlo y recogerlo cuando sus horarios lo permitían, aunque Nyssa seguía organizándose para estar disponible siempre que su hermano la necesitara.

Después revisaba su agenda.

Algunos días tenía prácticas con Victoria. Otros los reservaba para visitar a su madre, comprobar cómo evolucionaba su tratamiento y conversar con los médicos.

También dedicaba tiempo a investigar la agencia que organizaría la selección.

Victoria había insistido en que no aceptara ninguna propuesta sin leer las condiciones, y Nyssa se tomó aquel consejo muy en serio.

No quería cambiar un problema por otro.

La vida en la residencia seguía resultándole extraña, pero ya no caminaba por los pasillos como si temiera tocar algo que no le pertenecía.

Había aprendido dónde guardaban las cosas, cuál era su taza favorita y qué rincón del jardín recibía más sol por las mañanas.

Incluso había comenzado a acostumbrarse a la presencia de Cedric.

Aunque aquello último tenía sus complicaciones.

Porque, además de compartir casa, debían representar el papel de una pareja comprometida.

Había cenas con conocidos de la familia, llamadas de Eleanor para preguntar por los preparativos y visitas en las que Nyssa debía llevar el anillo que todavía le parecía demasiado caro.

Y, de vez en cuando, Cedric le rodeaba la cintura o le daba un beso delante de otras personas para mantener las apariencias.

Cada vez le resultaba un poco más fácil fingir.

El problema era que a veces olvidaba que estaba fingiendo.

Una tarde, Cedric regresó a casa antes de lo habitual.

Había tenido una reunión cancelada y decidió aprovechar la oportunidad para revisar unos documentos en su despacho.

Sin embargo, cuando atravesó el salón principal, se detuvo.

Nyssa estaba practicando pilates frente al televisor.

Había apartado la mesa de centro, extendido una esterilla sobre el suelo y recogido su cabello en una coleta alta. Llevaba ropa deportiva ajustada que le permitía moverse con comodidad mientras seguía las instrucciones de una entrenadora en la pantalla.

Estaba concentrada en mantener el equilibrio, con una expresión de absoluta seriedad.

Cedric se quedó junto a la entrada.

Y observó.

No porque pretendiera interrumpirla, sino porque resultaba difícil no admirar la vista.

Nyssa era hermosa cuando se arreglaba para salir, pero había algo diferente en verla así, completamente concentrada en sí misma, sin preocuparse por complacer a nadie.

Además, aquel conjunto deportivo le sentaba extraordinariamente bien.

Cedric era un hombre que sabía apreciar las buenas vistas.

Y aquella, definitivamente, merecía unos segundos de atención.

—¿Piensas quedarte ahí toda la tarde? —preguntó Nyssa sin apartar la mirada de la pantalla.

Cedric arqueó las cejas.

—¿Cómo sabes que estoy aquí?

—Porque llevas casi un minuto sin moverte y tus zapatos hacen ruido sobre el suelo.

Él soltó una risa.

—Veo que tienes un oído excelente.

—Y tú parece que no tienes trabajo.

—Lo tengo. Pero ha ocurrido una tragedia: han cancelado una reunión.

Nyssa cambió de postura siguiendo las instrucciones del video.

—Qué terrible. Debe de ser muy difícil para ti pasar una tarde sin dar órdenes.

—Muchísimo. Estoy intentando recuperarme.

Ella negó con la cabeza, divertida.

Cedric se apoyó contra el marco de la puerta.

—¿Desde cuándo haces pilates?

—Desde hace unos días. Me ayuda a mantenerme activa y a despejar la cabeza.

—¿Y tienes pensado continuar?

Nyssa lo miró por primera vez.

—¿Por qué no lo haría?

—No he dicho que no debas hacerlo.

—Lo has preguntado con un tono sospechoso.

Cedric levantó las manos.

—Solo quería saber si debo evitar pasar por aquí a esta hora.

Nyssa comprendió la insinuación y lo señaló con un dedo.

—Ni se te ocurra empezar.

—¿Empezar qué?

—Lo que sea que estés pensando.

Cedric sonrió con descaro.

—No he dicho absolutamente nada.

—Tu cara lo dice todo.

—Entonces quizá deberías dejar de mirarme la cara.

Nyssa le lanzó una almohadilla pequeña que había junto a la esterilla.

Cedric la atrapó en el aire, riéndose.

—Violencia en mi propia casa. Esto no estaba contemplado en el contrato.

—Puedo añadirlo como cláusula.

—Me preocuparía mucho ver lo que escribirías.

—Créeme, te preocuparía bastante.

Él dejó la almohadilla sobre el sofá.

—Sigue con tu entrenamiento, Nyssa. No voy a molestarte.

—Eso espero.

Cedric se dirigió hacia el despacho, aunque antes de desaparecer añadió:

—Por cierto, tienes una excelente técnica.

Nyssa lo miró, desconfiada.

—¿Sabes de pilates?

—No. Pero sé reconocer cuando alguien está haciendo un esfuerzo.

Ella sonrió ligeramente.

—Gracias.

Cedric asintió y continuó su camino.

No iba a admitir que había tardado más de lo necesario en apartar la mirada.

Y Nyssa, que volvió a concentrarse en su entrenamiento, decidió no pensar demasiado en la sonrisa que él había dejado detrás.

Tenía una selección para la que prepararse, una familia a la que cuidar y una agenda que empezaba a llenarse.

No necesitaba añadir a Cedric Vellane a su lista de distracciones.

Aunque, por desgracia, vivía con una de las más persistentes.

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Leda Rojas
Dice q finalizado pero veo mas capitulos😭
Leda Rojas
Dice q finalizado pero veo mas capitulos😭
Renata Mabel
me encanta esta historia ✨🦆
Carmen Chávez Rebolledo
excelentes relatos me encantan
𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Nueva seguidora ✨
Claudia Oroná
que mujer tan estúpida y cobarde!!! xq no lo llamo a Cédric y averigua?
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