“Dicen los viejos textos…
que al principio… solo había un mundo.
Un mundo… donde humanos y demonios caminaban bajo el mismo cielo.
No como enemigos… sino como hermanos.
Los humanos moldeaban la tierra con sus manos…
y los demonios le daban vida con su aliento.
Era la Era del Equilibrio.
Durante siglos, no hubo guerra. Humanos y demonios compartían la tierra, hasta que la traición surgió.
Un rey humano, cegado por el miedo, traicionó a los demonios. Y esa traición, como una grieta, abrió paso a la guerra.
Los demonios, impulsados por la furia, comenzaron a ganar. Los humanos, viendo su mundo desmoronarse, estaban al borde de la derrota.
Fue entonces cuando Kaeli, viendo la destrucción, tomó una decisión. Vio que si no actuaba, ambos serían aniquilados. Y fue ella quien, con un acto de sacrificio, dividió los mundos. Separó a los humanos y a los demonios, cerrando el portal entre ambos.
Desde entonces, los humanos habitan su propio mundo, separados de los demonios.Y el portal, oculto
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Pan, Oro y muros Rotos
*Capítulo 16: Pan, Oro y Muros Rotos*
El sol pega duro en las calles del *Clan del Velo Dorado*. La fiesta de hace rato ya bajó. Ahora solo hay puestos abriendo, escobas barriendo polvo.
*Ryu* camina normal. Paso lento. Cara de aburrido. Atrás de él, sus *dos guardaespaldas*: altos, armadura negra, cascos que tapan todo. No hablan si Ryu no se los pide. No hace falta.
Llegan a una *panadería*. Huele a trigo recién horneado. El letrero de madera dice “Horno de Brasas”. Entran.
Adentro todo se congela.
Los clientes que estaban comprando ven a *Ryu* y se salen en friega. Tiran monedas, dejan el pan. Nadie quiere estar cerca del *hermano menor de Kurozai*. Todo el clan sabe quién es. Todo el clan le tiene *miedo*.
Detrás del mostrador está la *chica demonia*. Cuernos chiquitos, delantal con harina, manos temblando. Cuando ve a Ryu, casi se le cae la charola de bollos.
Ryu no dice nada por un rato. Solo mira el pan. El silencio pesa. Sus guardaespaldas se paran como estatuas a los lados de la puerta.
De repente, *Ryu habla*. Voz baja. Seca. Es raro que lo haga.
Ryu: _"Humana."_
Una palabra. Eso es todo.
La *chica demonia* niega con la cabeza, rápido. Le tiembla la voz:
Chica: _"N-no, señor… yo nunca… nunca he visto una humana por aquí. No en este clan. Lo juro."_
Los *guardaespaldas* se tensan. Uno truena los nudillos. El otro pone la mano en el mango de su espada. Están *enojados*. Pensaron que ella mentía.
Pero *Ryu* solo levanta una ceja. Mira el pan. Estira la mano, agarra un *bollo dorado* de la charola. Sin escándalo. Sin romper nada.
Saca *monedas de oro* de su bolsillo. Las deja en el mostrador. _Clink_. Una. Dos. Tres. Más de lo que cuesta todo el horno.
La chica no se mueve. Sigue temblando.
Ryu se da la vuelta para irse. Y ahí pasa.
Sus *guardaespaldas no usan la puerta*. Uno se gira y mete el hombro contra la *pared de adobe* de un lado. _¡CRACK!_ La pared revienta. Polvo, ladrillos, harina volando. Salen por el agujero, molestos, como si la tienda les ofendiera.
*Ryu se detiene*. Los ve irse. Frunce el ceño. *Le molestó*.
Voltea hacia la *chica demonia*. Ella está pegada al muro de atrás, lágrimas en los ojos, temblando como hoja.
Ryu suspira. Se acerca al mostrador otra vez.
Ryu: _"...Lo siento."_
Saca más *monedas de oro*. Un puñado. Las deja junto a las otras. Para pagar el *daño que hicieron sus bestias*.
No dice más. Se da la vuelta y *sale por la puerta normal*. Como la gente civilizada.
Afuera, el agujero en la pared deja ver el interior de la panadería. La chica sigue ahí, inmóvil, viendo el oro y el polvo.
*Ryu* se une a sus guardaespaldas en la calle. No los regaña. No les grita. Solo camina.
Tienen que ir a otro lado. A seguir *buscando información*. A ver si alguien más vio a una *humana* en este clan.
Porque si *Ryu* está buscando una humana… es porque *Kurozai* la quiere. Y eso nunca trae nada bueno.
Ahora estamos lejos. En una sala de piedra, mesa larga de obsidiana. Velas negras. *Kazumi* al centro. Los *doce demonios* sentados alrededor. Silencio tenso.
En medio de la mesa: el *collar de cristal rojo* que robó *Daiki*. Brilla… pero raro.
*Hanna* lo agarra con dos dedos. Lo acerca a una vela. Lo gira. El reflejo no cuadra.
Hanna: _"Tsk."_
Lo avienta sobre la mesa. _Clack_.
*Kazumi* no se mueve. Solo mira a *Daiki*. Frío. Sin parpadear.
*Jaruto* golpea la mesa.
_"¡Te dije que no actuaras solo, idiota! ¿¡Y para qué!? ¿¡Para traer basura!?"_
Saya: _"Nos echamos a todo un clan encima… por un vidrio pintado."_
*Daiki* aprieta los puños. Está sentado, pero con ganas de pararse.
Daiki: _"¡Pues brillaba! ¡Latía! ¡Se parecía! ¿¡Qué querías que hiciera!? ¿Preguntarle a la demonia si era el real con factura!?"_
*Hanna* se cruza de brazos.
Hanna: _"Sí. O mejor: no tocar nada. Ahora todo el Clan del Velo Dorado sabe que estuvimos ahí. Nos buscaron las caras. Por tu culpa."_
La sala se llena de reproches. Gritos bajos. Enojo.
*Kazumi* alza una mano. Todos se callan.
Agarra el *collar falso*. Lo truena entre sus dedos. _Crack_. Polvo rojo cae sobre la mesa. Por dentro solo hay *vidrio barato* y un hechizo de calor simple. Nada antiguo. Nada poderoso.
Kazumi: _"Es falso."_
Voz plana. Sin emoción. Eso da más miedo que un grito.
Mira a *Daiki* directo.
Kazumi: _"Nos pusiste en riesgo"
*Daiki* traga saliva. No contesta. Sabe que la cagó.
Kazumi se levanta. Tira el polvo rojo al suelo.
Hanna: _"Descansen. Mañana salimos otra vez. Y esta vez, nadie se mueve sin mi orden. ¿Quedó claro?"_
Los *doce* asienten. Todos. Incluso Daiki, con la cabeza gacha.
*El artefacto real sigue allá afuera*. Y ahora el *Clan del Velo Dorado* está en alerta. Buscarlo va a ser el doble de difícil.
El Aviso de Poli*
_Puf_.
Una *bolita de plumas blancas* cae del cielo y rebota en la mesa de la guarida. Se sacude. Crece. Toma forma.
Es *Poli*.
*Akem* estaba afilando una daga. Se le cae cuando lo ve.
Ken: _"¡Poli! ¿¡Qué haces aquí!? Te dije que vigilaras el perímetro, no que…"_
*Poli* se transforma de bolita a su forma normal: bajito, ojos grandes. Respira agitado. Estuvo volando como *ave* todo el día.
Poli: _"Akem… lo vi. Lo vi con mis ojos."_
Traga saliva.
Akem se pone seria al instante. *Poli nunca se asusta fácil*.
Ken: _"¿A quién?"_
Poli: _"A *Rio*. El hermano menor. El del clan que da miedo… el de *Kurozai*."_
*Akem* se queda helada. Suelta la daga. _Clang_.
Akem: _"¿Ryu… aquí? ¿En el *Clan del Velo Dorado*?"_
Poli asiente rápido.
Poli: _"Sí. Salí como cuervo a vigilar, como dijiste. Y lo vi. Iba con sus dos guardaespaldas . Entraron a una panadería. Preguntó por… por una *humana*."_
La palabra cae como piedra en agua quieta.
*Akem* no dice nada por 3 segundos. Luego se gira y grita:
Akem: _"¡Todos a la sala! ¡Ya!"_
En minutos, *todo el grupo* está reunido.
Akem respira hondo. Mira a *Poli* y asiente para que hable.
Poli, todavía en forma pequeña, se sube a la mesa:
Poli: _"Ryu está aquí. El hermano de Kurozai. Está pasando por clanes. Buscando a la humana. Sus guardaespaldas rompieron una pared solo porque sí.
Murmullos. Caras pálidas. Todos conocen el nombre *Kurozai*. Y si su *hermano menor Ryu* está buscando ala humana… *es una sentencia de muerte* para quien la esté escondiendo.
Akem golpea la mesa.
Akem: _"Escúchenme bien. Si Ryu está aquí, Kurozai no tarda en venir. Tenemos que mover a la humana Porque si él la encuentra…"_
No termina la frase. No hace falta.
*Poli* vuelve a hacerse bolita, cansado. Voló todo el día. Pero cumplió.
*Capítulo 16 – Parte 4: Dudas y Decisiones*
La sala está llena. *Poli* sigue en la mesa, hecho bolita, jadeando. *akem* termina de contar lo que vio.
Silencio. Dos segundos. Y estalla.
*Jaruto* se levanta de golpe, tirando la silla.
Jaruto: _"¡¿Cómo que Ryu!? ¡¿El hermano de Kurozai está aquí!? Eso es imposible. Ese tipo no sale de su castillo ni para respirar."_
Se pasa la mano por el pelo. Nervioso.
*Daiki* cruza los brazos, ceja alzada. Todavía trae la regañada de Kazumi fresca.
Daiki: _"A lo mejor *Poli* se confundió. Ya sabes cómo es. Se emociona. Ve un tipo alto con guardaespaldas y ya piensa que es Ryu. ¿Qué tal si solo era un noble cualquiera?"_
*Poli* se desenrolla de golpe. Se pone de pie en la mesa, chiquito pero furioso.
Poli: _"¡Yo no miento! ¡Lo vi ¡La misma mascara que a usado!
*Hanna* se mete entre ellos antes de que Jaruto le conteste. Da un paso al frente, seria.
Hanna: _"Ya, cállense los dos."_
Mira a *Daiki* y a *Jaruto* directo.
Hanna: _"Poli no es mentiroso. Nunca lo ha sido. Si él dice que vio a Ryu, es porque vio a Ryu. Punto."_
Voltea a ver a *Poli* y le pone una mano en la cabeza, suave. _"Te creo."_
*Poli* se calma un poco. Vuelve a hacerse bolita
*Akem* asiente. Golpea la mesa otra vez para callar los murmullos.
Akem: _"Hanna tiene razón. No vamos a perder tiempo dudando. Si Ryu está aquí buscando a kasumi … y nosotros tenemos a *kasumi* escondida…"_
*Jaruto* abre los ojos.
Jaruto: _"Mierda."_
*Daiki* se endereza.
Daiki: _"¿ y ahora que ?
*akem* no contesta. No hace falta. Su cara lo dice todo.
Hanna habla bajo, pero todos la oyen:
Hanna: _"Entonces ya valimos si la encuentran. Kurozai no busca humanas para tomar té. Si Ryu está aquí, es orden directa de su hermano."_
Mira a akem.
Hanna: _"Tenemos que *mover a kasumi*. Ya. Hoy. A otro lado. Lejos de este clan. Lejos de Ryu. Porque si la agarran… no solo la matan a ella. Nos borran a todos por esconderla."_
*akem* asiente, decidida.
akem: _"Preparar extracción. Rutas falsas. Señuelos. Poli, necesito que vueles otra vez. Revisa por dónde se fue Ryu. Daiki, tú vas con kasumi. No la dejes sola ni para mear."_
*Daiki* traga saliva, pero asiente.
Daiki: _"Entendido."_
*Poli* se estira, aunque está muerto de cansancio.
Poli: _"Voy."_
_Puf_. Se hace bolita y sale volando por la ventana como bala de plumas.
La sala queda en tensión.
*Capítulo 16 – Parte 5: La Advertencia de saya*
Todos se están levantando. *Daiki* revisa sus armas para ir con *kasumi*. *Hanna* desenrolla un mapa viejo. *akem* da órdenes rápido.
Pero antes de que alguien salga por la puerta…
_¡BAM!_
Una chica golpea la mesa. Es *saya*, la hija de *Garu*. Se pone de pie, furiosa.
Saya: _"¡Esperen!"_
Todos se detienen. La voltean a ver.
Saya respira, con rabia contenida. Apunta con el dedo a *Akem*.
Saya: _"*Les dije*. Se los dije a todos desde el día uno."_
Su voz tiembla, pero no de miedo. De coraje.
Saya: _"Les dije que era *mala idea* que *Kasumi* estuviera aquí. Que tenerla escondida en este clan era pedir que nos mataran."_
Corrige el nombre: _"O *kasumi*, como le digan. Es lo mismo. Es humana. Huele a humana."_
*Daiki* abre la boca para contestar, pero *Saya* lo corta:
Saya: _"¡Cállate, Daiki! Tarde o temprano la iban a *encontrar*. Tarde o temprano la iban a *oler*. Los demonios como Ryu… como Kurozai… ellos no rastrean con los ojos. Rastrean con la nariz. Con la sangre."_
Golpea la mesa otra vez.
Saya: _"Y ahora miren. Ryu está aquí. Preguntando por la humana. Rompiendo paredes. ¿Y qué vamos a hacer? ¿Correr como ratas porque nadie me hizo caso?"_
Silencio. Pesado.
*Hanna* la mira, seria. No la contradice.
Hanna: _"Tenías razón, Saya."_
*Akem* aprieta la mandíbula. Le duele admitirlo.
Akem: _"Sí. Tenías razón. Traerla fue un riesgo. Pero ya está hecho. Y no la vamos a entregar."_
*Saya* suelta una risa amarga.
Saya: _"No dije que la entreguen. Dije que no debió estar aquí nunca
Se sienta otra vez, cruzada de brazos.
Saya: _"Muevanla. Escóndanla bien. Pero si Ryu la huele… si Kurozai viene… yo no voy a morir por su culpa. Yo peleo por los míos, no por una humana que ni conozco."_
La tensión en la sala sube al doble. *Saya* dijo lo que muchos pensaban pero no se atrevían.
*Akem* la mira fijo.
Akem: _"Anotado. Pero ahora todos remamos o nos hundimos. ¿Vas a ayudar o vas a estorbar?"_
*Saya* no contesta. Solo mira por la ventana, hacia donde *Poli* se fue volando.
*Kasumi* sigue sin saber que todo el clan ya discute si vale la pena salvarla. Y *Ryu* sigue allá afuera, buscándola.
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El grupo está fracturado. *Saya* tenía razón y lo soltó. Ahora tienen que mover a *kasumi* sabiendo que no todos están de acuerdo.