no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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algo parecido a la incomodidad
Bianca ignoró los mensajes el resto de la tarde.
O al menos lo intentó.
Porque incluso mientras revisaba documentos o escuchaba a los ejecutivos hablar durante reuniones interminables, las palabras seguían apareciendo en su cabeza.
“Tu padre te ha mentido durante años.”
Y honestamente…
Ya no sabía si podía negarlo.
—¿Piensas quedarte mirando la pantalla toda la noche? —preguntó Yanet desde el otro lado de la oficina.
Bianca salió inmediatamente de sus pensamientos.
—Estoy trabajando.
—Claro. Porque claramente ese archivo invisible es importantísimo.
Bianca soltó aire con cansancio antes de cerrar finalmente la laptop.
Ya era tarde.
La mayoría de empleados se habían ido hacía horas.
Solo quedaban ellas dos.
Otra vez.
Y aquello comenzaba a repetirse demasiado seguido.
—¿Tú nunca te cansas? —preguntó Bianca mientras se recargaba en la silla.
Yanet levantó apenas la mirada de unos papeles.
—Sí. Pero el dinero no se gana solo.
Bianca sonrió apenas.
—Ahí está la Yanet que conozco.
—¿Te decepcionaría descubrir que también tengo sentimientos?
La pregunta salió con un tono ligero.
Casi como una broma.
Pero Bianca sintió algo extraño al escucharla.
Porque últimamente comenzaba a preguntarse eso demasiado seguido.
¿Quién era realmente Yanet Moreno?
La mujer fría y ambiciosa que aparentaba ser…
O la persona que se quedaba despierta asegurándose de que Bianca descansara.
El silencio volvió a instalarse entre ambas.
Pero ya no era incómodo.
Ahora se sentía… cómodo.
Peligrosamente cómodo.
Entonces alguien tocó la puerta de la oficina.
Una asistente apareció segundos después.
—Señorita Bianca, la licenciada Valeria Rivas llegó para la reunión privada.
Bianca frunció ligeramente el ceño.
—Pensé que sería mañana.
—Pidió adelantarla.
La asistente entonces sonrió discretamente antes de retirarse.
Bianca comenzó a organizar algunos documentos rápidamente.
—¿Quién es Valeria? —preguntó Yanet.
—Abogada corporativa. Trabaja con algunos contratos internacionales.
Yanet asintió lentamente.
Pero algo en su expresión cambió apenas.
Muy poco.
Casi imperceptible.
—¿Qué? —preguntó Bianca notándolo.
—Nada.
Bianca arqueó apenas una ceja.
—Eso definitivamente significa algo.
Antes de que Yanet pudiera responder, la puerta volvió a abrirse.
Y una mujer elegante de cabello oscuro entró sonriendo con demasiada confianza.
—Bianca, sigues viéndote increíble incluso después de trabajar hasta tarde.
Bianca soltó una pequeña risa.
—Tú sigues exagerando demasiado.
Valeria caminó directamente hacia ella sin dudarlo.
Demasiado cerca.
Yanet lo notó inmediatamente.
—¿No vas a presentarme? —preguntó Valeria mirando apenas hacia Yanet.
Bianca reaccionó segundos después.
—Cierto. Ella es Yanet… mi esposa.
Valeria levantó apenas las cejas con evidente sorpresa antes de sonreír nuevamente.
—Vaya. Entonces los rumores eran reales.
La manera en que observó a Bianca después de decir eso hizo que Yanet cerrara lentamente la carpeta entre sus manos.
El pequeño sonido seco llamó la atención de Bianca.
Y cuando giró hacia ella…
Notó algo distinto.
Yanet seguía tranquila.
Pero sus ojos acababan de enfriarse ligeramente.
—¿Interrumpo algo? —preguntó Valeria con una sonrisa divertida.
—Solo trabajo —respondió Yanet antes que Bianca.
La tensión apareció inmediata.
Sutil.
Pero claramente presente.
Y por alguna razón…
Bianca tuvo que contener una sonrisa.
Porque empezaba a sospechar que provocar a Yanet Moreno era mucho más divertido de lo que debería.