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Atrapada En Tu Mundo

Atrapada En Tu Mundo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo de fantasía / Padre soltero
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

Elizabeth solo quería terminar de leer el libro que su amiga le recomendó.

Una historia oscura sobre un poderoso señor del Norte, un hombre que pasó años en el campo de batalla y que, en su obsesión por la guerra, terminó abandonando a sus propios hijos. Niños que crecieron sin el amor de su padre, sin una madre que los protegiera y bajo el cuidado de una madrastra cruel que solo sabía repetir el mismo dolor que alguna vez recibió.

Todo porque, cuando más lo necesitaban, nadie estuvo allí para ellos.

Elizabeth conocía perfectamente aquella historia.

Sabía quiénes serían los villanos.

Sabía cómo terminaría cada personaje.

Y, sobre todo, sabía que la madrastra tendría un final terrible.

Y lo peor para ella es que la verdadera madrastra Elizabeth ha cambiado de lugar con ella, y ahora ella ha reencarnado como la madrastra.

NovelToon tiene autorización de Tiinii_1605 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un territorio que despierta

Una vez que el carruaje atravesó las puertas del pueblo principal, Elizabeth comenzó a observar con atención todo lo que la rodeaba. Había esperado encontrar un lugar mucho más descuidado debido a los problemas del territorio, pero algunas cosas habían comenzado a cambiar.

Varias calles estaban siendo reparadas, algunas tiendas habían renovado sus fachadas y en diferentes sectores se levantaban nuevas construcciones. No eran cambios enormes todavía, pero demostraban que las medidas que había tomado comenzaban a dar resultados.

Elizabeth observó con satisfacción las mejoras.

—Parece que los trabajos avanzan bastante rápido.

—Los trabajadores comenzaron hace algunos días, señora —respondió María—. Los encargados están intentando aprovechar al máximo los recursos enviados.

Elizabeth asintió mientras continuaba mirando por la ventana. También pudo observar que la muralla que rodeaba el pueblo estaba siendo reparada y reforzada en varias secciones.

Había trabajadores reconstruyendo las partes deterioradas y otros levantando nuevas estructuras defensivas. Después de conocer el estado de las defensas del Norte, Elizabeth había ordenado que fueran revisadas y reparadas cuanto antes.

—Es necesario terminar la muralla lo antes posible —comentó Elizabeth—. No sabemos qué puede ocurrir mientras el Señor del Norte continúe en la guerra.

El carruaje continuó avanzando por una de las calles principales. Poco después, Elizabeth reconoció otra de las obras que había ordenado comenzar.

En un terreno que antes se encontraba vacío estaban construyendo un espacio destinado a los niños. Había trabajadores preparando el suelo, levantando estructuras de madera y construyendo diferentes juegos.

Bastian se asomó por la ventana.

—¿Qué están haciendo?

—Un parque —respondió Elizabeth.

Los ojos azules del niño se iluminaron.

—¿Para niños?

—Sí. Cuando esté terminado podrás venir a jugar.

Bastian volvió a mirar hacia la construcción con evidente interés.

—Quiero venir.

Elizabeth sonrió.

—Entonces tendremos que asegurarnos de que lo terminen pronto.

Después de bajar del carruaje, Elizabeth pudo observar con mayor atención a los habitantes del pueblo. La población era mucho más diversa de lo que había imaginado.

Había humanos, pero también personas con rasgos animales, como orejas, colas, cuernos y otras características propias de diferentes especies. También pudo ver elfos, demonios y algunos individuos con rasgos que no reconocía.

Los dragones, sin embargo, parecían ser extremadamente escasos. Solo pudo distinguir a unas pocas personas con características similares a las del Señor del Norte.

Elizabeth comprendió entonces que el mundo que había conocido a través de la novela era mucho más amplio de lo que había imaginado. La historia se había concentrado en los personajes principales y había dejado de lado gran parte de la vida cotidiana de las personas que habitaban aquel mundo.

Bastian caminaba a su lado, sujetando su mano mientras miraba todo con curiosidad. Parecía querer observar cada rincón del lugar y preguntaba constantemente por las cosas que llamaban su atención.

La primera parada fue una tienda de juguetes.

En cuanto entraron, Bastian se quedó mirando las estanterías llenas de objetos de diferentes formas y tamaños. Había muñecos, animales de madera, juegos de construcción, pequeñas figuras de criaturas mágicas y muchos otros juguetes.

—Puedes escoger lo que quieras —le dijo Elizabeth.

Bastian la miró sorprendido.

—¿Lo que quiera?

—Sí.

El pequeño comenzó a recorrer la tienda acompañado por María. Sin embargo, Elizabeth notó que todavía parecía contenerse, como si tuviera miedo de escoger demasiadas cosas.

—Bastian, no tienes que preocuparte por eso.

El niño levantó la mirada.

—¿Puedo escoger otro?

—Claro.

Después de pensarlo durante varios minutos, finalmente eligió algunos juguetes que le habían gustado. Cuando salieron de la tienda, llevaba varias bolsas y una expresión mucho más alegre.

Después continuaron con la ropa.

Elizabeth quería asegurarse de que Bastian tuviera prendas nuevas para diferentes ocasiones, por lo que visitaron varias tiendas antes de dirigirse a la modista.

Mientras hablaba con ella, Elizabeth aprovechó para encargar nuevos uniformes para todos los sirvientes de la mansión. Quería que fueran cómodos, resistentes y apropiados para las diferentes funciones que desempeñaban.

También encargó algunos vestidos para ella.

Después visitaron una tienda de muebles.

Elizabeth llevaba varios días pensando en remodelar su habitación. Quería que aquel espacio se sintiera realmente suyo y, además, había decidido preparar una habitación para Bastian.

Esta vez dejó que el niño escogiera parte de los muebles.

Bastian eligió la cama, algunos adornos, una pequeña estantería y varios objetos que le parecieron bonitos. Parecía bastante emocionado con la idea de tener un cuarto propio.

Sin embargo, cuando Elizabeth le explicó que tendría que dormir allí cuando estuviera terminado, su expresión cambió.

—¿Entonces ya no dormiré contigo?

Elizabeth lo miró con una pequeña sonrisa.

—Tendrás tu propia habitación, pero podrás venir conmigo cuando tengas miedo.

Bastian bajó la mirada.

—Prefiero dormir contigo.

Elizabeth suspiró suavemente.

—Ya veremos.

No quería obligarlo a separarse de ella todavía. Sabía que el pequeño seguía dependiendo de su presencia para sentirse seguro y no quería hacer que volviera a experimentar la ansiedad que había mostrado al principio.

Después de terminar las compras, se dirigieron al mercado.

Elizabeth quería conocer directamente las condiciones en las que vivían los habitantes del pueblo. Los informes podían mostrar cifras y documentos, pero no podían contarle todo lo que estaba ocurriendo.

Durante el recorrido comenzó a hablar con diferentes comerciantes y habitantes.

Algunos estaban satisfechos con las reparaciones recientes y con la llegada de nuevos suministros, pero otros aprovecharon la oportunidad para hablar de problemas que todavía no habían sido solucionados.

Uno de los comerciantes le explicó que algunos caminos continuaban siendo peligrosos debido a los bandidos que atacaban a quienes viajaban entre los distintos asentamientos.

Otro habló sobre las defensas del territorio y la necesidad de mejorar el escudo mágico que protegía la región.

Elizabeth escuchó atentamente.

También descubrió que muchas zonas carecían de escuelas.

—¿No hay suficientes escuelas? —preguntó.

—No, señora. Muchos niños de las zonas alejadas no reciben educación.

Otra mujer le habló de los niños que habían quedado huérfanos debido a la guerra y que, en algunos casos, terminaban abandonados o dependiendo de la caridad de otras familias.

Aquello hizo que Elizabeth frunciera el ceño.

Después surgió otro problema.

El puerto.

Según los habitantes, llevaba tiempo funcionando de manera deficiente y no estaba siendo aprovechado como debería. Elizabeth comprendió inmediatamente la importancia de aquella situación.

Un puerto en buenas condiciones podía convertirse en una fuente importante de comercio y generar grandes ingresos para el territorio.

Elizabeth fue guardando mentalmente cada problema que escuchaba.

Bandidos.

Defensas insuficientes.

Falta de escuelas.

Niños abandonados.

Un puerto desaprovechado.

Había demasiado por hacer, pero al menos ahora sabía dónde comenzar.

Tendría que establecer prioridades y solucionar primero los problemas que representaban un peligro inmediato para la población.

Mientras continuaba recorriendo el mercado, Elizabeth notó que Bastian estaba cada vez más cansado. Había pasado gran parte del día caminando, observando las tiendas y conociendo lugares nuevos.

Elizabeth se agachó frente a él.

—Creo que es suficiente por hoy.

Bastian levantó la mirada.

—¿Nos vamos?

—Sí. Estás cansado.

El pequeño no protestó.

Después de despedirse de las personas con las que había hablado, regresaron al carruaje junto con María.

Durante el camino de regreso, Bastian terminó quedándose dormido apoyado contra Elizabeth. Ella lo acomodó con cuidado y observó el paisaje a través de la ventana.

El sol comenzaba a descender y el cielo adquiría los colores del atardecer.

Había sido un día productivo.

Había conseguido cosas para Bastian, encargado nuevos uniformes, elegido muebles para sus habitaciones y conocido directamente algunos de los problemas que afectaban al pueblo.

También había comprendido que el Norte no estaba perdido.

Simplemente, llevaba demasiado tiempo abandonado.

Elizabeth miró al pequeño que dormía tranquilamente a su lado.

—Lo arreglaremos —murmuró.

El carruaje continuó avanzando hasta que finalmente la mansión apareció a lo lejos.

Elizabeth esperaba regresar, cenar tranquilamente y descansar después del agotador día.

Sin embargo, en cuanto el carruaje atravesó las puertas de la propiedad, notó que algo no estaba bien.

Había demasiadas personas reunidas cerca de la entrada.

Los guardias parecían estar en alerta y varios sirvientes se encontraban fuera de la mansión, hablando entre ellos con expresiones preocupadas.

Elizabeth frunció el ceño.

—¿Qué ha ocurrido?

Nadie respondió inmediatamente.

El carruaje se detuvo frente a la mansión.

Elizabeth miró hacia la entrada.

Aquello no parecía una recepción normal.

Algo había sucedido mientras ella estaba fuera.

Y nada de lo que había visto durante aquel día la había preparado para descubrir lo que la esperaba al regresar.

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rina marcela vergara martinez
me encanta tu historia
inuyasha/ Tomoe🦊
amo esta historia autora, no dejes de actualizar plis😭🫠 lo espero con ansias
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajajaajajajajajaja un poco tóxico el pequeño no? jajajajajajajajajaajajajajaj
Vanessa Ibáñez Fernández
que guapos serán cuando crezcan
Vanessa Ibáñez Fernández
tan adorable que es Bastian
Vanessa Ibáñez Fernández
muuuuajajajajajajaa llego la Ama del lugar!!!!
Vanessa Ibáñez Fernández
me pregunto si el señor del norte nunca regresaba a casa, como carajos tuvo hijos y quienes son sus madres.?
Vanessa Ibáñez Fernández
woooo eso a sido intenso, me gusto mucho el tema de cambio de almas en ves de la reencarnacion típica dd siempre
Vanessa Ibáñez Fernández
es hermosaa, aunque ella no describió los cuernos.. serán dragones??
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajaja
Ania ✈️
La quiere como su mamá 🥺
Ania ✈️
Que alguien me espere así 😭
Anny Daniela Beleño
gracias execelente historia
Alianay Guirola
Mi apoyo para la autora
ミ★ 𝘔𝘰𝘳𝘰𝘤𝘩𝘢-𝘤𝘩𝘢𝘯★彡
♥️♥️♥️♥️♥️
Rosmery Romero Beltré
me encantó quiero más capitulo por favor 😭😭
Cosass UNI
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