🚨Está historia es intersexual, (Osea, mujer con sistema reproductivo de un hombre, comúnmente llamado p*ne) Si eres sensible a estás historias, por favor no leer. De igual manera, a veces lo que no nos gusta es porque nunca antes nos hemos atrevido a probar, así que no te prives de algo que nunca has probado.
Espero que os guste la novela. Dejen su Like y comentario. No olviden seguir para estar al tanto de cada capítulo que suba. Los episodios se subirán los lunes y viernes, gracias por todo😘 🚨
Alisha, es la jefa de la mafia: peligrosa, dominante... Valeria, aburrida de una vida que la consume, comete un error que cambiará todo: pedirle a Isabela que no la deje volver a su casa.
Ella no imaginaba que esa súplica sería tomada al pie de la letra. Ahora está atrapada en una jaula dorada, bajo el control de una mujer que mezcla crueldad con seducción, amenaza con un beso y castiga con una caricia.
Entre balas, risas oscuras y noches que arden, ambas descubrirán que lo prohibido pu
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Al Borde De La Muerte.
—Jefa, ya está todo listo.
...Comunicó Diogo entrando a mi oficina. Después de dos meses, hoy iríamos a una reunión con mi hermano. Después de años de no vernos, hoy por fin lo tendría frente a frente. Él ha estado siguiendo a Valeria, y sabiendo cómo es, es mejor tenerlo controlado. Además, quiero saber qué hace aquí, porque sé que no vino por diversión.
—Bien. Vámonos.
...Tomé mi arma, la puse en mi cintura y salimos del edificio. Al llegar, el lugar era perfecto para que nadie se diera cuenta de nada, lo cual era útil.
—Jefa, entraré a revisar.
...Dijo Diogo. Lo detuve.
—Espera. No es necesario. Entremos.
...Diciendo eso, entramos. Habían hombres por todos lados, el ambiente era tenso, frío y oscuro, y se sentía un aire de peligro. Al frente había un sillón, en el estaba mi hermano sentado como si me estuviera esperando. Llegué y me paré frente a él. Él levantó la vista y sonrió. Fruncí el ceño.
—Por fin te tengo frente a mí, hermanita.
...Dijo con un tono de arrogancia y satisfacción, como si todo esto lo tuviera planeado. Supe que no lo conocía como creía, pero no le temía, vivo para esto, y no me importa a quién me toque enfrentarme para seguir de pie.
{Pov Valeria}
—Val, ¿no irás a casa? Ya es tarde.
...Dijo Jessie entrando a mi oficina. Estaba mirando la lista de suministros, y faltaban muchas cosas, lo bueno es que esta clínica da para eso, solo debía pedirlos. Solo la escuché sin prestarle atención, luego levanté la vista.
—¿Qué?
—Ya son las 8, ¿no irás a casa?
...Miré el reloj, y sí, ya eran más de las 8.
—Eeh... Claro, sí. Tú puedes adelantarte, yo cerraré.
...Le dije cerrando el computador. Había estado tan sumergida en el trabajo que se me olvidó que debía volver a casa, pero no importa, vivo sola, no tengo prisa.
—De acuerdo, pero no lo hagas tan tarde.
—No te preocupes, salgo después de ti.
—Bueno. Entonces chao Val, que descanses, nos vemos mañana.
—De acuerdo. Hasta mañana Jess.
...Ella salió de la oficina. Apagué el computador, luego revisé mi celular y salí. Apagué todo, cerré bien con llave y me encaminé a mi apartamento. No vivía muy lejos, así que me iba caminando. Pero esta noche fue diferente, hoy sí que sentía miedo, alguien me seguía, y no se molestaba en disimular. Mis pasos fueron más rápido al pasar los segundos, quería voltear a mirar para ver quién era, pero sentía miedo. Entonces dejé de caminar para llamar a mi hermano, pero apenas dejé de caminar, esa persona me alcanzó, y cuando sentí su mano en mi hombro pegué un grito.
—¡Aaaah! ¡Por favor, no me hagas daño!
...Dije asustada. Mi corazón iba a mil, los ojos lo tenía cerrado, sentía que todo mi cuerpo me temblaba. Pero la voz que sonó detrás de mí me sorprendió.
—No te preocupes, no sería capaz.
...Al escuchar esa voz y ese tono, supe quién era. Entonces me paré, me di vuelta lentamente. Allí estaba ella, parecía normal, pero su expresión me decía que algo le pasaba.
—¿Qué te pasa? Casi me matas del susto.
—Lo siento, no era mi intención.
...Quería hablar normal como normalmente hablaba con ella, pero su expresión me desconcertaba.
—¿Estás bien?
...Le pregunté. Ella solo me miraba. Fruncí el ceño.
—Dime, ¿qué pasa?
...Le volví a preguntar.
—Tuve un problema, pero...
...No terminó de hablar y se llevó la mano a su costado izquierdo mientras fruncía el ceño. Entonces noté que estaba sola, ella nunca anda sola, pero hoy estaba sola.
—¿Dónde está Diogo? ¿Qué te pasa?
...Pregunté ya con un poco de preocupación. Y al parecer ella no quería contarme nada.
—Diogo está en el auto.
...Suspiré. ¿Para qué vino a mí si no iba a hablar?
—Bien, ahora vete entonces.
...Dije dándome la vuelta. Entonces ella habló.
—Valeria, espera.
...Me detuve.
—No sé dónde está Diogo, y yo...
...Ella no terminó su oración, entonces me di la vuelta. Ella estaba sufriendo, ya no podía ocultar más su dolor.
—Alis, ¿qué te pasa?
...Le pregunté acercándome. Ella como pudo me dijo.
—Tengo una bala en mi costilla.
...Al escucharla abrí mis ojos. ¿Cómo que tenía una bala en su costilla? ¿Qué le ha pasado?
—¿Qué?
...Pregunté.
—¿Me puedes ayudar con eso?
...¿Ayudarle? ¿Acaso cree que soy cirujana?
—Oye, soy veterinaria, no cirujana.
—Es lo mismo, ¿o no?
...¿Lo mismo?
—¿Estás loca? No es lo mismo.
—¿Tú operas, no?
—¿Confiarías tu vida a una veterinaria?
—No me importa, solo quiero que eso salga de dentro de mí. Además, duele mucho.
...Mierda, por un momento me olvidé que estaba herida.
—No estamos lejos de mi clínica. ¿Puedes caminar sola?
...La única expresión diferente que le he visto a ella es la expresión del dolor. Siempre está frunciendo el ceño o seria, justo como ahora. ¿Acaso no sabe sonreír?
—Estoy parada aún, ¿eso no te dice algo?
...Tiene sentido.
—Bien, entonces vamos.
...Comenzamos a caminar hacia la clínica. Luego pensé, ¿por qué haré esto y no la llevo al hospital? Pero luego recordé a qué se dedica, si llega a emergencia con una bala en su costilla, harán muchas preguntas. Suspiré.
...Llegamos a mi clínica, abrí y entramos. Al mirarla, me di cuenta de que estaba sufriendo mucho, porque parecía haber salido recién de ducharse, estaba sudando mucho.
—Oye, ¿qué nivel es el dolor?
...Le pregunté, ella cerró sus ojos, entonces supe que el dolor era insoportable, luego me respondió.
—Del 1 al 10, un 20.
...Dijo para luego desmayarse justo delante de mí.
—¡Oh dios! ¡Alis!? ¡Alis! ¡Alisha!!
...Era inútil tratar de despertarla. Entonces intenté llevarla a una mesa para intentar sacar esa bala. Pero diablos, ella pesa mucho. Como pude la llevé a la mesa. Como pude la subí. Pero déjenme decirles, jamás en mi vida había hecho tanta fuerza como hoy. Terminé más cansada que correr una maratón. Busqué lo necesario para sacarle esa bala y que no muera por un sangrado o por una infección después. Me puse guantes, tomé las tijeras y corté la camisa. Al quitar la camisa, recién me di cuenta de lo grave que era. La herida estaba cubierta con una gasa, pero había demasiada sangre. ¿Cómo pudo aguantar tanto?
—Bueno Valeria, si no quieres que muera no lo pienses más, ¿de acuerdo?
...Me daba ánimo a mí misma ya que no había nadie más quien me animara. Después de pensarlo por unos segundos, me apresuré por quitarle esa bala. Primero intenté localizar la bala, después tomé una pinza y la introduje para quitarla, pero era fácil en mi mente y en las series, esto es más difícil de lo que parece. Después de 20 minutos, por fin pude sacar esa bala, y ahí fue donde todo empeoró, ella comenzó a sangrar mucho más, y el pánico se apoderó de mí.
—¡Diablos!
...Intentaba detener el sangrado. Le echaba alcohol, lo secaba con gasa, pero nada. No sabía qué hacer, ella se puede morir aquí y eso es un problema.
—¿Si llamo a emergencia?
...Me preguntaba. Pero todo indicaba que no lo hiciera, que me metería en problemas y la metería a ella en problemas. Entre más pasaba el tiempo, más miedo sentía, me estaba desesperando por no detener el sangrado. Pero, creo que el destino me miró, vió mi desesperación y por arte de magia el sangrado se detuvo, o tal vez fue por toda la gasa que gasté en ella. Después de que el sangrado se detuvo, limpié bien la herida, la curé. Luego fui por sueros y unas que otras vitaminas para su recuperación, ya que no creo que se despierte esta noche. Regresé, le puse el suero, luego las vitaminas. Ahora solo necesitaba esperar. Me quedé observándola mientras me preguntaba qué rayos acaba de pasar y qué rayos estoy haciendo, pero no tuve respuesta a eso. Ahora que ya no tiene todo el abdomen con sangre, veo el buen físico que tiene, y que no veía desde hace meses, además, es mucho más linda mientras duerme.
—No deberías...
—¡¡Oiga, Señorita Valeria!!? ¿Se encuentra allí!?
...Escuchaba gritar mientras golpeaban la puerta de la clínica.
—¡Que mierda!?
...Me asusté porque me sorprendieron sus gritos y golpes, porque la voz sí la reconocí. Era Diogo, así que salí y fui a abrir.
—Oye, casi me matas de un infarto!
...Le reproché por asustarme. Ellos se veían agitados. Digo ellos porque eran varios.
—Lo siento, señorita Valeria. Pero, ¿está la jefa aquí?
...O sea, no saben que está aquí pero vinieron a preguntar por ella aquí, ¿qué significa esto?
—¿Qué?
—¿Está o no? Debemos localizarla de inmediato.
...Dijo Diogo hablando rápido. Ví lo desesperado que estaban, así que les dije.
—Sí, está adentro.
—Bien, gracias.
...Ellos entraron no importándoles nada. Solo suspiré, cerré la puerta y los seguí. Alisha seguía inconsciente. Diogo apenas la vio sacó su celular e hizo una llamada.
—¡Lleven al doctor a la mansión ahora!
...Ordenó.
—Vamos chicos, llévenla al auto.
...Les ordenó Diogo. Los otros hombres se apresuraron a llevársela, pero los detuve. No podían llevársela, si se mueve puede que no alcance a llegar.
—¡Espera! ¡No pueden moverla, si lo hacen mañana estarán en su funeral!
...Diogo me miró no creyendo en mis palabras.
—Hablo en serio, no tendría por qué mentirte.
...Diogo analizó la situación. Yo sabía que no podría detenerlo si él quería llevársela, solo espero que me crea y no la mueva. Luego de pensarlo bien, Diogo decidió escucharme.
—Espero estés diciendo la verdad, de lo contrario...
...Lo interrumpí. No debía amenazarme. No le haría daño a ella.
—¿Crees que mentiría? No me gusta jugar con la vida de los demás.
—Bien, confiaré en ti.
...Respiré tranquila. Yo lo entendía, yo misma estaría angustiada en esta situación, pero le doy gracias que me escuchara. Diogo volvió a sacar su celular y llamó de nuevo.
—¡Oye, traigan al doctor aquí, ya mismo!
...Dijo y cortó la llamada.
—Ustedes, salgan y vigilen la redonda de la clínica, cualquier movimiento sospechoso, no duden en actuar, tienen mi permiso.
~¡Sí señor!
...Dios mío, no creo que pueda acostumbrarme a esto. Estos chicos parecen robots siguiendo órdenes.
—Señorita Valeria, si algo le pasa a Alisha, te las verás conmigo.
...Dijo entre dientes para luego salir de la pequeña habitación. No pues, como si la quisiera muerta, idiota. Además, ¿qué pasó para que ella quedara así? Sé que su trabajo no es cualquier trabajo, pero todos esos hombres que tiene ¿para qué son? ¿De adorno? A ella casi la matan y ellos están como si no hubiera pasado nada, pero ahora la culpa es mía si pasa algo, que desgraciados, jum!. Pasó media hora y ese tal doctor llegó.
—Señor Diogo, ya estoy aquí. ¿Qué ha pasado?
...Preguntó con su respiración agitada. ¿Realmente lo hicieron correr?
—Doctor, por aquí.
...Dijo Diogo llevándolo donde estaba Alisha. Ahora no había nada más que hacer que esperar que ella despierte. El doctor miró a Alisha, luego se volteó y puso cara de preocupación. Yo puse en blancos mis ojos en rechazo.
—¿Qué pasa, doctor?
...Preguntó Diogo preocupado. El doctor soltó un suspiro y luego habló.
—No te preocupes, ella está bien, solo que no entiendo por qué me llamaste.
...Sonreí. Sabía que había hecho un buen traba...
—Aunque ella casi muere desangrada, está bien, no hay de qué preocuparse.
...Bien, al menos está viva, ¿no?
—¿De verdad, doctor? ¿Se pondrá bien?
...Por fin la expresión de Diogo cambió. Así que él no confía en mí, bien, yo tampoco confiaré en él.
—Así es, no te preocupes. Pero dime, ¿qué paso? ¿Cómo ella está así? Ya hace años no la veo así, ¿qué sucedió?
...Preguntó ahora el doctor preocupado. Parece que Alisha tiene gente leales a su lado, eso es bueno saberlo.
—Doctor, usted trata siempre con Alisha, no conmigo, así que no haga demasiadas preguntas.
...Diogo habló en un tono firme y feroz, pero el doctor ni se inmutó, creo que ya está acostumbrado. Pero, yo sí me asusté.
—Qué me importa con quién trate, justo ahora ella está así...
...Apuntó en dirección a Alisha.
—¿Cómo quieres que no haga preguntas?
...Diogo suspiró. Luego le respondió.
—Chicos, llévenselo.
...Ordenó a sus hombres. Ellos vinieron y se lo llevaron. El doctor no se quejó, solo se dejó llevar. ¿Qué pasa aquí?.
—Bien, señorita Valeria, antes que amanezca, quiero que ella despierte.
...Me dijo en un tono serio. Yo solo Fruncí el ceño. No me manda su jefa ahora quiere venir a mandarme él, que idiota.
—¡Vea señor Diogo, si tanto quiere que despierte, primero debió protegerla mejor, ahora no venga a poner órdenes en mi clínica!
...Le dije hablando algo fuerte. Él solo me observaba. No querrá matarme, ¿cierto?
—Así que vete, y deja que ella descanse.
—Señorita Valeria, baje la voz.
...¿Qué? ¿Ahora me habla amablemente?
—Vete, no le pasará nada aquí.
...Le dije, luego me acerqué a Alisha. Solté un suspiro mientras acariciaba su mano. Tanto yo, como Diogo, queremos que se despierte pronto, pero como dijo el doctor, casi muere desangrada, así que debe recuperarse primero.
La noche se me hizo larga, por primera vez después de graduarme no he dormido en toda la noche. Son las 5 de la mañana y nadie aquí ha dormido, y ella nada que despierta, solo movió sus dedos hace un par de horas, pensé que ya se iba a despertar pero no fue así, y ya me estaba preocupando, debería despertar ya. Me sentía cansada y con sueño, así que me acomodé bien y apoyé mi cabeza en la mesa donde estaba acostada Alisha para descansar, y fue como echarme agua bendita, no me demoré en dormir.
.....
...No sé qué pasó, pero me desperté asustada, y me asusté más cuando abrí mis ojos y ella ya no estaba. Lo primero que pensé es que algo malo le había pasado, así que me levanté y salí a buscarla. Al salir a la sala, ella estaba sentada en unos de los asientos hablando con Diogo. Respiré hondo tranquilizándome. Ella apenas me sintió, me miró, luego se levantó y vino a mí. Gracias a Dios está bien, tanto que parece que no le hubiera pasado nada. Apenas estuvo parada frente a mí, me miró de arriba abajo, luego me dijo.
—Ya despertaste. Espero no haberte causado molestias. Sé que mis chicos son un poco bruscos a veces, espero no te hayas asustado.
...Qué? ¿No debería estar agradeciéndome en vez de disculparse? ¿Cómo que espera no haberme causado molestias? ¿Lo dice en serio? Solo respiré hondo.
—Además, gracias a ti sigo viva, ahora te debo mi vida, mejor aún, ahora eres dueña de mi vida, deberías hacerte cargo de mí, ¿qué te parece?
...Fruncí el ceño.
—¿Tienes fiebre? ¿O estás alucinando?
—No, estoy bien. Pero eso solo fue gracias a ti, así que debes venir conmigo y seguir cuidándome.
...Suspiré. Así que quiere que vaya con ella pero no sabe qué hacer y por eso saca esta excusa barata.
—No iré contigo, estoy bien aquí.
—Lo sé, pero...
—No, no iré contigo. No sólo es por mi bien que estoy aquí, todos los animales que vienen aquí necesitan de mi ayuda, así que...
—Sí, lo sé, por eso Diogo se hará cargo de conseguir a alguien que se encargue de la clínica.
—¡Espera, tú...!
...Está idiota no me está pidiendo que vaya con ella, parece que me está avisando que me iré con ella.
—Oh, eres inteligente, entendiste rápido lo que quiero decirte.
...Su tono de voz al decir esas palabras era divertido, pero ella estaba seria. Yo solo me quedé mirándola con ganas de regresar el tiempo y dejarla morir con esa bala dentro de ella. La salvé y esto es lo que me gano, que ella me obligué a regresar con ella.
—Bien, ahora, vienes sola o te llevo a cuesta?
...Dijo. Yo solo la miraba. Esta mujer me empezaba a fastidiar a tal manera que juro que la dejaría morir si me dieran la oportunidad. Sabía que podía negarme, pero como ella lo dijo, voy por voluntad o ella me lleva a la fuerza, de igual manera tendré que ir con ella. Así que no le dije nada, solo me encaminé a salir de esa clínica.